Al cabo de las mil
Mi último post fue para Navidad y ya casi estamos en Semana Santa, aunque aún no toca despotricar sobre el tema.
Estuve un tiempo sin poder acceder a mi blog, cosa que me molestó bastante. Pensé en darle cerrojazo y trasladarme a otro sitio, pero soy un trasto de costumbres al fin y al cabo y le he cogido cariño. Ahora que funciona me da penita dejar tantas cosas perdidas en el limbo. Podría trasladarlas, sí, pero ya no sería lo mismo.
En fin, ¿qué puedo decir? Han pasado muchas cosas en este mundo nuestro, y casi me cuesta trabajo pensar en alguna buena. Leer los periódicos deja un regusto amargo, ver el telediario es agriarte el resto del día.
Cierro el gran angular y me quedo con la sonrisa de satisfacción de una pequeñaja de cuatro añitos que se sabe mi nombre y me saluda todos los días, y me enseña todos sus dientes cuando le contesto.
Con la Música.
Con las risas de los amigos.
Con esos silencios cómplices.
Con el recuerdo de quien tanto me quiso.
Con la presencia desde la distancia de quien tanto me quiere.
Con los cinco minutos que me asomo a la ventana antes de irme a dormir.
Con el cambio sutil del aire al anochecer, que ya anuncia la primavera.
Con un bicho escandaloso que me pide galletas.
Con las pequeñas metas que supero cada día.
Con los buenos sueños.
Contigo.





