Hoy vuelvo
a querer que se mueran todos los hombres, que nunca hayan existido. El viernes, después de escribir el post, llegó Amalia y estuvimos hablando. No le dije que sentía celos ni nada relacionado con el tema, pero ella intuyó algo y me pidió disculpas por “haber descuidado un poco la relación”. Le dije que no, que qué va... Y no continuamos hablando del tema. De repente me sentí muy bien y entendí que era normal que pasase tiempo con Pedro, que tampoco pasaba tanto y que seguía estando ahí para mí.
Desde entonces hasta anoche estuve bien. Se volvió a ir a dormir a su casa, así que ahora, por la mañana, ella ya no está. Anoche no me podía dormir, pensando en lo sola que estaba en Luz, porque tenía muy pocos amigos y la mayoría se iban el curso que viene. Ahora que Amalia ha encontrado una persona con la que pasar el tiempo, yo debería llenar ese vacío temporal con más gente, pero no conozco a más. Elsa está en Barcelona con su hermanito. No sentía celos desde hacía tantos años... por lo menos cinco o seis, y de repente siento celos hasta de Elsa porque está pasando tiempo con su hermano! Estoy más desequilibrada de lo que pensaba. Al menos esta mañana no lloro.
Como no podía dormirme, telefoneé a Antonio, lo hago desde que empezamos a salir hace más de cuatro años. Su voz me tranquiliza, le oigo hablar y me digo que todo está donde tiene que estar: yo a un lado y él al otro lado de la línea charlando de cualquier cosa durante horas. Pero anoche no me cogió el móvil. Le llamé varias veces. Al final le escribí un mensaje pidiéndole que me llamara, que no podía dormir... y también que si no quería que no, porque tal vez era un poco egoísta por mi parte. Y así lo hizo, no me llamó. Así que llamé a Andrea. Él no es de los de estar dos horas al teléfono como Antonio.. a los cinco minutos ya se estaba despidiendo... Esta noche no me volverá a pasar, esta noche podré dormir, porque viene Andrea y se queda a dormir. Si duermo acompañada no me pasa, nunca tengo insomnio con una persona al lado. Deduzco que todo es miedo a la soledad, deduzco también que si Amalia no anduviese con Pedro, yo no estaría con Andrea.
Desde entonces hasta anoche estuve bien. Se volvió a ir a dormir a su casa, así que ahora, por la mañana, ella ya no está. Anoche no me podía dormir, pensando en lo sola que estaba en Luz, porque tenía muy pocos amigos y la mayoría se iban el curso que viene. Ahora que Amalia ha encontrado una persona con la que pasar el tiempo, yo debería llenar ese vacío temporal con más gente, pero no conozco a más. Elsa está en Barcelona con su hermanito. No sentía celos desde hacía tantos años... por lo menos cinco o seis, y de repente siento celos hasta de Elsa porque está pasando tiempo con su hermano! Estoy más desequilibrada de lo que pensaba. Al menos esta mañana no lloro.
Como no podía dormirme, telefoneé a Antonio, lo hago desde que empezamos a salir hace más de cuatro años. Su voz me tranquiliza, le oigo hablar y me digo que todo está donde tiene que estar: yo a un lado y él al otro lado de la línea charlando de cualquier cosa durante horas. Pero anoche no me cogió el móvil. Le llamé varias veces. Al final le escribí un mensaje pidiéndole que me llamara, que no podía dormir... y también que si no quería que no, porque tal vez era un poco egoísta por mi parte. Y así lo hizo, no me llamó. Así que llamé a Andrea. Él no es de los de estar dos horas al teléfono como Antonio.. a los cinco minutos ya se estaba despidiendo... Esta noche no me volverá a pasar, esta noche podré dormir, porque viene Andrea y se queda a dormir. Si duermo acompañada no me pasa, nunca tengo insomnio con una persona al lado. Deduzco que todo es miedo a la soledad, deduzco también que si Amalia no anduviese con Pedro, yo no estaría con Andrea.
Esta tarde
he ido a pedir cita al psicólogo. Voy por el seguro médico. Fui en Octubre al psiquiatra para que él considerara oportuno un tratamiento con el psicólogo. Después de contarle mis penas, decidió que yo “sólo” tenía un trastorno de carácter, que era histriónica y tal. Tardé un mes y medio en decidirme a ir al seguro para solicitar la autorización. Me la dieron en dos días. Desde entonces hasta hoy me he puesto excusas para no pedir cita. Por fin iré, el 17 me toca.
He estado todo el día deprimida. El examen era de dibujo, así que mi mente estaba libre para entretenerse en mi felicidad inalcanzable... A pesar de eso no me ha salido del todo mal.
He llegado a casa y Amalia no estaba. Flipo conmigo. Cada vez me descubro más miedos. Más y con raíces más profundas. Supongo que ya he hablado de mi “carencia afectiva”, y mi gran miedo a la soledad. Miedo que no sé cómo se creó, pero seguro que viene de mi madre, porque tanto ella como mi hermano la temen. Siempre tuve mejores amigas, con las que mantuve una relación muy íntima y exclusiva, como las relaciones que la gente tiene con sus novios. Siento si me repito, pero necesito escribirlo otra vez. Detrás de una mejor amiga siempre vino otra, hasta llegar a Antonio, mi primer novio formal. Él sustituyó el papel de ellas, pasó a ser mi mejor amigo durante casi dos años y medio. Cuando lo dejamos no tenía a nadie. Durante un año no tuve ni mejor amiga ni novio, y más o menos sobreviví. Intenté buscar nuevas “mejores amigas”, y encontré dos personas que, en principio, daban el perfil. Yo esperaba cosas de ellas que no me dieron (porque tampoco tenían por qué hacerlo), así que acabé enfadándome con ambas por tonterías. La sicóloga me dijo respecto a eso que las rechacé porque ellas no me querían como yo esperaba, que tenía la necesidad de agradar a todos, de que todos me quisieran, y si no lo hacían, les echaba de mi vida. Quizás eso es lo que me está pasando con Amalia, como ella no se comporta como yo espero y no me da el cariño que me gustaría recibir, empieza a “caerme mal” y me distancio de ella para que su no-amor no me haga más daño del que ya me ha hecho. Cuando hablaba de falta de autoestima, se refería a eso, a mi necesidad de ser querida (y de serlo de forma activa, la pasividad no me vale).
NO SÉ CÓMO SOLUCIONAR ESO.
Me agobia, me agobia, me agobia.
Lloro, lloro, lloro.
Mi primera sicóloga me enseñó que cambiando mis pensamientos podía cambiar mis sentimientos. Gracias a eso dejé de tener ansiedad, dejé de entristecerme y enfadarme, con un par de trucos solucionó todos los problemas que yo veía. La segunda me enseñó a vivir más el día a día, a decidirme a continuar con la carrera y a no arrepentirme de mis decisiones. Yo pensé que ya lo tenía todo claro, que ya había aprendido lo suficiente como para ser feliz aunque quedara pendiente el tema de mi relación con mi madre. Me equivocaba. Cómo se soluciona una carencia afectiva? Lo que pasó en la infancia no se puede modificar. Necesito a una persona cerca de mí siempre. Deberían ser mis padres, ellos son los únicos que me pueden dar amor incondicional, pero no me llevo bien con ellos. Tal vez si analizo detenidamente el por qué de mi miedo. Qué puede pasar si estoy sola? A qué temo exactamente? Seguro que el psicólogo me pregunta esas cosas, y yo no sabré qué responder, porque mi miedo es irracional. Cómo el de las agujas. Les tengo miedo desde pequeña, pero en los últimos dos o tres años el miedo a aumentado muchísimo. Puede ser un desplazamiento de un montón de problemas interiores hacia un “problemita” que puedo controlar, eso de lo que hablaba Lucía Etxebarría en su blog no hace mucho. Canalizar mis miedos hacia uno controlable. Antes no me desmayaba con las agujas, ni lloraba al hacerme un pequeño corte, como hago ahora. Se me ha ido de las manos. Quizás pretendo con este miedo llamar la atención, que los demás se vuelquen más conmigo, que mi padre me acompañe a hacerme un análisis de sangre y se quede conmigo mucho tiempo después hasta que se me pasa el yu-yu. Creo que acabo de descubrir el motivo. Y si el siquiatra tenía razón y soy histriónica? Mi sicóloga (mi sicóloga = mi última sicóloga) me dijo que no lo era cuando yo se lo planteé. Debo de serlo, o al menos utilizo mi miedo a las agujas para llamar la atención y que los demás me quieran y me cuiden. Vale, pero cómo lo soluciono? El primer paso es darse cuenta del problema y reconocerlo.
