El Consejo de Sabios: Cuando dos nos quieren uno solo no negocia.
Cuaderno de bitácora:
Hoy estreno una sección que me hace especial ilusión y que he decidido titular “El Consejo de Sabios”. En ella recogeré íntegramente (sin censura alguna) las reflexiones y opiniones de mis amigos, que por su valía y conocimiento me he permitido la licencia de calificar de sabios.
Inaugura la sección, mi amigo R. (hasta que no me diga que apodo quiere, le citaré así), con una reflexión muy interesante y que enlaza con el pequeño coloquio que tuvimos en el “consejo” ayer. Y si se me permite, y sin animo de alargar más la presentación, he de decir que al leerlo vi reflejado en parte lo que yo llegué a pensar en la mal llamada tregua de hace unos años. La esperanza y el deseo de paz nublaba la realidad que no podemos perder de vista, y es que hablamos de asesinos y con asesinos no se dialoga, se les mete en la cárcel.
Sin más aquí lo tenéis:
Cuando dos nos quieren uno solo no negocia. 25-5-05
Escribo unas líneas no se si desde la decepción o desde el desengaño. Decepción porque hoy veo cerrada una pequeña puerta que se había abierto para terminar con una sinrazón terrorista que nos está matando desde hace muchos años. Desengaño porque esa puerta, quizás era mas fruto de las ganas que de la realidad.
Cuando empezó a sonar la posibilidad de negociar un solución al terrorismo, como en las ocasiones anteriores, no encontré que impedimento podía existir para intentarlo. Lo peor que podría ocurrir es que no se llegase a ninguna solución y que algún político (sino partido) viese perdida su credibilidad o estatus social, ante lo cual, no creo que a muchos nos importase.
Los problemas que se planteaban eran: por qué ahora, a cambio de qué, qué se busca realmente con esta negociaciones (solucionar el problema o salir en la foto), etc. Estos problemas y otros para mi no resultaban impedimento para iniciar las conversaciones. Todo esto, porque daba por sentado que los negociadores por parte del Gobierno eran personas preparadas y coherentes (como supongo que lo habrán sido los negociadores anteriores).
Pero entre ayer (alguna conversación que me hizo reflexionar) y hoy (el atentado realizado) he llegado a la decepción y el desengaño. La decepción en un primer momento porque la ilusión se ha desvanecido, y desengaño en un segundo lugar, porque veo que simplemente era eso, una ilusión.
Es el momento de conocer muchas respuestas:
Ø ¿Por qué nos han ilusionado (quizás solo a unos pocos ilusos) de la posibilidad de una salida al problema cuando todo sigue igual? ¿Qué nuevas condiciones se habían dado para dar este paso?
Ø ¿Han existido negociaciones? (Parece que sí, gracias al televisivo Fernando Savater, que mejor le irían las cosas si se dedicase a dar las clases que dice dar, aunque si todo lo hace así, mejor que siga sacando nuevas ediciones de sus Éticas y comprándose nuevos modelos de gafas y nos deje tranquilos al resto)
Ø ¿Esto es el fin de la negociaciones si han existido?
Espero que la próxima vez que se intenten lo mismo se piense que no se negocia con personas normales, sino que se intenta negociar con experimentos genéticos cuya única neurona no les permite más que ponerse el mismo corte de pelo (para que quieren el DNI vasco si con la cara si sabe de donde son), hablar en uno de los lenguajes más antiguos (quizás esto impide que evolucionen, recomiendo ver el principio del Día de la Bestia- por qué creen que el cura que debe matar al anticristo tiene que ser del País Vasco) y matar o acojonar al vecino como única forma de vida.
El problema no se terminar con los integrantes de la “panda armada”, ya que estos son unos mercenarios a sueldo que matan porque se lo pagan, seguramente no saben que reivindican (si es que revindican algo a estas alturas de película). El problema radica en los 160000 que están detrás de ellos pagándoles y dándoles alojamiento. Estos “valientes” que pasan información y asustan a sus vecinos no nacionalista (PP y PSOE, porque IU ¿qué coño piensan?). Valientes porque tienen una pistola en el bolsillo o porque amenazan con a sus matones.
Me gustaría hacer una pregunta a estos “Valientes Patriotas”, si un día llega su hijo llorando del colegio porque un amigo no le deja jugar con su juguete, supongo que le dirán a su hijo: “El próximo día te llevas una navaja y le cortas el cuello al amigo, porque esta es la forma de conseguir lo que se quieren”. Perdón tengo que hacer una rectificación navaja no, pistola porque luego son tan cobardes que tienen que estar a distancia.
Quiero terminar pidiendo disculpas si alguno se siente ofendido por algo que he podido decir, pero las palabras que he podido poner sólo pueden ofender no matar ni herir.
A pesar de esta situación tengo las siguientes esperanzas: que algún día todos puedan ir tranquilos por las calles del País Vasco, si tener que estar mirando constantemente a los lados; que cualquiera, sea de donde sea, pueda pasar por cualquier calle y pueblo; que podamos pasear y trabajar en nuestra ciudad sin miedo a no volver a casa; en definitiva que podamos vivir en PAZ.
Como deberes me pongo escuchar a mis amigos que siempre aprendo mucho de ellos. GRACIAS.
