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Reflexiones de un trasto
Están locos estos humanos
Acerca de
Soy una ballesta, por si no te has puesto las gafas para mirar la foto.
Sindicación
 
Pedagogía

Apareces, me rebolicas el pelo y me besas por lo bien que me porto. Hoy me encerraron en un cuarto oscuro, ¿sabes? Por eso llegué a casa con los ojos enrojecidos de tanto llorar, pero no le diste importancia.

Ella dijo que yo no había parado en toda la tarde, que había sido malo. Pero no te comentó que me mantuvo en la oscuridad durante unos segundos que a mí se me hicieron eternos. Que grité y pateé la puerta, mientras desde fuera me decía que me iba a quedar ahí hasta que vinieras tú. (Que siempre llegas la última, por cierto).

Le di una patada en la espinilla y me encerró en el cuarto de la limpieza. Tú nunca has hecho eso, yo pensaba que iba a reaccionar igual. Que me diría que parase, que eso no se hacía y todas esas cosas que dices cuando por fin consigo que me hagas caso. Pero no, me encerró ahí y se me llenaron los ojos de negro y no veía nada. Sólo oía eso: “ahí te vas a quedar”.

Sólo tengo cuatro años. Soy inmune, nadie me puede hacer nada. Ni siquiera tú. He aprendido el juego de hacerte rabiar. Pongo a prueba tu paciencia a ver hasta dónde llegas. Cada día tardas menos en desquiciarte, y también menos en darme lo que quiero. El silencio es una moneda valiosa.

Hoy he decidido portarme bien, como tú quieres que lo haga. Me voy a sentar aquí, como todos los días, hasta desaparecer.


 
Comentario:
Sí, supongo que para la inmensa mayoría eso es mejor que unas carreras al aire libre.
Si la libertad engendra libertad... Qué estamos creando?
No