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En Clave Taurin@
"LAS CLAVES DEL TOREO A PARTIR DE EXPERIENCIAS, ANÉCDOTAS Y CURIOSIDADES TAURINAS".
Acerca de
"El toreo es un arte de belleza sin igual cuando se conoce. Los enamorados del toreo vemos crecer nuestra pasión por la fiesta a medida nos vamos adentrando en ella. Ahora quiero compartir ésta, mi gran afición, y acercarla a vosotros" [Elísabet Mora]
Sindicación
 
GRANDES DRAMAS DEL TOREO
El toreo también tiene su cara amarga, y cada temporada hace pasar por la enfermería a muchos de nuestros diestros, debido a los percances de mayor y menor gravedad que sufren. Pero sin duda dos de los momentos más dramáticos de la Historia de Toreo vinieron de la mano de las muertes de dos grandes figuras del toreo de sus respectivas épocas: la de Manolete y la de Paquirri.

MANOLETE


El 28 de agosto de 1947, Manolete, con solo treinta años, entregó su vida a las astas de un miura antes unos aficionados que le exigían cada vez más. Manolete fue salvando los múltiples escollos de las cornadas con un renacido valor. “Se montaba” encima de los toros para satisfacer las ansias del público de ver a ese “mosntruo” del toreo que, por primera vez en la historia, hacía faena casi al cien por cien de los toros. Por eso, por su afan de quedar bien, vinieron las heridas y las cicatrices que sellaban su cuerpo: un mes y medio antes de la cornada mortal de Linares, sufrió otra de importancia en Madrid. Fue como la crónica de la muerte anunciada que sobrevendría poco después en la plaza andaluza de Linares. La cornada que recibió en el muslo al entrar a matar, y de la que fue intervenido quirúrgicamente, le provocaría la muerte horas después. Con él se fue un mito, una leyenda real, y una página de nuestra historia.

PAQUIRRI


El 26 de septiembre de 1984, Paquirri, el torero más popular de su época, era corneado por el toro “avispado” en Pozoblanco. La cogida se produjo cuando llevaba el toro al caballo. Tras una intervención, fue trasladado al Hospital Militar de Córdoba, donde ingresaría cadáver. El destino trágico de Paquirri desató la polémica sobre la calidad de las instalaciones y equipos médicos de las plazas de segunda o tercera categoría. Muchos son los que coinciden en señalar que la fatal cornada que recibió el diestro habría quedado sólamente en grave de haberse producido en una plaza de primera y con el personal médico apropiado. Y también hay quien afirma que de haber sido trasladado en helicoptero, posibilidad que acabaron descartando los equipos médicos que le atendieron en primer momento, habría salvado su vida. Su entrega y entereza ante la muerte le harían, seguro, recibir las palmas en el cielo de Joselito, Manolete, Granero y todos los grandes toreros muertos en el ruedo.
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