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Reflexiones de un trasto
Están locos estos humanos
Acerca de
Soy una ballesta, por si no te has puesto las gafas para mirar la foto.
Sindicación
 
Aranna VII

El sol estaba en su punto más alto cuando Aranna despertó. No tenía ni idea de dónde se encontraba. Los postigos de la ventana estaban cerrados y la luz del día se filtraba por las rendijas de la madera aportando algo de claridad. Poco a poco sus ojos se fueron habituando y comenzó a distinguir las formas que la rodeaban. La mesita junto a la cama, la tina en medio de la habitación, la pequeña cómoda en la pared de enfrente... y dos pequeñas rendijas de luz esmeralda flotando allí donde la oscuridad se hacía más densa. ¿Quizá un mínimo indicio de expresión en aquellos ojos?

Sintió un escalofrío al recordar los sueños de aquella noche. Salió de entre las mantas y abrió la ventana para que entraran la luz y el aire. A pesar de la terrorífica experiencia onírica de las últimas horas se sentía despejada y con fuerzas para afrontar su nueva vida. Se dio la vuelta hacia el interior de la habitación y se quedó observando al espect... Perdón, al misterioso ser.

-Gracias.
-(De nada).

La luz del sol arrancaba destellos cobrizos a los enmarañados cabellos de la joven, y la blancura de la camisa que Karl le había prestado para dormir le daba un aspecto luminoso e irreal.

-Así que quieres un nombre, ¿eh?

Aquella “cosa negra” parecía mirarla expectante. Aranna sonrió.

-Bueno, todo el mundo tiene derecho a saber cómo se llama. Pero antes debo advertirte algo. Todo lo que existe tiene tres nombres: el Familiar, el de Identidad y el de Poder o Esencial. Aquel que conozca este último, tu verdadero Nombre, será capaz de utilizarlo en tu favor o en tu contra. ¿Quieres seguir adelante?

El ente pareció dudar durante un momento, pero al final asintió.

-Bien -dijo Aranna-, entonces hagámoslo ya. Dame tus manos.

La hechicera avanzó hacia él con los brazos extendidos y las palmas hacia arriba. Él depositó sus manos sobre las de ella y sintió como la ira iba creciendo en su interior. La tenía firmemente agarrada pero era incapaz de sentir su calor, la suavidad de su piel, su pulso, su aliento. Notó cómo ella rechazaba su contacto, frío y muerto, y odiaba su valor al no soltarle, al sujetarle firmemente a pesar de su repulsa. Durante los pocos segundos que consiguió adueñarse del cuerpo de Aranna antes de que acabaran con el brujo, había podido experimentar la sensación de estar vivo. Pese a su brevedad, el recuerdo de aquellos instantes le atormentaba continuamente.

-Neithan -dijo la hechicera de repente-. El Ofendido, el que fue despojado. Te doy ese nombre como Familiar.

Neithan asintió lentamente. Al parecer se sentía a gusto con su nuevo nombre. ¿Que por qué? Bueno, es que es una historia muy larga. Mejor la dejamos para otra ocasión.

Aranna siguió aferrada a sus manos. Cerró los ojos y dejó la mente en blanco para estar lo más receptiva posible. Al principio le costó un poco, porque aquello que tenía delante no era nada convencional. Una vez eliminado todo pensamiento intentó centrarse en lo que tenía frente a ella, pero nada. No percibía ninguna sensación. Estaba a punto de abandonar cuando sintió un fuerte impacto en el centro de la frente, efecto al que estaba acostumbrada. Pero aquella vez había sido diferente. El hormigueo que sentía habitualmente en aquel punto de su cabeza había sido sustituido por un intenso dolor. Aranna se echó hacia atrás en un acto reflejo, pero se negó a abrir los ojos. Siguió buscando algo a lo que asirse, luchando por permanecer consciente. Al fin, dos palabras en el lenguaje de los Antiguos cobraron forma en su mente.
 
Comentario:
Venga, no me hagáis sentir mal por haceros esperar. Con lo que estoy disfrutando yo de esto... jijiji.

Sendos besos.
 
Comentario:
Pero que mala que eres...
 
Comentario:
Angelico ( negro ) mío... Otra vez a esperar...
Es la mejor tortura que se me ocurre: formar parte de la eternidad y no poder hacer más que más de lo mismo: esperar.

Gracias, Trasto.
Ese besazo.

( Una, que es impaciente )
No