De cómo te llenan de babas y encima te hace gracia
Me recibió con su retoño en brazos. Un elemento de cuatro meses embutido en un pijamilla de monigotes que se partía el c*** viéndome subir la escalera. Los bebés se ríen por todo, incluso de las tonterías típicas que me sorprendí pronunciando nada más verle aparecer por la puerta.
Yo iba a rescatar a su madre, o más bien a secuestrarla y llevármela un rato lejos (no mucho) de sus pequeños tiranos. Su marido me dijo: “Anda, sácala de aquí que falta le hace”. Es cierto, no hay más que ver sus ojeras. Admiro su fortaleza y su espíritu de lucha.
Al llegar arriba el bebé se quedó bizco. Seguía con la boca abierta en una sonrisa de oreja a oreja, mirándome con esa forma extraña que tienen de mirar a esa edad. Debe ser difícil manejar una maquinaria tan compleja así, recién llegado. Las manos, los pies, la cabeza… todo va a su bola. Es divertido mirarle intentando atrapar las cosas y llevárselas a la boca. Al final termina la boca yendo a las cosas y las extremidades haciendo su vida independiente del resto del cuerpo.
Le cogí aún antes de dar dos besos a mi amiga. Carcajada. Y yo que pensaba que iba a llorar… Le sostuve mientras su madre iba a cambiarse de ropa. Con críos ya se sabe… Daniel, que así se llama el “novato”, se empeñó en clavarme las encías en la camiseta y lo único que logró fue llenármela de babas. Yo no sé cómo podía salir tal cantidad de un cuerpo tan pequeño. “¡Pero chico!” – le dije. Le miré la carilla y él me correspondió agarrándome del pelo como si le fuese la vida en ello. Su padre nos miraba divertido, y yo recordaba avergonzada las tropecientas mil veces que le había dicho que no me gustaban los niños.
Cuando su madre consiguió dormirle nos fuimos. Y ya abajo, en la calle, le oímos llorar. Me la llevé casi a la fuerza. La cena fue bien, casi idéntica a la última vez que quedamos cuando ella aún estaba embarazada de éste. ¿Los temas de conversación? Roberto, que tiene ahora 3 años, su primer día de cole, el uniforme, el material escolar, la santa de su suegra, las arpías de las cuñadas (que lo son), los horarios ajustados al milímetro…
… y yo, como siempre, viviendo en la otra cara de la vida.

Yo iba a rescatar a su madre, o más bien a secuestrarla y llevármela un rato lejos (no mucho) de sus pequeños tiranos. Su marido me dijo: “Anda, sácala de aquí que falta le hace”. Es cierto, no hay más que ver sus ojeras. Admiro su fortaleza y su espíritu de lucha.
Al llegar arriba el bebé se quedó bizco. Seguía con la boca abierta en una sonrisa de oreja a oreja, mirándome con esa forma extraña que tienen de mirar a esa edad. Debe ser difícil manejar una maquinaria tan compleja así, recién llegado. Las manos, los pies, la cabeza… todo va a su bola. Es divertido mirarle intentando atrapar las cosas y llevárselas a la boca. Al final termina la boca yendo a las cosas y las extremidades haciendo su vida independiente del resto del cuerpo.
Le cogí aún antes de dar dos besos a mi amiga. Carcajada. Y yo que pensaba que iba a llorar… Le sostuve mientras su madre iba a cambiarse de ropa. Con críos ya se sabe… Daniel, que así se llama el “novato”, se empeñó en clavarme las encías en la camiseta y lo único que logró fue llenármela de babas. Yo no sé cómo podía salir tal cantidad de un cuerpo tan pequeño. “¡Pero chico!” – le dije. Le miré la carilla y él me correspondió agarrándome del pelo como si le fuese la vida en ello. Su padre nos miraba divertido, y yo recordaba avergonzada las tropecientas mil veces que le había dicho que no me gustaban los niños.
Cuando su madre consiguió dormirle nos fuimos. Y ya abajo, en la calle, le oímos llorar. Me la llevé casi a la fuerza. La cena fue bien, casi idéntica a la última vez que quedamos cuando ella aún estaba embarazada de éste. ¿Los temas de conversación? Roberto, que tiene ahora 3 años, su primer día de cole, el uniforme, el material escolar, la santa de su suegra, las arpías de las cuñadas (que lo son), los horarios ajustados al milímetro…
… y yo, como siempre, viviendo en la otra cara de la vida.

