Los chicos como nosotros no se enamoran.
AAAAAAAAAAAAAAAAAAY AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAY QUE ME DAAAAAAA!!!!!!!!! QU ME DAAAAAAA!!!!!!

Resulta que servidor había comenzado ya la terapia de psicólogo (me recomendó uno Borjita Miraflores muy bueno, que fue el que le trató su adicción a Zara, pero eso es historia de otro artículo, que ya contaré.
Como decía, me decidí a ir al psicólogo a que me tratara esto, porque uno es muy hipocondríaco y tiene un miedo que te cagas a coger una depresión de caballo y acabar drogadicto y alcohólico como le ha pasado a mucha gente.
Total, que después de mi primera sesión, servidor iba por la calle encantado, enamorado de la vida (véase artículo de abajo) cuando suena el móvil. Mensaje.
Y veo, que es de mi mejor amigo, el cual también estaba de viaje y del cual no tenía señales de vida.
“k tal t fue todo por ireland? Me imagino que genial. Yo ya volvi dl campa. Conoci a una xica genial. Me e apuntao al gim espero k tu tb t apuntes eh? No t molesto + . pasalo bien.”
Me quedé petrificado. “No puede ser” me dije. ¿¿PEPEPEPEPEPERO COMO QUE “CONOCÍ A UNA CHICA GENIAL”?? ¿¿¿Y POR QUÉ EL LIGÓ Y YO NO???
Ya me jodió el invento. Una hora de terapia para nada. Así que me di media vuelta y retorné para el psicólogo de nuevo.
Me detuve dentro del portal, y pensé “A ver, guapo, que aquí dice que conoció a una chica genial, no que tuviera nada con ella"
Así que me senté en las escaleras del portal y le contesté al sms
“Si malegro de k t divirtieras. Asi k ligast no?? Genial, jeje”
La verdad que era demasiado directo, pero necesitaba una respuesta clara y rápida.
Me contestó.
“Si kn 1 xica de vitoria. Es wapisima, ire a verla en 15 o asi.”

Lo que me faltaba. Que el niño se enamorase. Encima de un amor imposible. En ese momento se me desató mi lado oscuro, ese “otro lado” de mi personalidad de malo malísimo de telenovela.
Subí las escaleras de mi psicólogo de dos en dos. Entré como un despechado entré por la puerta y le espeté a la secretaria “tengo que verle. Ahora”
Me dijo que era imposible, que tenía cita para la siguiente semana y debía respetarla.
Así que me vi impotente. Y en un momento de desesperación, cogí el teléfono y le llamé. Sí, lo hice. Le llamé a ÉL, al Todopoderoso. A Borjita Miraflores.
“Los chicos como nosotros no se enamoran. Tenemos que ser duros y fuertes, no podemos caer en sus redes. Tu eres inteligente, que lo sé yo, y tu te casarás con una chica alta y guapa. O fea y baja. Pero con dinero, que es lo único que nos interesa. Tú lo que tienes que hacer es venirte un fin de semana conmigo a Madrid, a las fiestas que yo asisto y a las tiendas en las que yo compro. Ya verás, ya.”
“Quita, quita” le dije “ Que nos perviertes. A mí y a mi cartera”
Ay, pero que sabios que son los ex-adictos a Zara.

Resulta que servidor había comenzado ya la terapia de psicólogo (me recomendó uno Borjita Miraflores muy bueno, que fue el que le trató su adicción a Zara, pero eso es historia de otro artículo, que ya contaré.
Como decía, me decidí a ir al psicólogo a que me tratara esto, porque uno es muy hipocondríaco y tiene un miedo que te cagas a coger una depresión de caballo y acabar drogadicto y alcohólico como le ha pasado a mucha gente.
Total, que después de mi primera sesión, servidor iba por la calle encantado, enamorado de la vida (véase artículo de abajo) cuando suena el móvil. Mensaje.
Y veo, que es de mi mejor amigo, el cual también estaba de viaje y del cual no tenía señales de vida.
“k tal t fue todo por ireland? Me imagino que genial. Yo ya volvi dl campa. Conoci a una xica genial. Me e apuntao al gim espero k tu tb t apuntes eh? No t molesto + . pasalo bien.”
Me quedé petrificado. “No puede ser” me dije. ¿¿PEPEPEPEPEPERO COMO QUE “CONOCÍ A UNA CHICA GENIAL”?? ¿¿¿Y POR QUÉ EL LIGÓ Y YO NO???
Ya me jodió el invento. Una hora de terapia para nada. Así que me di media vuelta y retorné para el psicólogo de nuevo.
Me detuve dentro del portal, y pensé “A ver, guapo, que aquí dice que conoció a una chica genial, no que tuviera nada con ella"
Así que me senté en las escaleras del portal y le contesté al sms
“Si malegro de k t divirtieras. Asi k ligast no?? Genial, jeje”
La verdad que era demasiado directo, pero necesitaba una respuesta clara y rápida.
Me contestó.
“Si kn 1 xica de vitoria. Es wapisima, ire a verla en 15 o asi.”

