Blogs.ya.com Quitar publicidad
En el Ojo del Huracán
Frente borrascoso procedente del Norte. Posibles turbulencias.
Acerca de
Nací en 1984 en un hospital del extrarradio sin las mínimas garantías sanitarias, razón por la cual (creo) fui un niño tonto y algo lento, hasta que, a los nueve años, y mientras repostábamos nuestro Seat Marbella en una gasolinera, le pedí a mi padre que me comprase el disco de Milikito que, entre películas húngaras de rubicundas actrices y sucias bolsas de cubitos de hielo, asomaba timorato en un estante giratorio. Ignoro si fue el azar, o si estaba predestinado a tan elevados propósitos, pero aquellas letras, meditadas y profundas, mensaje subliminal y moraleja incluídas, que rezumaban sabiduría, me abrieron los ojos, y desde entonces, soy un hombre nuevo.
Sindicación
 
Con un 10% en Corticoles


Es el punto de inflexión anual. Cuando comienza el bombardeo de anuncios de 'La Vuelta al Cole' de El Corte Inglés, es cuando uno comienza a asimilar que se termina la época de relax, y que toca volver a la cruda realidad.

Pasando por alto esta negativa connotación (excepción hecha para los adictos al trabajo), los anuncios en sí rozan lo esperpéntico: alegres niños de ojos azules y pelo rubio cortado al estilo cacerola, calzados con mocasines de lacito, y niñas ataviadas con escocesas falditas de Thomas Burberry, portando sus mochilas y carpetas de diseño, brincando y cantando, ufanos, ante el regreso a esos prestigiosos colegios de pago que sus desahogados padres les proporcionan, como punto de reunión de la futura Jet set regional.
Todo ello al son del sonrojante "Volver a empezar", banda sonora de la empresa de las Koplowitz.

Y mientras, ve uno desfilar a ese niño que, como uno mismo años atrás, acude sin ningún tipo de aliciente a uno de esos masificados colegios públicos de 40 por clase al mando de una profesora con bajos emolumentos y altas dosis de amargura, vistiendo un chándal de la Vuelta al cole en Pryca, o unos vaqueros a lo sumo, con una mochila cargadas de más y más libros sin 10% en Corticoles que han supuesto un tercio del sueldo del mes de su padre, esperando a que el curso vuelva a pasar con la máxima brevedad posible.
¿Cómo le puede sentar el infausto spot de El Corte Inglés?

Cuando yo tenía algún año menos, el anuncio de marras era como una especie de recordatorio de eso a lo que nunca podría aspirar. Sentía como si me estuvieran advirtiendo de lo que me esperaba, de cómo esos antaño alegres niños rubios convertidos en hijos de papá con un máster en la Antonio de Nebrija, iban a reírse, ufanos, mientras me sacasen hasta los riñones en alguna de sus empresas heredadas.

Creo que no andaba demasiado errado...
 
Atenas 2004 (continuación)
Otro punto de vista, esta vez desde un plano económico y de Rendimiento, obteniendo la lista de lo que le supone a cada país cada medalla.

Para ello, en vez del habitual PIB/medallas, he completado un poco más la ecuación, quedando del siguiente modo:

Rendimiento = (PIB/habitante) x (Atletas/Medallas)

De este modo, se obtiene un indicador bastante fiel de lo que le cuesta a cada país conseguir una medalla.

VER TABLA EXCEL [Sólo los primeros 45 países del medallero]

Viendo esto, es cuando uno se da cuenta del mérito que tienen los Bekele, los Kemboi y los Lagat...
 
Atenas 2004


Ya han terminado los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.
Han sido quince días de continuo disfrute para cualquier amante del Deporte, en mayúsculas, entre los cuales me incluyo.
Así que, una vez terminado el evento, conviene hacer balance.

Para España, los JJOO han sido relativamente exitosos, en cuanto a resultados crudos se refiere.
Se han mejorado los resultados de las dos ediciones anteriores, acercándose mucho a los históricos JJOO de Barcelona '92, y no sólo en medallas, que es caer en el simplismo, sino en diplomas, que si bien no se les da demasiada importancia porque no significan que seas uno de los tres mejores en la disciplina, sí acreditan que estás entre los mejores. Que se lo pregunten, sino, a los chicos de Baloncesto, que han sido el mejor equipo del torneo sin lugar a dudas (estadísticamente también), y por perder un partido que ni siquiera jugaron mal, se han tenido que conformar con un cómico séptimo puesto. Es decir... diploma.
En cuanto a las medallas, el lugar de España es más o menos el que le corresponde, un vigésimo puesto en el medallero, que es un un 16º en un hipotético medallero ponderado (3 puntos por cada Oro, 2 puntos por cada Plata, 1 punto por cada Bronce), y un 15º en número de medallas (19), cifra acorde con las logradas por naciones europeas de nuestro entorno en concordancia con su población, tales como Italia, Francia o Reino Unido.
Por lo tanto, cuantitativamente, el resultado es, cuando menos, aceptable.

Cuantitativamente, la cosa es bien distinta, ya que estas medallas se han logrado, en su mayoría, en deportes minoritarios y puramente europeos (piragüismo, ciclismo en pista) y elitistas (vela, hípica, tiro).
Creo que tienen más valor actuaciones como la de Rafa Martínez, 5º en el concurso completo de Gimnasia Artística, por el hecho de tener que enfrentarse contra miembros de todas las superpotencias (estadounidenses, rusos y orientales).

De hecho, si para algo han servido estos Juegos, ha sido para constatar la decadencia de Europa en el panorama deportivo, en detrimento del emergente sudeste asiático, o la sorprendente continuidad de Rusia.

He leído estos días muchos comentarios sobre este tema, precisamente. Valga éste como ejemplo ilustrativo.

No sé si es un pro-europeísmo exacerbado, o un anti-americanismo igualmente exacerbado, pero defender la supremacía europea en el panorama olímpico lo encuentro, cuando menos, inadecuado.

Primero, porque no es objetivo comparar a un conjunto de casi veinte o treinta países con uno sólo (USA), porque el número de deportistas es mucho mayor, y por tanto, las oportunidades de cosechar medalla, son igualmente mucho mayores.

Segundo, porque la Europa "de los 25" es una unidad político-económica, pero no histórico-cultural ni, por ende, deportiva. Países como Hungría, Rumanía, Bulgaria, Polonia... tienen sus infraestructuras y educación deportivas íntimamente ligadas a la escuela soviética, de la cual son herederos, al igual que todas las repúblicas de la ex-URSS.
Por tanto, si se trata de establecer alianzas deportivas, los integrantes del ex-bloque comunista formarían junto a Rusia.

Y tercero, porque hay deportes y deportes. En los típicamente europeos, como la esgrima, el ciclismo, el piragüismo y el remo, o los elitistas equitación o vela, los países europeos copan la mayoría de medallas, siendo además disciplinas que reparten muchas, al estar divididas en infinidad de subcategorías cada una. Sin embargo, en los deportes puramente olímpicos, que no son otro que el Atletismo, la Gimnasia y la Natación, Europa está muy por detrás de Rusia o Estados Unidos, y no muy por delante de China o Australia.

Habrá quien diga que lo mismo sucede con el Judo en favor de los orientales, por poner un ejemplo, pero no es comparable, porque el Judo es un deporte ya muy extendido en Europa.

Me he molestado en realizar una estadística del medallero (puede haber algún error de medalla arriba, medalla abajo), agrupando los países en bloques regionales y culturales, con el correspondiente número de atletas por cada uno de ellos, los deportes en categorías, y obteniendo algún sencillo indicador que, no obstante, resulta bastante útil para hacerse una idea de la cuota de supremacía de cada uno en el panorama deportivo, así como para saber QUÉ es lo que dominan los diferentes bloques:

PINCHA AQUÍ PARA VER LA TABLA EXCEL

Observando los datos obtenidos, llama la atención que la mitad de las medallas europeas se concentran en los antes mencionados deportes de exclusividad casi europea, así como el hecho de que el bloque europeo presente más de 6.000 atletas, más del doble que el segundo de los bloques, el ex-soviético.
Por contra, el atletismo y la gimnasia la dominan los rusos, mientras que la natación queda para los estadounidenses.
Los orientales, por su parte, logran un equilibrio en casi todas las disciplinas.

