logotipo

img_google

Pulsa F5 para ver el efecto

El unicornio existe
Aunque encuentre obstáculos
Acerca de
...intento siempre avanzar, guardando una pequeña porción de esperanza y de sueños, aprendiendo de caídas, curándome las heridas, respirando, mirando el mar, reposando, escuchando música, buscando mi sonrisa... aquí espero encontrar también la tuya, que escuches y hables si quieres... que esto no sea sólo mi refugio sino el tuyo... La puerta está abierta...
Sindicación
 
Para ver: El método
Titulo de la película: El método
Género: Drama
Director: Marcelo Piñeyro
Intérpretes: Eduardo Noriega, Najwa Nimri, Eduard Fernàndez, Pablo Echarri, Ernesto Alterio, Carmelo Gómez, Adriana Ozores, Natalia Verbeke
Nacionalidad: Argentina, España, Italia
Duración: 100 min.
Estreno: 23 de septiembre de 2005

Marcelo Piñeyro dirige la adaptación cinematográfica de la obra de teatro 'El método Grönholm'. Eduardo Noriega, Natalia Verbeke, Najwa Nimri, Carmelo Gómez, Adriana Ozores, y Ernesto Alterio dan vida a unos aspirantes a un puesto de alto ejecutivo en esta producción que crítica la competencia y tensiones de la sociedad capitalista.

No deja lo que se dice indiferente: quizás sólo no agrade a los que no gusta de ver obras de teatro adaptadas al cine. Con la excusa de la marcha anti-globalización que hubo en Madrid ante una de las numerosas cumbres del FMI para intensificar la crítica de la sociedad capitalista, presenta también unos personajes arquetípicos. Para mí, personalmente, también trasluce un trasfondo machista (igual no era la pretensión, pero existe) en la actitud y reflejo de las dos mujeres de la película... Creo que vale la pena, porque te hace pensar: ¿hasta dónde llegarías por un puesto de trabajo? ¿merece la pena renunciar incluso a ti mismo/a o a tus principios por ese puesto de trabajo? ¿dónde se encuentra la satisfacción exactamente?
 
Recordando
Y gracias a una ventana azul por donde observo casi cada día, he vuelto a recordar un pequeño poema que escribí en marzo de este año. Cómo ha pasado el tiempo y sigo así, buscando...

Busco en cada hueco
Mi forma.
Busco en cada tacto
Mi piel.
Busco en cada palabra
Mi nombre.
Busco en cada beso
Mi boca.
Busco un hogar, un refugio,
un olvido y un renacer.
Busco y seguiré buscando,
me equivocaré
y siempre querré reconocer
Mi ser.

Desde su ventana azul, su escritora ha colocado dos cuadros similares a este, y es por eso que me ha recordado la imagen que encontré y que me gustó y que ilustré para este mini-poema, reflejo de mis sentimientos.
 
Hoy, llueve
Si te dejas llevar por un amanecer lluvioso, si crees que la lluvia pueden ser lágrimas que ocultas en tu corazón…
A veces, tienes que disfrutar de esos días en que parece dar una tregua a todo lo excesivamente luminoso: días para relajarse y llenarse de frescor como hoy. Levantarse con el silencio de una casa en la que puede haber demasiado bullicio, con el silencio de los vecinos, escondidos al amparo de las gotas que empiezan a caer. Extrañamente, parece que un día nublado signifique recluirse.
Levantarse y beberse un vaso de leche caliente y pan con mantequilla, mientras en la radio suenan canciones de otros años y más actuales y te dejas envolver por una atmósfera melancólica. Triste no, simplemente, como si recibieras ecos pasados, aunque no recuerdes nada. Simplemente, melancolía por nada.

Y, a veces, una foto que quedará en el recuerdo: el único día que dedicamos por entero a Bruselas, día lluvioso que nos siguió ante una ciudad que mis amigas consideraron gris, pero en las que yo hubiera deseado seguir las huellas de Dama de agua. Cada uno se lleva una visión distinta de las cosas, de las experiencias, de las ciudades según quién se las describa o cómo, según cómo quieras afrontar la vida. Y mi visión de Bruselas siempre estará unida a lo que de esa ciudad cuenta Dama desde su blog, lo sé. Porque la mejor forma de conocer siempre es a través de otros y de la huella que deja en tu propia alma. Los puntos de vista nunca son cerrados: siempre están abiertos a nuevas perspectivas y eso es lo que nos hace crecer.
Llueve, el día es gris y mecerse por un tono melancólico, mientras sonríes y despiertas a las primeras horas de un sábado, refugiada tras una ventana, mientras escribo esto y escucho música me sirve para saber que sigo dando pasos y que la ilusión se deposita a ratos en mi corazón, con sorpresas y con los ratos, con los buenos ratos que disfruto.
 
