Hasta siempre compañeros
Creo que la ocasión, triste ocasión, lo merece. Hace ya una semana que el "O Bahía" tuvo su última salida a alta mar. Hermindo, su patrón, y sus 8 compañeros de embarcación salían a ganarse el pan con lo único que sabían hacer, pescar, controlar como podían esa fuerza naturaleza que es el mar. Y su vida les tenía previsto un triste destino, aunque quizá para alguno de estos locos del mar quizá fuera el mejor, morir en alta mar, allá en las Islas Sisargas.
Quizá era su destino, quizá la mala suerte, o quizá el egoísmo de la madre naturaleza hacia esos hombres que hace más de un año lucharon porque siguiera viva. Aquel hombre, Hermindo, que a las 4 de la madrugada de un crudo día de noviembre del año 2002 recibió por la radio de su barco la llamada de un compañero. ¡Xa está aquí, Hermindo! Eso que ya esta aquí no era otra cosa que el chapapote procedente de ese monstruo llamado "Prestige". Como un galgo enfurecido el ·"O Bahia" se dirigió a puerto a descargar su mercancía y a dirigirse nuevamente a altamar a disputar la batalla decisiva en pro de la madre naturaleza. Sería la primera de las muchas salidas en los siguientes días. El cuarto barco en capacidad de las Rías Baixas fue uno de los abandorados de la lucha contra el petróleo nauseabundo del Prestige.

Hoy más de un año después la tragedia se ha llevado a Hermindo y sus compañeros de trabajo. Se ha llevado a los héroes del mar, a los guerreros del mar, a los abanderados de una lucha que va más allá de Nunca Máis y demás siglas. Que se ciñe a un sentimiento de supervivencia que une en un mismo cuerpo hombre y naturaleza. Por eso desde aquí doy las gracias a Hermindo y sus camaradas por lo que han hecho por todos nosotros.

Descansen en paz.
Quizá era su destino, quizá la mala suerte, o quizá el egoísmo de la madre naturaleza hacia esos hombres que hace más de un año lucharon porque siguiera viva. Aquel hombre, Hermindo, que a las 4 de la madrugada de un crudo día de noviembre del año 2002 recibió por la radio de su barco la llamada de un compañero. ¡Xa está aquí, Hermindo! Eso que ya esta aquí no era otra cosa que el chapapote procedente de ese monstruo llamado "Prestige". Como un galgo enfurecido el ·"O Bahia" se dirigió a puerto a descargar su mercancía y a dirigirse nuevamente a altamar a disputar la batalla decisiva en pro de la madre naturaleza. Sería la primera de las muchas salidas en los siguientes días. El cuarto barco en capacidad de las Rías Baixas fue uno de los abandorados de la lucha contra el petróleo nauseabundo del Prestige.

Hoy más de un año después la tragedia se ha llevado a Hermindo y sus compañeros de trabajo. Se ha llevado a los héroes del mar, a los guerreros del mar, a los abanderados de una lucha que va más allá de Nunca Máis y demás siglas. Que se ciñe a un sentimiento de supervivencia que une en un mismo cuerpo hombre y naturaleza. Por eso desde aquí doy las gracias a Hermindo y sus camaradas por lo que han hecho por todos nosotros.

Descansen en paz.