Igualmente, al observar el indicador de deportistas por medalla, que da una idea general de la eficacia de cada cual, se concluye que los ex-soviéticos y los orientales toman clara ventaja, seguidos de los norteamericanos y los australianos, que obtienen 49 medallas, con una población inferior a la mitad de España, lo cual resultaría realmente sorprendente, de no ser porque se trata de un país muy desarrollado, con un nivel económico realmente alto, y unas infraestructuras deportivas de mucha calidad.
Sin embargo, existen casos estadísticamente similares, pero mucho más sorprendentes por tratarse de países relativamente pobres, como las 27 medallas de Cuba, país de 11 millones de habitantes, o las 17 (8 de Oro) de Hungría, con 10 millones, así como otros resultados de algo menor magnitud, pero igualmente destacables, como los de Rumanía, Bielorrusia, Bulgaria... que tienen todos un denominador común: se trata de países comunistas o ex-comunistas.
Y es que, no todo iba a salir mal con el comunismo... es innegable que deportivamente se trata de países muy desarrollados (educativamente también, aunque ese es otro tema).

Pero por encima de estos, está el Gigante Chino (no me refiero a Yao Ming, no), ante el cual podemos irnos preparando.
En lo que respecta a nuestra vida cotidiana, desde ya, porque las consecuencias de la fuga de empresas al sudeste asiático ya está empezando a cobrarse las primeras víctimas occidentales... y en lo que respecta al panorama deportivo... preparémosnos para Pekín 2008, porque la escabechina va a ser monumental.

Se lo van a llevar todo.
 
Complejo de inferioridad
Nunca he entendido qué razón impulsa a tanta gente a realizar preguntas con el único objetivo de obtener la respuesta deseada.

Muchas veces nos damos cuenta, otras veces pasan desapercibidas, pero de cualquiera de los modos, es algo tan común que termina por asquear.
Dentro de lo que cabe, si la pregunta proviene de una persona conocida, puede darnos igual, bien porque haya sido inconscientemente, bien porque conocemos a esa persona y sabemos que tiene tendencia a ello, ya que son muchos los que necesitan la aprobación ajena para reafirmarse en sus convicciones.

Pero lo que me resulta inconcebible es que sean los propios medios de comunicación, teóricamente neutrales y que deben predicar con el ejemplo, los que más pequen de ello.

Recientemente, con motivo de las Fiestas de Bilbao, en un programa de la televisión autonómica o la local, no recuerdo bien, se preguntaba a un grupo de extranjeros lo siguiente:

- ¿Qué tal las Fiestas? ¿Buen ambiente, no? ¿Y qué tal con la gente de aquí? ¿Muy amable y abierta, verdad?

No, los guiris te van a decir que los bilbaínos son unos panolis y que las Fiestas son una mierda pinchá en un palo (que lo son, bajo mi punto de vista), no te jode...
Parece que necesiten recibir alabanzas continuamente para reafirmarse en lo jodidamente cojonudos que son. Porque estos episodios se reproducen constantemente en las entrevistas de dichas cadenas de televisión.
Ignoro si en otras regiones se dará en igual medida. De todos modos, aquí siempre ha habido una gran tendencia a la fanfarronería, el tópico no es casual.

Otro ejemplo es el de las tendencias políticas de los diversos medios de comunicación, fácilmente adivinables en todos ellos, aunque algunos no ponen el más mínimo empeño en ocultarlas.
Tal es el caso de Federico Jiménez Losantos, encargado de dirigir cada mañana en la cadena COPE una sucesión de monólogos anti-PSOE con las descalificaciones y el insulto como arma, a la vez que edita ese panfleto político llamado Libertad Digital.

Pues bien, cada mañana enuncia una pregunta para que sus incondicionales internautas la respondan, y al final del programa comentar la "sabia elección del pueblo" en su Consejo de Sabios.
Nada extraño, si no fuera por la clara tendenciosidad de dichas preguntas. Pongo algún ejemplo:



Si realmente el interés fuese el de hacer la pregunta a modo de sondeo, bastaría con las opciones "Sí/No".
Pero como la finalidad única es lograr el objetivo esperado, que no es otro que obtener una respuesta para ridiculizar al enemigo, pues se ponen cuatro opciones que, aunque pueda parecer lo contrario, signifiquen exactamente lo mismo: los del PSOE son unos ineptos, unos derrochadores o unos envidiosos. Es decir, denostarles.

En esta otra pregunta, más de lo mismo:



En este caso, han tenido la originalidad de cambiar algo, porque además de ineptos o envidiosos, existe la opción de votar que son unos conspiradores.

Recuerdo que una vez, el resultado de la votación no fue el que Jiménez Losantos tenía preconcebido... ¡y vaya cabreo que agarró el muchacho en antena!

Sin embargo, es curioso observar cómo, tanto en el caso de la entrevista de televisión como en el de las preguntas, se advierte un claro complejo de inferioridad.
En la entrevista, queda denotado por la necesidad imperiosa de ser alabados, lo cual no es más que una muestra de eso, de complejos.
En el segundo caso, el de las preguntas de Libertad Digital, es sintomático observar cómo, en ambas preguntas, la respuesta "ganadora" es la que denota un clarísimo victimismo.

Y es que, por más que se intenten ocultar con grandilocuentes frases o disfraces, los complejos se dejan ver por cualquier resquicio, antes o después.
 
Amistad
Odio esa palabra.
O mejor dicho... odio esa palabra, con el vacío significado que recibe hoy en día.

Creo que nunca he empleado la palabra amigo para definir a nadie. Rara vez he sido catalogado como tal por nadie...

Y pese a ello, me he hartado de escucharla.
Porque a los cinco años, se habla de tres, cuatro, seis, ocho o diez amigos, como el que cuenta guijarros o migas de pan.
Porque a los doce años, todo miembro de la pandilla pasa a engrosar directamente la lista de "amigos".
Porque, a los dieciocho, todo individuo con el que se salga una vez de copas, es un "amigo". Incluso aquel conocido con el que te encuentras ocasionalmente, que bajo el epígrafe de "amigo" ayuda a afianzar la popularidad de muchos.

La amistad no es una palabra para emplear a la ligera. Un amigo no es un compañero de juegos, ni un pandillero, ni un coleguilla de correrías nocturnas, ni un conocido.
Un amigo debe ser todo eso, y mucho más.
Debe ser alguien con quien tengas afinidad, con quien te identifiques, en quien tengas confianza, a quien no tengas que estar rindiendo cuentas permanentemente, con quien compartir momentos... un amigo es alguien que hable tu mismo lenguaje.

El día que conozca a alguien así, será entonces cuando pueda considerar que tengo un amigo o amiga. Y será cuando se lo diga, sin ningún pudor, porque esa persona sabrá que se lo digo desde el corazón, y esa palabra cobrará valor en toda su dimensión. El valor que merece.
Espero poder pronunciarla alguna vez...

 
Autómatas
Leo lo siguiente:

"Los resultados de un estudio realizado con monos, en el Instituto de Salud Mental de Bethesda, en Maryland (EEUU), han descubierto dos hechos relevantes. Primero, que estos primates se parecen tanto a los hombres que también trabajan por el interés de recibir una gratificación y dejan la faena para el último minuto. Y segundo, que, inyectando un fragmento determinado de ADN en el cerebro, se puede conseguir que trabajen sin descanso, sin estar pendientes de cuándo se debe acabar y sin reclamar un premio por haberlo hecho. Afirman que pronto se podrá aplicar este método a los humanos que no encuentran sentido a lo que hacen o que sufren depresiones... o que, simplemente, son unos vagos."

Me he quedado de piedra. ¿Acaso vivimos en un mundo paralelo diseñado por Asimov y no nos hemos dado cuenta? ¿Quién sufraga estos despreciables experimentos? ¿A dónde vamos a llegar?

Parece que la primera etapa es convertirnos en autómatas, despojarnos de nuestra voluntad, y ponernos al servicio de la Productividad, religión imperante en nuestra sociedad.
Porque la vagancia no es algo que nazca por arte de birbirloque, es producto de una serie de circunstancias personales, generalmente debido a las experiencias vitales de cada uno.
Vivimos de impulsos, de motivaciones, de alicientes... y el día que éstos faltan, sean del tipo que sean, alicientes espirituales, instinto de supervivencia, o de cualquier otra índole, es cuando se produce esa reacción de vagancia, gandulería, inapetencia, vegetación, o como quiera llamarse.

Si nos inhiben químicamente -o de cualquier otro modo- estos impulsos, nos están usurpando la personalidad, que es lo que nos caracteriza como seres humanos, y por tanto, nos están asesinando.

La solución no es, como el artículo arriba mencionado dice, convertirnos en seres que trabajen a destajo por sistema, porque no somos ni los Curris de Fraggel Rock, ni el Robot Emilio.
La solución para terminar con esta sensación de vagancia y desmotivación universal pasa por conseguir que todos encontremos alicientes en lo que hacemos o debemos hacer.