Todas estas cosas se las cuento también a Elsa y a Amalia, les cuento mis problemas sicológicos con mucha normalidad, y no debería de hacerlo. Confiaba en ellas, confío en ellas, pero luego hacen algunos comentarios que me hieren. Alguna vez Elsa me ha dicho algo parecido a “es que LuLu, yo no soy como tú, a mi no me cuesta ser feliz”, y Amalia habla sobre “tus traumas” como si fueran suyos.
He estado todo el día deprimida. El examen era de dibujo, así que mi mente estaba libre para entretenerse en mi felicidad inalcanzable... A pesar de eso no me ha salido del todo mal.
He llegado a casa y Amalia no estaba. Flipo conmigo. Cada vez me descubro más miedos. Más y con raíces más profundas. Supongo que ya he hablado de mi “carencia afectiva”, y mi gran miedo a la soledad. Miedo que no sé cómo se creó, pero seguro que viene de mi madre, porque tanto ella como mi hermano la temen. Siempre tuve mejores amigas, con las que mantuve una relación muy íntima y exclusiva, como las relaciones que la gente tiene con sus novios. Siento si me repito, pero necesito escribirlo otra vez. Detrás de una mejor amiga siempre vino otra, hasta llegar a Antonio, mi primer novio formal. Él sustituyó el papel de ellas, pasó a ser mi mejor amigo durante casi dos años y medio. Cuando lo dejamos no tenía a nadie. Durante un año no tuve ni mejor amiga ni novio, y más o menos sobreviví. Intenté buscar nuevas “mejores amigas”, y encontré dos personas que, en principio, daban el perfil. Yo esperaba cosas de ellas que no me dieron (porque tampoco tenían por qué hacerlo), así que acabé enfadándome con ambas por tonterías. La sicóloga me dijo respecto a eso que las rechacé porque ellas no me querían como yo esperaba, que tenía la necesidad de agradar a todos, de que todos me quisieran, y si no lo hacían, les echaba de mi vida. Quizás eso es lo que me está pasando con Amalia, como ella no se comporta como yo espero y no me da el cariño que me gustaría recibir, empieza a “caerme mal” y me distancio de ella para que su no-amor no me haga más daño del que ya me ha hecho. Cuando hablaba de falta de autoestima, se refería a eso, a mi necesidad de ser querida (y de serlo de forma activa, la pasividad no me vale).
NO SÉ CÓMO SOLUCIONAR ESO.
Me agobia, me agobia, me agobia.
Lloro, lloro, lloro.
Mi primera sicóloga me enseñó que cambiando mis pensamientos podía cambiar mis sentimientos. Gracias a eso dejé de tener ansiedad, dejé de entristecerme y enfadarme, con un par de trucos solucionó todos los problemas que yo veía. La segunda me enseñó a vivir más el día a día, a decidirme a continuar con la carrera y a no arrepentirme de mis decisiones. Yo pensé que ya lo tenía todo claro, que ya había aprendido lo suficiente como para ser feliz aunque quedara pendiente el tema de mi relación con mi madre. Me equivocaba. Cómo se soluciona una carencia afectiva? Lo que pasó en la infancia no se puede modificar. Necesito a una persona cerca de mí siempre. Deberían ser mis padres, ellos son los únicos que me pueden dar amor incondicional, pero no me llevo bien con ellos. Tal vez si analizo detenidamente el por qué de mi miedo. Qué puede pasar si estoy sola? A qué temo exactamente? Seguro que el psicólogo me pregunta esas cosas, y yo no sabré qué responder, porque mi miedo es irracional. Cómo el de las agujas. Les tengo miedo desde pequeña, pero en los últimos dos o tres años el miedo a aumentado muchísimo. Puede ser un desplazamiento de un montón de problemas interiores hacia un “problemita” que puedo controlar, eso de lo que hablaba Lucía Etxebarría en su blog no hace mucho. Canalizar mis miedos hacia uno controlable. Antes no me desmayaba con las agujas, ni lloraba al hacerme un pequeño corte, como hago ahora. Se me ha ido de las manos. Quizás pretendo con este miedo llamar la atención, que los demás se vuelquen más conmigo, que mi padre me acompañe a hacerme un análisis de sangre y se quede conmigo mucho tiempo después hasta que se me pasa el yu-yu. Creo que acabo de descubrir el motivo. Y si el siquiatra tenía razón y soy histriónica? Mi sicóloga (mi sicóloga = mi última sicóloga) me dijo que no lo era cuando yo se lo planteé. Debo de serlo, o al menos utilizo mi miedo a las agujas para llamar la atención y que los demás me quieran y me cuiden. Vale, pero cómo lo soluciono? El primer paso es darse cuenta del problema y reconocerlo.
Todas estas cosas se las cuento también a Elsa y a Amalia, les cuento mis problemas sicológicos con mucha normalidad, y no debería de hacerlo. Confiaba en ellas, confío en ellas, pero luego hacen algunos comentarios que me hieren. Alguna vez Elsa me ha dicho algo parecido a “es que LuLu, yo no soy como tú, a mi no me cuesta ser feliz”, y Amalia habla sobre “tus traumas” como si fueran suyos.
Estoy a mitad de un examen,
es el segundo día, la primera mitad del examen ha sido por la mañana, la segunda es dentro de una hora. Estoy extremadamente deprimida, y ya sé que no es plan, en medio de un examen pensar en ciertas cosas... pero mira. Estoy celosa... Amalia pasa cada vez más tiempo y más noches con Pedro. Elsa se va a Barcelona a ver a su hermano, por su cumple. Eso también me molesta.... no puedo ser así! Sé que todo esto no debería de sentirlo, pero lo siento. Popins me dijo en Octubre que en Febrero estabamos invitadas (ambas) a su cumple, pero no me ha dicho nada ahora, porque me odia... no me quiere ver. Qué mal. Por eso me siento bastante mal, porque pienso lo que él debe de pensar de mí y me asusto. Sigo pensando en Mattia. De vez en cuando hablo por el Messener con Andrea, o por e-mails, y me asusta lo tonto que puede llegar a ser. Y lo falsa que puedo llegar a ser yo. Necesito un sicólogo.
El domingo volviendo a casa por la noche pisé un tierno
“excremento canino”. No me disgusté mucho, por eso de que trae buena suerte, y tenía razón. El lunes vino a Luz Lucía Etxebarría a dar una conferencia (me enteré por casualidad esa misma mañana). Al final de la conferencia hablé un poco con ella –para mí fue muy emocionante-. Pensé que la suerte de la mierda fue lo de la Etxebarría, pero no, la SUERTE (así, con mayúsculas) llegó a la mañana siguiente.
Estaba en el messenger y se conectó Mattia. No coincido en el messenger con él desde verano... así que fue una gran casualidad. Además de no coincidir en el messenger, tampoco sabía nada de él desde hacía meses. Desde finales de septiembre no recibía ningún e-mail suyo. En noviembre fue su cumpleaños y le llamé por teléfono para felicitarle. Le pedí que por favor me escribiera algún e-mail, que quería saber de él. No me contestó. Llegó Navidad y le envié por correo tradicional una felicitación, dónde también le pedía que me escribiera algo para saber al menos si todo iba bien. Tampoco hubo respuesta. Yo estaba bastante enfadada, bueno, enfadada no, ofendida, me sentía poco querida. Sé que él no tiene por qué quererme ya, pero si me quiso en su momento, debería de preocuparse por cómo me van las cosas, mostrar algo de interés, no?
