Aranna X
- No le tengas miedo -dijo la hechicera-. ¿Te acuerdas del cuervo que traía conmigo?
- ¿El del truco de magia? -el hobbit olvidó su miedo ante la posibilidad de una respuesta a la pregunta que se había estado haciendo toda la noche.
- Sí, el del truco de magia. Bueno, pues él es el cuervo -dijo Aranna, señalando a Neithan.
- ¿En serio? -exclamó Hathu lleno de asombro-. ¿Y cómo lo hizo?
Aranna sonrió. Su amigo era el único ser viviente que aceptaría aquella afirmación sin cuestionársela.
- Pues no te lo sabría decir, pero sí puedo asegurarte que es un ser extraordinario -dijo la hechicera en tono misterioso.
Hathu lo observó con curiosidad y admiración. Luego se acercó a él. El color azul de sus ropas parecía brillar en contraste con el ser oscuro que tenía enfrente.
- Hola, me llamo Hathu -saludó el hobbit-. ¿Cómo te llamas?
No obtuvo respuesta, así que lo intentó de nuevo con la técnica que se usa para los extranjeros, que consiste en hablar a gritos, con infinitivos y separando las sílabas.
- YO HA-THU. ¿CO-MO LLA- MAR TÚ?
Nada.
De pronto la luz se hizo en el cerebro del hobbit. Lanzó una sonrisa de circunstancias a Neithan, que permanecía impasible, y se acercó a Aranna. Con toda la pena de su corazón, le dijo:
- Lo siento, no sabía que era sordo.
La chica se pasó una mano por la cara y respiró profundamente antes de contestar.
- Te oye perfectamente, Hathu, pero no puede hablar. Al menos, como lo estamos haciendo tú y yo ahora.
- ¿No? ¿Entonces cómo habla? ¿Por señas? -inquirió el hobbit.
- Por telepatía -dijo Aranna-, pero sólo puede comunicarse conmigo.
Hathu se sintió decepcionado.
- Anda, ¿y eso por qué? -preguntó a la hechicera.
- Porque estamos unidos de una forma muy especial -le espetó Aranna de forma concluyente.
Quería zanjar el asunto, pero sabía que su amigo no se daría por vencido.
- ¿Y qué forma es esa?
- ¿Sabes lo que es una simbiosis?
- No.
- ¿Sabes lo que es un cocodrilo?
- No.
- Entonces, digamos que yo le rasco la espalda a él, y él me la rasca a mí. ¿Entiendes?
- Hmm... -el hobbit se frotó la barbilla pensativo-. Más o menos.
Aranna aprovechó los breves instantes de reflexión de Hathu para ajustarse el gastado cinturón de cuero a la túnica y recoger sus bártulos. Neithan, al verla, comenzó a disminuir de tamaño para transformarse en cuervo, pero ella lo detuvo.
- No -le dijo-. Aunque lleven grilletes en los pies, los príncipes siempre caminan con la cabeza alta.
- Hasta que se la cortan -pensó Neithan para sí.
Había conseguido ganarse el respeto de la humana, pero no su confianza. Ella se negaba a revelarle su nombre de Poder hasta saber cuáles podrían ser las consecuencias, cosa que ni él mismo conocía. ¡Y encima se permitía ser condescendiente con él! Aquel detalle por parte de la hechicera le había dolido más que tener que rebajarse a tomar la forma de un bichejo cualquiera. Aún así, conservó su forma original.
- Vamos a comer algo, Hathu -propuso Aranna.
La palabra “comer” sacó al hobbit de su ensimismamiento. Con una carrerilla alcanzó a su amiga y a la sombra, que ya habían llegado al pasillo. El extraño grupo bajó las escaleras en silencio. El salón seguía estando vacío.
Aranna sintió que le tiraban de la manga. Bajó la vista hacia Hathu, que la mirada con su permanente expresión de curiosidad. La vocecilla del hobbit resonó en la estancia, rompiendo el silencio.
- ¿Qué es un cocodrilo?
- ¿El del truco de magia? -el hobbit olvidó su miedo ante la posibilidad de una respuesta a la pregunta que se había estado haciendo toda la noche.
- Sí, el del truco de magia. Bueno, pues él es el cuervo -dijo Aranna, señalando a Neithan.
- ¿En serio? -exclamó Hathu lleno de asombro-. ¿Y cómo lo hizo?
Aranna sonrió. Su amigo era el único ser viviente que aceptaría aquella afirmación sin cuestionársela.
- Pues no te lo sabría decir, pero sí puedo asegurarte que es un ser extraordinario -dijo la hechicera en tono misterioso.
Hathu lo observó con curiosidad y admiración. Luego se acercó a él. El color azul de sus ropas parecía brillar en contraste con el ser oscuro que tenía enfrente.
- Hola, me llamo Hathu -saludó el hobbit-. ¿Cómo te llamas?
No obtuvo respuesta, así que lo intentó de nuevo con la técnica que se usa para los extranjeros, que consiste en hablar a gritos, con infinitivos y separando las sílabas.
- YO HA-THU. ¿CO-MO LLA- MAR TÚ?
Nada.