No es algo tan difícil de conseguir... pero claro... a los peces gordos les interesa mucho más tener un ejército de siervos autómatas de Bizak...
 
Yo creo, tú crees, nosotros creemos... ellos se aprovechan
No tenía más que tres meses cuando me bautizaron. Evidentemente, por aquel entonces ya era un ser perfectamente capacitado para razonar, para reflexionar sobre lo divino y lo humano, así que no es de extrañar que decidiese formar parte de la comunidad eclesiástica de forma voluntaria.

Con nueve años, y tres tratados de teología a mis espaldas, decidí que ya era hora de tomar mi Primera Comunión para pertenecer de un modo más oficial a la Iglesia Católica, la cual era el centro de mi vida y mi obra.

El más avezado lector habrá observado que mi intención con esta breve introducción no es más que parodiar la patética situación que representa el ingreso en la Iglesia.
Porque vale que sea una tradición eso del bautismo, la comunión, y demás absurdas liturgias, pero no tiene ningún sentido ético que en una comunidad guiada por la Fe y unas creencias concretas, se esté enrolando a bebés y niños, que aún no han desarrollado la capacidad de raciocinio y la voluntad propia (es decir, no pueden tener ni fe, ni creencias), sistemáticamente, por el mero hecho de asegurarse más adeptos a los que desvalijar hasta el páncreas.
Porque de ese modo pueden proclamar, sin ningún pudor, que "un 99% de la población española es católica". Saben de sobra que si sólo se considerase católicos a los que realmente tienen fe católica, el número apenas llegaría a una décima parte (y con tendencia negativa). Incluso si contasen a todos los confirmados, la mayoría de los cuales se confirman por puro trámite matrimonial, el número sería muy inferior.

Pero de este modo, la Iglesia puede seguir considerándose Religión de Estado, y seguir gozando de todos los privilegios de los que históricamente ha gozado, y aún mantiene.

La Iglesia es la empresa más perfecta que jamás se ha inventado:
Durante siglos se ha dedicado, siempre del lado del opulento, a engatusar al populacho, consolándolo y volviéndolo conformista, adoctrinándolo para que no se rebelase.
Si alguien se rebelaba (o simplemente, si alguien creaba algo que pudiera hacer pensar al populacho), la Iglesia se encargaba de cortar por lo sano. Estancándose en el tiempo. Siempre contradiciendo los Mandamientos Divinos que con tanto ahínco profetizan:
Porque la Iglesia no ama a Dios sobre todas las cosas, ama mucho más el poder.
Porque la Iglesia sí toma el nombre de Dios en vano. Dios, si existe, no es un objeto de merchandising.
Porque la Iglesia ha matado más personas que nadie.
Porque la Iglesia y sus integrantes han cometido muchos, muchísimos actos impuros.
Porque la Iglesia ha mentido, ha engañado.
Porque la Iglesia ha codiciado todos los bienes ajenos que no tenían ninguna relación con ella, hasta los más humildes.
Porque la Iglesia ha hurtado desde sus orígenes, de la forma más sibilina que existe: engatusando a los más necesitados. Y sobre todo, hurtándoles la Libertad.

Yo siento vergüenza ajena cuando veo a algún integrante de la Conferencia Episcopal, del Opus o de la Cadena COPE evangelizar y soltar moralinas a la gente de a pie. No hay nadie menos indicado para hacerlo. No hay nadie más hipócrita.
Pero más vergüenza ajena siento cuando veo que aún hay mucho iluso que se deja engañar, mucho esclavo de la herencia del más infame invento de la humanidad: la religión.

Sólo tengo clara una cosa: si Dios existiera, sería agnóstico.

El Anacoreta ®
 
Vamos a más
Todo sea por conquistar el voto maduro... ¿se supone que es esta la tan manida madurez democrática?





 
Como el espetec
Son una sub-raza muy común en cualquier pueblo, especialmente en las regiones españolas de corte tradicionalista. Me refiero a esas familias "famosas", "importantes": las "del pueblo, de toda la vida".

Es posible que para alguien que viva en una ciudad, esto le suene a swahili normalizado, pero cualquiera que viva en un pueblo de pequeño o mediano tamaño de cualquiera de estas regiones, sabrá a lo que me refiero.

Suelen tener apellidos muy arraigados en la localidad (toponímicos locales, por regla general), y eso les confiere automáticamente un halo de superioridad de cara a los demás. O eso suelen pensarse ellos.
Tienen sus propios bares, sus propios centros de reunión, sus clubes privados de ocio...
¿Que uno tiene una empresa? Allí trabajan tíos y sobrinos, yernos y cuñados. Tampoco suele ser raro que, aprovechándose de esa condición de ser "del pueblo, de toda la vida", ocupen varios puestos en el ayuntamiento (y es que, generalmente, el alcalde será del partido al que voten ellos... por algo hablo de regiones de corte tradicionalista), con lo cual el tío se encarga del censo, el sobrino de la tesorería, los yernos de la Policía Municipal, y los cuñados del reparto de comisiones.
Por supuesto, la Iglesia tampoco es ajena a esta "celebridad"...

Esta tarde, paseando por el monte con mi familia, nos hemos encontrado con la Matriarca de una de estas familias "importantes" de mi pueblo.
Cuando le ha preguntado a mi madre, con esa malsana curiosidad de conocer la ascendencia y estirpe de cada uno de sus convecinos, por quiénes son sus padres, y mi madre le ha respondido, entre otras descripciones, que son gallegos, el comentario (totalmente inconsciente, eso sí) que ha salido de su boca ha sido el siguiente:

-Bueno, no pasa nada.

¡Coño! ¡Pues claro que no pasa! ¿Desde cuándo se valora a las personas en base a su procedencia? ¿Son menos mis abuelos que tú, por el mero hecho de que ellos tuvieron que emigrar ante la falta de perspectivas en su lugar de origen, y a ti te pusieron las fábricas en la puerta de tu casa?
Lo que os diferencia como personas son solo mojones, líneas trazadas con un lápiz sobre un mapa, a ver si os dais cuenta.

Luego claro, cuando la Matriarca cae en cuenta de quiénes son mis abuelos, espeta:

-Ya sé quiénes son... tu madre (es decir, mi abuela) es una señora bastante cortadita, que no suele hablar mucho.

¿Y qué esperas? Vais mirando a todo el mundo por encima del hombro, dando a entender que vuestros oriundísimos excrementos huelen a Eau de Rochas... ¿y aún pretendes que sean esos invasores a los que tanto repudiáis en vuestros círculos privados los que se dirijan a vosotros? Es ridículo.

Para terminar, eso sí, un repaso a la vida y obra de todos los integrantes de La Famiglia. ¡Para que no se nos olvide nunca!

Por mucho que estemos en pleno siglo XXI, aún no nos hemos liberado del caciquismo reinante en la España rural y semi-rural. Neocaciquismo, vaya.

Supongo que son cosas como estas las que me hacen identificarme con el estilo de vida urbano. Porque el hecho de ser un ser anónimo, pese a sus inconvenientes, también te da mayor libertad.
En la ciudad, tú eres anónimo, tu vecino también es anónimo... no hay jerarquías.



 
De Bagdad a Kabul


A petición de la audiencia (estoy abierto a cualquier sugerencia), voy a comentar mi visión sobre el reciente envío de tropas españolas a Afganistán.

Parece que se ha armado bastante revuelo con este tema, ya que, en ciertos círculos de opinión se opina que el acto de enviar tropas a Afganistán después de haberlas retirado de Irak resulta una incoherencia en sí mismo, cuyo objetivo máximo es compensar a Bush por la retirada en Irak, pero sin armar tanto revuelo como para que la prensa se haga eco de ello.

Yo veo la cuestión bien diferente, y no hablo ni desde la simpatía o afiliación, ni en representación de ningún partido, aunque, claro está, no todos podemos ser tan objetivos y certeros como el ilustrísimo Jiménez Losantos (sic). Hablo única y exclusivamente en mi nombre.

Yo opino que la retirada de Irak fue un acto totalmente coherente, y en absoluto una huida, como ciertos sectores quieren hacer creer.
¿Por qué considero entonces el envío de tropas en misiones humanitarias a Afganistán un acierto?
Pues, básicamente, porque las situaciones de Irak y Afganistán son radicalmente opuestas, y por tanto, incomparables.