Hoy estreno una sección que me hace especial ilusión y que he decidido titular “El Consejo de Sabios”. En ella recogeré íntegramente (sin censura alguna) las reflexiones y opiniones de mis amigos, que por su valía y conocimiento me he permitido la licencia de calificar de sabios.
Inaugura la sección, mi amigo R. (hasta que no me diga que apodo quiere, le citaré así), con una reflexión muy interesante y que enlaza con el pequeño coloquio que tuvimos en el “consejo” ayer. Y si se me permite, y sin animo de alargar más la presentación, he de decir que al leerlo vi reflejado en parte lo que yo llegué a pensar en la mal llamada tregua de hace unos años. La esperanza y el deseo de paz nublaba la realidad que no podemos perder de vista, y es que hablamos de asesinos y con asesinos no se dialoga, se les mete en la cárcel.
Sin más aquí lo tenéis:
Cuando dos nos quieren uno solo no negocia. 25-5-05
Escribo unas líneas no se si desde la decepción o desde el desengaño. Decepción porque hoy veo cerrada una pequeña puerta que se había abierto para terminar con una sinrazón terrorista que nos está matando desde hace muchos años. Desengaño porque esa puerta, quizás era mas fruto de las ganas que de la realidad.
Cuando empezó a sonar la posibilidad de negociar un solución al terrorismo, como en las ocasiones anteriores, no encontré que impedimento podía existir para intentarlo. Lo peor que podría ocurrir es que no se llegase a ninguna solución y que algún político (sino partido) viese perdida su credibilidad o estatus social, ante lo cual, no creo que a muchos nos importase.
Los problemas que se planteaban eran: por qué ahora, a cambio de qué, qué se busca realmente con esta negociaciones (solucionar el problema o salir en la foto), etc. Estos problemas y otros para mi no resultaban impedimento para iniciar las conversaciones. Todo esto, porque daba por sentado que los negociadores por parte del Gobierno eran personas preparadas y coherentes (como supongo que lo habrán sido los negociadores anteriores).
Pero entre ayer (alguna conversación que me hizo reflexionar) y hoy (el atentado realizado) he llegado a la decepción y el desengaño. La decepción en un primer momento porque la ilusión se ha desvanecido, y desengaño en un segundo lugar, porque veo que simplemente era eso, una ilusión.
Es el momento de conocer muchas respuestas:
Ø ¿Por qué nos han ilusionado (quizás solo a unos pocos ilusos) de la posibilidad de una salida al problema cuando todo sigue igual? ¿Qué nuevas condiciones se habían dado para dar este paso?
Ø ¿Han existido negociaciones? (Parece que sí, gracias al televisivo Fernando Savater, que mejor le irían las cosas si se dedicase a dar las clases que dice dar, aunque si todo lo hace así, mejor que siga sacando nuevas ediciones de sus Éticas y comprándose nuevos modelos de gafas y nos deje tranquilos al resto)
Ø ¿Esto es el fin de la negociaciones si han existido?
Espero que la próxima vez que se intenten lo mismo se piense que no se negocia con personas normales, sino que se intenta negociar con experimentos genéticos cuya única neurona no les permite más que ponerse el mismo corte de pelo (para que quieren el DNI vasco si con la cara si sabe de donde son), hablar en uno de los lenguajes más antiguos (quizás esto impide que evolucionen, recomiendo ver el principio del Día de la Bestia- por qué creen que el cura que debe matar al anticristo tiene que ser del País Vasco) y matar o acojonar al vecino como única forma de vida.
El problema no se terminar con los integrantes de la “panda armada”, ya que estos son unos mercenarios a sueldo que matan porque se lo pagan, seguramente no saben que reivindican (si es que revindican algo a estas alturas de película). El problema radica en los 160000 que están detrás de ellos pagándoles y dándoles alojamiento. Estos “valientes” que pasan información y asustan a sus vecinos no nacionalista (PP y PSOE, porque IU ¿qué coño piensan?). Valientes porque tienen una pistola en el bolsillo o porque amenazan con a sus matones.
Me gustaría hacer una pregunta a estos “Valientes Patriotas”, si un día llega su hijo llorando del colegio porque un amigo no le deja jugar con su juguete, supongo que le dirán a su hijo: “El próximo día te llevas una navaja y le cortas el cuello al amigo, porque esta es la forma de conseguir lo que se quieren”. Perdón tengo que hacer una rectificación navaja no, pistola porque luego son tan cobardes que tienen que estar a distancia.
Quiero terminar pidiendo disculpas si alguno se siente ofendido por algo que he podido decir, pero las palabras que he podido poner sólo pueden ofender no matar ni herir.
A pesar de esta situación tengo las siguientes esperanzas: que algún día todos puedan ir tranquilos por las calles del País Vasco, si tener que estar mirando constantemente a los lados; que cualquiera, sea de donde sea, pueda pasar por cualquier calle y pueblo; que podamos pasear y trabajar en nuestra ciudad sin miedo a no volver a casa; en definitiva que podamos vivir en PAZ.
Como deberes me pongo escuchar a mis amigos que siempre aprendo mucho de ellos. GRACIAS.





