Sinsentido
Cuando todos dormían narcotizados por los efectos de las bebidas ceremoniales, el único hombre sobrio en todo el planeta se levantó de su escondrijo y caminó descalzo sobre los restos de lo que había sido la gran fiesta.
Arrastró algunos despojos de lo que habían sido alegres adornos con el borde de su manto, y algo que no quiso identificar humedeció el bajo de su túnica. Atrás quedaron los ecos de canciones vacuas en su honor, letras absurdas e incoherentes, y el hombre lo agradeció.
Al parecer, todo el mundo se olvidó de invitarle a su propio cumpleaños.
Arrastró algunos despojos de lo que habían sido alegres adornos con el borde de su manto, y algo que no quiso identificar humedeció el bajo de su túnica. Atrás quedaron los ecos de canciones vacuas en su honor, letras absurdas e incoherentes, y el hombre lo agradeció.
Al parecer, todo el mundo se olvidó de invitarle a su propio cumpleaños.