En Irak, España actuaba como miembro activo de las fuerzas invasoras (El famoso Trío de las Azores), las que motivaron la Guerra propiamente dicha.
Los objetivos -o intereses- de dicha ocupación todos o casi todos los conocemos, pero no es en ese terreno en el que quiero entrar.
El caso es que, por mucho que se nos quisiera maquillar la presencia española en dicho país como "misión humanitaria", resulta cuando menos inmoral y falto de ética alguna que se pueda desempeñar una labor humanitaria en nombre de una nación a las órdenes del impulsor de la Guerra (EEUU) y de la situación caótica en la que se halla el país (situación en la que, dicho sea de paso, poca labor humanitaria se puede ejercer, por no decir ninguna), siendo, para más inri, uno de sus cooperantes más íntimos.

Sería algo así como si yo te clavo un puñal en la espalda, y mientras te desangras, te ofrezco una toalla para limpiar la sangre.

Es por ello que, en el hipotético caso de que la ONU o cualquier otro organismo internacional se hubiera hecho con el mando de la situación, y pese a que la labor humanitaria hubiera podido ser igualmente estéril, lo coherente hubiera sido quedarse y ayudar en la medida de lo posible.
Aunque se trate de un aspecto meramente formal, y aunque todos sepamos que Estados Unidos tiene un poder muy superior a Naciones Unidas, la labor humanitaria al mando de la ONU sería, por lo menos, éticamente válida.

En Afganistán estamos hablando de ayuda humanitaria al mando de un organismo internacional, y no del país invasor. Por lo tanto, se trata nuevamente de algo éticamente válido, y como la labor de cualquier nación es ayudar a otra que esté en apuros (aunque muchas veces se trate de ayudas ficticias; léase: el FMI), lo coherente es enviar allí la tropas, que para eso están.

Resumiendo, que no se trata de decir, como he leído por ahí, de forma totalmente ventajista que "los iraquíes también necesitan ayuda, ¿por qué a ellos no?" -aunque que dudo que ellos quieren la ayuda de quienes les han metido en problemas-, sino de ser coherentes y actuar acorde a lo que dicta la ética y el sentido común.

Porque tanta hipocresía cansa.
Y porque, ¡qué coño!... ¡Viva Honduras!

Nota: Irak en las semifinales de fútbol en los JJOO de Atenas... el mundo está, definitivamente, loco de atar.
 
Sobre tiempo y desmotivación
Ticking away the moments that make up the dull day
You fritter and waste the hours in an off hand way
Kicking around on a piece of ground in your home town
Waiting for someone or something to show you the way

Tired of lying in the sunshine staying home to watch the rain
You are young and life is long and there is time to kill today
And then one day you find that ten years have got behind you
No one told you when to run, you missed the starting gun

And you run and run to catch up with the sun, but it's sinking
And racing around to come up behind you again
The sun is the same in a relative way, but you're older
Shorter of breath and one day closer to death

Every year is getting shorter, never seem to find the time
Plans that either come to naught or a half page of scribbled lines
Hanging on in a quiet desperation is the English way
The time is gone the song is over, thought i'd something more to say


Esto era lo que, premonitoriamente, sonaba en la minicadena cuando hace un rato me ha dado por echar un vistazo al calendario. Tengo bastante perdida la noción del tiempo, aunque, no sin dificultad, he conseguido ubicarme en la recta final de Agosto.

Así que, al son del "Time" de Pink Floyd, he avanzado mentalmente dos semanas en el tiempo, y me he encontrado en un aula de la Universidad, con un profesor repartiendo exámenes con maliciosa sonrisa.

Se supone que, en estos momentos, debería encontrarme enfrascado entre derivadas, integrales, deducciones de fórmulas y demás hierbas propias de una Ingeniería, pero soy incapaz.
Y no se trata de una incapacidad para derivar, para integrar o para deducir fórmulas, en absoluto... se trata de incapacidad para enfrentarme al estudio de algo impuesto.

No quiero con esto decir que eligiese mi carrera por obligación o presiones familiares. La elegí porque, en teoría, se adecuaba a mis gustos. Pero había algo con lo que no contaba: el sistema universitario.

Porque, aunque la lógica dicte lo contrario, la Universidad no es un lugar en el que fomentar el gusto por el aprendizaje de los alumnos, ni un foro de cultura, ni nada que se le asemeje.
La Universidad es un lugar donde funcionarios acomodados y, en muchos casos, frustrados, se dedican a ejercer el poder y la autoridad que tal vez no han podido ejercer en su vida, y que, sea o no por deformación profesional, disfrutan viendo sufrir. Pequeños sátrapas que se sienten poderosos e importantes.

Pero independientemente de la nulidad de la mayoría de docentes, el sistema universitario no está, como decía, diseñado para adquirir conocimientos, y mucho menos, para querer adquirirlos.
Porque se trata de un sistema heredero del "la letra con sangre entra", aunque se quiera maquillar con un "búsqueda de la madurez del estudiante".
¿Qué madurez puede ayudar a buscar la obligación de memorizar cuatrocientas páginas de números, fórmulas y deducciones que jamás van a ser utilizadas en la vida real?
Lo único que se logra es desmotivar. Porque todo estudiante vocacional, con ganas de aprender, sabe que es un ejercicio estéril, del cual no se va a obtener ninguna satisfacción personal en modo de conocimiento "eterno", sino un conocimiento pasajero orientado a una absurda prueba que no evalúa más que el nivel de memorización, pero nunca el nivel de conocimiento.
Precisamente son los estudiantes no vocacionales, o los estudiantes más borregos, sumisos y no acostumbrados a pensar, los que más cómodos se encuentran con este sistema. Ellos, y los docentes, que no sienten necesidad alguna de implicarse en la educación de sus alumnos, ni siquiera necesitan conocerlos.

Obtenemos con esto una mezcolanza de borreguismo, nulidad y desmotivación que deriva en los mismos valores para la sociedad.

¿Tan difícil sería modificar el sistema educativo y orientarlo hacia el aprendizaje real? Francamente, no creo que sea complicado. Tal vez no le interese al acomodado funcionariado, pero es algo urgente y necesario.

Mientras tanto, sólo pido que no intenten engañar a nadie bajo biensonantes e incluso atractivos epígrafes como "madurez personal", "conocimientos para el futuro" y demás patrañas.
Es pura y dura sumisión, puro y duro exterminio del saber.




 
P A Y A S O I N T E G R A L


Así, con todas sus letras. Y lo siento, pero es que este tipo me pone la sangre a hervir.
Podría haber empleado cualquier otro adjetivo, como ingrato sinvergüenza o niñato caprichoso, pero como no existe ninguno lo suficientemente contundente como para hacer justicia a este especimen, me quedo con el de payaso integral, que suena mejor.

Cito textualmente (Link)
"¿Qué necesidad hay de que estéis las 24 horas del día en la puerta de mi casa?. Mi familia no tiene nada que ver, mi hermano va a trabajar y se pone nervioso. Si éste mismo interés lo pusiérais en mi trabajo, todo iría mejor, porque me están reconociendo en el extranjero y aquí en España no".

¡Pero serás @#$&%€ ...!

¿Qué tiene de especial tu trabajo para que te consideres merecedor de algún tipo de reconocimiento aparte del que ya has recibido en cantidades industriales, en forma de inmerecida promoción comercial?
¿Te rompes el lomo cavando con pico y pala (ten por seguro que como albañil no te iban a reconocer ni las niñas a las que piropeases)? ¿Te rompes los sesos diseñando planos? ¿Estás estresado por tener que tomar importantes decisiones en tu empresa, o por estar sometido al acoso de tu jefe? ¿Tal vez seas (entrando en tu terreno) un esforzado músico que se pase todo el año componiendo y escribiendo temas, con la esperanza de salir algún día del circuito de bares a base de esfuerzo y talento? ¿O, simplemente, eres un vulgar cantante de karaoke que tuvo la suerte de asistir a un programa de televisión diseñado por tres discográficas con afán de lucro, concebido para catapultar la mediocridad a la fama y alienar a gran parte de la juventud española, y que actualmente te dedicas a canturrear esperpénticas pachangas firmadas por Kike Santander o algún chupasangre del entorno?

No alcanzo a entender cómo un impresentable como tú, adalid de la incultura y máximo exponente del lamentable fenómeno fan del pop actual, junto a tu tocayo almeriense, puede tener la desfachatez de reclamar algo que, seguramente, seas quien menos lo merezcas.
¿Que te ha dado un premio una discográfica mejicana o costarricense? Pues felicidades, ya podrás añadir la pegatina que rece "Premio Georgie Dann '04" a tu nuevo disco. Pero que sepas que esos pseudo-premios no son ningún reconocimiento a la valía musical (¡Sólo faltaba!), ni interpretativa siquiera... son puras transacciones comerciales.
"Yo te doy cremita, tú me das cremita". Así de simple.

