Tesoros, recuerdos, cosas… ¿para qué guardar el envoltorio de un caramelo?
Leo a Num y a NiBuenoNiMalo desde mi esquinita y pienso en qué guardo yo bajo la cama. Pelusas, claro. Las zapatillas por si me levanto a media noche… Están frías y se me hielan los pies. Tendré que sacar ya las de invierno, pero al monstruo le gusta mordisquear éstas. Dice que con las otras es como si se metiese un gato en la boca. Claro, como éstas son de goma… Al pobre bicho le están saliendo los dientes. Bueno, las aguantaré un poco más. O mejor, dejaré que se las termine de comer. Tan guapo él...
Mis recuerdos los tengo por ahí, repartidos por los cajones. Provisionalmente, aunque ya llevan allí demasiado tiempo como para eso. Pero si los guardo “oficialmente” ya no tendré la posibilidad de abocar directamente el cajón en una bolsa y tirarlos a la basura. Así, sin mirarlos, para que no les dé tiempo a darme pena. Total, sólo son cosas. Papeles inútiles, algún mechero vacío, una servilleta de un bar con un dibujillo, algún recuerdo de boda que me da palo tirar en la papelera de la sala de banquetes, bolígrafos que no pintan… en fin.
No hay nada más, no tengo cofres del tesoro. Será porque no tengo tesoros, ¿para qué voy a querer un cofre? Aunque ahora que lo pienso… tengo una caja de puros de esas de madera, pirograbadas con la marca de tabaco y un pequeño cierre metálico. Está llena de cartas. Sigue en el penúltimo estante, escondida, clandestina y resentida conmigo.
¿Mi caja de herramientas? Mis libros. Y tú. Quizá porque no has dejado ningún recuerdo en mi cajón.

Mis recuerdos los tengo por ahí, repartidos por los cajones. Provisionalmente, aunque ya llevan allí demasiado tiempo como para eso. Pero si los guardo “oficialmente” ya no tendré la posibilidad de abocar directamente el cajón en una bolsa y tirarlos a la basura. Así, sin mirarlos, para que no les dé tiempo a darme pena. Total, sólo son cosas. Papeles inútiles, algún mechero vacío, una servilleta de un bar con un dibujillo, algún recuerdo de boda que me da palo tirar en la papelera de la sala de banquetes, bolígrafos que no pintan… en fin.
No hay nada más, no tengo cofres del tesoro. Será porque no tengo tesoros, ¿para qué voy a querer un cofre? Aunque ahora que lo pienso… tengo una caja de puros de esas de madera, pirograbadas con la marca de tabaco y un pequeño cierre metálico. Está llena de cartas. Sigue en el penúltimo estante, escondida, clandestina y resentida conmigo.
¿Mi caja de herramientas? Mis libros. Y tú. Quizá porque no has dejado ningún recuerdo en mi cajón.

Comentario:
Mi estmimado NiBuenoNiMalo, los trastos también tenemos memoria (más histérica que histórica) y de ningún modo tiraríamos los recuerdos que guardamos en ella a la basura.
A diferencia de las cosas inútiles en la forma, los recuerdos carecen de ella y van directos al fondo. Nos ayudan a aprender, a evocar momentos, personas y sensaciones. Y para bien o para mal por ser buenos o malos, los que verdaderamente importan viajarán con nosotros hasta el final.
¿Ves? Yo también soy una insensata. ¿Se me habrá pegado de vosotros? ;o)
Un besito para ti también.
A diferencia de las cosas inútiles en la forma, los recuerdos carecen de ella y van directos al fondo. Nos ayudan a aprender, a evocar momentos, personas y sensaciones. Y para bien o para mal por ser buenos o malos, los que verdaderamente importan viajarán con nosotros hasta el final.
¿Ves? Yo también soy una insensata. ¿Se me habrá pegado de vosotros? ;o)
Un besito para ti también.
Comentario:
Siempre hay más, porque unas cosas se enlazan con otras. Y cuanto empiezas a tirar del hilo nunca sabes lo largo que es el ovillo y mucho menos si hay algo atado en la otra punta.
Yo también amo al Caos, pero no estaría mal si fuese un poco más... ¿ordenadito? Ay... yo y mi búsqueda de los equilibrios imposibles.
Gracias a ti por tirar de la cinta. Un besísimo, compañera.
Yo también amo al Caos, pero no estaría mal si fuese un poco más... ¿ordenadito? Ay... yo y mi búsqueda de los equilibrios imposibles.
Gracias a ti por tirar de la cinta. Un besísimo, compañera.
Comentario:
No todos los recuerdos se guardan en cajas de metal, de esas en las que vienen las galletitas surtidas, o en el cabás para pinturas de tu madre cuando era niña, o en la cestita de costuras de la abuela, o en aquella cubitera de Rives que te dió un tío que tenía un bar cuando le trajeron la de Coca-cola.
Sorprendentemente, los seres humanos, a veces guardan recuerdos ¡fíjate tu! en su propia memoria.
¡Pandilla de insensatos!
Un besito trasto.
Sorprendentemente, los seres humanos, a veces guardan recuerdos ¡fíjate tu! en su propia memoria.
¡Pandilla de insensatos!
Un besito trasto.
Comentario:
A los niños les encanta aprovechar cuando, en algún despiste, en estas prisas, nos dejamos asomando una puntita de algo en algún cajón. Un papel, la esquina de una servilleta, un cordón, una cinta de raso... Todo aviva su curiosidad y, conspiranóicamente, se acercan despacio y empiezan a tirar. Da igual si al final hay algo ( una regañina, seguro, por eso dejamos de hacerlo tan pronto ). La aventura es "tirar".
Y todo termina cuando aprendemos, y tenemos fuerza, para abrir y cerrar cajones, y llega la responsabilidad del orden impuesto.
Amo al Caos.
;-P
Gracias por satisfacer la curiosidad de mi niña
( aunque... es inconformista la joia: está convencida de que hay más. Pero eso ya es cosa tuya ).
Ese besazo, compañera mía.
Y todo termina cuando aprendemos, y tenemos fuerza, para abrir y cerrar cajones, y llega la responsabilidad del orden impuesto.
Amo al Caos.
;-P
Gracias por satisfacer la curiosidad de mi niña
( aunque... es inconformista la joia: está convencida de que hay más. Pero eso ya es cosa tuya ).
Ese besazo, compañera mía.