Imaginé que tendría una novia, peor, que habría vuelto con la chica a la que dejó cuando se fue de Erasmus, y que ella era la típica italiana celosa que no le dejaba mantener el contacto conmigo... O simplemente que él se agobia rápido y no quería saber más de locas obsesivas que envían e-mails y cartas sin recibir respuestas... O que pensaba que yo quería volver con él (yéndome a vivir a Italia o haciendo lo que fuese necesario) y como él no estaba dispuesto, no quería darme falsas esperanzas.
Entonces, volvamos a ayer por la mañana, él entra en el chat, yo le saludo, él me dice que lo siente mucho pero que tiene que hacer algo urgente para un examen para el día siguiente (hoy) y que no tiene tiempo de hablar conmigo... que no me ponga así, que no es que no quiera hablar conmigo, es que realmente no tiene tiempo... Le digo que nunca tiene tiempo, que no ha tenido tiempo en cuatro meses para escribirme un e-mail, y el me dice que sí, que me escribió a Gmail.
Gmail es el correo de Google. Me creé esa cuenta allá por mayo o junio junto con él, pero nunca la había usado... Fui allí, abrí el correo y allí estaban, ocho e-mails suyos sin abrir. El primero era de mi primera semana en Irlanda. Si no recuerdo mal me enfadé bastante con él porque tardó un montón en escribirme. Pues bien, no tardó tanto. En otro correo me preguntaba por el número de teléfono de mi familia, porque el que le di debía de ser incorrecto... por eso tampoco me telefoneó. Habían e-mails con fotos adjuntas de cuando estuve en Italia, y después un e-mail muy largo de noviembre y otro de Navidad. Así que la que no contestaba era yo, no él. Después de leerlos le di las gracias, le expliqué lo sucedido y le dije que le quería. Después del “te quiero” añadí un “pero no como antes... vamos que te tengo mucho aprecio”, para no parecer que siento lo que no debería de sentir. Pero le sigo queriendo, y le echo de menos... Me despedí y me fui a casa llorando. No pude dejar de hacerlo en dos horas, era una mezcla de alegría por los e-mails y de tristeza porque todavía le quiero, porque está lejos y porque lo nuestro no podrá ser. Y tal vez tampoco quiero que sea, cuando volví de Italia tenía bien claro que él no era el hombre de mi vida. Pero sí es la persona que más me ha gustado, con quien mejor he estado.
Cambiando totalmente de tema, a mi compañera del pub la van a operar de anginas, así que me han pedido que trabaje las próximas dos semanas los viernes y los sábados. Lo mejor de todo es que voy a trabajar con Amalia! Nos lo pasaremos bien, seguro.
Por otro lado, llevo tres noches seguidas soñando con Popins. No suelo pensar ya en él, pero tengo sueños en los cuales él me quiere. Los sueños tratan sobre nosotros dos y nuestra “historia de amor”. En el sueño empezamos a salir juntos y transcurre mucho tiempo, toda nuestra relación, pero no se ve si rompemos o no, me despierto antes.
Estaba en el messenger y se conectó Mattia. No coincido en el messenger con él desde verano... así que fue una gran casualidad. Además de no coincidir en el messenger, tampoco sabía nada de él desde hacía meses. Desde finales de septiembre no recibía ningún e-mail suyo. En noviembre fue su cumpleaños y le llamé por teléfono para felicitarle. Le pedí que por favor me escribiera algún e-mail, que quería saber de él. No me contestó. Llegó Navidad y le envié por correo tradicional una felicitación, dónde también le pedía que me escribiera algo para saber al menos si todo iba bien. Tampoco hubo respuesta. Yo estaba bastante enfadada, bueno, enfadada no, ofendida, me sentía poco querida. Sé que él no tiene por qué quererme ya, pero si me quiso en su momento, debería de preocuparse por cómo me van las cosas, mostrar algo de interés, no?
Imaginé que tendría una novia, peor, que habría vuelto con la chica a la que dejó cuando se fue de Erasmus, y que ella era la típica italiana celosa que no le dejaba mantener el contacto conmigo... O simplemente que él se agobia rápido y no quería saber más de locas obsesivas que envían e-mails y cartas sin recibir respuestas... O que pensaba que yo quería volver con él (yéndome a vivir a Italia o haciendo lo que fuese necesario) y como él no estaba dispuesto, no quería darme falsas esperanzas.
Entonces, volvamos a ayer por la mañana, él entra en el chat, yo le saludo, él me dice que lo siente mucho pero que tiene que hacer algo urgente para un examen para el día siguiente (hoy) y que no tiene tiempo de hablar conmigo... que no me ponga así, que no es que no quiera hablar conmigo, es que realmente no tiene tiempo... Le digo que nunca tiene tiempo, que no ha tenido tiempo en cuatro meses para escribirme un e-mail, y el me dice que sí, que me escribió a Gmail.
Gmail es el correo de Google. Me creé esa cuenta allá por mayo o junio junto con él, pero nunca la había usado... Fui allí, abrí el correo y allí estaban, ocho e-mails suyos sin abrir. El primero era de mi primera semana en Irlanda. Si no recuerdo mal me enfadé bastante con él porque tardó un montón en escribirme. Pues bien, no tardó tanto. En otro correo me preguntaba por el número de teléfono de mi familia, porque el que le di debía de ser incorrecto... por eso tampoco me telefoneó. Habían e-mails con fotos adjuntas de cuando estuve en Italia, y después un e-mail muy largo de noviembre y otro de Navidad. Así que la que no contestaba era yo, no él. Después de leerlos le di las gracias, le expliqué lo sucedido y le dije que le quería. Después del “te quiero” añadí un “pero no como antes... vamos que te tengo mucho aprecio”, para no parecer que siento lo que no debería de sentir. Pero le sigo queriendo, y le echo de menos... Me despedí y me fui a casa llorando. No pude dejar de hacerlo en dos horas, era una mezcla de alegría por los e-mails y de tristeza porque todavía le quiero, porque está lejos y porque lo nuestro no podrá ser. Y tal vez tampoco quiero que sea, cuando volví de Italia tenía bien claro que él no era el hombre de mi vida. Pero sí es la persona que más me ha gustado, con quien mejor he estado.
Cambiando totalmente de tema, a mi compañera del pub la van a operar de anginas, así que me han pedido que trabaje las próximas dos semanas los viernes y los sábados. Lo mejor de todo es que voy a trabajar con Amalia! Nos lo pasaremos bien, seguro.
Por otro lado, llevo tres noches seguidas soñando con Popins. No suelo pensar ya en él, pero tengo sueños en los cuales él me quiere. Los sueños tratan sobre nosotros dos y nuestra “historia de amor”. En el sueño empezamos a salir juntos y transcurre mucho tiempo, toda nuestra relación, pero no se ve si rompemos o no, me despierto antes.
Pero cuando quedé con él
no pude mandarle de paseo. Le dije mentiras, que el tipo de relación que llevábamos no me gustaba, eso de vivir en ciudades diferentes, lo de no ser novios pero estar comprometidos, lo de que él fuese otra vez erasmus... Él me dijo que yo le gustaba mucho, que no quería perderme, que yo era especial y bla bla bla... Me dio penita y decidí no dejarle... ;) No fue por pena, fue por mí, porque me gustaba tanto que me dijera esas cosas... Quedamos en tener una relación abierta como yo quería (eso o nada le dije).
Al día siguiente le volví a ver y de repente, así porque sí, estaba mucho más atractivo que nunca y me apetecía achucharle. Tal vez porque me sentí valorada, o quizás por no ser ya exclusivamente mío... no sé.
