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Camino de servidumbre.
Reflexiones.
Acerca de
El viejo principio, el que no trabaje no comerá ha sido reemplazado por uno nuevo: El que no obedezca no comerá. L.Trotsky 1937.
Sindicación
 
Sembrando la semilla de los totalitarismos.

Cuaderno de bitácora:

Capítulo XIII: Los totalitarios en nuestro seno.

Se plantea Hayek en este capítulo los rasgos comunes que surgen en su tierra de acogida, Inglaterra, con los de la Alemania de veinte o treinta años antes de desatarse el nacionalsocialismo, así como las ya citadas semejanzas en criterios económicos de izquierdas y derechas con su oposición al liberalismo, la creciente veneración del Estado, la atracción por el Poder, y el entusiasmo organizador. Se trata por tanto de la expresión del temor de que la sociedad inglesa del momento, casi más avergonzada que orgullosa de su tradición liberal, pueda derivar en una suerte similar a la alemana.

Gran parte de la producción intelectual inglesa del momento presenta rasgos similares a las que allanaron el camino para la implantación del totalitarismo en Alemania. Ejemplo de esto puede ser la obra de E.H. Carr , confeso adicto a la “Escuela Histórica”, presentado como lo pudiera hacer el propio Marx la senda de un camino inevitable.

Otro rasgo que caracterizó la evolución intelectual alemana en los anteriores cien años, y que se apreciaban en la Inglaterra del momento, es la influencia por parte de los hombres de ciencia en favor de una organización “científica” de la sociedad, despreciando todo aquello que no sigue una organización consciente de acuerdo con el modelo científico, en el que son fundamentales las inteligencias superiores. Ejemplo de la extensión de estas ideas en Inglaterra puede ser obra del Dr. C. H. Waddington .

Por último, apuntar el peligro que puede suponer hacia el camino totalitario, el intento de la creación de una sociedad corporativa por parte de los organizadores capitalistas de monopolios, a los que el Estado no tardaría en colocar bajo su dominio. Esta senda que no tiene porque ser inevitable es gran parte fruto de la propia propaganda de la izquierda en contra de la competencia.