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Encorazonado
Estoy esperando la casualidad de mi vida. La más grande. (Los Amantes del Círculo Polar)
Sindicación
 
Estados alterados de conciencia
Y no era peyote. ¿O sí? Y las cosas giraban como miles de peonzas que se burlarán de mi cara de idiota. Y gritaba, pataleando como un niño malcriado. ¿O sólo fue whisky? Reptaba por debajo de la cama buscando el tesoro más inmundo posible. La cabeza era un tiovivo; de esos en los que montaba de pequeño, con mis pantalones de pana y mi gorrita roja. Uno de esos caballitos marrones. Y se volvió dinosaurio. Y me babeó, mordió y tragó. Y nadé en fluidos ahora viscosos, ahora líquidos. ¿O era hachís? Una vuelta. Y otra. Y una más. Y vi tu cara. A lo lejos. Desdibujada. Y ya no eras tú, sino la bruja aquella que me hacía sudar en mi cama de niño, envuelto en una pesadilla de peces hambrientos y lunas con colmillos. Ahora eras una cara angelical. Con dos coletitas que me señalaban, como si estuvieran imantadas. Y me atraían contra mi voluntad. Porque ya no eras un ángel sino la peor de las hormigas. Me resistía pero todo fue en vano. Me alcanzaste y devoraste. ¿O era…?


Escuchando: An honest mistake - The Bravery
 
Mudanza
Mudanzas de sueños y realidades. Cambios profundos que hacen pensar en el vértigo, en lo inestable que resulta todo. Muebles que suplen a otros y que construyen un nuevo panorama en tu presente. Pensamientos como patas; deseos como somieres; tu vida dentro de cuatro paredes a estrenar. Nuevas vistas a través de ventanales desconocidos que se irán volviendo familiares con el paso del tiempo. Con la caída de las hojas. Olores distintos. Tactos más finos y lisos. Escalera que asciende y desciende a un nuevo territorio; inhóspito aún para mí. Esperanzas. Diferentes latidos. Un futuro nuevo que se presenta indescifrable y que, por el momento, genera ilusión y vértigo a partes iguales. El tiempo y el viento decidirán quién gana. Un desconocido y estimulante escenario a mis pies.


Escuchando: Crawling man - Sexy Sadie
 
De la vida
De saltos mortales y sin red; de alas timoratas y castigadas; de miedos a fallar y volver a caer; de temor a mirar y no ser mirado; de sentimientos con fecha de caducidad; de inseguridades por la palabra menos apropiada; de pánico a volver a ver el abismo de la soledad; de no tener claro si serás capaz.
Pero también de bajar lunas; de guiños perceptibles; de tardes teñidas de azul; de pieles compartidas; de vuelos sin motor; de aterrizajes sobre terciopelo; de abrazos con olor a tarta; de risas y lágrimas en paquetes de galletas; de sábanas enredadas; de días cada vez más acompañado; de su pelo y sus andares; de amanecer siameses; de querer lo mismo que alguien; de compartir café y canciones de los Stripes. En fin, de ser dos.


Escuchando: Lucky Man - The Verve
 
Racional
--La música es indescifrable. Resulta complicado explicar cómo una canción puede calarte tan profundo. Cómo una melodía puede solidificarse de tal modo con tus recuerdos. Qué explicación hay para que una canción acompañe, de manera irremisible, a esas fotografías que cada uno tenemos archivadas en nuestra cabeza –o en nuestro corazón-. Simplemente, soy incapaz de entender esta maravilla--
Todas las conversaciones con él eran así. Era un tipo tremendamente inteligente; muy reflexivo. Todo lo llevaba al campo de la razón. Quizás, aquello fue lo que le condenó a no disfrutar de nada. Su obsesión por racionalizar cualquier cosa, por profunda que fuera, le condujo a ser prácticamente insensible. Quería convertir cualquier sentimiento en algo material. Su forma de ser era muy especial; atraía a la gente por su inteligencia, por su capacidad para conversar. Yo siempre le admire por cómo era, por su particular forma de ver el mundo. Éramos dos polos opuestos y nos complementábamos. El día que se suicidó se rompió algo. No sé bien explicar el qué, pero algo dejó de funcionar como es debido. Fue como si el orden de las cosas hubiera cambiado. Ya, ni la música sonaba como antes. Como si aquella canción, su favorita, 'Hey Jude', no se hubiera escrito nunca.


Escuchando: Helicopter - Bloc Party
 
Café con leche
Dio un sorbo a su café. Corto pero intenso. Posó la taza en la mesa y se limpió delicadamente los labios con la servilleta. Tú no eres para mí, dijo antes de girar la cabeza y quedarse mirando por la ventana a un perro que meaba contra una farola. Yo no supe que contestar. Permanecí callado, con cara de gilipollas, girando el cenicero antes de sentenciar: Está bueno este café, ¿verdad?


Escuchando: Slow hands - Interpol