Ayer estuvimos juntos otra vez, y –con su permiso- le cogí el móvil y me puse a leer los mensajes. Este tipo nunca borra los sms, tenía todos los que había recibido –no enviado, qué pena- desde septiembre. Así me di cuenta de que tenía muchas más amigas que amigos, y que todas las supuestas amigas eran muy cariñosas en los mensajes (no tenía mensajes de “otras” desde que decidimos sernos fieles). De todas formas no me fío un pelo, y creo que me miente, no que me engaña (no por ahora) pero me miente con lo de sus relaciones pasadas, ciertos mensajes no pueden ser de “sólo era amiga”. Lo cierto es que no me importa que ande con otras.
Volvió a salir el tema de la “relación abierta”. Me dijo que si tenía ese tipo de relación conmigo iba a liarse con otras chicas –“no que las buscara, pero que le salen tantas oportunidades, que alguna le apetecerá”- y que puede que con alguna de otras chicas quiera intentar algo más, quedar con ella más veces, y que entonces nuestra relación se acabaría. A mí no me molestó la idea, pero lo estuve pensando, fue cuando me di cuenta de lo absurdo de tener una relación abierta sólo por Popins, especialmente porque él está por otra de Barcelona y no pasará nada nunca (esto no me lo quiero creer, pero es lo lógico y realista).
Toda la tarde estuve pensando en eso y encontré un nuevo motivo por el cual quería una relación abierta: no quiero ser infiel a nadie. Porque si apareciera Popins y él quisiera algo conmigo, yo no me acordaría de Andrea y me liaría con él, así que le sería infiel. Como Andrea ha sido infiel antes, yo no confío en él. Pensando nuevamente en mi futura relación con el hermano de Elsa, si yo fuese infiel, él no confiaría en mí. Así que yo quiero ser fiel para no tener antecedentes. Esto también es estúpido. Siempre he creído que la fidelidad es importante, y que yo soy una persona fiel porque si estoy con un chico es porque le quiero, y si le quiero no tengo la necesidad de ir por ahí con otros. Si tuviera la necesidad de ir por ahí con otros es porque el chico en cuestión no me satisface y le dejaría antes. Pero esto es diferente, porque mi relación con Andrea no es sincera.
Y por qué estoy con él? Se lo estaba explicando a Danae por el Messenger, la culpa de todo es mi carencia afectiva. Mis padres no me han dado el cariño que necesitaba y tal como lo necesitaba, mi madre siempre ha sido muy exigente conmigo. Necesito que me quieran, y me da igual que sea un chico o una chica, pero a los 20 no se puede tener una mejor amiga tal y como yo la quiero (ver caso de Amalia). Creo que es por eso que siempre ando buscando novio y me obsesiono tanto con los chicos.
Anoche le escribí un mensaje a Andrea diciéndole que tenía razón con lo de la fidelidad, que quería lo mismo que él y que lo de la relación abierta no funcionaría. Esta tarde lo hablaremos en persona. Elsa no sabrá que mi relación con él vuelve a cerrarse, así que tampoco lo sabrá Popins en caso de que le interese saberlo. Sería infiel si se me presentase la ocasión de liarme con Popins. Si no es con él, no creo que me apeteciera liarme con cualquier tío sólo porque sí, por guapo que sea.
Al día siguiente le volví a ver y de repente, así porque sí, estaba mucho más atractivo que nunca y me apetecía achucharle. Tal vez porque me sentí valorada, o quizás por no ser ya exclusivamente mío... no sé.
Ayer estuvimos juntos otra vez, y –con su permiso- le cogí el móvil y me puse a leer los mensajes. Este tipo nunca borra los sms, tenía todos los que había recibido –no enviado, qué pena- desde septiembre. Así me di cuenta de que tenía muchas más amigas que amigos, y que todas las supuestas amigas eran muy cariñosas en los mensajes (no tenía mensajes de “otras” desde que decidimos sernos fieles). De todas formas no me fío un pelo, y creo que me miente, no que me engaña (no por ahora) pero me miente con lo de sus relaciones pasadas, ciertos mensajes no pueden ser de “sólo era amiga”. Lo cierto es que no me importa que ande con otras.
Volvió a salir el tema de la “relación abierta”. Me dijo que si tenía ese tipo de relación conmigo iba a liarse con otras chicas –“no que las buscara, pero que le salen tantas oportunidades, que alguna le apetecerá”- y que puede que con alguna de otras chicas quiera intentar algo más, quedar con ella más veces, y que entonces nuestra relación se acabaría. A mí no me molestó la idea, pero lo estuve pensando, fue cuando me di cuenta de lo absurdo de tener una relación abierta sólo por Popins, especialmente porque él está por otra de Barcelona y no pasará nada nunca (esto no me lo quiero creer, pero es lo lógico y realista).
Toda la tarde estuve pensando en eso y encontré un nuevo motivo por el cual quería una relación abierta: no quiero ser infiel a nadie. Porque si apareciera Popins y él quisiera algo conmigo, yo no me acordaría de Andrea y me liaría con él, así que le sería infiel. Como Andrea ha sido infiel antes, yo no confío en él. Pensando nuevamente en mi futura relación con el hermano de Elsa, si yo fuese infiel, él no confiaría en mí. Así que yo quiero ser fiel para no tener antecedentes. Esto también es estúpido. Siempre he creído que la fidelidad es importante, y que yo soy una persona fiel porque si estoy con un chico es porque le quiero, y si le quiero no tengo la necesidad de ir por ahí con otros. Si tuviera la necesidad de ir por ahí con otros es porque el chico en cuestión no me satisface y le dejaría antes. Pero esto es diferente, porque mi relación con Andrea no es sincera.
Y por qué estoy con él? Se lo estaba explicando a Danae por el Messenger, la culpa de todo es mi carencia afectiva. Mis padres no me han dado el cariño que necesitaba y tal como lo necesitaba, mi madre siempre ha sido muy exigente conmigo. Necesito que me quieran, y me da igual que sea un chico o una chica, pero a los 20 no se puede tener una mejor amiga tal y como yo la quiero (ver caso de Amalia). Creo que es por eso que siempre ando buscando novio y me obsesiono tanto con los chicos.
Anoche le escribí un mensaje a Andrea diciéndole que tenía razón con lo de la fidelidad, que quería lo mismo que él y que lo de la relación abierta no funcionaría. Esta tarde lo hablaremos en persona. Elsa no sabrá que mi relación con él vuelve a cerrarse, así que tampoco lo sabrá Popins en caso de que le interese saberlo. Sería infiel si se me presentase la ocasión de liarme con Popins. Si no es con él, no creo que me apeteciera liarme con cualquier tío sólo porque sí, por guapo que sea.
Escrito el domingo pasado:
Ayer por la mañana, como había cobrado por la noche, fui a la Fnac y me di un capricho: me compré un diccionario italiano-español y un libro de italiano para principiantes... Y no es que las cosas con Andrea marchen bien, es que el idioma me encanta y ya he decidido que es a Italia dónde quiero ir de Erasmus dentro de dos años. Para que sea así tengo que estudiar el idioma porque hacen prueba de nivel antes de asignar las becas.
Andrea vino a Valencia y se quedó dos días. Antes de que llegara ordené toda mi habitación y la limpié a fondo, me depilé exhaustivamente, compré leche de vaca, bollería chocolate a la taza, churros y un precioso surtido de ropa interior. Todo fue más o menos bien, fueron dos días tranquilos en los que paseamos por la ciudad, fuimos a cenar con los vecinos, salimos a tomar unas copas por la noche, paseamos por los parques de la ciudad y tuvimos sexo.
Él se lo pasó muy bien, o eso dice, yo también me lo pasé “bien”, pero cuanto más le conozco, menos me gusta... No es que tenga ningún gran defecto, pero no se... Me ha dicho que el miércoles me invita a cenar a su casa, que cocinará para mí, y me presentará a todos sus amigos... Tengo que dejarle antes de que pase eso... no sé qué haré...