Comentario:
Me alegro de que te guste la foto. Seguro que tu hijo es igual de guapo. Si es que a esa edad es muy fácil serlo, ¿verdad? Están para comérselos todos.
Muchas gracias por tu comentario. Un saludo :o)
Muchas gracias por tu comentario. Un saludo :o)
Comentario:
me encantaria que mim hijo posara para una foto es muy bonito
Comentario:
NiBuenoNiMalo, ¡anda que no sabes tú ná! Mira, una de Roberto: en el cole le dieron el dibujo de una oveja y él tenía que rellenarle el cuerpo con algodón. Y también le dieron un caracol, del que tenía que rellenar la concha con papel de seda. Cuando llegó a casa le entregó a su madre las hojas todo sonriente. El dibujo de la oveja pesaba un quintal, y el niño había pegado ahí media Algodonera Española. Y el del caracol era un conjunto de bolas de papel verde, y tres cuarto de lo mismo. Total, que los pobres bichos habían quedado sepultados debajo de los respectivos materiales.
Roberto: - ¡Mamá, mira lo que he hecho en el cole!
Madre: - ¡Anda, qué bonitos! ¿Qué son?
Roberto: - Pues una oveja y un caracol (cara de incredulidad ante la ignorancia de su madre)
Madre: -¿Y cuál es la oveja?
Roberto levantó todo serio una masa de algodón en la parte baja del dibujo y le señaló el nombre escrito allí.
Roberto: - Pues esta. ¿Ves? Aquí dice “oveja”.
Acto seguido, hizo la misma operación con el caracol.
… Y lo mejor de todo, ¡es que todavía no sabe leer! XD
Roberto: - ¡Mamá, mira lo que he hecho en el cole!
Madre: - ¡Anda, qué bonitos! ¿Qué son?
Roberto: - Pues una oveja y un caracol (cara de incredulidad ante la ignorancia de su madre)
Madre: -¿Y cuál es la oveja?
Roberto levantó todo serio una masa de algodón en la parte baja del dibujo y le señaló el nombre escrito allí.
Roberto: - Pues esta. ¿Ves? Aquí dice “oveja”.
Acto seguido, hizo la misma operación con el caracol.
… Y lo mejor de todo, ¡es que todavía no sabe leer! XD
Comentario:
Con barbas y a lo loco. JAJAJAJA!!! Dióooooo... si es que a mí los niños me gustan sólo de 30 parriba.
¡Ay que me parto! XD
Besos, locaaaaaaa!!
¡Ay que me parto! XD
Besos, locaaaaaaa!!
Comentario:
"Con babas, y no con barbas"?.
(Hum...)
(Hum...)
Comentario:
Mama, caca
Diselo a tu tio NiBuenoNiMalo, tanto que juega contigo, que te lleve al baño (Encerrona)
"Tiito" acompañame a hacer caca
Vamos "pa ya"
- El niño se sienta a hacer sus cositas, y mientras tanto su tio le hace perrerias:
Que te cojo las orejas, que te peino la cresta, toma con el secador, que te seco el pito BUUUUUUU... ahora frío BUUUUU
y jiji jaja.
-Llega el momento y me dice:
tiito me limpias
Ahora llamo a tu mama, y que te limpie ella que eso es cosa de las madres.
Y tu ¿no Sabes?
No, yo no sé.
Y entonces ¿tu como te limpias?
A mi me limpia L.. (Mi ex.)
Así que supongo que ahora se preguntará como me las apaño para limpiarme que ya no está L.. JaJa. Todavía mi hermana lo cuenta a su manera, porque la verdad es que ahora lo digo de coña pero la encerrona me pareció fatal y me llegue a enfadar (tonterías mias), y pobre crio, vaya trauma, jaja, que su tio no sabe limpiarse sólo.
