El camino abandonado.
Cuaderno de bitácora:
Hoy presento el resumen del primer capítulo de "Camino de Servidumbre", que como ya anuncie iré publicando poco a poco. Muchos de los capítulos tienen una vigencia absoluta y estoy seguro que se prestarán a todo tipo de comentarios sobre la actualidad.
Camino de Servidumbre, como ya hemos expuesto en el punto anterior, es el resultado de un profunda preocupación por parte de Hayek, ante la deriva de acontecimientos que habían llevado a Europa y al Mundo al horror de la guerra. El totalitarismo se extendió por Europa, pero no como algo fortuito sino como el resultado de todo un desarrollo previo, que en el momento de escribir su libro, Hayek apreciaba que se estaba reproduciendo igualmente en los países que ahora luchaban por la libertad.
Es cierto, que los peores temores de Hayek acerca de la implantación del totalitarismo en Gran Bretaña no se dieron, pero esto no resta interés a una obra, que por otro lado, describe perfectamente como tanto una democracia, o unos valores que podemos calificar como nobles, pueden degenerar y pervertirse hasta convertirse en el peor de los males si se pierden otros referentes tan o más importantes como la libertad.
Hemos visto igualmente como Keynes, aun compartiendo su teoría, expuso que en sus planteamientos Hayek confundía los asuntos morales con los materiales. Pero aun siendo cierto que “Camino de servidumbre” es un compendio de economía, derecho, moral y política para hacer frente a la argumentación a favor de la planificación, no lo es menos que esa confusión, argumentada por Keynes, no es tal, y que es necesario el abordar la cuestión desde tan amplias perspectivas, ya que si la economía es una ciencia de hombres, tan importante será entonces lo material como lo moral.
Capítulo I: El camino abandonado.
Escribe Hayek esta obra durante el transcurso de la Segunda Guerra Mundial y en sus primeras reflexiones nos alerta de cómo el conflicto no es fruto una generación espontánea, sino el resultado del abandono de los ideales Europeos, pero fundamentalmente ingleses y holandeses, de libertad que guiaron el progreso de sus pueblos en tiempos pasados. Senda que no solo han seguido Alemania, Italia o Rusia, sino que se descubre, aunque a distancia, también en Inglaterra.
El olvido de que sin libertad económica no existe ni libertad personal, ni política ha puesto rumbo en Europa al Socialismo, olvidando las advertencias que ya en el siglo XIX hicieron pensadores liberales como Lord Acton o De Tocqueville, acerca de cómo el socialismo es sinónimo de esclavitud. Pero no solo se ha perdido la tradición liberal del siglo XIX, heredada de las ideas de Smith, Hume, Cobden, Bright , sino también el individualismo fundamental de Erasmo, Montaigne, Cicerón, Pericles, es decir todo aquello que se desarrolló desde las bases del Cristianismo, Grecia y Roma y que se alcanzó por primera vez de manera plena durante el Renacimiento.
Estas bases y el desarrollo del comercio permitieron la evolución progresiva y expansión del individualismo por gran parte del continente europeo, y desde allí al Nuevo Mundo y Oriente. Camino hacia la libertad individual que permitió no solo el establecimiento de un orden complejo de actividades económicas, sino también y de manera asombrosa, el desarrollo de la ciencia.
Pero con el éxito creció la ambición, que aunque lícita, desatada puede convertirse en destructora de aquello que permitió alcanzar tales cotas de bienestar. El deseo de mayor y más rápido crecimiento, considerando que los principios que propiciaron ese camino son más bien un obstáculo al desarrollo futuro, promueve su destrucción y la búsqueda del nuevo orden que abocó a Europa al conflicto.
Pero la causa liberal ha sido igualmente dañada por el propio dogmatismo de algunos de los autodenominados liberales, por su insistencia en toscas reglas como el laissez-faire, ignorando que nada tiene que ver con el pensamiento liberal el aceptar pasivamente las instituciones tal como son. Aquellas toscas reglas iniciales del pensamiento liberal debían tomarse como el comienzo del aprendizaje hacia las posibilidades de avance, y no como una fe inamovible.
“La conducta del liberal con la sociedad es como la del jardinero que cultiva una planta, el cual, para crear las condiciones más favorables a su desarrollo, tiene que conocer cuanto le sea posible acerca de su estructura y funciones”
Así, la ambición sin límites, el ansia por un crecimiento mas rápido, la demagogia utilizando fraseología liberal para justificar privilegios, estaban llevando a inexorablemente al debilitamiento de los viejos principios liberales. Y nace así la idea, con centro en Alemania y desde allí al resto de Europa, de la necesidad de un nuevo orden que abandona por completo la tradición individualista fundadora de la civilización occidental.