Continuo hoy viernes:
Las cosas con Andrea no fueron bien cuando vino porque yo no paraba de compararle con Mattia y siempre salía perdiendo... La verdad es que no es el chico de mis sueños, por no ser, creo que no es ni “mi tipo” (es que hace un par de semanas estuve pensando y creo saber con qué tipo de chico me siento bien, eso para otro post). Le vi un poco machista, un poco homófobo, un poco superficial, un poco pijo, un poco posesivo, un poco celoso, un poco inmaduro emocional, un poco católico, un poco egoísta, un poco inseguro y además estudia Derecho. Pero es guapo ;). Que lo tiene todo el pobre pensareis... pues no, la mayoría de la gente es peor, lo que pasa es que yo detecto defectos enseguida en mis futuribles. Podría ser peor, podríamos omitir los “un poco”, o sustituirlos por “muy”... podría ser además racista, facha, alcohólico, agresivo, inculto, tele-adicto, podría no querer estar conmigo! Eso sí sería un defecto de verdad... Bromeo.
De entre todo lo que pasó aquellos dos días, voy a contar lo más divertido, que hoy estoy contenta (no en exceso pero).
Fuimos a un pub a tomar alguna copa (esto es a que él se tome una o dos cervezas, que yo no tenía pelas y además quería volver pronto a casa). Para divertirme un poco y que él pensara que yo era una tía de lo más enrollada, recurrí a uno de esos viejos trucos que leí en la Cosmos, cuando leía la Cosmos, sobre cómo mejorar tu vida sexual:
- Tú te masturbas, no?
- Qué? –Cara fingida de inocencia católica-
- Venga! Todo el mundo lo hace, tú te masturbas como todos los tíos. En qué piensas cuando lo haces?
- No pienso en nada!
- Sí que piensas! Tendrás fantasías sexuales, como todo el mundo! Cuéntamelas!
- Es que no se, en nada en especial... pues igual recuerdo alguna vez que he follado con una tía y me ha gustado mucho... como una vez en el cuarto de baño de una discoteca, o algo así... –Andrea no habla tan bien el castellano, pero no se cometer las mismas faltas que él- Y las tuyas? –adoro hablar de mí, esperaba esa pregunta, creo que soy un poco narcicista-
- Tengo muchas, pero recurro más a menudo a esa en la que estoy yo follando con dos hombres, uno por delante, el otro por detrás, ya sabes. –Me extendí un poco más, pero ahora me da vergüenza-
- Te gustaría hacerlo con dos hombres? Porque si quieres puedo decírselo a un amigo mío... –nota: los amigos de Andrea están buenísimos-.
- Hombre pues... no se... es sólo una fantasía sexual... una no quiere que se realicen todas sus fantasías sexuales... puede que sólo sean eso, fantasías...
LuLu pensaba en realidad: JODER!!! Qué suerte tenemos!!! Ves pequeña LuLu? Tanto tiempo deseándolo y sólo ahora que decides decirlo en voz alta y sin tapujos lo vas a tener... si es que las cosas hay que pedirlas! Comunicación! Siempre lo he pensado, comunicación es lo que falta hoy en día! Hablando se entiende la gente...
- Entonces quieres o no, porque si quieres dímelo, que eso es fácil de conseguir...
- Bueno... no sé... es que igual te digo que sí pero luego voy y me da miedo y digo que no... y no sé...
- Mira LuLu, si tú quieres lo hacemos, pero después de eso yo ya no quiero saber nada más de ti. Serias capaz de hacer eso estando conmigo? Me parece muy feo. Si tu quieres eso yo no quiero nada de ti.
- Ups
Total, que cuando se fue quedamos en que no éramos novios pero sí algo más que amigos, y que además debíamos sernos fieles el uno al otro. Todas estas normas las puso él. Le propuse tener una relación abierta, porque no me fío un pelo de su “fidelidad” (me baso en historias que él mismo me ha contado) y porque... porque en realidad (cuidado que la suelto) yo quiero estar libre para Popins... Y eso que aunque Elsa me dijo el día que volvimos a Luz después de vacaciones de Navidad, que su hermano le había dicho que estaba enamorado de una piba de Barcelona. Para mí ha sido motivo más que suficiente para apartarlo de mi pensamiento consciente definitivamente, porque en parte quiero a las personas (esto me lo dejó caer la última sicóloga como si tal cosa y llevo meses dándole vueltas al tema) según el grado de cariño que me aportan... así que si Popins no me quiere, yo tampoco voy a quererle. Tal vez porque busque al amor más que a la persona. Yo sé que esto es en parte, que el amor no es lo único que busco y que quiero a muchas personas que no me quieren mucho... Ahí estaba Mattia.
Así que yo tenía decidido cortar con Andrea cuando volviese a mi ciudad y le viese, porque no me aportaba casi nada la relación (“sólo” cariño y amor) y por eso de estar libre para el de barcelona.
Continúo más tarde.
Andrea vino a Valencia y se quedó dos días. Antes de que llegara ordené toda mi habitación y la limpié a fondo, me depilé exhaustivamente, compré leche de vaca, bollería chocolate a la taza, churros y un precioso surtido de ropa interior. Todo fue más o menos bien, fueron dos días tranquilos en los que paseamos por la ciudad, fuimos a cenar con los vecinos, salimos a tomar unas copas por la noche, paseamos por los parques de la ciudad y tuvimos sexo.
Él se lo pasó muy bien, o eso dice, yo también me lo pasé “bien”, pero cuanto más le conozco, menos me gusta... No es que tenga ningún gran defecto, pero no se... Me ha dicho que el miércoles me invita a cenar a su casa, que cocinará para mí, y me presentará a todos sus amigos... Tengo que dejarle antes de que pase eso... no sé qué haré...
Continuo hoy viernes:
Las cosas con Andrea no fueron bien cuando vino porque yo no paraba de compararle con Mattia y siempre salía perdiendo... La verdad es que no es el chico de mis sueños, por no ser, creo que no es ni “mi tipo” (es que hace un par de semanas estuve pensando y creo saber con qué tipo de chico me siento bien, eso para otro post). Le vi un poco machista, un poco homófobo, un poco superficial, un poco pijo, un poco posesivo, un poco celoso, un poco inmaduro emocional, un poco católico, un poco egoísta, un poco inseguro y además estudia Derecho. Pero es guapo ;). Que lo tiene todo el pobre pensareis... pues no, la mayoría de la gente es peor, lo que pasa es que yo detecto defectos enseguida en mis futuribles. Podría ser peor, podríamos omitir los “un poco”, o sustituirlos por “muy”... podría ser además racista, facha, alcohólico, agresivo, inculto, tele-adicto, podría no querer estar conmigo! Eso sí sería un defecto de verdad... Bromeo.
De entre todo lo que pasó aquellos dos días, voy a contar lo más divertido, que hoy estoy contenta (no en exceso pero).
Fuimos a un pub a tomar alguna copa (esto es a que él se tome una o dos cervezas, que yo no tenía pelas y además quería volver pronto a casa). Para divertirme un poco y que él pensara que yo era una tía de lo más enrollada, recurrí a uno de esos viejos trucos que leí en la Cosmos, cuando leía la Cosmos, sobre cómo mejorar tu vida sexual:
- Tú te masturbas, no?
- Qué? –Cara fingida de inocencia católica-
- Venga! Todo el mundo lo hace, tú te masturbas como todos los tíos. En qué piensas cuando lo haces?
- No pienso en nada!
- Sí que piensas! Tendrás fantasías sexuales, como todo el mundo! Cuéntamelas!
- Es que no se, en nada en especial... pues igual recuerdo alguna vez que he follado con una tía y me ha gustado mucho... como una vez en el cuarto de baño de una discoteca, o algo así... –Andrea no habla tan bien el castellano, pero no se cometer las mismas faltas que él- Y las tuyas? –adoro hablar de mí, esperaba esa pregunta, creo que soy un poco narcicista-
- Tengo muchas, pero recurro más a menudo a esa en la que estoy yo follando con dos hombres, uno por delante, el otro por detrás, ya sabes. –Me extendí un poco más, pero ahora me da vergüenza-
- Te gustaría hacerlo con dos hombres? Porque si quieres puedo decírselo a un amigo mío... –nota: los amigos de Andrea están buenísimos-.
