Hasta aquí
Me marcho. Porque ya.com va como el culo, porque se me quitaron las ganas, porque no se me ocurre ningún nombre para la Emperatriz Infantil desde que un trozo de Nada se instaló en Fantasía, y porque no podría escribir algo sin que sonase a despedida. Y no quiero. Así que lo dejo en manos de Silvio.
Soltar todo y largarse
Soltar todo y largarse —qué maravilla—,
atesorando sólo huesos nutrientes
y lanzarse al camino pisando arcilla,
destino a las estrellas resplandecientes.
Pantalones raídos, zapatos viejos,
sombrero de ventisca, ojo de garra
escudriñando enigmas en los espejos
y aprendiendo conciertos de las cigarras.
Con amores fugaces e inolvidables,
con parasiempres grávidos como espuma
y el acero afilado de los probables
colgado vigilante junto a la luna.
Soltar todo y largarse. Qué fascinante
volver al santo oficio de la veleta,
desnudando la vida como un bergante
y soñando que un día serás poeta.
(Silvio Rodríguez)
Hasta siempre.
El retorno
Si dolorosas son las metamorfosis, aún más lo es la vuelta al estado primigenio. Nada queda igual. La cuerda no encuentra la tensión justa, las saetas siguen una trayectoria incierta y peligrosa. En definitiva nada vuelve a ser lo que fue, o al menos no de igual manera.
Vuelvo a la casa de paredes encaladas. Allá, encalomada en lo alto de la cuesta, con sus ventanas oteando permanentemente el horizonte. Vuelvo a mi lugar sobre la chimenea. Y, ahora que sé un poco más de los seres humanos a base de caminar sobre dos piernas, podría describir la sensación como el dejarse caer sobre un lecho de almohadones y descansar por fin.
Al fin.
Ella me mira con un “te lo dije” reflejado en los ojos. No hay reproche, no hay condena. Solo la expresión entre divertida y comprensiva de quien sabe.
Supongo que nadie puede cambiar su naturaleza así como así. Yo sigo siendo un trasto.
Mensajes apostólicos
El Papa Benedicto XVI viaja a Africa con la intención de “abrazar al entero continente”, y a decirles a los africanos que la epidemia del VIH no se superará con la distribución de preservativos, sino que éstos aumentarán los problemas (¡?)
Según él, la solución del problema estaría en una “renovación espiritual y humana de la sexualidad”.
Benedicto XVI también ha aprovechado para referirse a la pobreza y la crisis económica, cuya causa no ha sido otra que un "déficit de ética".
Con esta visita se propone llevar a Africa el mensaje de paz que dio Jesucristo hace 2.000 años.
Y a mí se me cae la cara de vergüenza ajena.
Al cabo de las mil
Mi último post fue para Navidad y ya casi estamos en Semana Santa, aunque aún no toca despotricar sobre el tema.
Estuve un tiempo sin poder acceder a mi blog, cosa que me molestó bastante. Pensé en darle cerrojazo y trasladarme a otro sitio, pero soy un trasto de costumbres al fin y al cabo y le he cogido cariño. Ahora que funciona me da penita dejar tantas cosas perdidas en el limbo. Podría trasladarlas, sí, pero ya no sería lo mismo.
En fin, ¿qué puedo decir? Han pasado muchas cosas en este mundo nuestro, y casi me cuesta trabajo pensar en alguna buena. Leer los periódicos deja un regusto amargo, ver el telediario es agriarte el resto del día.
Cierro el gran angular y me quedo con la sonrisa de satisfacción de una pequeñaja de cuatro añitos que se sabe mi nombre y me saluda todos los días, y me enseña todos sus dientes cuando le contesto.
Con la Música.
Con las risas de los amigos.
Con esos silencios cómplices.
Con el recuerdo de quien tanto me quiso.
Con la presencia desde la distancia de quien tanto me quiere.
Con los cinco minutos que me asomo a la ventana antes de irme a dormir.
Con el cambio sutil del aire al anochecer, que ya anuncia la primavera.
Con un bicho escandaloso que me pide galletas.
Con las pequeñas metas que supero cada día.
Con los buenos sueños.
Contigo.
Sinsentido
Cuando todos dormían narcotizados por los efectos de las bebidas ceremoniales, el único hombre sobrio en todo el planeta se levantó de su escondrijo y caminó descalzo sobre los restos de lo que había sido la gran fiesta.
Arrastró algunos despojos de lo que habían sido alegres adornos con el borde de su manto, y algo que no quiso identificar humedeció el bajo de su túnica. Atrás quedaron los ecos de canciones vacuas en su honor, letras absurdas e incoherentes, y el hombre lo agradeció.
Al parecer, todo el mundo se olvidó de invitarle a su propio cumpleaños.
Arrastró algunos despojos de lo que habían sido alegres adornos con el borde de su manto, y algo que no quiso identificar humedeció el bajo de su túnica. Atrás quedaron los ecos de canciones vacuas en su honor, letras absurdas e incoherentes, y el hombre lo agradeció.
Al parecer, todo el mundo se olvidó de invitarle a su propio cumpleaños.