Lo que me faltaba. Que el niño se enamorase. Encima de un amor imposible. En ese momento se me desató mi lado oscuro, ese “otro lado” de mi personalidad de malo malísimo de telenovela.
Subí las escaleras de mi psicólogo de dos en dos. Entré como un despechado entré por la puerta y le espeté a la secretaria “tengo que verle. Ahora”
Me dijo que era imposible, que tenía cita para la siguiente semana y debía respetarla.
Así que me vi impotente. Y en un momento de desesperación, cogí el teléfono y le llamé. Sí, lo hice. Le llamé a ÉL, al Todopoderoso. A Borjita Miraflores.
“Los chicos como nosotros no se enamoran. Tenemos que ser duros y fuertes, no podemos caer en sus redes. Tu eres inteligente, que lo sé yo, y tu te casarás con una chica alta y guapa. O fea y baja. Pero con dinero, que es lo único que nos interesa. Tú lo que tienes que hacer es venirte un fin de semana conmigo a Madrid, a las fiestas que yo asisto y a las tiendas en las que yo compro. Ya verás, ya.”
“Quita, quita” le dije “ Que nos perviertes. A mí y a mi cartera”
Ay, pero que sabios que son los ex-adictos a Zara.
Queridos Fans

Después de un mes de vacaciones, que no les voy a mentir, mis adorados fans, fueron estupendísimas y el blog no lo eché en falta en absoluto (si que eché en falta a muchos blogeros, que eso es otra cosa) retorno al currele.
Y ustedes dirán, mis adorados fans, que esto no es un currele, sino una diversión, un hobbie donde pasar los ratos muertos (que los míos son pocos, todo hay que decirlo) pero servidor, que como dice mi amigo I. Está todo el día comparando su vida a las series de televisión, afronta la escritura del blog como un currele, más en concreto como si fuese la versión masculina de Carrie Bradshaw en Sex and the City.
Y servidor, como no miente a sus adorados fans, no va a decir que está de aquí para allá todo el día enfundado en trajes de Heidi Slimane para Dior como si de un Dandy me tratara acudiendo a fiestas de prestigio y con la vida sexual más activa que un generador de corriente.
No, queridos fans, mi vida social es intensa pero normal. Los actos sociales a los que voy, vas superadecuado en vaqueros, salvo alguno que es preciso algo más de formalidad.
Y la respuesta a mi vida sexual es, como contaba ayer Elvira Lindo en “El País”, que estoy enamorado de la vida. Es decir, que no me como una rosca ni aunque sea pagando.
Pero yo digo, para que quiero comerme una rosca si tengo a mis queridos fans.
Sé que quieren saber cosillas de Irlanda. No se preocupen, las sabrán, pero todo a su tiempo.
Y es que un mes sin escribir, es mucho hasta para mí. Así que necesito hablar un poco de mi y mi vida interior. Y es que uno es muy ególatra. Pero como me decía Borjita Miraflores “Quererte tú a ti mismo esta muy bien, pero que los demás te quieran y te adoren, está que te flipas” Y fíjense ustedes, que aunque no lo soporte, va a tener razón y todo.
Así que hoy (concretamente) hablaré de mi y de mi pequeño trauma, que lo tengo.
Si uno ya es pijo de por sí, esta bien. Pero cuando se reúne con un montón de pijos, está que te cagas. ¿Y qué pasa cuando te tienes que despedir de todos tus nuevos amigos pijos? Que te da una pena horrorosa. Y como ellos viven en Madrid y allí ser pijo está bien visto, pues no tienen problemas. Pero el problema es cuando tú te tienes que volver a tu ciudad que no hay ni un pijo, y te das cuenta que estás más apijotao de lo que ibas, y todo te da asco.

Pues queridos fans, aunque no se lo crean, así estoy yo, con una depresión de caballo porque aquí no hay pijos.
Ustedes se reirán y dirán “este niño es gilipollas, pillar depresiones por eso” pero es que para los pijos estar rodeado de otros pijos con los que hablar, fardar y criticar es tan necesario como el oxígeno.
Así que estoy pensado en ir a un psicólogo que me ayude y pasarle la factura a los organizadores del viaje a Irlanda, que de una manera indirecta, tienen ellos la culpa por llevar pijos a Irlanda para que yo después, a la hora de irme, lo pase mal.
Y si algún psicólogo me lee en estos momentos, que no dude en mandarme un mail, que yo agradeceré su ayuda de psicólogo toda la vida. Que aunque sea pijo, tengo corazón. Faltaría más