- Hombre pues... no se... es sólo una fantasía sexual... una no quiere que se realicen todas sus fantasías sexuales... puede que sólo sean eso, fantasías...
LuLu pensaba en realidad: JODER!!! Qué suerte tenemos!!! Ves pequeña LuLu? Tanto tiempo deseándolo y sólo ahora que decides decirlo en voz alta y sin tapujos lo vas a tener... si es que las cosas hay que pedirlas! Comunicación! Siempre lo he pensado, comunicación es lo que falta hoy en día! Hablando se entiende la gente...
- Entonces quieres o no, porque si quieres dímelo, que eso es fácil de conseguir...
- Bueno... no sé... es que igual te digo que sí pero luego voy y me da miedo y digo que no... y no sé...
- Mira LuLu, si tú quieres lo hacemos, pero después de eso yo ya no quiero saber nada más de ti. Serias capaz de hacer eso estando conmigo? Me parece muy feo. Si tu quieres eso yo no quiero nada de ti.
- Ups
Total, que cuando se fue quedamos en que no éramos novios pero sí algo más que amigos, y que además debíamos sernos fieles el uno al otro. Todas estas normas las puso él. Le propuse tener una relación abierta, porque no me fío un pelo de su “fidelidad” (me baso en historias que él mismo me ha contado) y porque... porque en realidad (cuidado que la suelto) yo quiero estar libre para Popins... Y eso que aunque Elsa me dijo el día que volvimos a Luz después de vacaciones de Navidad, que su hermano le había dicho que estaba enamorado de una piba de Barcelona. Para mí ha sido motivo más que suficiente para apartarlo de mi pensamiento consciente definitivamente, porque en parte quiero a las personas (esto me lo dejó caer la última sicóloga como si tal cosa y llevo meses dándole vueltas al tema) según el grado de cariño que me aportan... así que si Popins no me quiere, yo tampoco voy a quererle. Tal vez porque busque al amor más que a la persona. Yo sé que esto es en parte, que el amor no es lo único que busco y que quiero a muchas personas que no me quieren mucho... Ahí estaba Mattia.
Así que yo tenía decidido cortar con Andrea cuando volviese a mi ciudad y le viese, porque no me aportaba casi nada la relación (“sólo” cariño y amor) y por eso de estar libre para el de barcelona.
Continúo más tarde.
Ya es por la noche, Amalia llegó
y yo había dejado de llorar. Le pedí disculpas de nuevo, le dije que lo sentía y tal. Ella no estaba enfadada para nada y para mi sorpresa. Me puse a llorar sin querer y me dijo que no había tenido ninguna importancia, que en todo caso, fue cómico. Me abrazó y estuvo muy bien conmigo. Hemos comido juntas. Por la tarde ha subido Pedro con un póster de Klimt que me dijo tenía por su habitación, me lo ha regalado... así que él tampoco se enfadó nada y yo soy una paranóica, catastrofista, exagerada y alarmista.
Hablando de todo un poco
y por si así consigo que se me pase la plorera, contaré que ahora tengo trabajo. A principios de diciembre Amalia y yo nos pasemos por unos cuantos pubs de Luz repartiendo nuestros curriculums para trabajar de camareras. A ella la llamaron enseguida de un pub del barrio y se puso a trabajar los sábados. La semana pasada le dijeron que iba a dejar de trabajar una chica, que si ella podía trabajar los viernes y sábados en el lugar de ella, y yo en el de Amalia. Son dos pubs con los mismos dueños, el pub donde Amalia trabaja ahora los sábados no es el mismo donde trabajo yo, pero están al lado, y como el suyo cierra una hora antes, se viene al mío a tomarse unas copas y luego nos vamos juntas a casa o de fiesta.
El viernes fue la primera vez que trabajé sirviendo copas. Estaba bastante asustada, pero la otra camarera, Raquel, me lo explicó todo muy bien y fue sencillo. Trabajo de once y media a cuatro, pero hasta la una y media o dos no suele llegar casi nadie y estamos de charreta. Hay un grupo de gente que siempre viene y Raquel me ha ido contando las peculiaridades, vida y milagros de cada uno. No sabía que fuese tan interesante el trabajo de camarera! Me dijeron que cobraría 35 euros la noche como mínimo. El viernes llegué a casa con 50 (45 que me pagaron y 5 de propinas), ayer sólo me pagaron 40. Para mí es mucho. Tengo que ahorrar porque este verano queremos irnos, Amalia y yo, a trabajar a Ibiza o Formentera. En principio íbamos a ir a Londres, pero resulta más caro y el curso que viene ella se irá de Erasmus a Alemania y necesita ahorrar. A mí me da igual con tal de no quedarme en casa con mis padres.
El viernes fue la primera vez que trabajé sirviendo copas. Estaba bastante asustada, pero la otra camarera, Raquel, me lo explicó todo muy bien y fue sencillo. Trabajo de once y media a cuatro, pero hasta la una y media o dos no suele llegar casi nadie y estamos de charreta. Hay un grupo de gente que siempre viene y Raquel me ha ido contando las peculiaridades, vida y milagros de cada uno. No sabía que fuese tan interesante el trabajo de camarera! Me dijeron que cobraría 35 euros la noche como mínimo. El viernes llegué a casa con 50 (45 que me pagaron y 5 de propinas), ayer sólo me pagaron 40. Para mí es mucho. Tengo que ahorrar porque este verano queremos irnos, Amalia y yo, a trabajar a Ibiza o Formentera. En principio íbamos a ir a Londres, pero resulta más caro y el curso que viene ella se irá de Erasmus a Alemania y necesita ahorrar. A mí me da igual con tal de no quedarme en casa con mis padres.
Son las doce y medía de la mañana,
y Amalia todavía no ha llegado. Me he despertado hace más de dos horas, pero hasta hace media no he podido levantarme de la cama. Estoy preocupada porque Amalia debe de estar enfadada conmigo, y por eso no sube. Estoy celosa, porque desde que llegué a Luz, hace dos semanas, pasa cada vez menos tiempo conmigo y más con Pedro, uno de los vecinos del cuarto con el que se acuesta muy de vez en cuando desde Noche Vieja. Ahora está con él. Han pasado la noche juntos. Suelen hacerlo, normalmente en el piso de él. La semana pasada en mi piso. Me molestó, si me molesta normalmente que ella baje a casa de él en vez de estar conmigo charlando hasta las dos de la madrugada como pasaba antes de vacaciones, más aún me molesta que estén aquí y yo no pueda entrar en su habitación para comentarle cualquier cosa. En realidad sí que entré, porque me apetecía entrar y porque estaba celosa, no celosa porque ella estuviera con un chico, celosa porque ella estaba menos tiempo conmigo. Me acerqué a la puerta y no oí nada, toqué, tardaron un poco en contestar, y finalmente me dijeron que pasara. Estaban recostados sobre la cama, a media luz, pero vestidos y enteros. Les comenté algo y me fui. Él se fue después del desayuno. Lo de que tienen sexo no es algo oficial, aunque todo el mundo lo sabe. Ellos se comportan como si no pasase nada y disimulan delante de mí y del compañero de piso de Pedro.