Pero al señooooor le parece poco, él quiere ser el centro de atracción, quiere aún más promoción, más premios, más reconocimiento, más niñatas locas coreando su nombre, más dinero, más 40 Principales.
¡Que no, hombre, que no! Que si atendieran a tu carrera (licenciatura, no te jode) veinticuatro horas al día como tú reclamas, no "todo iría mejor". Tal vez te fuera todo mejor, pero para la humanidad, sería un descalabro. Y, desde luego, sería el suicidio definitivo de la música como tal... si no la habéis asesinado ya, claro.

No eres un Supermán, no... eres un P A Y A S O I N T E G R A L.
 
Mis Adorables Vecinos
¿Se imaginan una comunidad de vecinos en la que todo sea armonía? ¿En la que la vecina del 4º izda. no tire de los pelos de la del 5º izda. porque tiene humedades en su habitación? ¿En la que no haya ninguna discordia por la manutención del pozo séptico? ¿En la que ningún vecino boicotee la instalación de una antena satélite o un ascensor? ¿En la que nadie se escaquee de limpiar la escalera?

Aunque creáis que es algo totalmente utópico, yo he encontrado esa comunidad.

Bueno, en realidad no he vivido en dicha finca, pero dicen que una imagen vale más que mil palabras, así que mi cámara de fotos se encargó de ello:



No me digáis que no son adorables los corderitos...

 
Lapas de asfalto
Cuando me pregunten qué es lo que más detesto en este mundo, la respuesta la tengo clara: a las lapas de asfalto.

Son esa clase de conductores que se pegan a tu tubo de escape, acaso con alguna coartada aerodinámica auspiciada por las magistrales lecciones del catedrático Antonio Lobato, voz cantante de las retransmisiones de Fórmula 1 de Telecinco.
El proceso de presentación es muy gráfico: ves por el retrovisor asomar un vehículo al fondo de la curva, y cuando cinco segundos después vuelves a mirar, ya sientes el aliento de su matrícula.

El caso es que, sea o no por afán de emular a Fernando Alonso, cada vez son más los adeptos a este dogma, cuyos mandamientos bien podrían ser los siguientes:

1º) Amarás el riesgo (propio y ajeno) sobre todas las cosas.
2º) No disminuirás la velocidad en vano.
3º) Santificarás el cabreo del conductor que te preceda al verte por el retrovisor.
4º) Honrarás a tu acelerador y a tus alerones.
5º) No respetarás las señales de tráfico.
6º) No pararás hasta que te metan un puro.
7º) No adelantarás si no hay línea continua.
8º) No dejarás más de una décima parte de la distancia de seguridad respecto al vehículo que te preceda.
9º) No consentirás que el conductor que te precede conduzca relajado.
10º) No adelantarás sin efectuar un corte de mangas.

Y es que todos responden a ese patrón.
Lo más que puede variar es que se trate de un Peugeot 206, un Golf o un Ibiza, pero la metodología de trabajo que emplean es idéntica: pegarse a no más de tres metros de distancia (incluso en autopista), mientras se regodean en tu sufrimiento, (porque como te dé por decelerar ligeramente, terminan haciéndote un emparedado), y con el fin último de realizar el adelantamiento justamente donde esté prohibido.

Por supuesto, para ser una buena lapa de asfalto hace falta algo más que seguir a raja tabla estas pequeñas pautas, ya que también resulta imprescindible adoptar la indumentaria oficial, a saber:

- 500 Watios de sonido alojados en el maletero, ese inservible habitáculo originalmente concebido para transportar objetos (imprescindible bajar las ventanas para hacer partícipe al mundo de tan excelso deleite acústico).
- Alerón y faldones, maximizados dimensionalmente mediante una Transformada de Fourier.
- Tomas de aire capaces de absorber cualquier tornado de Florida.
- Llantas de tantas pulgadas como estén disponibles, fabricadas de fibra de titanio vitrificado aleado con níquel hipercromado, tetraseleniuro de magnesio y esencia de lavanda.
- Asientos de competición, de piel de caimán del Orinoco..

De modo que estos aprendices de Michael Knight, en realidad están conduciendo al mismísimo Mazinger Z.

Para terminar con la equipación oficial, y como no podía ser de otro modo, el último disco de la discoteca Scorpia (o alguno de Camela, en su defecto) funcionando a todo trapo, el pelo cortado al estilo cenicero (léase, rapado al uno, con una aureola de pelo al estilo de una corona de laurel romana, erizado a base de Poly Swing)... y pitillo en la boca, porque si se trata de hacer el gilipollas, por lo menos, que sea con estilo.


 
El absurdo por bandera
Uno no sabe qué pensar a veces.

Estaba hace un rato buceando por la Red, y he ido a parar a un directorio de páginas argentinas. Y entre las páginas que he visitado, ha habido una que me ha llamado mucho la atención. Concretamente, ésta.

Y no me ha llamado la atención por su espectacular diseño ni por su contenido, sino por el mero hecho de que sea una agrupación neonazi de Trelew, una ciudad del sur de Argentina, lo cual me resulta bastante paradójico.
Porque resulta que estas agrupaciones neonazis veneran la figura de Adolfito Hitler, así como su ideología, basada en la supremacía de la raza oriunda de Alemania (la raza aria), y su sistema político, el nacionalsocialismo, del cual quedan excluídos, entre otros, los inmigrantes.

Por eso digo que resulta paradógico, porque no sé si son conscientes de que ellos son herederos de inmigrantes europeos, colonizadores al fin y al cabo. Que ellos quedarían excluídos, al igual que judíos o moros en Alemania, de un hipotético sistema nacionalsocialista dirigido por los oriundos de Sudamérica, que no son otros que los indígenas, precisamente, la comunidad más atacada por estos grupos.
No se dan cuenta (o no se quieren dar cuenta) de que, por muy blancos que sean, son inmigrantes.

Y lo grave es que estos cuatro pringadillos de Trelew no son los únicos, porque la estructura de grupos neonazis y skinheads en Sudamérica está cobrando cada vez más fuerza, arengados por ciertos gurús como el impresentable cerebrito chileno Miguel Serrano, lo cual nos da una verdadera dimensión del borreguismo reinante en el mundo, de cómo la gente es capaz de llegar hasta estos límites del absurdo, con tal de pertenecer a un grupo o tribu.

Por supuesto, este caso es exactamente el mismo que el de los blancos norteamericanos que salían a la caza del indio. Con la salvedad de que, al menos, éstos no eran tan macacos como para hacerlo en nombre de Hitler.

En España, existe un claro paralelismo (bueno, existen muchos, pero a mí me llama la atención uno, especialmente).
Hablo de las Canarias.
Y es que, últimamente, el espíritu independentista se está afianzando con bastante fuerza entre ciertos sectores de la juventud. Incluso existe un Partido Independentista Canario y una fiabilísima Agencia Kanaria de Noticias.
El pretexto es defender la cultura guanche, el mojo picón y los silbidos de la Gomera, de las "agresiones culturales" a las que los someten los godos, que es así como llaman a los españoles peninsulares, y ya no son hechos aislados los rayones en la chapa, las roturas de cristales o las pintadas a la orden de "¡Fuera de aquí, puto godo!" en automóviles con matrículas peninsulares en ciertas zonas de las islas.

Sin embargo, estos guanches de pacotilla, por mucho que te respondan que "estoy muy satisfeyo de ser guanye, muyayo" y sepan de carrerilla la discografía de Caco Senante, no dejan de ser lo que son, es decir, herederos de los godos que colonizaron las islas y prácticamente exterminaron a los guanches originales.

Madre mía, cuántos profesores de Historia hay en el paro...
 
Soy hortera... pero mi alumna lo disfruta
Muchas veces me he preguntado si hay algo más hortera que un disco de Pimpinela.

Pues, aunque parezca increíble, sí que lo hay. Se llama Alucine.com.

Es la página de Fernando Martín Asín, un catedrático en astrónomía madrileño muy venido a menos, que con sus setenta y tantos años se dedica a vender libros de astronomía y promocionarlos hasta la saciedad en las conferencias que da en las universidades.

Yo tuve la desgracia de asistir a una de ellas hace algunos meses. El tipo en cuestión, no contento con haber vendido 50 tomos de su libro "Astronomía" y "Prácticas de Astronomía" en nuestra clase, ya que el profesor fue alumno suyo (así salió), nos obsequió con un discurso que giraba en torno a dos ejes: "Yo" (ego) y "www.alucine.com". Duró hasta la medianoche de un Viernes (cágate lorito).

Lo de su ego puede perdonarse, ya que en un hombre que, literalmente, "llegó a la cima en la astronomía" (con lo cual ya está un peldaño por encima de Aramís Fuster), no sería de extrañar una acuciante demencia senil.

