Saetas Venenosas
Sabido es por todos que estamos en plena época de saetas y ayuno... para los católicos, se entiende.
Sin embargo, a algunos paganos también se nos quitan las ganas de comer...
Me disponía esta noche a deglutir un delicioso plato de filete con patatas fritas cuando mi padre ha aparecido por la puerta con la correspondencia recién extraída del buzón. Había una carta para mí. Concretamente, publicidad. Electoral, para ser más exactos... del PNV, para ser macabros.
Rasgado el sobre, me dispongo a leer el contenido, comprobando, sin asombro, que se trata de la misma carta de siempre, los mismos argumentos trasnochados, eso sí, envueltos en un decorativo tríptico repleto de solidarios iconos, en los que se ven ufanos jóvenes de raza negra, gays y lesbianas, niños coloreando patitos en la ikastola, volutarios ayudando a parapléjicos, perritos recién rescatados de la perrera recibiendo los arrumacos de su joven dueña, y demás muestras de ese mundo de rosácea pigmentación con revoltosas maripositas alegrando el paisaje que el partido de Sabino Arana nos proporciona, nos lleva 25 años proporcionando.
Me detengo al final del tríptico, donde se recoge una interesantísima encuesta con concretísimas y pluralísimas preguntas: ¿Está de acuerdo con que la sociedad vasca decida su propio futuro? ¿Cree que es necesaria la negociación política para avanzar en nuestro autogobierno? ¿Considera importanten que el crecimiento del PIB en Euskadi siga por encima de la media europea? (Esta última es de traca).
Por un instante, me he acordado de las preguntas Espléndido Garvey que realiza a diario la cadena COPE, con respuesta predeterminada casi por obligación.
Tras tan ilustrativa y representativa encuesta, aparecen los puntitos suspensivos en los que se invita encarecidamente al avezado ciudadano/ciudadana/vasco/vasca a lanzar esa pregunta que le inquiete acerca del futuro del País Vasco, ya que por parte del PNV, al parecer, ya están enumeradas todas las preguntas que deben preocupar al buen vasquito o vasquita. ¡Qué capacidad de síntesis, tome nota, señor Fidel!
Y ya puestos, también puede rellenar el campo del nombre y dirección, que pasará a formar parte del archivo del buen vascovasca en el Batzoki central, y puede que de algún otro archivo, dependiendo del tipo de respuestas.

En fin, después de las pertinentes arcadas y la consiguiente pérdida del apetito, me pregunto cuán nerviosos estarán en los Batzokis ante la posible impugnación de las listas de Aukera Guztiak... porque deben estarlo, sin duda.
Ya sé que existe la impresión más o menos extendida de que al PNV le interesa que no se presenten a las elecciones los discípulos de la víbora... mas yo pienso que para nada es así.
Voy a intentar explicarme: del electorado habitual de Batasuna, aproximadamente la mitad va a votar a Ibarretxe, se presente o no Aukera Guztiak, a fin de dar su apoyo al consabido "Plan", el cual consideran más trascendental que votar a una presunta plataforma cívica. La otra mitad no votarían al PNV bajo ningún concepto, pues les consideran "traidores", y acaso votasen a Aukera Guztiak si se presentase, siendo la Abstención o el voto nulo su opción en caso de no presentarse.
¿A dónde quiero llegar?
Bien, el PNV, obviamente, está interesado en el voto de la izquierda abertzale, pero oficialmente, y de cara a la galería, debe renunciar a él. Sin embargo, tanto si se presentase Aukera Guztiak como si no lo hiciera, obtendría más o menos el mismo número de votos, pero con una diferencia: si concurriese Aukera Guztiak en las elecciones, el PNV podría "descargarse" de ese voto "incómodo", podría afirmar que han ganado sin los votos de los batasunos, y nadie podría negárselo, pese a que todos sabríamos que así habría sido.
Así que, y sin que sirva de precedente, esta vez creo en el PNV cuando dice posicionarse a favor de la concurrencia de Aukera Guztiak en las Elecciones. Tienen demasiado interés en ello.
Yo, mientras, y tras el ayuno forzado, rezaré desde el paganismo por la alternancia en el Parlamento. De lo contrario, creo que mi salud se resentirá.
Sin embargo, a algunos paganos también se nos quitan las ganas de comer...
Me disponía esta noche a deglutir un delicioso plato de filete con patatas fritas cuando mi padre ha aparecido por la puerta con la correspondencia recién extraída del buzón. Había una carta para mí. Concretamente, publicidad. Electoral, para ser más exactos... del PNV, para ser macabros.
Rasgado el sobre, me dispongo a leer el contenido, comprobando, sin asombro, que se trata de la misma carta de siempre, los mismos argumentos trasnochados, eso sí, envueltos en un decorativo tríptico repleto de solidarios iconos, en los que se ven ufanos jóvenes de raza negra, gays y lesbianas, niños coloreando patitos en la ikastola, volutarios ayudando a parapléjicos, perritos recién rescatados de la perrera recibiendo los arrumacos de su joven dueña, y demás muestras de ese mundo de rosácea pigmentación con revoltosas maripositas alegrando el paisaje que el partido de Sabino Arana nos proporciona, nos lleva 25 años proporcionando.
Me detengo al final del tríptico, donde se recoge una interesantísima encuesta con concretísimas y pluralísimas preguntas: ¿Está de acuerdo con que la sociedad vasca decida su propio futuro? ¿Cree que es necesaria la negociación política para avanzar en nuestro autogobierno? ¿Considera importanten que el crecimiento del PIB en Euskadi siga por encima de la media europea? (Esta última es de traca).
Por un instante, me he acordado de las preguntas Espléndido Garvey que realiza a diario la cadena COPE, con respuesta predeterminada casi por obligación.
Tras tan ilustrativa y representativa encuesta, aparecen los puntitos suspensivos en los que se invita encarecidamente al avezado ciudadano/ciudadana/vasco/vasca a lanzar esa pregunta que le inquiete acerca del futuro del País Vasco, ya que por parte del PNV, al parecer, ya están enumeradas todas las preguntas que deben preocupar al buen vasquito o vasquita. ¡Qué capacidad de síntesis, tome nota, señor Fidel!
Y ya puestos, también puede rellenar el campo del nombre y dirección, que pasará a formar parte del archivo del buen vascovasca en el Batzoki central, y puede que de algún otro archivo, dependiendo del tipo de respuestas.