Anoche volvíamos de trabajar (porque ahora trabajo, luego lo cuento) a las cuatro de la mañana, los tres. Él no había salido de fiesta por quedarse con ella esa noche, era evidente. Subíamos las escaleras, pasamos del cuarto y sin pensar lo que iba a decir solté algo parecido a “Ah no!! A mi casa a follar no!! Iros al cuarto que yo no os quiero oír!!”. No me acuerdo bien, pero no quedó en eso, porque enseguida me di cuenta de lo que había dicho e intenté arreglarlo con un toque “cómico” que ni yo entendí: “es que en el cuarto no hay nadie, y en el quinto estoy yo!! Qué más os da?”. Cuando me contestaron, muy incomodados y algo escandalizados, fue para decirme que sólo iban a por el ron y se bajaban (Pedro), que me callara de una vez (Amalia), que qué mal educada (Pedro), y que me estaba comportando como Elsa (Amalia). Pero yo no cerré la boca, porque me sentía muy mal por lo que había hecho y quería justificarme... dije que estaba borracha y algo más antes de desaparecer rápidamente de escena metiendome en el aseo. Cogieron el ron y se bajaron sin despedirse siquiera.
Me sentí fatal y le telefoneé para disculparme. Me dijeron los dos que no pasaba nada, pero yo sé que no es así, que sí que les molestó, es lógico y normal. Ahora Amalia no volverá a confiar en mí, porque soy una bocazas, como Elsa. Pasará más tiempo con Pedro y no me contará sus cosas. Pedro piensa que soy una mal educada, y tiene razón, ahora con qué cara le miro... Ya es la una, Amalia sigue sin venir. He bajado a la panadería y le he comprado una napolitana de chocolate para desayunar, pero igual se queda a comer en el cuarto. Estoy sola en el quinto. Tiene un examen el martes, debería de haber subido muy pronto para ponerse a estudiar, pero no lo ha hecho. No entiendo cómo pude decir aquello anoche. No lo entiendo. La gente se equivoca. Pero es que aquello no fue un error, aquella era la verdadera yo, mala y egoísta. Temo que se hayan dado cuenta. Todo iba bien, por qué tengo que estropear las cosas?
Estoy llorando, y no sé si por que me siento culpable por lo que hice o simplemente porque estoy celosa, Amalia y Pedro están juntos y yo sola. Por qué las cosas cambian? Por qué nunca siento celos de los mis novios y sí de mis amigas? Si el mundo lo hubiese inventado yo, no existirían los hombres y mucho menos los novios. Me jode, me jode, me jode, que siempre tengan que cuando aparece un chico, mis amigas (y yo también claro) le den prioridad. Por muy amiga que sea de alguien y por muy bien que esté a su lado, nunca podré hacer nada si aparece una persona con polla. Yo soy la única amiga de Amalia, porque se ha ido alejando de todas sus demás amigas para sustituirlas por amigos. Ella dice que ellas eran unas “pavas” y que no se divertía con ellas, que eran diferentes. Yo he conocido a sus amigos y, sinceramente, no entiendo qué puede ver en ellos. No saben más que de coches y fútbol, no leen ni van al cine ni hacen nada más que trabajar entre semana y salir de fiesta viernes y sábados a los mismos lugares con la misma gente. Pero son chicos, y ellos se portan bien con ella, porque ella es chica y quieren tirársela. La llevan en coche de aquí para allá, escuchan sus penas, le pagan las copas... Y cuando se quedó sin novio todos, y cuando digo todos es todos, le tiraron cacho y/o se lanzaron a besarla. Eso es amistad? Pedro no es gran cosa, no comparte con Amalia ni la cuarta parte de las cosas que nosotras, pero él es chico y ella le prefiere. Ella nunca ha estado demasiado tiempo sin novio, a lo sumo un mes entre chico y chico desde los dieciséis años. Le he planteado, cuando empezó con el vecino (dos semanas después de dejar a su ex, con el que estuvo casi dos años) que tal vez sienta una necesidad de tener novio, y que no le importa tanto quién es el chico en cuestión como la relación que va a tener con él.
Los chicos sí son amigos entre sí, y aunque aparezca una tía, la amistad entre ellos es lo primero. Las mujeres somos las primeras machistas. Quiero un mundo sin hombres, quiero un mundo dónde la amistad sea más importante que el sexo y dónde el amor (romántico-pasional) no exista. Pero yo misma no paro de pensar siempre en chicos y deseo tener novio. Tal vez lo que quiera es ser la prioridad absoluta e inamovible de alguien, para no sentirme tan sola.
Ya es la una y media y sigo sola en el piso. Ahora ya no quiero que venga Amalia porque me vería llorando y no sabría qué decirle, no entenderá por qué quiero matar a todos los hombres. En realidad, para qué engañarme, sí quiero que venga, para que me vea llorar y sepa que lo siento, que sé que lo hice mal, y explicarle lo que siento, para ver si ella se apiada de mí y deja de acostarse con el vecino. Esta noche he soñado que era por la mañana y Amalia subía y me decía que Pedro no había querido acostarse con ella por la noche, que sólo habían dormido, y que nunca más tendrían sexo juntos.
Anoche volvíamos de trabajar (porque ahora trabajo, luego lo cuento) a las cuatro de la mañana, los tres. Él no había salido de fiesta por quedarse con ella esa noche, era evidente. Subíamos las escaleras, pasamos del cuarto y sin pensar lo que iba a decir solté algo parecido a “Ah no!! A mi casa a follar no!! Iros al cuarto que yo no os quiero oír!!”. No me acuerdo bien, pero no quedó en eso, porque enseguida me di cuenta de lo que había dicho e intenté arreglarlo con un toque “cómico” que ni yo entendí: “es que en el cuarto no hay nadie, y en el quinto estoy yo!! Qué más os da?”. Cuando me contestaron, muy incomodados y algo escandalizados, fue para decirme que sólo iban a por el ron y se bajaban (Pedro), que me callara de una vez (Amalia), que qué mal educada (Pedro), y que me estaba comportando como Elsa (Amalia). Pero yo no cerré la boca, porque me sentía muy mal por lo que había hecho y quería justificarme... dije que estaba borracha y algo más antes de desaparecer rápidamente de escena metiendome en el aseo. Cogieron el ron y se bajaron sin despedirse siquiera.
Me sentí fatal y le telefoneé para disculparme. Me dijeron los dos que no pasaba nada, pero yo sé que no es así, que sí que les molestó, es lógico y normal. Ahora Amalia no volverá a confiar en mí, porque soy una bocazas, como Elsa. Pasará más tiempo con Pedro y no me contará sus cosas. Pedro piensa que soy una mal educada, y tiene razón, ahora con qué cara le miro... Ya es la una, Amalia sigue sin venir. He bajado a la panadería y le he comprado una napolitana de chocolate para desayunar, pero igual se queda a comer en el cuarto. Estoy sola en el quinto. Tiene un examen el martes, debería de haber subido muy pronto para ponerse a estudiar, pero no lo ha hecho. No entiendo cómo pude decir aquello anoche. No lo entiendo. La gente se equivoca. Pero es que aquello no fue un error, aquella era la verdadera yo, mala y egoísta. Temo que se hayan dado cuenta. Todo iba bien, por qué tengo que estropear las cosas?
Estoy llorando, y no sé si por que me siento culpable por lo que hice o simplemente porque estoy celosa, Amalia y Pedro están juntos y yo sola. Por qué las cosas cambian? Por qué nunca siento celos de los mis novios y sí de mis amigas? Si el mundo lo hubiese inventado yo, no existirían los hombres y mucho menos los novios. Me jode, me jode, me jode, que siempre tengan que cuando aparece un chico, mis amigas (y yo también claro) le den prioridad. Por muy amiga que sea de alguien y por muy bien que esté a su lado, nunca podré hacer nada si aparece una persona con polla. Yo soy la única amiga de Amalia, porque se ha ido alejando de todas sus demás amigas para sustituirlas por amigos. Ella dice que ellas eran unas “pavas” y que no se divertía con ellas, que eran diferentes. Yo he conocido a sus amigos y, sinceramente, no entiendo qué puede ver en ellos. No saben más que de coches y fútbol, no leen ni van al cine ni hacen nada más que trabajar entre semana y salir de fiesta viernes y sábados a los mismos lugares con la misma gente. Pero son chicos, y ellos se portan bien con ella, porque ella es chica y quieren tirársela. La llevan en coche de aquí para allá, escuchan sus penas, le pagan las copas... Y cuando se quedó sin novio todos, y cuando digo todos es todos, le tiraron cacho y/o se lanzaron a besarla. Eso es amistad? Pedro no es gran cosa, no comparte con Amalia ni la cuarta parte de las cosas que nosotras, pero él es chico y ella le prefiere. Ella nunca ha estado demasiado tiempo sin novio, a lo sumo un mes entre chico y chico desde los dieciséis años. Le he planteado, cuando empezó con el vecino (dos semanas después de dejar a su ex, con el que estuvo casi dos años) que tal vez sienta una necesidad de tener novio, y que no le importa tanto quién es el chico en cuestión como la relación que va a tener con él.