Pero lo segundo no tiene perdón de Dios: ¿Alguien ha visto alguna vez algo más hortera? Parece la portada de la Superpop, llena de colorines y exclamaciones.
En el fondo, debe ser que el honorable Doctor tiene alma infantil. No hay más que ver la foto que adorna el margen superior, en la que emerge claramente de entre las tinieblas... o era la foto de su comunión, u os garantizo que lleva un bote de Just For Men en la cabeza.

Sin embargo, si seguimos analizando la página, no tardamos en darnos cuenta de que el diseño de esa web con fines claramente comerciales no es responsabilidad del propio Profesor (que es así como figura a lo largo y ancho de la página, "El Profesor", así, en mayúsculas), sino de una tal Susana Garrido Díez.

Especial atención al siguiente fragmento:



Y sin un ordenador y sin Internet también... ¡páááájaro! Que se las saben todas estos catedráticos... pobre Susana Garrido, las que habrá tenido que pasar para aprobar...

Eso pensaba yo, hasta que me dio por echar un vistazo en el libro de visitas, y cuál no fue mi sorpresa, que me topé con esto:



Si es que leyéndola parece que hasta lo hace por gusto. Besotes incluídos... como se entere la decrépita mujer de El Profesor (el único y verdadero)... manda huevos, éste sí que ha encontrado

Un auténtico campeón este Martín Asín, sí señor.

 
El Bus
Aunque pueda parecerlo, no voy a hablar sobre aquel esperpento que parió Antena 3 hace unos años, con la intención de contrarrestar el fenómeno Gran Hermano, obteniendo únicamente un Gran Batacazo.

Voy a hablar del bus, o autobús, o trolebús, o cualquiera que sea su variante, ese entrañable medio de transporte. Y es que, para quienes hemos tenido la fortuna o la desgracia de pasar muchas horas montados en dicho vehículo (en mi caso,dos horas diarias para ir y volver de la universidad) no deja de ser algo que da mucho que hablar. La idea ha surgido tras leer este comentario de Plumamordaz en este mismo blog.

En efecto, cada vez que uno se monta en un bus, es muy difícil evadirse de esa situación de incomodidad, provocada por no saber a dónde mirar, y que generalmente termina con una inusual devoción por observar el paisaje a través de la ventanilla, cual reportero del Discovery Channel.
La mejor receta para evitar ese trance, sobre todo en esos casos en los que el paisaje no da más de sí que las monótonas cunetas de una autopista, es el de simular haber caído en brazos de Morfeo, lo cual resulta ciertamente efectivo.

Pero... ¡hete aquí! Existe una variante muchísimo peor e incómoda, y que también suele darse con frecuencia.
A saber: cuando es el del asiento contiguo el que cae en esos mismos brazos... pero de verdad, aprovechando tu clavícula y tu deltoides a modo de Magic Pillow (sí, esas maravillosas almohadas ergonómicas de Teletienda que, sin duda, hubieran salvado la vida de Ramón Sampedro).

Son varias las veces en las que he tenido que hacer frente a este contratiempo , aunque hay casos y casos, porque no es lo mismo tener el cráneo de Natalia Verbeke o el de Manolo Martínez a modo de hombrera.

Y es que no he mencionado estos dos nombres al azar, porque yo también sufrí a mí Natalia y mi Manolo particulares... y francamente, no sé en cuál de los dos sufrí más.

El primero de ellos sucedió hace unos pocos meses, cuando en un autobús totalmente repleto, con el asiento contiguo al mío como única vacante (una vez que le ves las orejas al lobo, te blindas poniendo la mochila encima, y si cuela, cuela, y te tiras todo el viaje cómodamente sin nadie al lado), se sentó una chica que, para qué negarlo, estaba de bastante buen ver.
El calvario comenzó al de escasamente cinco minutos, cuando la susodicha comenzó a pegar bandazos con su cabeza, la mitad de los cuales hacían diana en mi hombro izquierdo. Cinco minutos después, ya dormía como un angelito... sobre mi clavícula, claro.
Lo cierto es que aún sigo dándole vueltas a la cabeza, a ver si no supe interpretar algún ancestral rito de cortejo... bueno, no es que no me diese cuenta, pero cada vez que el hemisferio derecho de mi cerebro me incitaba a que le siguiese el juego y la "despertara" con algún tonto pretexto, como interesarme por el estado de sus cervicales, el hemisferio izquierdo contraatacaba con un tajante "¡Quieto parao!" o un "¡Sufre, mamón!".
Así que, durante 55 de los 60 minutos del viaje, no hice otra cosa que emitir sudor nervioso por todos los poros (pese a lo cual no ahuyenté a la Bella Durmiente), y, esta vez casi obligado, simular estar dormido yo también, por aquello de no parecer imbécil, tarea improductiva, ya que nada más llegar a mi parada, y cuando ella despertó súbitamente (debía estar en plena fase de sueño REM, no te digo..) para cederme paso para salir... no se me ocurrió otra cosa qué pegarme un coscorrón contra el techo del bus. Y no fue un mensaje subliminal.

El segundo de los casos viene a confirmar que la Física no es una ciencia tan complicada:
Un individuo A de aspecto porcino (dato meramente ilustrativo), con una masa m 120 Kg. y 70 cm. de perímetro craneal, se apoya encima del eje del hombro de otro individuo B de m = 70 Kg., dejando caer todo su peso. ¿Cuál es la fuerza, en Newtons, que debe soportar el individuo B, durante un tiempo t = 1 hora?
Pues del valor en Newtons, ni pajolera idea, pero de que llegué a casa como si hubiera estado dos días pegando hachazos en un bosque guipuzcoano, estoy bien seguro.

Menos mal que este año me libro de viajar en bus...
 
Yo maté a Carmina Ordóñez
Lo confieso, fui yo. Fíjense en la fecha de publicación de este mensaje, en un foro titulado "¿Quién morirá antes?":



Y eso que yo tardé dos meses en cargármela.
El autor de ese topic se cargó a Jesús Gil y a Ronald Reagan en menos de dos semanas.

[Ver Link]
 
El ojo en el huracán
Esta mañana, nada más sonar el despertador del móvil, un rayo de luz ha penetrado intensamente en mi ojo derecho. Era un tal Lorenzo, que hoy se ha decidido a pegar con fuerza.
Tras desayunar, he salido a la calle, y por fin las he estrenado. Sí, unas gafas de sol de veinte mil pelas que me compré hace poco.

La verdad es que me da bastante vergüenza ponérmelas, porque temo parecer un chulo o un maricón de playa. Pero el hecho de tener la vista algo delicada a causa de una reciente conjuntivitis casi me obliga a ello.
De modo que me he colocado tan fashionable accesorio y me he dispuesto a andar mundo adelante. Y creo que me he enviciado.

¿Enviciarse a llevar gafas de sol? Algunos pensarán que estoy completamente tarado, que uno se envicia a las drogas, al juego... pero, ¿a unas gafas?
Pues sí, me he enviciado a las gafas. Y es que, para una persona que sufre una exacerbada timidez, no hay nada peor que el hecho de no poder mirar a los ojos de otra persona. Es algo que se sufre en silencio, pero para esto no fabrican ninguna panacea los de los laboratorios Lacer.

Sin embargo, al ponerme las gafas de sol, no tengo nada que temer, y puedo mirar a los ojos (o a otras zonas, si es menester) de cualquier chavala que me cruce por la calle, sin temor a recibir ninguna mirada recíproca que me haga instintivamente bajar la mía (¡la mirada, eh!).
Es una sensación de libertad genial. Me encanta.

Ahora sólo me quedan unas 32.450 dificultades motivadas por la timidez para las cuales encontrar remedio.
 
Pongamos...


Pongamos que se llama X.
Pongamos que tiene hambre, mucha hambre.
Pongamos que su padre fue acribillado a tiros por una milicia desaforada.
Pongamos que su madre fue brutalmente violada por siete soldados, que tuvieron la generosidad de perdonarle la vida.
Pongamos que a su hermana de seis años no se la perdonaron, y termino decapitada tras sufrir innumerables vejaciones.
Pongamos que su casa terminó completamente derruída, al igual que toda su aldea.
Pongamos que X recorrió más de 500 kilómetros a través del desierto, y nunca se quejó de las ampollas, ni de hambre, ni de sed.
Pongamos que su hermano recién nacido murió ayer, pasto de las moscas.
Pongamos que ahora está en un campo de refugiados en un país vecino, que yace junto a su cama un cadáver, dos, tres cadáveres... que tal vez sea él el próximo.

Pongamos que hablo de Darfur.

