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Reflexiones de un trasto
Están locos estos humanos
Acerca de
Soy una ballesta, por si no te has puesto las gafas para mirar la foto.
Sindicación
 
Aranna XXX
Hulla, la Madre Priora del Templo de la Misericordiosa... etc., no tardó en averiguarlo. Se hallaba meditando en sus aposentos con la cabeza colgando hacia la izquierda y un hilillo de baba viscosa en la comisura de sus labios cuando llamaron suavemente a la puerta. Estaba expresamente prohibido molestarla en ese momento de recogimiento y comunicación directa con la Diosa, a no ser en casos de extrema urgencia. De hecho tuvieron que llamar repetidas veces antes de que Hulla saliera de su abstracción con un peculiar resoplido.

- Mñadelantem... –farfulló.

Las dos mensajeras aparecieron en la habitación. La Madre Priora luchaba por ponerse en pie aferrándose al reclinatorio donde había estado “orando”. Cuando llegaron frente a ella hicieron una profunda reverencia rodilla en tierra. Ella les dio su bendición y acto seguido preguntó por el motivo de aquella irrupción tan precipitada.

- Traemos un mensaje de la Suma Sacerdotisa –dijo una de ellas, entregándole un pergamino enrollado y lacrado.

La anciana lo agarró con una mano temblorosa y se acercó a una lámpara para poder leer el mensaje. A medida que iba descifrando las líneas su rostro iba pasando del blanco al rojo, al púrpura, y finalmente al amarillo verdoso. Las dos guardianas permanecían arrodilladas en actitud de respeto y se preguntaban si se habría olvidado de ellas.

Finalmente el rostro de la Madre Priora optó por un tono cerúleo bastante acorde con la gravedad del asunto.

- Retiraos –ordenó a las guardianas. Seguidamente se dirigió a una figura que esperaba discretamente junto al marco de la puerta-. Tú, muchacha, ve a buscar a la hermana Vahnene y dile que quiero verla inmediatamente.

Cuando se quedó sola, Hulla volvió a leer el pergamino. Debería partir a primera hora de la mañana si quería llegar a tiempo a la reunión. Sus múltiples achaques parecían haberse acentuado nada más conocer la noticia, pero el hecho de ver a la Suma Sacerdotisa la llenaba de fuerza. Aquella era una oportunidad única para ponerla al tanto de su labor evangelizadora. Quizá la trasladaran a la capital como recompensa. Así podría dedicarse a la contemplación y dejar la vida activa. Tardaría semanas –quizá un mes- en llegar a la Capital de la Fe, pero merecería la pena.
 
Comentario:
¡¡Os adoro!! No me ha hecho falta poner comillas. XD

Besos pa los dos. MUA!
 
Comentario:
¡Como sois!
Que hay cosas que requieren de una total abstracción.

{O
 
Comentario:
Dejar la vida activa...hum... "Mñadelantem...".
Ngué...
Cosas...

Besazo, Trasto.
No