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Reflexiones de un trasto
Están locos estos humanos
Acerca de
Soy una ballesta, por si no te has puesto las gafas para mirar la foto.
Sindicación
 
De mis descubrimientos acerca de la magia de andar por casa
Subió la cuesta arremangándose las faldas. Sudorosa, con los rizos rubios pegados a la frente y los tirabuzones bamboleándose cual muelles locos entre multitud de lacitos rosa y florecillas de pega, abrió la puerta de la casa de la bruja como si una tempestad, una fuerza de la Naturaleza testaruda e implacable, se hubiese ensañado con los goznes y hubiese intentado abatirlos por interponerse en su camino.

Si yo hubiese tenido ojos, los habría abierto de par en par. ¡Que susto! La bruja apenas se inmutó. Se dio la vuelta despacito y se enfrentó a aquella especie de pastelito de fresa con un aplomo admirable.

-Buenas tardes, Rosita. ¿Qué te trae por aquí?
-¡Quiero un filtro de amor!
-Vaya, ¿ya te has vuelto a encaprichar?

Rosita hizo un mohín.

-¡No es un capricho! ¡Estoy enamorada de verdad!
-Ya…

Desde la alcayata que me sujetaba tenía una buena perspectiva. La bruja, sobria en el vestir, seca en el carácter y parca en las palabras, contrastaba enormemente con el pastelito, que ya había llenado con una nube de perfume empalagoso toda la habitación y se me filtraba por los poros de la madera.

-¡No me hace caso! ¡Me huye! ¡Me esquiva! ¡Y no entiendo cómo puede resistirse a mis encantos, la verdad! Soy tan mona…

Dos lagrimones como puños rodaron por sus mejillas de porcelana. La verdad es que la chica era mona… si lograbas encontrarla debajo de aquella masa de tul que llevaba por vestido.

-Está bien, Rosita, vamos a hacer una cosa: Esta vez te voy a dar algo muy poderoso pero que tendrás que manejar con mucho cuidado, ¿de acuerdo? Voy a prepararlo, espérame aquí.

Rosita asintió, secándose las mejillas con un pañuelito bordado y procurando no estropearse el maquillaje. Se acercó a mí, me miró durante un rato, me pasó el dedo, le dio calambre (ejem…), se chupó la yema del dedo y se derrumbó en una silla a llorar su desdicha.

Al cabo de unos minutos, volvió la bruja agitando un frasquito.

-Bueno, aquí está el remedio a tus males. Pero esta vez tendrás que seguir mis instrucciones al pie de la letra.
-¡Lo que sea! ¡Haré lo que me digas! –dijo el repollo andante con un estudiado ademán, para que quedase bien claro que estaba al límite de la desesperación.

-Bien. Tomarás tres gotitas antes de dormir durante una semana y siempre a media noche. Pero para que la poción sea efectiva tendrás que seguir tres normas: primero, tendrás que pasear por los lugares por donde suele ir él, pero habrás de evitar que te vea. Así que nada de salirle al paso por las esquinas.

-Pero…

-Nada de peros, que esta vez vamos en serio. Segundo, para que el filtro de amor funcione, habrás de dejar que tu piel respire para que tu esencia pueda escapar de ti y buscarle. Así que lávate la cara con agua clara y nada de maquillaje ni de cremas olorosas por todo el cuerpo. Deberás lavarte con jabón hecho con lavanda. Y el pelo tienes que dejártelo suelto, sin ningún adorno, sin pañuelos y sin sombreros.

-¡No puedo hacer eso!

-Sí que puedes, ya lo creo. Y tercero, deberás usar durante ese tiempo un vestido blanco de algodón, de una sola pieza y hasta los tobillos. Así no bloqueará el poder de la poción.

-¿Quieres que vista con un saco? ¡Tú estás loca, bruja! ¡No puedo ir así por la calle! Además, ¿cómo me va a mirar el hombre que amo con esas pintas? ¡No, imposible! Sin mi maquillaje, sin mi perfume, sin mis vestidos… -gemía desesperada nuestra Rosita.

La bruja le puso el frasco en la mano, le guiñó un ojo y le dijo:

-Si le quieres, prueba. Ven en una semana, a esta misma hora y vestida como te dije. Ya me contarás

Y allí nos quedamos la bruja y yo, viendo cómo la nube de tul desaparecía tras la puerta. Al volverse hacia mí, vi que se estaba aguantando la risa y yo también reí a mi manera. Las ballestas estamos bastante limitadas en según qué aspectos por muy mágicas que seamos.

Al poco tiempo recibimos una visita. Entró un muchacho y dijo que quería pedirle algo muy importante. La bruja le ofreció una silla y se sentó a escucharle.

-Verás, yo no es que crea en estas cosas, pero por probar…
-¿Te has enamorado?
-Sí… Es un ángel. La vi al doblar una esquina, vestida de blanco, con los cabellos mecidos por el viento y llegó hasta mí su olor… tan puro… y…
-¿Y no fuiste hacia ella? ¿No le dijiste nada?
-Iba a hacerlo, pero en cuanto me vio salió corriendo y desde entonces no me la puedo quitar de la cabeza.
-Ya…

La bruja consultó el calendario, se fue a la habitación contigua y después de un rato volvió con una vela de color rosa con muchos lazos y abalorios.

-Enciende esta vela durante tres noches, y piensa en ella mientras contemplas cómo se consume la llama. Al cuarto día vuelve a mi casa a la puesta de sol y será tuya.

Y tan contento que se fue el muchacho con su vela debajo del brazo.

Supongo que ya te imaginarás el final de la historia, con perdices y todo eso. Lo que no supieron nunca los dos afortunados es que en el agua con azúcar y en la cera de abeja no hay más magia que la que nosotros queramos poner. Pero claro… eso son secretos de brujas. ;o)






 
Comentario:
¡Como se entere la bruja de que voy contando estas cosas sí me va a hacer falta el barniz ignífugo!

Gracias a ti, mi querida Num, por estar a mi laíto.

Un besazo del R.T.D.M.P.E. ;o)
 
Comentario:
Los humanos son así de complicados... o de simples, según se mire. A veces, y como dice mi admirada Yaya Ceravieja, todo es cuestión de "Cabezología".

En cuanto a duendes, hadas y demás, existirán mientras haya niños, y adultos que no hayan olvidado que también lo fueron (y que todavía lo son).

P.D.: Guardo muy bien mis pociones mágicas. JAJAJA!! Probablemente ande buscando un arma.

Un beso, NiBuenoNiMalo.
 
Comentario:
Pregonando secretos, eh?. A ver si alguien va a aprender algo...
Un día de estos te voy a regalar un bote de barniz ignífugo, por si La Santa... o algún pagano.

Ya tenía yo ganas de otro cuento de la bruja.
Gracias.
Un besazo, recalcitrante Trasto de madera porosa eléctrica.
 
Comentario:
La mejor magia es la que sale de nosotros mismos. Pero para los muchos mortales es un secreto aún por descubrir. Shhhhisss, no desvelemos la verdad, o las brujas duendes y hadas acabarán por desaparecer y que haríamos nosotros sin ellos, ¿Verdad querida ballesta?
PD: Alguien preguntó en mi Blog si te conocía, ¿Se te ha resbalado algo de agua con azucar en tu teclado?
Un beso.
No