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Reflexiones de un trasto
Están locos estos humanos
Acerca de
Soy una ballesta, por si no te has puesto las gafas para mirar la foto.
Sindicación
 
Aranna XVIII
Lalaith estaba sentada al borde de una oquedad en el grueso tronco del olivo que había adoptado como hogar, justo sobre la tumba de la antigua bruja. Prefería vivir allí. Había hecho muy buenas migas con el viejo árbol, aunque ella decía que era un poco cascarrabias. Por su parte, el olivo sentía fluir su savia con más fuerza.
“Eres un viejo verde” -le decía ella riendo. El árbol crujía protestando, pero ambos sabían que todo era broma.

Aranna había dormido mal aquella noche. Se había despertado antes de clarear el alba. Había aireado la casa, había desayunado frugalmente -unos cuantos higos secos y un generoso tazón de agua clara-, y había limpiado las cenizas del hogar. Estaba estirando la manta del jergón cuando Lalaith entró volando como una exhalación.

- ¡Aranna, un jinete se acerca por el camino!

Aranna se incorporó como empujada por un resorte. Neithan, desde un rincón en sombras, hizo destellar sus ojos con malicia.

- ¿Te vas a volver a ir? -preguntó el hada flotando frente a los ojos de Aranna.

- No, Lalaith. Nos traen un regalo -explicó la hechicera.

- ¡Un regalo! ¿Qué es?

- Un par de gallinas, creo.

- Gallinas -dijo el hada con decepción-. Me voy a mi árbol.

Lalaith salió flotando desganadamente para refugiarse en su hueco. No convenía que la viese nadie, la reina Shail podría tener espías buscándola.

Aranna esperaba al visitante frente a la puerta de su hogar. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, pudo ver que traía algo más que dos gallinas. El jinete la saludó con la mano y puso su caballo al trote. Neithan se situó detrás de la hechicera, atento a cada una de sus reacciones.

Cuando llegó a la casa Gargund desmontó de un salto y, sujetando a su caballo por las riendas, se acercó a la bruja.

- Buenos días, Aranna. Aquí estoy como prometí.

- Buenos días -saludó ella-. ¿Cómo están Ammya y el niño?

- Estupendamente, gracias. Todos te envían recuerdos.

Aranna agradeció la atención con una inclinación de cabeza y una sonrisa, pero algo la puso alerta. ¿Por qué le daba un trato tan familiar? Ayer la trataba con la obligada cortesía que se le debe a un desconocido. Neithan captó su inquietud y avanzó un paso, lo que puso nervioso al caballo que comenzó a patear en el suelo, con las orejas vueltas hacia atrás. El hijo del Maestro Herrero le acarició el cuello para tranquilizarlo.

- Así que ese es el demonio del que me hablaba Hathu -dijo Gargund-. Me cuesta creer que ayer fuese un pajarraco.

A Neithan le dio un ataque de orgullo. Hizo centellear sus ojos verdes, y a continuación se contrajo hasta adoptar la forma de un cuervo. Aranna aguantó la risa. Resulta que el Gran Príncipe Desterrado también tenía debilidades sospechosamente humanas.

- ¡Vaya! -exclamó Gargund-. Es un truco estupendo.

- Neithan dice que gracias.

- ¡Mentirosa! -le espetó el cuervo, sintiéndose impotente.

Aranna decidió ir directa al grano.

- ¿Conocéis a Hathu el hobbit?

- Claro que sí. Somos amigos desde hace tiempo. Anoche me lo encontré bailando sobre un barril frente a mi casa y me contó cosas sobre ti. Por cierto, me ha dicho que el sábado tendremos el placer de contar contigo, ¿no?

Aranna comenzó a sudar.

- Eh... sí, claro -dijo forzando una sonrisa.

- ¡Muy bien! Anda, ayúdame con esto.

Sobre la grupa del caballo había un saco bastante voluminoso, y sobre éste, un cesto de junco con tapadera. Gargund alargó el cesto a Aranna y luego desató el saco, cargándoselo sobre los hombros.

- Esto es grano. Pensamos que como acababas de llegar, no tendrías reservas para este invierno. ¿Dónde te lo dejo?

- Dentro, en la casa.

- ¿No tienes granero, o algún cobertizo?

Aranna negó con la cabeza.

- ¡Pues eso hay que solucionarlo! -dijo el hijo del herrero mientras descargaba el saco en el suelo.

 
Comentario:
Poco mérito tiene el poner un enlace de vez en cuando. Pero da gusto, (Y un poquito de envidia) ver que hay gente con tal capacidad creativa.
Grácias a vosotros por visitarme de vez en cuando.
Besos de galletitas con colacao, que es lo que estoy tomando ahora mismo.
 
Comentario:
¡¡Hala, qué ilusión!! ¡¡Tengo las dos primeras entregas del kit de NiBuenoNiMalo!! JAJAJA!! ¿Cuántas piezas son?

Qué lástima que el hierro siempre haya sido enemigo de la magia.

Por cierto... ;OP

 
Comentario:
Con el hijo del herrero habrá que tener ojo


Ahora que lo pienso, yo soy hijo de Herrero.
Si, si, que Aranna tenga cuidado.
 
Comentario:
No