Refranero
Qué bonito y acertado es nuestro viejo y admirado refranero popular. Resulta maravilloso comprobar cómo, en la inmensa mayoría de los casos, sus enseñanzas son ciertas. Dicho refranero –que hemos heredado nosotros y al que poco nos queda que añadir debido a lo completo que es- está basado en la sabiduría popular que, como en este caso, no tiene nada que envidiar a la más académica. Durante décadas y décadas, la experiencia acumulada hizo formular teorías que no por ser poco científicas han dejado de ser menos certeras. Qué hay más cierto que un ‘el que la sigue la consigue’, o que un ‘más sabe el diablo por viejo que por diablo’. Pero, sin ninguna duda, mi refrán favorito es el siguiente: ‘un clavo saca otro clavo’. Siempre me he creído este dicho, pero hace unos días he vuelto a comprobar que es infalible. Se trata de una frase irrefutable. Lo digo por experiencia. Funciona, de verdad.
Escuchando: All along the watchtower - Bob Dylan
Escuchando: All along the watchtower - Bob Dylan
Cumpleaños
20 de junio. Mi cumpleaños. Otra vez. Digamos que ya dejó de ser un día especial hace mucho tiempo. Era distinto con las piñatas, las serpentinas y las tartas de galleta. Supongo que así es todo; el tiempo va borrando ciertas ilusiones. El caso es que ya no veo porque uno tiene que sentirse especialmente feliz el día en que se cumplen x años desde que vino a esto que llaman mundo. Si uno está bien ese día, pues perfecto. Pero si, por el contrario, no tienes ganas de poner un puta sonrisa, pues mala suerte. El caso es que en días como éste uno se da cuenta de para quién has dejado de existir o, al menos, de ser merecedor de sus recuerdos. Uno recibe las típicas felicitaciones pero cada año comprueba como algunos se van descolgando. Quizás por olvido, que es comprensible, pero también puede ser porque hayas caído en el cesto de sus asuntos pasados. Por otra parte, hay otros que no tendrán ni puta idea de cuándo es tu cumpleaños porque no se han molestado en preguntarlo o porque simplemente no les ha importado lo más mínimo retener un detalle tan banal para ellos. Quizás, yo no sea el más indicado para hablar de ésto, ya que me resulta tremendamente complicado acordarme de los cumpleaños ajenos. Pero también soy consciente de que no todos somos iguales.
Bueno, es lo que tienen los cumpleaños.
Escuchando: A day in the life - The Beatles
Bueno, es lo que tienen los cumpleaños.
Escuchando: A day in the life - The Beatles
Román
Recuerdo una conversación con Román. En una tarde fría de invierno, con un café humeante ante mí. Román es argentino, porteño para más señas. Estaba aquí estudiando y apenas llevaba seis meses. Ahora ya ha volado; es lo que tienen las almas inquietas, que nunca pueden estar mucho tiempo en un sitio. Más aún en este puto Madrid lleno de obras. Pues bien, recuerdo aquella conversación porque me dio mucho que pensar. “Vos no sabés la suerte que tienen ustedes”, me comentó con una gran carga de excitación. Yo le pregunté que a qué se refería; que no creía que aquí las cosas fueran demasiado maravillosas. Me miró fijamente, extrañado ante mi ocurrencia. Fue entonces cuando me contó cómo estaban las cosas por su tierra; cómo la desvergüenza de las sucesivas clases gobernantes habían llevado a la ruina al país. Me explicó lo difícil que era para la juventud salir adelante y las pocas opciones que se le presentaban. “Allí, pensar en tener una televisión, un dvd, salir por la noche y beberse cuatro o cinco combinados, o comprarle un detalle a tu mina es una auténtica locura”. Así que me paré a pensar y me di cuenta de la suerte que tenemos de estar donde estamos; lo afortunados que somos por vivir de manera holgada, en el mejor de los casos. Me di cuenta de que en muchos momentos nos quejamos sin razón, al menos con demasiada facilidad, de cosas triviales, de aspectos superfluos, y que tenemos acceso a muchas cosas que otras personas no pueden ni imaginarse. Que casi siempre damos un rodeo por no hacer un esfuerzo para conseguir algo. Al igual que Román, que vivía mejor en Buenos Aires de lo que vive un guineano o un etiope en su país. A Román le va bien. Ahora vive en Amsterdam y sigue cooperando al bendito mestizaje.
Escuchando: Confortably Numb - Pink Floyd
Escuchando: Confortably Numb - Pink Floyd
Montaje
Siempre le gustó mucho el cine. Por este motivo decidió que iba a montar su historia con Noe; iba a someterla a un proceso de montaje, como si de un rollo de película ya filmada se tratase. Así que, se sentó ante la mesa y se preparó para copiar y pegar trozos de celuloide. La tarea era ardua. Decidió que aquella tarde en la que se conocieron debía ser un plano secuencia; no hay mejor forma de expresar aquellas emociones que de este modo, sin saltos, con todos los sentimientos al aire. Así que no cortó nada de aquellas horas. Un plano fijo encuadrando a los dos.
Así continuó su trabajo. Cortando los finales amargos, los momentos desagradables. Cortó y pegó hasta que la película quedó como él quería: una balsa de aceite. Ni una pelea, ni una lágrima… Sólo buenos momentos, risas, caricias, besos...
Pero, cuando tuvo el resultado a la vista decidió quemarlo y tirarlo todo a la basura. A él le gustan las películas que no terminan bien, que no tienen un final feliz. Simplemente, son más reales.
Escuchando: Parte de lo que me debes - Los Planetas
Así continuó su trabajo. Cortando los finales amargos, los momentos desagradables. Cortó y pegó hasta que la película quedó como él quería: una balsa de aceite. Ni una pelea, ni una lágrima… Sólo buenos momentos, risas, caricias, besos...
Pero, cuando tuvo el resultado a la vista decidió quemarlo y tirarlo todo a la basura. A él le gustan las películas que no terminan bien, que no tienen un final feliz. Simplemente, son más reales.
Escuchando: Parte de lo que me debes - Los Planetas





