¡50 años, nada menos!
¡Ay, ay, que no llego!
Ellos también forman parte de mi vida. Y junto con sus compañeros de viñeta me han hecho reír y -con el tiempo- reflexionar, y cultivar este humor con guiños que ha crecido conmigo.
Gracias por enseñarme qué es y para qué sirve una onomatopeya (los que me conocen bien ya saben de mi afición a ellas). Gracias por haberme obligado a aprender a leer para ver qué pasaba. Gracias por tantas cosas.
¡¡Y feliz 50 aniversario!!

Cumbre Iberoamericana: tocata (de narices) y fuga.
Boquiabierta y estupefacta me he quedado esta noche al ver las noticias.
Estaban en plena clausura de la XVII Cumbre Iberoamericana todos los jefes de estado pertenecientes a estos países. Y va el polémico y pintoresco (conste que echo mano de los eufemismos) Hugo Chávez y se pone a decir que Aznar tuvo que ver en la urdimbre de un golpe de estado contra él, y comenzó a llamarle fascista (cosa que entiendo perfectamente). Pero se le calentó el morro, como dicen en mi pueblo, y siguió diciéndole lindezas tales como que los fascistas no son seres humanos, que son peores que las serpientes y no sé cuántas cosas más por el estilo.
Entonces intervino Zapatero y le dijo que, a pesar de no estar precisamente de acuerdo con la política de Aznar, exigía respeto puesto que fue un presidente elegido democráticamente, lo cual arrancó una ovación por parte de los allí presentes. Y que no se podía usar la libertad de expresión como excusa para insultos y descalificaciones. Y Chávez dale perico al torno, interrumpiendo constantemente. Lo que decía me lo perdí, porque le cortaron el micrófono al no estar en su turno.
Total, que como no paraba de interrumpir, al rey Juan Carlos se le hincharon las narices y le dijo: - ¿¡Por qué no te callas ya!?
¡Oh, escena memorable!: Rubicundo el rostro del monarca y mano extendida con gesto de “vas a llevar pam pam en el culete”.
Luego, el presidente de Nicaragua protestó porque le habían concedido menos minutos de intervención que al presidente español, y se apuntó al carro diciendo que él también quería libertad de expresión como la que defendía Zapatero, y también empezó a meterse con el embajador de España por no sé qué movidas.
Y ahí fue cuando a Juan Carlos se le terminaron de hinchar las regias narices… y se piró, dejando al presidente desfaciendo el entuerto, que para eso están los súbditos.
Lamentable incidente precisamente en una Cumbre que pretende hermanar a los países iberoamericanos y justo antes de firmar un tratado sobre la cohesión social. Menos mal que ahí están los del PP, para poner su nota de humor. Pero como no se renueven, lo de “la culpa es de ZP” va a terminar perdiendo la chispa.
Y digo yo: ¿el Chávez éste no podría dedicarse definitivamente al mundo del espectáculo y las variedades?
En fin… cosas veredes.

