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El universo sobre mí
Si descubro que mi alfombra vuela... viajas conmigo?
Acerca de
LuLu soy yo, la que escribe. Hace no mucho leí no me acuerdo dónde, que quien escribe nunca es uno mismo, por mucho que te esfuerces en que así sea. Por lo visto te montas un personaje -como he dicho, lo quieras o no- que se parecerá bastante a tí, pero nunca serás tú, las letras lo alejan de tí. Así que LuLu no soy yo, pero pretende parecerseme...
 
Son las doce y medía de la mañana,
y Amalia todavía no ha llegado. Me he despertado hace más de dos horas, pero hasta hace media no he podido levantarme de la cama. Estoy preocupada porque Amalia debe de estar enfadada conmigo, y por eso no sube. Estoy celosa, porque desde que llegué a Luz, hace dos semanas, pasa cada vez menos tiempo conmigo y más con Pedro, uno de los vecinos del cuarto con el que se acuesta muy de vez en cuando desde Noche Vieja. Ahora está con él. Han pasado la noche juntos. Suelen hacerlo, normalmente en el piso de él. La semana pasada en mi piso. Me molestó, si me molesta normalmente que ella baje a casa de él en vez de estar conmigo charlando hasta las dos de la madrugada como pasaba antes de vacaciones, más aún me molesta que estén aquí y yo no pueda entrar en su habitación para comentarle cualquier cosa. En realidad sí que entré, porque me apetecía entrar y porque estaba celosa, no celosa porque ella estuviera con un chico, celosa porque ella estaba menos tiempo conmigo. Me acerqué a la puerta y no oí nada, toqué, tardaron un poco en contestar, y finalmente me dijeron que pasara. Estaban recostados sobre la cama, a media luz, pero vestidos y enteros. Les comenté algo y me fui. Él se fue después del desayuno. Lo de que tienen sexo no es algo oficial, aunque todo el mundo lo sabe. Ellos se comportan como si no pasase nada y disimulan delante de mí y del compañero de piso de Pedro.

Anoche volvíamos de trabajar (porque ahora trabajo, luego lo cuento) a las cuatro de la mañana, los tres. Él no había salido de fiesta por quedarse con ella esa noche, era evidente. Subíamos las escaleras, pasamos del cuarto y sin pensar lo que iba a decir solté algo parecido a “Ah no!! A mi casa a follar no!! Iros al cuarto que yo no os quiero oír!!”. No me acuerdo bien, pero no quedó en eso, porque enseguida me di cuenta de lo que había dicho e intenté arreglarlo con un toque “cómico” que ni yo entendí: “es que en el cuarto no hay nadie, y en el quinto estoy yo!! Qué más os da?”. Cuando me contestaron, muy incomodados y algo escandalizados, fue para decirme que sólo iban a por el ron y se bajaban (Pedro), que me callara de una vez (Amalia), que qué mal educada (Pedro), y que me estaba comportando como Elsa (Amalia). Pero yo no cerré la boca, porque me sentía muy mal por lo que había hecho y quería justificarme... dije que estaba borracha y algo más antes de desaparecer rápidamente de escena metiendome en el aseo. Cogieron el ron y se bajaron sin despedirse siquiera.

Me sentí fatal y le telefoneé para disculparme. Me dijeron los dos que no pasaba nada, pero yo sé que no es así, que sí que les molestó, es lógico y normal. Ahora Amalia no volverá a confiar en mí, porque soy una bocazas, como Elsa. Pasará más tiempo con Pedro y no me contará sus cosas. Pedro piensa que soy una mal educada, y tiene razón, ahora con qué cara le miro... Ya es la una, Amalia sigue sin venir. He bajado a la panadería y le he comprado una napolitana de chocolate para desayunar, pero igual se queda a comer en el cuarto. Estoy sola en el quinto. Tiene un examen el martes, debería de haber subido muy pronto para ponerse a estudiar, pero no lo ha hecho. No entiendo cómo pude decir aquello anoche. No lo entiendo. La gente se equivoca. Pero es que aquello no fue un error, aquella era la verdadera yo, mala y egoísta. Temo que se hayan dado cuenta. Todo iba bien, por qué tengo que estropear las cosas?

Estoy llorando, y no sé si por que me siento culpable por lo que hice o simplemente porque estoy celosa, Amalia y Pedro están juntos y yo sola. Por qué las cosas cambian? Por qué nunca siento celos de los mis novios y sí de mis amigas? Si el mundo lo hubiese inventado yo, no existirían los hombres y mucho menos los novios. Me jode, me jode, me jode, que siempre tengan que cuando aparece un chico, mis amigas (y yo también claro) le den prioridad. Por muy amiga que sea de alguien y por muy bien que esté a su lado, nunca podré hacer nada si aparece una persona con polla. Yo soy la única amiga de Amalia, porque se ha ido alejando de todas sus demás amigas para sustituirlas por amigos. Ella dice que ellas eran unas “pavas” y que no se divertía con ellas, que eran diferentes. Yo he conocido a sus amigos y, sinceramente, no entiendo qué puede ver en ellos. No saben más que de coches y fútbol, no leen ni van al cine ni hacen nada más que trabajar entre semana y salir de fiesta viernes y sábados a los mismos lugares con la misma gente. Pero son chicos, y ellos se portan bien con ella, porque ella es chica y quieren tirársela. La llevan en coche de aquí para allá, escuchan sus penas, le pagan las copas... Y cuando se quedó sin novio todos, y cuando digo todos es todos, le tiraron cacho y/o se lanzaron a besarla. Eso es amistad? Pedro no es gran cosa, no comparte con Amalia ni la cuarta parte de las cosas que nosotras, pero él es chico y ella le prefiere. Ella nunca ha estado demasiado tiempo sin novio, a lo sumo un mes entre chico y chico desde los dieciséis años. Le he planteado, cuando empezó con el vecino (dos semanas después de dejar a su ex, con el que estuvo casi dos años) que tal vez sienta una necesidad de tener novio, y que no le importa tanto quién es el chico en cuestión como la relación que va a tener con él.

Los chicos sí son amigos entre sí, y aunque aparezca una tía, la amistad entre ellos es lo primero. Las mujeres somos las primeras machistas. Quiero un mundo sin hombres, quiero un mundo dónde la amistad sea más importante que el sexo y dónde el amor (romántico-pasional) no exista. Pero yo misma no paro de pensar siempre en chicos y deseo tener novio. Tal vez lo que quiera es ser la prioridad absoluta e inamovible de alguien, para no sentirme tan sola.

Ya es la una y media y sigo sola en el piso. Ahora ya no quiero que venga Amalia porque me vería llorando y no sabría qué decirle, no entenderá por qué quiero matar a todos los hombres. En realidad, para qué engañarme, sí quiero que venga, para que me vea llorar y sepa que lo siento, que sé que lo hice mal, y explicarle lo que siento, para ver si ella se apiada de mí y deja de acostarse con el vecino. Esta noche he soñado que era por la mañana y Amalia subía y me decía que Pedro no había querido acostarse con ella por la noche, que sólo habían dormido, y que nunca más tendrían sexo juntos.
No