Diselo a tu tio NiBuenoNiMalo, tanto que juega contigo, que te lleve al baño (Encerrona)
"Tiito" acompañame a hacer caca
Vamos "pa ya"
- El niño se sienta a hacer sus cositas, y mientras tanto su tio le hace perrerias:
Que te cojo las orejas, que te peino la cresta, toma con el secador, que te seco el pito BUUUUUUU... ahora frío BUUUUU
y jiji jaja.
-Llega el momento y me dice:
tiito me limpias
Ahora llamo a tu mama, y que te limpie ella que eso es cosa de las madres.
Y tu ¿no Sabes?
No, yo no sé.
Y entonces ¿tu como te limpias?
A mi me limpia L.. (Mi ex.)
Así que supongo que ahora se preguntará como me las apaño para limpiarme que ya no está L.. JaJa. Todavía mi hermana lo cuenta a su manera, porque la verdad es que ahora lo digo de coña pero la encerrona me pareció fatal y me llegue a enfadar (tonterías mias), y pobre crio, vaya trauma, jaja, que su tio no sabe limpiarse sólo.
Comentario:
¿Sabes por qué nos pasa eso con los niños? Porque nosotros tenemos vocación de "Tíos".
Yo no tengo sobrinos carnales, pero los hijos de mis primos adoran a su "tita Balle". Será que nos vemos poco. Me pasa como a ti, al final soy la que termina en el suelo con los mañacos encima. Estoy pensando que ese es mi "lado claro". Me gusta.
Eso sí, cuando lloran con quien mejor están es con su madre. Pobrecitos. Jejeje...
Besitos, tito "NiBu". ;o)
Yo no tengo sobrinos carnales, pero los hijos de mis primos adoran a su "tita Balle". Será que nos vemos poco. Me pasa como a ti, al final soy la que termina en el suelo con los mañacos encima. Estoy pensando que ese es mi "lado claro". Me gusta.
Eso sí, cuando lloran con quien mejor están es con su madre. Pobrecitos. Jejeje...
Besitos, tito "NiBu". ;o)
Comentario:
Siempre he jurado y perjurado que no me gustan los niños. Y aunque todos me dicen luego que se me cae la baba con ellos, y que cuando hay uno cerca soy el que mas juega con el y le hago monerías, sigo jurando y perjurando.
Con los muy pequeños no me atrevo, siempre creo que se me van a romper, que se me caerán entre los dedos, que le apretaré mucho y se me ahoga, o poco y se me escurre, o lo justo pero me tropiezo y me caigo encima, en fin, un millon de paranoias. Todo son esquinas, marcos de las puertas, o cuchillos caidos por el suelo, o ventiladores encendidos, vamos que no sé como sobrevivimos para hacernos mayores, jaja. Así que a mi pobre sobrino no lo cogí en brazos hasta que corría mas que yo, jaja. Lo cierto es que creo que jamas he tenido un bebe en brazos, sólo me quedo mirando como un bobo diciendo: pero que rico es, y cuchi cuchi.
¡Ah! eso sí, para un ratito, que luego los llantos nocturnos, que si le salen los dientes, que si tiene fiebre o ¿qué le pasará ahora? eso se lo dejo para sus padres... que son ellos los que han querido tenerlo, no yo. jaja.
Bueno, que ya sabes de mi lado oscuro con los niños.
Con los muy pequeños no me atrevo, siempre creo que se me van a romper, que se me caerán entre los dedos, que le apretaré mucho y se me ahoga, o poco y se me escurre, o lo justo pero me tropiezo y me caigo encima, en fin, un millon de paranoias. Todo son esquinas, marcos de las puertas, o cuchillos caidos por el suelo, o ventiladores encendidos, vamos que no sé como sobrevivimos para hacernos mayores, jaja. Así que a mi pobre sobrino no lo cogí en brazos hasta que corría mas que yo, jaja. Lo cierto es que creo que jamas he tenido un bebe en brazos, sólo me quedo mirando como un bobo diciendo: pero que rico es, y cuchi cuchi.
¡Ah! eso sí, para un ratito, que luego los llantos nocturnos, que si le salen los dientes, que si tiene fiebre o ¿qué le pasará ahora? eso se lo dejo para sus padres... que son ellos los que han querido tenerlo, no yo. jaja.
Bueno, que ya sabes de mi lado oscuro con los niños.