* La cara de Evo Morales, al fondo a la izquierda, es inapreciable. Vamos... que no tiene precio, quiero decir.
Estaban en plena clausura de la XVII Cumbre Iberoamericana todos los jefes de estado pertenecientes a estos países. Y va el polémico y pintoresco (conste que echo mano de los eufemismos) Hugo Chávez y se pone a decir que Aznar tuvo que ver en la urdimbre de un golpe de estado contra él, y comenzó a llamarle fascista (cosa que entiendo perfectamente). Pero se le calentó el morro, como dicen en mi pueblo, y siguió diciéndole lindezas tales como que los fascistas no son seres humanos, que son peores que las serpientes y no sé cuántas cosas más por el estilo.
Entonces intervino Zapatero y le dijo que, a pesar de no estar precisamente de acuerdo con la política de Aznar, exigía respeto puesto que fue un presidente elegido democráticamente, lo cual arrancó una ovación por parte de los allí presentes. Y que no se podía usar la libertad de expresión como excusa para insultos y descalificaciones. Y Chávez dale perico al torno, interrumpiendo constantemente. Lo que decía me lo perdí, porque le cortaron el micrófono al no estar en su turno.
Total, que como no paraba de interrumpir, al rey Juan Carlos se le hincharon las narices y le dijo: - ¿¡Por qué no te callas ya!?
¡Oh, escena memorable!: Rubicundo el rostro del monarca y mano extendida con gesto de “vas a llevar pam pam en el culete”.
Luego, el presidente de Nicaragua protestó porque le habían concedido menos minutos de intervención que al presidente español, y se apuntó al carro diciendo que él también quería libertad de expresión como la que defendía Zapatero, y también empezó a meterse con el embajador de España por no sé qué movidas.
Y ahí fue cuando a Juan Carlos se le terminaron de hinchar las regias narices… y se piró, dejando al presidente desfaciendo el entuerto, que para eso están los súbditos.
Lamentable incidente precisamente en una Cumbre que pretende hermanar a los países iberoamericanos y justo antes de firmar un tratado sobre la cohesión social. Menos mal que ahí están los del PP, para poner su nota de humor. Pero como no se renueven, lo de “la culpa es de ZP” va a terminar perdiendo la chispa.
Y digo yo: ¿el Chávez éste no podría dedicarse definitivamente al mundo del espectáculo y las variedades?
En fin… cosas veredes.

* La cara de Evo Morales, al fondo a la izquierda, es inapreciable. Vamos... que no tiene precio, quiero decir.
Hallo... ¿qué?
Vamos a ver: ¿qué es exactamente eso de Halloween?
Pues te lo voy a contar, porque ya me están tocando las narices (y el timbre) los p***s niños disfrazados de no sé qué.
Los americanos, que lo trastocan todo (y casi siempre a peor), han hecho ahí una ensalada de tradiciones pasadas por Hollywood y aliñadas con una buena dosis de marketing. Porque ese Halloween que está tan de moda ahora, procede ni más ni menos que de la tradición Celta.
Eso seguro, o casi seguro, que ya lo sabías. Pues bien: también sabrás que esa noche es nuestra “noche de difuntos” de toda la vida. Una fiesta cristianizada, que en su origen celebraba el fin del verano, la recogida de la última cosecha y la muerte del sol que volverá a renacer en primavera. Tanto en los pueblos romanizados como en los que no llegaron a serlo, como en el caso de Irlanda.
Los Celtas llamaban a este paso entre estaciones (ellos sólo tenían dos) Samhain. Esos niños folloneros que mencioné antes son lo que queda de los antiguos druidas (suspiro), que recogían comida de casa en casa para ofrendarla a la divinidad. Bueno, comida… o algún humano para sacrificar según dicen. Pero esto es pura especulación.
También portaban un gran nabo hueco donde colocaban carbones encendidos, que representaban al espíritu que les daba poder. A finales del S. XIX, los irlandeses introdujeron esta fiesta en América y cambiaron el nabo por la calabaza. El resto ya lo sabes.
Al caer el crepúsculo, los Celtas encendían grandes hogueras para recibir el año nuevo que para ellos comenzaba el 1 de noviembre. Dejaban comida y dulces en las puertas de las casas, y velas encendidas para ayudar a las almas de los difuntos a encontrar el camino a las Tierras de Verano, junto al dios Sol.
Esa noche, la de Samhain, se abre la puerta entre el mundo de los vivos y el de los muertos. Se aprovechaba para comunicarse con ellos y así pedirles consejos para esta vida. Aunque aprovechando la cercanía entre los dos mundos también se colaban espíritus maléficos. Por eso los druidas ordenaban encender hogueras y ahuyentarlos así.
Podría tirarme un rato tirando del hilo y sacando porqués a muchas cosas, pero cualquiera con un mínimo de interés puede averiguar por su cuenta. Así que terminaré diciendo que no me gusta que Halloween (en inglés, “All Hallow´s Eve” y en castellano “día de todos los santos”) haya quedado en… esto.
Por nada del mundo cambiaría mis recuerdos infantiles en esa noche. Son mágicos. Para los niños de hoy sólo es otro carnaval.
En fin…





