Perdí mi GPS...

De compras con una compañera de trabajo, mi inseparable amiga e incansable compañera de fatigas A. perdí-me robaron, mi teléfono móvil... Si, reconozco que no es para tanto… Y sin embargo hubo un momento de absurdo pánico en el cual me sentí perdida, vulnerable, desconectada del mundo…

No hace ni un par de semanas, estando en nuestro habitual banco del parque, comentábamos lo absurdo de nuestro enganche a esta nueva y pequeña tecnología que se ha inmiscuido en nuestras vidas hasta ser parte integra, necesaria e irremplazable de nuestro día a día.
-Antes vivíamos sin los móviles!!! Como lo hacíamos???-
-Íbamos a todos los sitios, salíamos, viajábamos, hacíamos acampadas, conducíamos, enfermábamos… Y hasta vivíamos!!! Sin ellos!-
-Pero ahora… Parecemos tontos, todo el día enganchados a ellos. Para todo!!!-
Y es así, lo primero que miro cien veces antes de salir de casa (incluso ante de coger las llaves) es si llevo mi teléfono móvil. Si estoy en el salón y voy al baño, me lo llevo; no vaya ser que mientras estoy en la ducha reciba “la llamada más importante de mi vida” (es que acaso no lo son todas???) y no lo escuche, o no me de tiempo ha llegar corriendo si lo oigo, y por cierto, me parta una pierna por correr desnuda y empapada por el suelo…
Francamente que tampoco fue tan malo!!! (Claro que le robé el teléfono a mi madre, y no se lo devolví hasta que me compré uno nuevo y me duplicaron mi tarjeta, jeje) lo cual fue dos días después y no por gusto, sino por que lo perdí un Viernes por la tarde, el Sábado estuve todo el día en el Tanatorio (se murió el padre de un amigo) aunque en mi contra diré que antes de llegar al tanatorio hice una necesaria parada a comprarme un terminal nuevo (aun sin mi duplicado de tarjeta, como iba a pasar mas tiempo sin teléfono?!?!?!?!) y el Domingo, día de la madre, además de ir de entierro, pasear por Madrid a tempranas horas junto a mi hermana, visitar a mi primo que era su cumpleaños, comer con mi abuelita (que tiene un brazo en cabestrillo por que se calló y se dislocó el hombro) y cenar con mi madre… Los distribuidores oficiales no estaban abiertos!!!!
Pero el Lunes fue lo primero que hice nada más salir de currar, comí con mis padres, les ayudé en los últimos retoques de su nueva oficina (que se han mudado y llevamos desde Marzo sin parar…Eso es otra historia) y en cuanto dio la hora en la que abrían allí estaba yo la primerita a recoger mi duplicado de tarjeta…

Lo único que me da mucha pena perder son uno mensajes de mi tía que tenia guardados (la que falleció este año) que ya no podré recuperar de ninguna manera… Tal vez sea mejor así, por que cada vez que los veía me daba por llorar… En cuanto a mi abultada agenda de contactos, ya la iré recuperando poco a poco, incluso hasta vino bien para hacer limpieza de teléfonos que ya no usaba, o que ya ni existían! Esos que por pereza, falta de uso, o falta de tiempo nunca encontraba el momento de borrar...