Tengo...
... Quedarán los buenos momentos...
... Recordarás las tardes de invierno...
O las de verano. Esos momentos que la gente te hace pasar en esas estancias largas o cortas por tu vida.
No paro de tener la canción "Puedes contar conmigo" de La Oreja de Van Gogh en mi cabeza. Actualizada gracias a OT. Sí, me he enganchado al programa igual que lo hice en su primera edición. Ayer, viendo uno de los resúmenes, el profe Ángel (este tío me encanta!!!!) le decía a quién cantará esta canción, que es una canción feliz, porque habla de los buenos momentos, de recordarlos, de que, a pesar de todo, eso es lo que queda (interpretación propia, eh?)
Tengo una compañera de trabajo que siempre aporta una visión realista a lo que le pueda contar. Una vez me comentó que mis encuentros con el chico de Platja d'Aro (F) parecían algo muy bonito, el inicio de algo bonito.
Hoy me comentaba que el que él hubiera aparecido por sorpresa: cuando salí del trabajo, estaba allí, esperándome, sin haber pactado el encuentro, significaba que realmente tenía interés en conocerme, en al menos, la amistad.

Tengo eso: tengo buenos compañeros, en los que puedo confiar y con los que puedo hablar. Tengo a mis amigas, con las que de momento, no dejo de hacer cosas y de quedar y de sentir que formamos parte de un mismo universo. Tengo la posibilidad de seguir con mi voluntariado. Tengo ratos robados y palabras y risas con un chico que dice ser sincero y no haberme engañado nunca. Siempre tengo miedo a perder, a que eso se desvanezca. Pero tengo la capacidad de disfrutar de todos los buenos ratos que paso a lo largo del día: en el curro, fuera de él, el fin de semana.

Tengo...
 
¿Qué será?
Alea jacta est?
Seguramente, no. Simplemente, es la vida. Después de una llamada, reconozco que inesperada, del chico que me invitó el fin de semana a su apartamento en Platja d'Aro, me he dado cuenta de que es mejor vivir sin esperar nada.
A pesar de mi insistencia en verle, error por mi parte, lo sé, después de colgar, he estado segura de que voy a aceptar su intención de ser amigos, sólo amigos.
He tenido conversaciones imaginarias en que yo me mostraba ofendida, le rebatía y me mostraba cabreada. A la hora de la verdad, todo se queda ahí, porque siempre acepto lo que viene y sigo para adelante en mi vida.
Siempre he creído en la posibilidad de tener un amigo, un nuevo amigo, aunque nunca sé si puede ser posible ser amiga de un chico.
¿Será?
Soy apasionada en cuanto a sentimientos: puedo querer darlo todo en un segundo, implicarme al cien por cien, pero me topo siempre con quién no. En algunos casos, he aprendido a medirme, pero en otros... aún no.
Siempre buscaré, lo sé, y siempre esperaré, lo sé, pero ya no muestro la desesperación ni la desolación - bueno, siempre duelen las decepciones y frustraciones, siempre quieres aunque no lo consigas, pero voy con un punto de realismo -. Y sí, ahora me desmarco bastante de la desesperación que sí asola a alguna de mis amigas en cuanto a lo difícil de encontrar un novio. Porque sé que mi vida no se para ni existe sólamente ante un hombre.
Volveré a mis sesiones de voluntariado, con nuevo ánimo. Empezaré clases de baile que me permitirá divertirme, hacer deporte y conocer gente nueva. Estudiaré cursos porque quiero, algún día, pensar en dejar mi trabajo, a veces sueño con tener mi propia empresa. Y siguen ahí, mis novelas empezadas, mis personajes que quieren ser, mis obras de teatro y el sueño, ese que se esconde entre bambalinas...

Parece que me falte el tiempo para todo... Pero tengo tiempo para todo...