Hoy presento el resumen del primer capítulo de "Camino de Servidumbre", que como ya anuncie iré publicando poco a poco. Muchos de los capítulos tienen una vigencia absoluta y estoy seguro que se prestarán a todo tipo de comentarios sobre la actualidad.
Camino de Servidumbre, como ya hemos expuesto en el punto anterior, es el resultado de un profunda preocupación por parte de Hayek, ante la deriva de acontecimientos que habían llevado a Europa y al Mundo al horror de la guerra. El totalitarismo se extendió por Europa, pero no como algo fortuito sino como el resultado de todo un desarrollo previo, que en el momento de escribir su libro, Hayek apreciaba que se estaba reproduciendo igualmente en los países que ahora luchaban por la libertad.
Es cierto, que los peores temores de Hayek acerca de la implantación del totalitarismo en Gran Bretaña no se dieron, pero esto no resta interés a una obra, que por otro lado, describe perfectamente como tanto una democracia, o unos valores que podemos calificar como nobles, pueden degenerar y pervertirse hasta convertirse en el peor de los males si se pierden otros referentes tan o más importantes como la libertad.
Hemos visto igualmente como Keynes, aun compartiendo su teoría, expuso que en sus planteamientos Hayek confundía los asuntos morales con los materiales. Pero aun siendo cierto que “Camino de servidumbre” es un compendio de economía, derecho, moral y política para hacer frente a la argumentación a favor de la planificación, no lo es menos que esa confusión, argumentada por Keynes, no es tal, y que es necesario el abordar la cuestión desde tan amplias perspectivas, ya que si la economía es una ciencia de hombres, tan importante será entonces lo material como lo moral.
Capítulo I: El camino abandonado.
Escribe Hayek esta obra durante el transcurso de la Segunda Guerra Mundial y en sus primeras reflexiones nos alerta de cómo el conflicto no es fruto una generación espontánea, sino el resultado del abandono de los ideales Europeos, pero fundamentalmente ingleses y holandeses, de libertad que guiaron el progreso de sus pueblos en tiempos pasados. Senda que no solo han seguido Alemania, Italia o Rusia, sino que se descubre, aunque a distancia, también en Inglaterra.
El olvido de que sin libertad económica no existe ni libertad personal, ni política ha puesto rumbo en Europa al Socialismo, olvidando las advertencias que ya en el siglo XIX hicieron pensadores liberales como Lord Acton o De Tocqueville, acerca de cómo el socialismo es sinónimo de esclavitud. Pero no solo se ha perdido la tradición liberal del siglo XIX, heredada de las ideas de Smith, Hume, Cobden, Bright , sino también el individualismo fundamental de Erasmo, Montaigne, Cicerón, Pericles, es decir todo aquello que se desarrolló desde las bases del Cristianismo, Grecia y Roma y que se alcanzó por primera vez de manera plena durante el Renacimiento.
Estas bases y el desarrollo del comercio permitieron la evolución progresiva y expansión del individualismo por gran parte del continente europeo, y desde allí al Nuevo Mundo y Oriente. Camino hacia la libertad individual que permitió no solo el establecimiento de un orden complejo de actividades económicas, sino también y de manera asombrosa, el desarrollo de la ciencia.
Pero con el éxito creció la ambición, que aunque lícita, desatada puede convertirse en destructora de aquello que permitió alcanzar tales cotas de bienestar. El deseo de mayor y más rápido crecimiento, considerando que los principios que propiciaron ese camino son más bien un obstáculo al desarrollo futuro, promueve su destrucción y la búsqueda del nuevo orden que abocó a Europa al conflicto.
Pero la causa liberal ha sido igualmente dañada por el propio dogmatismo de algunos de los autodenominados liberales, por su insistencia en toscas reglas como el laissez-faire, ignorando que nada tiene que ver con el pensamiento liberal el aceptar pasivamente las instituciones tal como son. Aquellas toscas reglas iniciales del pensamiento liberal debían tomarse como el comienzo del aprendizaje hacia las posibilidades de avance, y no como una fe inamovible.
“La conducta del liberal con la sociedad es como la del jardinero que cultiva una planta, el cual, para crear las condiciones más favorables a su desarrollo, tiene que conocer cuanto le sea posible acerca de su estructura y funciones”
Así, la ambición sin límites, el ansia por un crecimiento mas rápido, la demagogia utilizando fraseología liberal para justificar privilegios, estaban llevando a inexorablemente al debilitamiento de los viejos principios liberales. Y nace así la idea, con centro en Alemania y desde allí al resto de Europa, de la necesidad de un nuevo orden que abandona por completo la tradición individualista fundadora de la civilización occidental.





