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Reflexiones de un trasto
Están locos estos humanos
Acerca de
Soy una ballesta, por si no te has puesto las gafas para mirar la foto.
Sindicación
 
Hasta aquí

Me marcho. Porque ya.com va como el culo, porque se me quitaron las ganas, porque no se me ocurre ningún nombre para la Emperatriz Infantil desde que un trozo de Nada se instaló en Fantasía, y porque no podría escribir algo sin que sonase a despedida. Y no quiero. Así que lo dejo en manos de Silvio.


Soltar todo y largarse


Soltar todo y largarse —qué maravilla—,
atesorando sólo huesos nutrientes
y lanzarse al camino pisando arcilla,
destino a las estrellas resplandecientes.

Pantalones raídos, zapatos viejos,
sombrero de ventisca, ojo de garra
escudriñando enigmas en los espejos
y aprendiendo conciertos de las cigarras.

Con amores fugaces e inolvidables,
con parasiempres grávidos como espuma
y el acero afilado de los probables
colgado vigilante junto a la luna.

Soltar todo y largarse. Qué fascinante
volver al santo oficio de la veleta,
desnudando la vida como un bergante
y soñando que un día serás poeta.

(Silvio Rodríguez)


Hasta siempre.
 
El retorno

Si dolorosas son las metamorfosis, aún más lo es la vuelta al estado primigenio. Nada queda igual. La cuerda no encuentra la tensión justa, las saetas siguen una trayectoria incierta y peligrosa. En definitiva nada vuelve a ser lo que fue, o al menos no de igual manera.

Vuelvo a la casa de paredes encaladas. Allá, encalomada en lo alto de la cuesta, con sus ventanas oteando permanentemente el horizonte. Vuelvo a mi lugar sobre la chimenea. Y, ahora que sé un poco más de los seres humanos a base de caminar sobre dos piernas, podría describir la sensación como el dejarse caer sobre un lecho de almohadones y descansar por fin.

Al fin.

Ella me mira con un “te lo dije” reflejado en los ojos. No hay reproche, no hay condena. Solo la expresión entre divertida y comprensiva de quien sabe.

Supongo que nadie puede cambiar su naturaleza así como así. Yo sigo siendo un trasto.