 
Equilibrio


Hay veces en que cuando pierdes el equilibrio y te caes, decides quedarte ahí, pegada al suelo. Son esas veces en que con tu mejilla aplastada en el asfalto o sobre la tierra o sobre la lona del circo, te empeñas en no levantarte. Y no miras a esa barra a la que sueles aferrarte siempre con los pies.
No sabes si es porque necesitas respirar para luego subir a la barra del equilibrio y seguir por ella lentamente buscando la seguridad.
No sabes si es por miedo a volver a caerte.
Te quedas ahí, pegada al suelo. Del suelo ya no te puedes caer más. La seguridad que sientes es tan grande que no quieres levantarte.
Pero lo acabas haciendo: te pones de pie y te enganchas a esa barra con las manos para subir. Buscas el apoyo de tus pies sobre ellas, tus brazos abiertos, tambaleándote, encontrando el punto perdido. Los primeros pasos los haces con tiento. Sin mirar abajo. Imaginas que caminas sobre el suelo. Paso a paso, poco a poco, vuelves a recuperar el equilibrio.
 
Bad intentions
De vez en cuando, de mi suscripción online a El Periódico recopilo algunos buenos artículos de gente que siempre tiene mucho que decir, aunque parezca que se les oiga poco.
Cuando oí hablar de Noam Chomsky fue al empezar mis estudios de Filología Hispánica. De repente, descubrí que era algo más que un lingüista, también es un excelente transmisor de la política de su país y una voz que te abre los ojos y te dice las cosas claras.
Así que paso el enlace a otro de sus artículos excelentes, precisamente en un día como hoy: 11-S. Cuatro años de un terror sin precedentes. A 32 de un terrible golpe de estado. Y a unos cuantos siglos de un guerra perdida en Cataluña, donde dos corrientes distintas amparadas en diferentes monarquías, hicieron perder una hegemonía conseguida en esta región/autonomía/ o país, como se suele decir por aquí.
Sí, realmente, esta fecha siempre parece servir para recordar derrotas dándoles un sentido altamente patriótico.
Malas intenciones desde el 11-S:
http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=6&idioma=CAS&idnoticia_PK=241356&idseccio_PK=472&h=050911
 
Quería... y te perdí...
Cuando te dije que te quería te perdí. Vi tu mirada perdida y confusa: oí tus pensamientos luchando unos contra otros por ser el ganador.
Te perdí, pese a saber entonces que eras mío desde lo más profundo. Te perdí porque la verdad nos hizo esclavos.
Hasta entonces, tú y yo eramos libres. Volábamos juntos: nuestros sueños eran uno. Nos pertenecía el alma del otro.
Pero mi impaciencia, mi deseo, mis ganas de ser feliz me hicieron hablar. Hablar frente a ti. Y querer, querer mucho más de lo que tenía, que era todo.
No quería sólo tus miradas. No quería sólo tus caricias furtivas, disfrazadas.
Quería tus besos. Quería tu cuerpo.
Quería algo más que sueños.
Te quería.
Y ya no estaba dispuesta a compartirte con nadie.
A permitir que otra te tocara y te besara. Sabiendo que eras mío igual que yo era tuya. Desde el primer instante en que me atrapaste en tu mirada.
Te quiero.
Así te lo dije.
Y tus ojos me suplicaron callar. Lloraron por haberte destrozado la vida. Se confundieron porque las palabras dolían como piedras cayendo del cielo.
Nuestra verdad fue lo que nos separó. Yo moría mientras veía tus sentimientos mezclándose y llegando al caos.
Moría… Morías…
Me fui sin alma, dejándola contigo. Me llevé la tuya.
Sin lágrimas, andando en una infinita tristeza. Sin rumbo, pero sin poder volver atrás.
No hay caminos para nosotros. Los borré del mapa cuando hablé.
Te dejé perdido porque ya era tarde. Porque ya era imposible estar juntos.
Aunque te amo. Aunque me amas.
Y te dejé ahí, en un rincón, sin saber si llorar o darte golpes contra las paredes.
Te dejé ahí, en esa noche que convertí en eterna.
Te dejé ahí…
 
Para borrar la tristeza
que se instaló el miércoles, basta con unas cuantas charlas, con gente en el trabajo, la opinión de uno de mis compañeros con su punto de vista masculino, un sábado noche con mis amigas, cena trivial, volver a sacar fuera el demonio que me estaba martilleando, explicando lo sucedido, miradas furtivas (o eso quise creer?) en un local de Gracia y una sesión de baile, sin espacio, en una disco pequeña, abarrotada, de la zona con música de los 90.
Y saber que el martes empiezo con una reunión, de nuevo, para hablar del segundo curso con la asociación.
Que empezaré a partir de octubre mis clases de bailes de salón, para divertirme y, espero, conocer gente.
Y que haré unas pocas clases para aprender a ir en bicicleta.