El caso es no parar
Madrugar, abrir los ojos como si los párpados pesasen un quintal. Están hinchados, quieren seguir durmiendo como el resto de mi cuerpo.
- ¡No es justo! Anoche me acosté a las tantas.
- ¿Haciendo qué?
- Hablando.
- ¿Es más importante hablar que dar a tu cuerpo el merecido descanso?
- Indudablemente. Para dormir no necesito a nadie.
- Pues entonces no te quejes.
- ¿Por qué no? Es gratis.
Comer en dos bocados, no hay tiempo para el café con mi madre y ese bicho verde que me reclama su trocito de galleta.
- ¡No hay derecho! Otra vez sin postre.
- ¿Por qué no te sentaste antes a la mesa?
- No estábamos todos.
- ¿Y qué? ¿Acaso ellos comen por tu boca?
- No, pero la comida sabe mejor con ellos.
- Pues entonces…
- Ya… Que no me queje, ¿no?
Cenar… a veces. Tomar algo a las mil por no acostarme con el estómago vacío… lo más frecuente.
- ¡Vaya tela…! Las doce de la noche y todavía dando tumbos.
- ¿Por qué no dijiste que no?
- Me gusta echar una mano si puedo.
- ¿Y los disgustos que te llevas? Sabes que es muy difícil sacarles punta. A esas alturas no aprenden.
- Ya lo sé, pero son felices cuando consiguen hacerlo bien.
- No tienes remedio, ¿sabes?
- ¿Y qué será de mí cuando lo tenga?
- ¡No es justo! Anoche me acosté a las tantas.
- ¿Haciendo qué?
- Hablando.
- ¿Es más importante hablar que dar a tu cuerpo el merecido descanso?
- Indudablemente. Para dormir no necesito a nadie.
- Pues entonces no te quejes.
- ¿Por qué no? Es gratis.
Comer en dos bocados, no hay tiempo para el café con mi madre y ese bicho verde que me reclama su trocito de galleta.
- ¡No hay derecho! Otra vez sin postre.
- ¿Por qué no te sentaste antes a la mesa?
- No estábamos todos.
- ¿Y qué? ¿Acaso ellos comen por tu boca?
- No, pero la comida sabe mejor con ellos.
- Pues entonces…
- Ya… Que no me queje, ¿no?
Cenar… a veces. Tomar algo a las mil por no acostarme con el estómago vacío… lo más frecuente.
- ¡Vaya tela…! Las doce de la noche y todavía dando tumbos.
- ¿Por qué no dijiste que no?
- Me gusta echar una mano si puedo.
- ¿Y los disgustos que te llevas? Sabes que es muy difícil sacarles punta. A esas alturas no aprenden.
- Ya lo sé, pero son felices cuando consiguen hacerlo bien.
- No tienes remedio, ¿sabes?
- ¿Y qué será de mí cuando lo tenga?
Comentario:
NiBuenoNiMalo, el tiempo en sí es un regalo que hay que aprovechar al máximo.
Por cierto, yo sí leí tu post original. Tranquilo, que la esencia no se ha perdido. Felicidades, es precioso, y el vídeo una caña. Gracias por seguir compartiendo esas cosas.
Un beso del trasto.
Por cierto, yo sí leí tu post original. Tranquilo, que la esencia no se ha perdido. Felicidades, es precioso, y el vídeo una caña. Gracias por seguir compartiendo esas cosas.
Un beso del trasto.
Comentario:
Mi querida Num: A veces es peor el remedio que la enfermedad. Descuida, que ya te avisaré para que me dés un tirón de oreja.
Un beso, micaniwapa.
Un beso, micaniwapa.
Comentario:
Tu tiempo nos llega envuelto en papel de regalo. Grácias por entretenerte además haciendo un bonito lazo...
Comentario:
Y de ellos? (quizá nosotros...).
Si ha de llegar ese día en que te eches de menos, que te echemos de menos, espero que tarde. Mucho.
Si pudiera desear, desearía que no llegara.
Para por si llega sin avisar... no olvides dónde estoy.
Besazo, Trasto.
Si ha de llegar ese día en que te eches de menos, que te echemos de menos, espero que tarde. Mucho.
Si pudiera desear, desearía que no llegara.
Para por si llega sin avisar... no olvides dónde estoy.
Besazo, Trasto.