Darfur está en el Sudán. Hoy es una región fantasma, víctima de una limpieza étnico-religiosa auspiciada por el propio Gobierno Sudanés.
Y hoy ha sido por fin denunciado por la ONU. Hoy. Cuando hace meses, años, que está sucediendo esto. Un mes de plazo para retirarse. Un mes. Un mes para poder seguir masacrando, violando, vejando y acribillando a tiros. Y luego, pa' casita, y todos contentos.

Esto es la Legalidad Internacional. ¿Cuántos meses más habremos de esperar para que se tomen cartas en el asunto en Sierra Leona, en Haití, en Sri Lanka? ¿Cuánto? ¿O tendremos que esperar también a que aparezca en los medios de comunicación para ello?

X sólo es uno más entre millones, un niño cuyo único pecado fue nacer 20º de latitud más abajo que tú o que yo.
 
Mala pata
¡Cáspita!... Resulta que empiezo a publicar textos como un poseso con la esperanza de que, el día que decidiesen agregarlo al directorio los de Ya.com, contuviera algo más que el típico texto de presentación, y me encuentro con que no sólo no figura en los últimos cinco blogs creados, sino que además tampoco aparece en la página de 'Ver más', porque esos puestos los ocupan otros blogs de gran interés, como éste o este otro.
No quiero con esto decir que el mío sea la octava maravilla, pero vamos, qué menos que una oportunidad para ser pinchado de vez en cuando... porque me parece que estoy destinado a escribir para una audiencia tan elitista (es decir, mi menda) que pronto tendré que poner el cartel de "Liquidación por cierre".
O eso, o me dejo asesorar por la Remo Asatsu y termino publicitándome como el tal Borrachoperomacho, lo cual ya se me había pasado por la cabeza, dicho sea de paso.

¡Jo, que yo también necesito cariño!
 
En el año de Dalí...
... ¡viva el surrealismo!



No he podido resistirme.
 
Siete, siete... siete, siete
'TONO buleria al 7777, y si tu móvil es polifónico, POLI buleria'
¡Y ahí van dos millones de mentecatos a descargarse la sintonía de los cojones.!
A un euro el mensaje, por lo menos. Y menos mal, porque antes se hacía mediante líneas 906.
Total, que empresas como Movilisto (listos son, desde luego) están haciendo su agosto (nunca mejor dicho) a cuenta de algo tan fútil como el sonido de nuestros teléfonos.

¿Tanto nos dejamos llevar por las modas? Yo aún añoro el sonido del viejo teléfono de rueda que teníamos en casa, y que finalmente tuvimos que cambiar por uno de esos Domo que no tienen más que botones inservibles, y para lo que teóricamente lo quería, que era para que avisara cuando llamen y estoy conectado a Internet... ná de ná.
Eso sí, tienes un botón para ‘llamada a tres’, otro para ‘rellamada’ y, si te descuidas, otro para avisar a los Bomberos, por si en vez de una llamada se trata de una llamarada [Editado: me informan de que el botón rojo es el del 112]
A lo que iba, que parece que si no llevas la melodía de moda (léase: la que promocionen en el programa de Sardá) en tu móvil de última generación con pantalla plana de 13 cm², cámara incorporada, marcación electrónica y elevalunas eléctrico, resulta que vives en la Era Cuaternaria.
Pues mira por dónde, yo tengo un móvil de segunda mano que apenas enciendo cada cuarto menguante, con taquicardias en la cobertura, que sí tiene 13 cms., pero de antena, que pesa como un adoquín, que tiene una pantalla tipo calculadora Casio, y cuyo sonido perfora el más duro de los tímpanos.
La bandeja de entrada de mensajes contendrá unos 20 mensajes, de los cuales 19 son promociones y avisos de que va a vencer el período para consumir el saldo, y el restante es el típico mensaje de prueba. La de salida aún es virgen.
Pero lo principal es que es funcional. Ahí estaba para las dos o tres llamadas realmente urgentes que he tenido que hacer, y lo más importante: no existe despertador más efectivo para despertar a alguien a las seis de la mañana.
 
Un poco de música
Pues sí, me encanta la música. Pero no como una forma de alardear o demostrar nada a nadie, ni como vía de afiliación a una tribu urbana en concreto (cosa que nunca he entendido ni entenderé). A mí me gusta disfrutar de la música en la intimidad, escucharla en soledad, para mis adentros. Sin necesidad de rendir cuentas a nadie sobre tus gustos.

En mi caso, casi toda la música que escucho tiene más edad que yo. Y no es porque yo sea anacrónico, sino porque, en mi opinión, hace años que no se crea casi nada que merezca la pena, ya que todo está cortado por el mismo patrón, y todo lo que se salga de la norma (lo que hace tres décadas se llamaba música experimental), pasa a engrosar la lista de reliquias que nunca verán la luz.

Voy a hacer un pequeño repaso de alguno de mis discos predilectos (y así de paso ensayo un poco lo de colgar imágenes):

Rush - Hemispheres (1978)

Hablar de Rush es hablar de mi grupo favorito, por lo que no puedo ser muy objetivo. Este trío canadiense, uno de los precursores del rock progresivo, tiene en su haber más de 20 discos, y me resulta difícil decidirme por uno sólo, pero elijo este porque es el que más se acerca a la perfección, desde mi punto de vista. Además, contiene el mejor tema instrumental que yo haya oído jamás: La Villa Strangiato

Pink Floyd - The Dark Side of the Moon (1973)

Un clásico entre los clásicos, cada vez que lo escucho me gusta más. Si este disco se hubiera gestado en la actualidad, ninguna discográfica hubiera apostado un duro por él.

Marillion - Fugazi (1984)

Otro excelente ejemplo de buen rock progresivo, aderezado con las excelentes letras del escocés Fish. El tema que da título al álbum me parece, sencillamente, magistral.

Bryan Adams - Waking Up the Neighbours (1991)

Otro clásico, que si bien no es el más célebre de los álbumes del canadiense, contiene algunos de mis temas favoritos, tales como All I Want is You o la fantástica Vanishing, que aunque técnicamente se podrían catalogar como baladas, tienen una base exclusivamente rockera.

Patti Smith - Horses (1975)

¡Qué decir de la poeta del rock por excelencia! Esta mujer me fascina, como música y como persona. Y este disco también, tiene un "algo" que lo hace especial.
 
Volar...
Tenía escasamente siete años cuando me fabriqué mi primer Atlas Mundial. Era muy rudimentario, aunque con buena apariencia para estar hecho por un crío de tan temprana edad.
Fue así como comencé a familiarizarme con el planeta, y a adquirir una gran afición por la geografía. No había día que no me acostara soñando con pasear por el Callejón de Oro de Praga, divisar los rascacielos de barro de Sana'a, u otear Nueva York desde el piso 108º de las Torres Gemelas, sueño que ya nunca podré ver cumplido.

Con doce años, llegó el turno de mi segundo y último atlas, que me llevó varios meses de trabajo diurno y nocturno (había días en que acudía a clase con escasamente una hora de sueño), y que se tradujo en unas 200 páginas cuadriculadas, con todos los países representados individualmente con todo lujo de detalle, y base de datos incluída. Fue aquí donde se afianzó definitivamente mi exacerbada pasión por el tema, que hace que no pase un solo día en que me lamente con amargura de sentirme prácticamente recluído en una jaula.
Hay veces en que me gustaría ser un ave, y poder volar, volar libre, y divisar desde las alturas esos bellos parajes que adornan el planeta. Y los no tan bellos también.

Y es que, no sé porqué, pero siempre he sentido una extraña devoción por los suburbios marginales y las ciudades de herencia industrial. Tienen un algo especial que las convierte en algo fascinante a mis ojos, algo difícil de explicar.
No hay nada como darse un paseo por cualquier barrio de esos para comprender la raza humana y sus miserias: allí no habitan los polos Ralph Lauren, ni las sonrisas Profidén... allí habitan almas errantes, solas y desamparadas, débiles, vulnerables, indefensas, con la supervivencia como fin y el sufrimiento como medio...

Es posible que si tuviera que vivir en cualquiera de esos suburbios no aguantase medio día sin terminar engullido, pero lo cierto es que, por alguna extraña razón, me siento identificado con ellos.
Mi sueño ya no es subir al 108 del World Trade Center... prefiero la emoción de caminar un rato por cualquier rincón del Harlem o del Bronx, y sentirme realmente vulnerable e indefenso. Sentirme, en definitiva, humano.
 
