TIEMPO DE DESCUENTO.
El partido está a punto de terminar.
Estoy en el tiempo de descuento.
Juego en los dos equipos y me muevo tan rápido de una parte a otra del campo, que no sé bien dónde estoy.
Cuando me sitúo en el equipo perdedor, no quiero que pase el tiempo y corro y corro por recuperar parte de lo perdido, esa parte de ti que nunca debió irse de mi, tu amistad.
Cuando me paso al equipo ganador, quiero que piten el final cuanto antes, porque mientras festejo la victoria no seré consciente de que te has ido para siempre.
Tú, también estás en el campo, pero eres espectador.
A veces te miro y veo que me sigues con la mirada, pero no sé en qué equipo juegas.
No sé si vas con el equipo perdedor y quieres salvar al menos la amistad, aunque el partido esté perdido,
o vas con el equipo ganador y quieres que el partido termine cuanto antes para abandonar el campo y no volver nunca más.
Sólo el tiempo dirá, pero demás está decir qué es lo que yo deseo.
Y tu, ¿deseas algo?
Estoy en el tiempo de descuento.
Juego en los dos equipos y me muevo tan rápido de una parte a otra del campo, que no sé bien dónde estoy.
Cuando me sitúo en el equipo perdedor, no quiero que pase el tiempo y corro y corro por recuperar parte de lo perdido, esa parte de ti que nunca debió irse de mi, tu amistad.
Cuando me paso al equipo ganador, quiero que piten el final cuanto antes, porque mientras festejo la victoria no seré consciente de que te has ido para siempre.
Tú, también estás en el campo, pero eres espectador.
A veces te miro y veo que me sigues con la mirada, pero no sé en qué equipo juegas.
No sé si vas con el equipo perdedor y quieres salvar al menos la amistad, aunque el partido esté perdido,
o vas con el equipo ganador y quieres que el partido termine cuanto antes para abandonar el campo y no volver nunca más.
Sólo el tiempo dirá, pero demás está decir qué es lo que yo deseo.
Y tu, ¿deseas algo?





