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Camino de servidumbre.
Reflexiones.
Acerca de
El viejo principio, el que no trabaje no comerá ha sido reemplazado por uno nuevo: El que no obedezca no comerá. L.Trotsky 1937.
Sindicación
 
La necesidad de continua vigilancia en democracia.
Cuaderno de bitácora:

Capítulo V: Planificación y democracia.
Las distintas formas de colectivismo (comunismo, fascismo, etc) se diferencian por la naturaleza del objetivo al que pretenden dirigir los esfuerzos de la sociedad, pero todos comparten el afán de organizar la sociedad y negar al individúo; es decir todas son totalitarias.

El objetivo social se define vagamente bajo expresiones como “bien común”, “bienestar general” o “interés general” que carecen de significado suficiente para determinar la vía de acción.

Por su parte, el individualismo defiende no que el hombre sea egoísta o deba de serlo, sino que parte de un hecho indiscutible, sólo somos capaces de incluir en nuestra escala de valores una parte de las necesidades de toda la sociedad. Teniendo en cuenta además que no se puede hablar de valores sino es en referencia a mentes individuales, con escalas de valores distintas, incompletas y en ocasiones contradictorias. Con lo que habrá que dejar al individuo como juez supremo de sus fines, dentro de los límites definidos, y que opere conforme a sus valores y preferencias y no estar sujeto al dictado de los demás.

Esto no excluye la existencia de una coincidencia de fines individuales que motiven a los individuos a su combinación para alcanzarlos. Por tanto ese “fin social” no será más que el fin que tienen en común muchos individuos, o fines a los que el individuo está dispuesto a contribuir en pago a la satisfacción que reciben de sus propios deseos. Y en gran parte de las ocasiones no se tratara de fines últimos en si mismos para el individuo sino un medio útil para alcanzar diversos propósitos.

Las organizaciones que se crean con ese propósito, como es el caso del Estado, no deben ser más una “persona” entre la demás. La organización podrá tener, como de hecho lo tiene el Estado, mucho más poder que los individuos, pero siempre en una esfera separada y limitada por la extensión de la coincidencia en fines particulares . Y será incompatible extender indefinidamente la esfera de la acción común con el mantenimiento de la esfera de libertad individual, ya que cuando la primera supera el control de una determinada proporción de los medios, los efectos de su actuación dominan el sistema entero .

Las democracias pueden quedar seducidas por un afán planificador y buscar una amplia conformidad al desear todos los individuos un “bienestar común”, pero que al ser un concepto tan vago no implicaría un acuerdo real, siendo al final el único acuerdo el haber optado por la planificación. “Puede suceder que el pueblo exprese unánimemente el deseo de que el Parlamento prepare un plan económico completo, sin que para ello ni el pueblo ni sus representantes necesiten estar de acuerdo sobre plan alguno en particular”. Y llegado el momento afrontar el plan, al ser los Parlamentos incapaces de llevarlo a termino, traerá como resultado el descrédito de la institución parlamentaria y de los políticos por su inoperancia; consolidándose así la idea de que la dirección deberá estar lejos de las manos de estos y recaer en la de “expertos”, funcionarios permanentes u organismos autónomo; en esencia destruir la democracia.

Si ahondamos en la razón de la inoperancia de los Parlamentos en tal materia, está no obedece ni a defectos de la institución ni de los representantes, sino a la propia tarea encomendada. Establecer cual debe ser la completa dirección de recursos nacionales no resulta una tarea sencilla en un sistema de decisión por mayoría. Si cuestiones de menor calado encuentran, no pocas veces, dificultades para ser respaldas por una mayoría, en un planteamiento tan extenso es más que un acto de fe esperar un acuerdo mayoritario. Teniendo que desechar igualmente, la posibilidad de “trocear” el plan, ya que por este camino el plan carecería de toda coherencia . Quedaría de esta manera legitimada la delegación en los especialistas que indudablemente impondrán en la planificación su orden de preferencias. Si esta delegación se asume con un hecho normal se habrá dado el primer paso dirigido a vaciar la democracia de sus facultades. Se habrá consolidado así la idea de que para que las cosas marchen las autoridades responsables no pueden verse atadas por el procedimiento democrático. Ejemplo claro de esto es el aprovechamiento que hizo Hitler de una democracia decadente. (Si la democracia acepta el discurso colectivista se destruirá a sí misma)

Por tanto no debe caerse en la complacencia respecto a la democracia, ya que esta no está libre de fallos. Es equivocado defender que el poder fuente de la voluntad mayoritaria no será arbitrario porque la democracia debe ser limitación de poder pero su mera existencia no es suficiente.
 
Comentario:
Muy interesante lo que comentas. Me voy a leer todo el blog en cuanto pueda. Ánimos, seguiré visitándote ;)
No