logotipo

img_google
Reflexiones de un trasto
Están locos estos humanos
Acerca de
Soy una ballesta, por si no te has puesto las gafas para mirar la foto.
Sindicación
 
No hay nada como preguntar a nuestros Hermanos Mayores (léase con tonillo irónico)
Hace ya bastante tiempo que no tenso el arco. Llámalo dejadez, falta de interés por lo que me rodea aparte de la alcayata que me sujeta… o simplemente que paso de escribir nada. Pero hay cosas que me lanzan inevitablemente a aporrear el teclado con saña. El motivo de este ataque al desperdigado alfabeto es el primero de una trilogía llamada “LOS MANUSCRITOS DE GEENOM (I). Terrestres, ésta es la historia”.

El buen hombre que me los prestó me dijo, con emoción en los ojos, que aquí encontraría muchas de las respuestas (si no todas) a mis dudas existenciales sobre el Hombre y el Universo.

Si no te ha dado por cotillear en berenjenales ufológicos, te diré que el libro está escrito por el GRUPO AZTLÁN. Según una nota explicativa en el mismo libro, “es un grupo de trabajo e investigación dedicado al desarrollo de todos aquellos factores que atañen al ser humano, en especial de la Tierra” (¿?), guiados por los habitantes de una civilización extraterrestre que se comunica con ellos a través de la telepatía.

En los tiempos en que me interesaban estos temas, leí mucho acerca de contactados, encuentros, mensajes de los Hermanos Mayores, vida más allá de nuestro planeta, abducciones… y llegué a la conclusión de que es una ensalada tan inmensa que no hay quien se la meriende. Así que decidí que, si querían algo de mí, bajasen a tomar un café y me dijesen las cosas claritas. Obviamente todavía no ha venido nadie. Ni de metro veinte, ni de más de dos metros. Ni siquiera una mísera forma gaseosa luminiscente. Snif…

El caso es que por no hacerle el feo a este hombre accedí a leerme los tres libritos. Quién sabe… lo mismo me aportaban esa chispa que necesito para que se haga la luz en mi obtusa mente. Voy por la página… (a ver que lo mire…) 87, y ya me rechinan los dientes.

Si es que es más de lo mismo. Resulta que pasamos de ser monos a ser hombres, porque vinieron los Hermanos Mayores a acelerar nuestra evolución, que nosotros solos tardábamos mucho. Entonces cogieron a un macho y una hembra de nuestros prehomínidos antepasados, les colocaron una bola flotante en la cabeza, y les pusieron los genes al pistón para poder pensar de forma abstracta. Y como había que seguir subiendo escalones evolutivos, mandaron a unos de un planeta en el culo de la galaxia que se habían empollado la historia de nuestra Tierra desde que no había ni piedras para hacernos dar el salto definitivo: el ser humano consciente y capaz de seguir su libre albedrío. Todo esto dirigido por el consejo de los 24 Ancianos, no vaya a ser que los chiquillos se desmanden.

Esto es un ejemplo de la información clarificadora acerca de quiénes somos, de dónde venimos y dónde vamos. Todo esto viene en unos manuscritos que un supuesto ser humano llamado Geenom que ha llegado hasta los grados más altos de la evolución a través de un montón de reencarnaciones, legó a un señor con ganas de saber cosas.

No me voy a extender más porque aún me quedan muchas páginas por leer. Lo dejaría en este punto, pero todo esto me hace recordar con qué ganas abordaba antes la lectura de cualquier cosa que cayese en mis manos, y casi me hace sonreír el hecho de que aún haya gente que tome estas teorías como verdades absolutas.

Ah… se me olvidaba: te voy a hacer un regalo. Algo que seguro que te has preguntado siempre y a lo que nunca has encontrado una respuesta satisfactoria.

La Gran Pirámide la construyeron ellos para utilizarla como vivienda y laboratorio mientras nos enseñaban lo necesario para hacernos hombres de provecho. Trajeron el material desde su planeta en unos enormes contenedores, que lo sepas.

Otro día lo mismo busco algo de información acerca del tal Grupo AZTLAN, que me parece que tiene miga.

Saludos, hermanitos.