Los chicos sí son amigos entre sí, y aunque aparezca una tía, la amistad entre ellos es lo primero. Las mujeres somos las primeras machistas. Quiero un mundo sin hombres, quiero un mundo dónde la amistad sea más importante que el sexo y dónde el amor (romántico-pasional) no exista. Pero yo misma no paro de pensar siempre en chicos y deseo tener novio. Tal vez lo que quiera es ser la prioridad absoluta e inamovible de alguien, para no sentirme tan sola.
Ya es la una y media y sigo sola en el piso. Ahora ya no quiero que venga Amalia porque me vería llorando y no sabría qué decirle, no entenderá por qué quiero matar a todos los hombres. En realidad, para qué engañarme, sí quiero que venga, para que me vea llorar y sepa que lo siento, que sé que lo hice mal, y explicarle lo que siento, para ver si ella se apiada de mí y deja de acostarse con el vecino. Esta noche he soñado que era por la mañana y Amalia subía y me decía que Pedro no había querido acostarse con ella por la noche, que sólo habían dormido, y que nunca más tendrían sexo juntos.
Experiencias sexuales surrealistas
En el blog de Lucía Etxebarría hacen un concurso de experiencias sexuales surrealistas, esta es la mía. En realidad, surrealista, lo que es surrealista, tampoco lo es, la “experiencia”... pero cualquier excusa es buena cuando no quiero ponerme con el AutoCad...
Perdí la virginidad a los 16 años, con Antonio, un chico con el que estuve dos años y al que no quería, ya hablé aquí de él. Entre no muchas otras virtudes, tenía una polla muy grande y gorda, pero yo no lo sabía... como no había visto más... Era tan grande que me costó meses lograr que entrara. Usaba una talla especial de preservativos porque, lo prometo, los comunes no le entraban, y no sabía que no era lo normal, pensaba que tal vez, los de Durex, hacían los preservativos más chicos para que se les suba el autoestima a los tíos. Me acuerdo que podíamos practicar muy pocas posturas, porque su erección era... potentísima, y se le quedaba durísima allá arriba por mucho mucho tiempo... pero yo no sabía que eso no era lo normal. Antonio nunca bebía, así que tampoco sabía lo que el alcohol hacía con los hombres.
Después de dejarle y estar contentísima con la decisión, vino el siguiente tío. No tenía muchas luces, pero era guapo y se llamaba igual que el único chico del que me he enamorado: Antonio, pero no el mismo Antonio del párrafo de arriba, otro anterior... yo y mis paralelismos... Aquí, en el blog, hablé de un tal Víctor del que me enamoré, efectivamente Víctor no es su nombre real, Víctor y Antonio tenían el mismo nombre, el mismo que este tipo.
La cosa es que un fin de semana nos liamos, y el siguiente se vino a la fiesta que hizo Elsa en su casa. Al final de la noche se vino conmigo a una habitación y nos estuvimos masturbando (porque ninguno teníamos preservativo). Primera sorpresa: mi dedo pulgar tocaba a los de enfrente cuando se la agarraba. Segunda sorpresa: no se corría. Fue el alcohol, pero entonces pensé que yo no le excitaba.
La semana siguiente y la siguiente y la siguiente estuvimos quedando. Era verano y no había nadie en mi casa por las noches, mis padres y mi hermano estaban en el apartamento, así que íbamos allí siempre. La segunda vez, ya con preservativo y penetración, tampoco se corrió. Tercera sorpresa: el tamaño importa. Empecé a preocuparme, supongo que no tanto como él. La tercera, la cuarta y las sucesivas, ni siquiera lograba la erección! Yo lo intenté todo, incluso lo hicimos sin preservativo para ver si le excitaba, pero lo único que conseguí fueron unos hongos que ya quisiera para sí mi kéfir. Él no me gustaba, pero continué quedando con él porque mis amigos me recomendaron que no le dejara hasta que se corriera, porque sino iba a traumatizarse de por vida... él tenía sólo 20 años. Pasó algo más de un mes y de repente dejó de llamarme para quedar, yo, evidentemente, no iba a insistir... Supongo que no soportaba no poder...
Para mí todo aquello fue bastante surrealista, especialmente después de Antonio... es como cuando descubres que los padres no lo saben todo, o que la gente muere. Todavía no he vuelto a encontrar una polla como la de Antonio, sigo buscando, tal vez la de Andrea...
Perdí la virginidad a los 16 años, con Antonio, un chico con el que estuve dos años y al que no quería, ya hablé aquí de él. Entre no muchas otras virtudes, tenía una polla muy grande y gorda, pero yo no lo sabía... como no había visto más... Era tan grande que me costó meses lograr que entrara. Usaba una talla especial de preservativos porque, lo prometo, los comunes no le entraban, y no sabía que no era lo normal, pensaba que tal vez, los de Durex, hacían los preservativos más chicos para que se les suba el autoestima a los tíos. Me acuerdo que podíamos practicar muy pocas posturas, porque su erección era... potentísima, y se le quedaba durísima allá arriba por mucho mucho tiempo... pero yo no sabía que eso no era lo normal. Antonio nunca bebía, así que tampoco sabía lo que el alcohol hacía con los hombres.
Después de dejarle y estar contentísima con la decisión, vino el siguiente tío. No tenía muchas luces, pero era guapo y se llamaba igual que el único chico del que me he enamorado: Antonio, pero no el mismo Antonio del párrafo de arriba, otro anterior... yo y mis paralelismos... Aquí, en el blog, hablé de un tal Víctor del que me enamoré, efectivamente Víctor no es su nombre real, Víctor y Antonio tenían el mismo nombre, el mismo que este tipo.
La cosa es que un fin de semana nos liamos, y el siguiente se vino a la fiesta que hizo Elsa en su casa. Al final de la noche se vino conmigo a una habitación y nos estuvimos masturbando (porque ninguno teníamos preservativo). Primera sorpresa: mi dedo pulgar tocaba a los de enfrente cuando se la agarraba. Segunda sorpresa: no se corría. Fue el alcohol, pero entonces pensé que yo no le excitaba.
La semana siguiente y la siguiente y la siguiente estuvimos quedando. Era verano y no había nadie en mi casa por las noches, mis padres y mi hermano estaban en el apartamento, así que íbamos allí siempre. La segunda vez, ya con preservativo y penetración, tampoco se corrió. Tercera sorpresa: el tamaño importa. Empecé a preocuparme, supongo que no tanto como él. La tercera, la cuarta y las sucesivas, ni siquiera lograba la erección! Yo lo intenté todo, incluso lo hicimos sin preservativo para ver si le excitaba, pero lo único que conseguí fueron unos hongos que ya quisiera para sí mi kéfir. Él no me gustaba, pero continué quedando con él porque mis amigos me recomendaron que no le dejara hasta que se corriera, porque sino iba a traumatizarse de por vida... él tenía sólo 20 años. Pasó algo más de un mes y de repente dejó de llamarme para quedar, yo, evidentemente, no iba a insistir... Supongo que no soportaba no poder...
Para mí todo aquello fue bastante surrealista, especialmente después de Antonio... es como cuando descubres que los padres no lo saben todo, o que la gente muere. Todavía no he vuelto a encontrar una polla como la de Antonio, sigo buscando, tal vez la de Andrea...