De pronto la luz se hizo en el cerebro del hobbit. Lanzó una sonrisa de circunstancias a Neithan, que permanecía impasible, y se acercó a Aranna. Con toda la pena de su corazón, le dijo:
- Lo siento, no sabía que era sordo.
La chica se pasó una mano por la cara y respiró profundamente antes de contestar.
- Te oye perfectamente, Hathu, pero no puede hablar. Al menos, como lo estamos haciendo tú y yo ahora.
- ¿No? ¿Entonces cómo habla? ¿Por señas? -inquirió el hobbit.
- Por telepatía -dijo Aranna-, pero sólo puede comunicarse conmigo.
Hathu se sintió decepcionado.
- Anda, ¿y eso por qué? -preguntó a la hechicera.
- Porque estamos unidos de una forma muy especial -le espetó Aranna de forma concluyente.
Quería zanjar el asunto, pero sabía que su amigo no se daría por vencido.
- ¿Y qué forma es esa?
- ¿Sabes lo que es una simbiosis?
- No.
- ¿Sabes lo que es un cocodrilo?
- No.
- Entonces, digamos que yo le rasco la espalda a él, y él me la rasca a mí. ¿Entiendes?
- Hmm... -el hobbit se frotó la barbilla pensativo-. Más o menos.
Aranna aprovechó los breves instantes de reflexión de Hathu para ajustarse el gastado cinturón de cuero a la túnica y recoger sus bártulos. Neithan, al verla, comenzó a disminuir de tamaño para transformarse en cuervo, pero ella lo detuvo.
- No -le dijo-. Aunque lleven grilletes en los pies, los príncipes siempre caminan con la cabeza alta.
- Hasta que se la cortan -pensó Neithan para sí.
Había conseguido ganarse el respeto de la humana, pero no su confianza. Ella se negaba a revelarle su nombre de Poder hasta saber cuáles podrían ser las consecuencias, cosa que ni él mismo conocía. ¡Y encima se permitía ser condescendiente con él! Aquel detalle por parte de la hechicera le había dolido más que tener que rebajarse a tomar la forma de un bichejo cualquiera. Aún así, conservó su forma original.
- Vamos a comer algo, Hathu -propuso Aranna.
La palabra “comer” sacó al hobbit de su ensimismamiento. Con una carrerilla alcanzó a su amiga y a la sombra, que ya habían llegado al pasillo. El extraño grupo bajó las escaleras en silencio. El salón seguía estando vacío.
Aranna sintió que le tiraban de la manga. Bajó la vista hacia Hathu, que la mirada con su permanente expresión de curiosidad. La vocecilla del hobbit resonó en la estancia, rompiendo el silencio.
- ¿Qué es un cocodrilo?
Comentario:
Desde luego, lo del Santo Job te viene al pelo. ¡Qué paciencia leerlos todos de golpe! Muchísimas gracias, me alegro de que te vaya gustando la historia.
Un beso del trasto.
Un beso del trasto.
Comentario:
Num: Me temo que Hathu aún sigue esperando a que se lo explique. Imagínate, si Aranna le describe al cocodrilo, a estas alturas tendría a toda la población buscando dragones de los pantanos. ¡Pues no es nadie él!
En cuanto a la esencia del mal... bueno, mejor no te digo nada. ;o)
Un besote, micaniwapa.
En cuanto a la esencia del mal... bueno, mejor no te digo nada. ;o)
Un besote, micaniwapa.
Comentario:
NiBuenoNiMalo: No es ñoñería, es nostalgia (ejem...) Además, ¿qué tiene de malo? ¡Ñoños al poder! JAJAJA!!
Hathu sigue siendo igual de curioso a pesar de los años, me alegra de que sea contagioso.
Un beso del trasto.
Hathu sigue siendo igual de curioso a pesar de los años, me alegra de que sea contagioso.
Un beso del trasto.
Comentario:
siiiiiiii
ya está!!
ya he acabado con todos los episodios de Aranna. Ahora me temo que deberé seguir con impaciencia la historia y esperar a que ella comprenda las consecuencias de darle al Oscuro su auténtico nombre. Por cierto, la historia es preciosa y está muy bien trenzada.
Un beso!
ya está!!
ya he acabado con todos los episodios de Aranna. Ahora me temo que deberé seguir con impaciencia la historia y esperar a que ella comprenda las consecuencias de darle al Oscuro su auténtico nombre. Por cierto, la historia es preciosa y está muy bien trenzada.
Un beso!
Comentario:
Qué curiosa esencia del mal... sin malicia.
Hala, a esperar a ver como le explica Aranna a Hathu el tamaño de una boca en la que caben 60 dientes.
Un besazo.
Hala, a esperar a ver como le explica Aranna a Hathu el tamaño de una boca en la que caben 60 dientes.
Un besazo.
Comentario:
Jaja, la curiosidad de Hathu parece ser tónica dominante en los que por aquí pasamos.
Me ha alegrado que te gustara mi último post, pero la iniciativa ha sido de Cede... Y oye, que no soy un ñoño, ¿Vale? jaja aunque a veces lo parezca, jaja
Un beso.
Me ha alegrado que te gustara mi último post, pero la iniciativa ha sido de Cede... Y oye, que no soy un ñoño, ¿Vale? jaja aunque a veces lo parezca, jaja
Un beso.





