logotipo

img_google
Reflexiones de un trasto
Están locos estos humanos
Acerca de
Soy una ballesta, por si no te has puesto las gafas para mirar la foto.
Sindicación
 
Los trastos deberíamos estarnos quietos

¿Qué hace una ballesta mágica cuando lleva meses y meses colgada de su alcayata?

Fácil: dedicarse a sondear las mentes humanas a ver qué se encuentra. Navegar en sus complejidades, en sus nudos mentales y en los laberintos que pocas veces tienen solución aunque les des un croquis. Se ve que les gusta perderse sin más.

Y tocando cocos aquí y allá, mira por dónde fue a dar con uno durísimo.

Toc, toc…

¿Suena a hueco?

Ah, no, es que todo él es un bloque.

Hum… ¿dónde está aquí la magia?

- No tengo – dijo el propietario.

“Una voz demasiado joven para su edad” – pensé.

Alargué un poco más los hilos e investigué más a fondo.

Había una ciudad bulliciosa, como la mayoría de las grandes ciudades, y él estaba en pleno centro, asfixiado por los edificios grises a sus ojos y por la gente que transitaba cada día como un regimiento infinito de hormigas afanosas. Y cigarras, también había cigarras de vacaciones con camisas de flores y bolsos como cebo para los descuideros.

Y él allí, en medio de todo eso, con un pesado saco a la espalda que no había dejado de llenarse durante toda su vida, lastrándole, y con un agujero en cada bolsillo. Y a sus pies el abismo del futuro incierto en tiempos de crisis.

Quise alejarlo de todo eso y casi le obligué a cargar conmigo sobre su hombro.

- Vamos a ver dragones.

Apenas le di opción. Es difícil discutir con un trasto anacrónico cuando se empeña en algo. Era un buen trato; yo salía de mi inactividad y él respiraba un poco de aire fresco.

Caminamos durante mucho tiempo en busca de los dragones. Los caminos en sí son mágicos, nos enseñan cosas y nos permiten aprender sobre nosotros mismos y sobre quien camina a nuestro lado. O sobre quien nos carga sobre su hombro, en mi caso. En realidad era un truco bastante burdo para que dejase su saco durante un rato, pero funcionaba. Y así nos fuimos adentrando por senderos en bosques umbríos, seguimos el curso de los arroyos, siempre hacia arriba, olvidándonos del asfalto y de las sirenas de las ambulancias.

No sé exactamente en qué momento fue. No sé cuánto tiempo llevaba caminando sobre mis propios pies. Sólo sé que, cuando por fin vimos al dragón sobre su nido de oro, me cogió de la mano.

Ahora no puedo volver a mi antigua forma. O a lo mejor es que no quiero.

Sonríe.

Me gusta.

¿Qué es esto?

Magia.

 
Comentario:
¡Pero Sweet! ¡Que ya te hacíamos por ahí en una isla desierta cual Robinson Crusoe!

¿Cómo será el dragón de un trasto como yo? ¿Y el tuyo será una serpiente de mar? Hum... qué interesante...

Yo también echo de menos tantas y tantas cosas...

Un abrazo. Y te me cuidas, es una orden.
 
Comentario:
El dragón más peligroso y menos conocido es el que llevamos nosotros mismos dentro de cada uno de nosotros. Perdón por tanto tiempo sin aparecer, pero ya sabes, sigo con mi barquichuela, jijijiji...
Un besazo, se os echa de menos....
 
Comentario:
Pues anda que tú... ;o)

Besazo, mcnwp.
 
Comentario:
Tánto tiempo transportando la antorcha, el portador acaba olvidando qué es el fuego.
Tú eres Magia.

Besazo, Trasto.
 
Comentario:
Es magia, te lo digo yo. El amor no está hecho para los trastos. De momento, sigo experimentando qué se siente al caminar sobre dos piernas.

Un beso, mi querido navegante.
 
Comentario:
¿mAGIA?,no sera amor????, sea lo que sea estoy encantado y feliz de poder volver a leerte, han sido meses de espera pero....ha merecido la pena. Se bienvenida y adelante amiga, que este mundo de magia te echaba de menos.
No