Camino de servidumbre.
Reflexiones.
Acerca de
El viejo principio, el que no trabaje no comerá ha sido reemplazado por uno nuevo: El que no obedezca no comerá. L.Trotsky 1937.
Sindicación
 
Valores y libertad

Cuaderno de bitácora:

Capítulo XIV: Condiciones materiales y fines ideales.

Si bien es cierto que el complejo funcionamiento de las fuerzas impersonales del mercado se escapa a la comprensión de cualquier mente humana en contraposición al gran avance que el hombre ha alcanzado en materia de conocimiento de leyes naturales, que le han permitido en gran medida dominar las fuerzas de la Naturaleza, no lo es menos, que de intentar dominar las leyes de la sociedad, se estaría emprendiendo el camino hacia el totalitarismo. Y aquellos que ignoran este hecho, son los mismos “que no han comprendido hasta que punto la mera conservación de todo lo que hemos logrado depende de la coordinación de los esfuerzos individuales mediante fuerzas impersonales.”

La libertad individual, como se expone a lo largo de todos los capítulos anteriores, es incompatible con la supremacía de un solo objetivo, salvo casos excepcionales como el hacer frente a desastres temporales como puede ser la guerra, en cuyo caso, la perdida de libertad queda justificada con el fin de poder asegurarla en el futuro una vez superada la desgracia.

Salvo esas contadas excepciones ningún objetivo singular debe convertirse en preferencia absoluta, por muy importante que nos parezca, como puede ser el paro. Es cierto que problemas de tanta importancia como este deben ser un objetivo claro a resolver, pero nunca deberá dominar hasta el punto de excluir a otros; es decir evitar caer en el empeño que reflejan frases como “a cualquier precio” o “tiene que hacerse a toda costa”.

Los defensores del colectivismo suelen argumentar que el sistema de libertades pone en peligro altos valores, sin embargo nada en la experiencia indica que este camino hacia el colectivismo haya elevado los patrones morales, sino incluso más bien todo lo contrario. Olvidan principalmente que “la moral es necesariamente un fenómeno de conducta individual” y que solo existe en la medida que el hombre es libre en su toma de decisiones y opta por el sacrificio de un beneficio personal a favor del acatamiento de una normal moral.

Según Hayek el avance del colectivismo lleva al pueblo británico en estos años a desestimar valores, tales como la iniciativa individual, confianza en si mismo, consideración del prójimo y tolerancia hacia lo diferente, etc., que han sido su seña de identidad en tiempos pasados. Gran Bretaña ha perdido la fe en sus valores específicos, acentuándose este fenómeno por la idolatría de los intelectuales de izquierda británicos hacia todo lo extranjero, pareciendo no existir nada bueno en la tradición e instituciones inglesas. Ante tal panorama la propaganda británica de los valores hacia los enemigos y especialmente Alemania no puede ser cuanto menos que muy débil y de esta forma difícilmente se les podrá intentar persuadir.

Para alcanzar la victoria en la guerra de la ideología es requisito indispensable la fe en los valores defendidos que nos conduzcan a la libertad de las gentes bajo una mentalidad tolerante e independiente.
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