Reflexiones a pluma alzada
Sí, ya sé que no he comenzado con muy buen pie este blog. Vamos, que no es muy comercial que digamos.
Ya sé que eso de opinar sobre lo que sucede en el mundo no es algo que interese demasiado, que lo que se lleva es contar tu vida, aderezarlo con un poco de lagrimeo y folleteo, y por supuesto, la ramita de perejil.
Muy salsarrosiano, vaya. Audiencia garantizada.

Para bien o para mal, algunos no tenemos una de esas vidas plenas e intensas vive-rápido-muere-joven, así que ni nos vamos a hacer rafting a Panticosa con los coleguis cada fin de semana, ni nos ha dejado la novia después de cuatro años, tres meses, dos días y trece horas de relación (aunque parezca increíble, hay quien las cuenta), ni hemos visto a Beckham en el aeropuerto, ni vivimos a diario alguna de esas experiencias super-mega-alucinantes-que-han-de-ser-contadas-urgentemente, y que sacian el más voyeurista de los instintos humanos.

¿A quién podría interesarle saber que esta mañana me he levantado con la señal horaria de las doce, he ido a comprar un par de cosas al súper, he comido una menestra con judías plagadas de hilillos que no he logrado terminar, he visto el telediario, me he echado una siesta de hora y tres cuartos, he encencido el ordenador y me he puesto a escribir como un poseso?
Ni el más compulsivo de los lectores sería capaz de sacar algo interesante de semejante tostón.

En realidad, la vida es eso, un tostón. No estoy intentando con esto hacer un alegato a favor del suicidio colectivo, ni pertenezco a ninguna secta canaria dirigida por alemanes, no. Pero, siendo sinceros... ¿alguien es capaz de enumerar más actividades diarias que se escapen de la rutina que las que pueden contarse con una mano? Lo dudo.

La semana se va entre rutinarias y reiterativas actividades: dormir, comer, trabajar o estudiar, ver la tele... y los fines de semana, más rutinarios y aburridos aún.
Aún no soy capaz de recordar un solo sábado (de los pocos que acostumbro a salir lo que se denomina “de marcha”) en que haya conseguido aguantar más de dos horas sin estar aburrido como una ostra.
Habrá quien piense que soy un tipo aburrido, pero yo no lo creo así. Simplemente, me gusta expresarme de otras maneras.
No me va ese rollo falso de “qué bien me lo paso con mis colegas bebiendo y haciendo el ganso oh qué buenos amigos somos todos y qué buena está la morena de la barra oye guapa ponme un gin-tonic y cómo me divierto oh sí qué diversión a tope esto es la leche fiestuki a mazo y jajaja y jejeje y jijijojojuju me lo estoy pasando de puta madre tío”.

Definitivamente, no me va ese rollo, y me rebelo contra él. Pero claro, yo no soy rebelde, porque rebelde es ponerse un piercing en el labio y tatuarse una serpiente de 20 centímetros de la que te avergonzarás dentro de veinte años en el omoplato, eso sí es ser rebelde. Aunque ahora todos quieran llevarlo. Todos rebeldes. Y si vas al programa de Patricia, más rebelde todavía.
¡Qué cómodo es ser rebelde hoy en día!

Pues eso, a lo que iba: que me llama mucho la atención esa imperiosa necesidad de marujeo que domina nuestra sociedad, porque, por mucho que se idealicen las vidas ajenas, muy rara vez resultan más interesantes que la de uno mismo. Y es eso lo que estamos desperdiciando. Porque no todo se limita a la vida exterior, existe una vida interior que reside entre el parietal, el occipital y el frontal, y que es una gran desconocida.

Esa vida es la que quiero vivir con más intensidad. Ese es mi objetivo (¡Despierta el Nietzsche que hay en ti!).
 
¿Se ha vuelto el mundo loco?
Ahora resulta que la encargada de llevar la campaña electoral de Bush va a ser la lerda de Britney Spears. Vamos, pa’ mear y no echar gota.

Sinceramente, yo alucino con la derecha. Lo de Bruce Springsteen y su apoyo a Kerry tiene un pase. Seguramente su caso tenga bastantes similitudes con el de Ana Belén y Víctor Manuel, o el de Sabina, que sacan tajada económica de su condición de progres de posturita (o tal vez de convicción, quién sabe, aunque en el caso de Kerry, no hablamos de un progre, precisamente), pero puede entenderse, dada la delicada situación mundial actual, motivada en gran medida por la política de George Uve Doble. Cuando menos, Springsteen es un tío al que siempre se le ha visto implicado.

Pero la tendencia de la derecha a buscar votos a golpe de braguetazo es cuando menos llamativa. En España el PePé hizo lo mismo con Norma Duval. Es decir, especímenes con una nula convicción política o social, que viven por y de su imagen... y menos mal que así es, porque cuando abren la boca, uno agradecería ser Beethoven en sus últimos años...
Sin embargo, esta muchachita, cuyo currículum se limita, aparte de unas cuantas canciones made in Los 40 de más que dudosa calidad, a que primero proclamó a los cuatro vientos su virginidad, para posteriormente desmentirla e incluso hacer un numerito lésbico con Madonna (pecados estos que parecen haber expirado para el ultra-cristiano-fundamentalista presidente de los EEUU), puede resultar clave para el desarrollo político mundial, toda vez que no son pocos los que tienen las neuronas alojadas en el glande.
Es insólito y a la vez sintomático que los que teóricamente representan al tradicionalismo y la recta moral sean los primeros en pervertirla de cara al poder.

Lo reconozco, siento aversión por Britney Spears. Como persona, representa esa clase de chica fashion victim simple y superficial que tanto detesto. Como cantante, encarna como nadie la imparable decadencia del panorama musical en los últimos tiempos.
Pero no me estoy guiando por sensaciones personales en esto, sino por el sentido común.
Me parece muy bajo que se intenten rentabilizar las filias o fobias artísticas de la gente con fines electorales, pero esto supera todos los límites.

¿Cuál será el próximo numerito?
 
Nos están estafando y no nos damos cuenta
Últimamente, no hacen otra cosa que bombardearnos con el tema del precio de la gasolina en todos los telediarios.
Especialmente intensa es la campaña en Antena 3, donde esa presentadora de voluminosa cabeza y lacada cabellera (Soledad Arroyo, creo que se llama) no para de advertirnos de las consecuencias que ello tendrá en nuestra economía doméstica. Con clara intención de exculpar a las petroleras (intereses comunes, supongo), se establece una relación directa entre la Guerra de Irak y el encarecimiento del petróleo, que no deja de ser una verdad como un templo (sería éste otro tema a tratar exhaustivamente), llegando a crear en el espectador una sensación de “pobres petroleras, si les suben el precio del barril, no les queda más remedio que subir el precio de las gasolinas”, atribuyendo la responsabilidad única a los gobiernos implicados en la invasión iraquí o al sistema tributario español, que grava un 60% del precio del carburante, fijado por las petroleras.
Pero la realidad es bien distinta, y si bien es cierto que con la situación en Irak el precio del barril sube y por tanto, la gasolina ha de hacerlo también, nos están aportando datos ficticios, porque en absoluto se está pagando el barril de petróleo Brent más caro que hace unos pocos años.
Vale, vaaaaale... que si miramos la curva de precios, es cierto que nunca ha estado a 41 Dólares el barril, ¿pero acaso me lo estoy inventando?
No, señores... se trata de pura y dura ESPECULACIÓN.
Resulta que se está obviando un dato importantísimo, y es la fortaleza actual del Euro respecto al Dólar, en contraste con la debilidad de hace cuatro años. No en vano, a finales del año 2000 el Dólar estuvo a más de 200 pesetas, mientras que a día de hoy, está a menos de 140 de las antiguas pesetas, lo que se traduce en que un barril de Brent que entonces costaba 33 Dólares (ocho menos que ahora), suponía más de 6.600 pesetas, por las 5.600 pesetas que pagaríamos al cambio a día de hoy. ¡Casi un 15% más barato!
Y sin embargo, la gasolina cuesta hoy ocho pesetas más que a finales del 2000, con lo que las petroleras están obteniendo incalculables beneficios aprovechándose de la desinformación a la que estamos sometidos.
Mensaje subliminal: Compre en dólares y venda en Euros.
 
Se abre la sesión...
Francamente, no sé qué es lo que me empuja a aventurarme con este weblog, ya que es algo que nunca me había siquiera planteado.
Lo cierto es que, últimamente, un exceso de tiempo de ocio, unido a una sensación de tedio crónico, me han animado a ello.

Escribir siempre ha sido una de mis pasiones. En realidad, lo que me gusta es observar y opinar, debatir sobre cualquier tema... he ahí mi recelo inicial para con este formato, en el cual no sé si sabré desenvolverme como quisiera.
Pero por intentarlo, que no quede.

Bienvenid@s.