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El universo sobre mí
Si descubro que mi alfombra vuela... viajas conmigo?
Acerca de
LuLu soy yo, la que escribe. Hace no mucho leí no me acuerdo dónde, que quien escribe nunca es uno mismo, por mucho que te esfuerces en que así sea. Por lo visto te montas un personaje -como he dicho, lo quieras o no- que se parecerá bastante a tí, pero nunca serás tú, las letras lo alejan de tí. Así que LuLu no soy yo, pero pretende parecerseme...
 
Experiencias sexuales surrealistas
En el blog de Lucía Etxebarría hacen un concurso de experiencias sexuales surrealistas, esta es la mía. En realidad, surrealista, lo que es surrealista, tampoco lo es, la “experiencia”... pero cualquier excusa es buena cuando no quiero ponerme con el AutoCad...

Perdí la virginidad a los 16 años, con Antonio, un chico con el que estuve dos años y al que no quería, ya hablé aquí de él. Entre no muchas otras virtudes, tenía una polla muy grande y gorda, pero yo no lo sabía... como no había visto más... Era tan grande que me costó meses lograr que entrara. Usaba una talla especial de preservativos porque, lo prometo, los comunes no le entraban, y no sabía que no era lo normal, pensaba que tal vez, los de Durex, hacían los preservativos más chicos para que se les suba el autoestima a los tíos. Me acuerdo que podíamos practicar muy pocas posturas, porque su erección era... potentísima, y se le quedaba durísima allá arriba por mucho mucho tiempo... pero yo no sabía que eso no era lo normal. Antonio nunca bebía, así que tampoco sabía lo que el alcohol hacía con los hombres.

Después de dejarle y estar contentísima con la decisión, vino el siguiente tío. No tenía muchas luces, pero era guapo y se llamaba igual que el único chico del que me he enamorado: Antonio, pero no el mismo Antonio del párrafo de arriba, otro anterior... yo y mis paralelismos... Aquí, en el blog, hablé de un tal Víctor del que me enamoré, efectivamente Víctor no es su nombre real, Víctor y Antonio tenían el mismo nombre, el mismo que este tipo.

La cosa es que un fin de semana nos liamos, y el siguiente se vino a la fiesta que hizo Elsa en su casa. Al final de la noche se vino conmigo a una habitación y nos estuvimos masturbando (porque ninguno teníamos preservativo). Primera sorpresa: mi dedo pulgar tocaba a los de enfrente cuando se la agarraba. Segunda sorpresa: no se corría. Fue el alcohol, pero entonces pensé que yo no le excitaba.

La semana siguiente y la siguiente y la siguiente estuvimos quedando. Era verano y no había nadie en mi casa por las noches, mis padres y mi hermano estaban en el apartamento, así que íbamos allí siempre. La segunda vez, ya con preservativo y penetración, tampoco se corrió. Tercera sorpresa: el tamaño importa. Empecé a preocuparme, supongo que no tanto como él. La tercera, la cuarta y las sucesivas, ni siquiera lograba la erección! Yo lo intenté todo, incluso lo hicimos sin preservativo para ver si le excitaba, pero lo único que conseguí fueron unos hongos que ya quisiera para sí mi kéfir. Él no me gustaba, pero continué quedando con él porque mis amigos me recomendaron que no le dejara hasta que se corriera, porque sino iba a traumatizarse de por vida... él tenía sólo 20 años. Pasó algo más de un mes y de repente dejó de llamarme para quedar, yo, evidentemente, no iba a insistir... Supongo que no soportaba no poder...

Para mí todo aquello fue bastante surrealista, especialmente después de Antonio... es como cuando descubres que los padres no lo saben todo, o que la gente muere. Todavía no he vuelto a encontrar una polla como la de Antonio, sigo buscando, tal vez la de Andrea...
 
Comentario:
Aixx...para que luego digan que las comparaciones son odiosas!!
Siejque si empezamos asi..jejeje..

Vaya tela...

Besitoooooooooooos
 
Comentario:
Si es que el alcohol....supongo que tenía otros problemas que no tendrían nada que ver...suerte en la búsqueda! :P

Mil bikos.biko azul
 
Comentario:
Maldito alcohol!!! Eso me ha pasado varias veces, y por mucho que me trato de convencer de que no es mi culpa, siempre me queda una duda que me baja un poco la autoestima... Grrrr. Nunca más con copas, prometido.
Besos
No