Aranna XXXI
Lalaith oyó cerrar la puerta de la cabaña desde su hueco en el árbol. El sol se había puesto hacía rato y era viernes por la noche, así que aquello sólo podía significar una cosa: Aranna se iba de marcha. El hada reflexionó durante largo rato (una milésima de segundo era lo habitual) y acto seguido voló en su busca.
- Me voy con vosotros –dijo de forma inapelable flotando ante los ojos de la hechicera.
Neithan le dedicó una mirada fulminante.
- Verás, no creo que... –comenzó a explicar la hechicera.
- ¡Porfavorporfavorporfavorporfavorporf...
- Es que no...
- ...avorporfavorporfavorporfa...
- ¡Vale, haz lo que te dé la gana, pero cállate!
- ...vorpor... ¿¿Puedo ir, de verdad?? –el diminuto rostro se iluminó con una sonrisa.
- Bajo tu responsabilidad. Recuerda que eres una proscrita –advirtió con la esperanza de que recapacitara.
No lo hizo.
- ¿Sabes lo que voy a hacer? Voy a cambiar de aspecto y así no me reconocerá nadie.
Lalaith descendió hasta el suelo y comenzó a desprender una luz tenue. Aranna sintió cómo la magia se concentraba alrededor de la pequeña criatura, convirtiéndose al instante en una esfera luminosa. Esta aumentó de tamaño hasta doblar en altura a la hechicera. Cuando el resplandor cesó, frente a Aranna había un magnífico ejemplar de gigante.
- Un poco drástico, ¿no te parece?
- ¡Qué va! Está de puta madre –respondió el hada-gigante entusiasmada con su nuevo aspecto-. ¿Quieres que te lleve sobre mis hombros?
Lalaith extendió sus enormes brazos hacia ella.
- Nonono, déjalo, gracias. Prefiero ir andando.
La hechicera pudo percibir un tenue suspiro de alivio dentro de su cabeza al tiempo que se desvanecía la imagen de su propio cuerpo desnucado yaciendo en el suelo.
Neithan se estaba dando cuenta de que los humanos eran realmente frágiles, lo que le producía cierta angustia dada su penosa condición. A menudo se preguntaba cómo habían conseguido sobrevivir aquellas insignificantes criaturas con tendencia al autoaniquilamiento. Era asombroso.
Comenzó a avanzar tras la peculiar pareja absorto en sus pensamientos. Había pasado más de un año desde que le obligaron a depender de la humana y todavía no tenía ni idea de cómo resolver el problema. Ella aún era joven, así que todavía disponía de algún tiempo para descubrir una forma de escapar. La clave podía estar en los Nombres que Aranna se negaba a pronunciar, ¿pero y si no era así? No tenía ninguna garantía de que las cosas cambiaran una vez que su identidad le fuera devuelta.
Tal vez si encontrara la forma de concluir el hechizo interrumpido...
Comentario:
Lo dudo... //musica
XD Besazo, micaniwapa.
XD Besazo, micaniwapa.
Comentario:
Ya, ya... Tooodo a su tiempo...
Verás, acabaré sabiendo esperar.
En fin.
Besazo, Trasto.
Verás, acabaré sabiendo esperar.
En fin.
Besazo, Trasto.





