Aranna VI
Aranna caía por un pozo sin fondo. En su descenso veía los cuerpos putrefactos de sus compañeros muertos, que intentaban agarrarla para llevársela con ellos. Deseaba que llegase el final cuanto antes, estrellarse contra el suelo y acabar con todo. En su cabeza resonaba la voz de la anciana que la había criado, maldiciéndola por haberla dejado morir sola y abandonada. Aranna gritaba con todas sus fuerzas, pero no conseguía que el sonido saliese de sus labios.
Al fondo, oscuridad.
Vacío.
La Nada.
-¡Aranna!
Una voz desconocida pronunciaba su nombre, eclipsando los demás sonidos. Su corazón estuvo al borde del colapso cuando sintió que su caída cesaba bruscamente, quedando suspendida en el aire. Sus ojos se negaban a abrirse para comprobar quién o qué había detenido el descenso y esperó lo peor, pero no sucedió nada. Bajó lentamente hasta notar un punto de apoyo bajo sus pies. Una vez en tierra firme, escuchó otra vez aquella voz masculina, que le dijo:
-No te preocupes, estás a salvo.
Aranna abrió los ojos despacio, aturdida aún. Se encontraba en un lugar invadido por una espesa niebla gris. Delante de ella una silueta comenzó a tomar forma. Al cabo de unos segundos tenía frente a sí al espectro que se había convertido en su compañero inseparable. Sus ojos verdes refulgían enmarcados por un halo de oscuridad impenetrable, observándola. Le dio la impresión de que él era lo único real en aquel lugar. Se miró las manos y comprobó aterrorizada que podía ver a través de ellas. Intentó preguntar por qué, pero era incapaz de articular palabra.
-Ahora estás en mi elemento, Aranna. Aquí sólo eres una vaga imagen de ti misma.
La hechicera se aproximó para tocarle, pero él se apartó.
-No lo hagas. Tu mano me atravesaría y te aseguro que la sensación no es muy agradable.
Aranna cayó en la cuenta de que le estaba oyendo hablar, en vez de percibir sus pensamientos. Era una voz suave, modulada de forma exquisita, pero fría al mismo tiempo.
-He venido a librarte de tus pesadillas -prosiguió- sólo porque tu debilidad supone también la mía. Mi misión cuando fui invocado era penetrar en ti hasta destruirte. Mi recompensa, un cuerpo con el que poder existir en tu mundo y dejar de vagar en la sombra. Tus amigos hechiceros, malditos sean, mataron al brujo antes de que pudiera concluir el hechizo y me obligaron a sufrir una existencia mucho más cruel de la que tenía antes.
El resentimiento puesto en aquellas palabras hizo que Aranna retrocediese unos pasos.
-Mi odio hacia ti y hacia los de tu especie me impulsa a matarte, pero yo también tengo instinto de supervivencia y pienso mantenerte con vida hasta que encuentre la manera de deshacerme de ti. Mientras tanto será mejor que nos llevemos bien.
El espectro giró sobre sus talones y desapareció entre la niebla. Aranna permaneció allí sin saber qué hacer. Pero antes de que pudiese tomar una decisión, dos puntos de luz verde aparecieron ante ella.
-Por cierto. Ya que eres un miembro del Cónclave de los Nombres, ¿te importaría averiguar los míos? Estoy harto de que la autora de esta absurda historia me llame espectro cada dos por tres.
Comentario:
Tomo nota para el atril. Me alegro de que te guste.
Un beso, pequeña Ninfa.
Un beso, pequeña Ninfa.
Comentario:
Umhh me recuerda al libro de Niebla de Unamuno cuando el protagonista se revela contra el autor, me gusta :D
¡Besos!
¡Besos!
Comentario:
(... y me da a mí que mejor te va a caer)
Besote, Num.
Besote, Num.
Comentario:
Paciencia, mi estimado amigo ;o)
Comentario:
Espectro Vs Autora.
Hum...
( Capullo... "absurda historia" dice...!!! )
( Lo peor es que me cae bien, el etcétera de él )
Hum...
( Capullo... "absurda historia" dice...!!! )
( Lo peor es que me cae bien, el etcétera de él )
Comentario:
PD:Perdón por el acento que sobra, un fallo.
Comentario:
Existen ciertas normas, sólo escritas en el viento, que dicen que que darle nombre a quién no lo tiene puede desencadenar fatales consecuencias, pero es mucho peor encontrar el nombre de aquel al que se lo quitaron, (Sólo alguien muy poderoso puede arrebatar un nombre, y tendría sus motivos ¿Me equivoco?).
Lo siento,no me meto, que la historia es tuya.
Es la impaciencia que me juega malas pasadas...
Lo siento,no me meto, que la historia es tuya.
Es la impaciencia que me juega malas pasadas...





