Símbolos religiosos en las aulas
Llevo días viendo el rifirrafe que se traen la Iglesia católica y el Gobierno a causa del dichoso crucifijo en las aulas. Se me ocurre que la mejor solución es quitarlo, pero como los católicos se sienten atacados por este hecho... he pensado que otra opción sería colgar símbolos o imágenes representativas de otras religiones. Y así todos contentos.
He aquí algunas de las más "populares" que propongo que se cuelguen en las paredes donde estudian nuestros pequeños, para que los estudiantes no católicos no se sientan discriminados y puedan seguir alimentando su fe en éste nuestro estado ACONFESIONAL y con libertad de culto, ¿verdaaaaaaad? Por supuesto, la colección puede ser ampliada si hay peticiones. Y las dimensiones del aula también, en el caso de que no cupiesen todos.

Buda...

La versión hindú de la Sagrada Familia...

Este ya supondréis quién es...

... e incluso sería admisible alguna que otra nueva deidad, como el Monstruo Espagueti Volador.
Y que cada cual escoja el que más le guste.
He aquí algunas de las más "populares" que propongo que se cuelguen en las paredes donde estudian nuestros pequeños, para que los estudiantes no católicos no se sientan discriminados y puedan seguir alimentando su fe en éste nuestro estado ACONFESIONAL y con libertad de culto, ¿verdaaaaaaad? Por supuesto, la colección puede ser ampliada si hay peticiones. Y las dimensiones del aula también, en el caso de que no cupiesen todos.

Buda...

La versión hindú de la Sagrada Familia...

Este ya supondréis quién es...

... e incluso sería admisible alguna que otra nueva deidad, como el Monstruo Espagueti Volador.
Y que cada cual escoja el que más le guste.
Sacerdotes ortodoxos griegos y armenios se lían a palos en la Iglesia del Santo Sepulcro.
Ayer los armenios estaban preparando la ceremonia anual para conmemorar el descubrimiento de la presunta cruz en la que murió Jesucristo y no toleraron la presencia de sacerdotes griegos. Así que se liaron a palos todos.
En fin… aquí dejo vídeo. Ah, y un aviso a los cofrades y costaleros en general: los estandartes son armas peligrosas. Manejar con precaución.
Lástima me dan.
En fin… aquí dejo vídeo. Ah, y un aviso a los cofrades y costaleros en general: los estandartes son armas peligrosas. Manejar con precaución.
Lástima me dan.
Los trastos deberíamos estarnos quietos
¿Qué hace una ballesta mágica cuando lleva meses y meses colgada de su alcayata?
Fácil: dedicarse a sondear las mentes humanas a ver qué se encuentra. Navegar en sus complejidades, en sus nudos mentales y en los laberintos que pocas veces tienen solución aunque les des un croquis. Se ve que les gusta perderse sin más.
Y tocando cocos aquí y allá, mira por dónde fue a dar con uno durísimo.
Toc, toc…
¿Suena a hueco?
Ah, no, es que todo él es un bloque.
Hum… ¿dónde está aquí la magia?
- No tengo – dijo el propietario.
“Una voz demasiado joven para su edad” – pensé.
Alargué un poco más los hilos e investigué más a fondo.
Había una ciudad bulliciosa, como la mayoría de las grandes ciudades, y él estaba en pleno centro, asfixiado por los edificios grises a sus ojos y por la gente que transitaba cada día como un regimiento infinito de hormigas afanosas. Y cigarras, también había cigarras de vacaciones con camisas de flores y bolsos como cebo para los descuideros.
Y él allí, en medio de todo eso, con un pesado saco a la espalda que no había dejado de llenarse durante toda su vida, lastrándole, y con un agujero en cada bolsillo. Y a sus pies el abismo del futuro incierto en tiempos de crisis.
Quise alejarlo de todo eso y casi le obligué a cargar conmigo sobre su hombro.
- Vamos a ver dragones.
Apenas le di opción. Es difícil discutir con un trasto anacrónico cuando se empeña en algo. Era un buen trato; yo salía de mi inactividad y él respiraba un poco de aire fresco.
Caminamos durante mucho tiempo en busca de los dragones. Los caminos en sí son mágicos, nos enseñan cosas y nos permiten aprender sobre nosotros mismos y sobre quien camina a nuestro lado. O sobre quien nos carga sobre su hombro, en mi caso. En realidad era un truco bastante burdo para que dejase su saco durante un rato, pero funcionaba. Y así nos fuimos adentrando por senderos en bosques umbríos, seguimos el curso de los arroyos, siempre hacia arriba, olvidándonos del asfalto y de las sirenas de las ambulancias.
No sé exactamente en qué momento fue. No sé cuánto tiempo llevaba caminando sobre mis propios pies. Sólo sé que, cuando por fin vimos al dragón sobre su nido de oro, me cogió de la mano.
Ahora no puedo volver a mi antigua forma. O a lo mejor es que no quiero.
Sonríe.
Me gusta.
¿Qué es esto?
Magia.