En fin, después de las pertinentes arcadas y la consiguiente pérdida del apetito, me pregunto cuán nerviosos estarán en los Batzokis ante la posible impugnación de las listas de Aukera Guztiak... porque deben estarlo, sin duda.
Ya sé que existe la impresión más o menos extendida de que al PNV le interesa que no se presenten a las elecciones los discípulos de la víbora... mas yo pienso que para nada es así.
Voy a intentar explicarme: del electorado habitual de Batasuna, aproximadamente la mitad va a votar a Ibarretxe, se presente o no Aukera Guztiak, a fin de dar su apoyo al consabido "Plan", el cual consideran más trascendental que votar a una presunta plataforma cívica. La otra mitad no votarían al PNV bajo ningún concepto, pues les consideran "traidores", y acaso votasen a Aukera Guztiak si se presentase, siendo la Abstención o el voto nulo su opción en caso de no presentarse.
¿A dónde quiero llegar?
Bien, el PNV, obviamente, está interesado en el voto de la izquierda abertzale, pero oficialmente, y de cara a la galería, debe renunciar a él. Sin embargo, tanto si se presentase Aukera Guztiak como si no lo hiciera, obtendría más o menos el mismo número de votos, pero con una diferencia: si concurriese Aukera Guztiak en las elecciones, el PNV podría "descargarse" de ese voto "incómodo", podría afirmar que han ganado sin los votos de los batasunos, y nadie podría negárselo, pese a que todos sabríamos que así habría sido.
Así que, y sin que sirva de precedente, esta vez creo en el PNV cuando dice posicionarse a favor de la concurrencia de Aukera Guztiak en las Elecciones. Tienen demasiado interés en ello.
Yo, mientras, y tras el ayuno forzado, rezaré desde el paganismo por la alternancia en el Parlamento. De lo contrario, creo que mi salud se resentirá.
La fallera mayor
Lástima siento por Davinia Martínez, candidata por Valencia a esa particular Nit de la Cremá llamada Gala Miss España, en la cual se queman de golpe todos los avances éticos de los últimos siglos.
Y lo siento porque la pobrecita fue la única del "bastión de la belleza" que se quedó fuera: Huelva, Cádiz, Sevilla, Málaga, Almería, Murcia, Alicante, Castellón, Tarragona, Barcelona, Girona y Baleares. Todas las provincias costeras, desde Ayamonte hasta Portbou, pasaron la primera criba. Todas, excepto la pobre Davinia (Granada tampoco, si contásemos la pequeña franja costera que tiene allá por Motril).

Bien es cierto que Davinia no es un prototipo de belleza desenfrenada, y no es en exceso complicado imaginársela con un poblado moustache afrancesado adornando su labio superior, por lo que, visto desde ese punto de vista, puede llegar a ser incluso comprensible su eliminación precoz... pero, ¡Caramba! ¡Que es del Levante!
Vamos, que la pobrecita tiene que estar deprimida, por los suelos, llorando amargamente su infortunio, porque por todos es sabido (o debería serlo) que muy fea ha de ser una candidata de cualquiera de las provincias antes mencionadas para no pasar la primera criba. Justo al contrario que una Miss de la montaña cántabra o de la recia estepa castellana, que o es una auténtica sirena, o la devuelven directamente a su casa a empapelar sobaos o a recoger trigo.
Hace años que vengo siguiendo dicho certamen con el único objetivo de ver quién es la pobre "humillada" del Mare Nostrum. Bueno, vale, no es ese el Único objetivo... pero pongamos que lo es. Y así, año tras año, sigo comprobando que, oficialmente, estoy rodeado de adefesios... habré de empezar a ahorrar para comprarme un apartamento en Marina d'Or... y disfrutar de lo que es realmente guay.
Y lo siento porque la pobrecita fue la única del "bastión de la belleza" que se quedó fuera: Huelva, Cádiz, Sevilla, Málaga, Almería, Murcia, Alicante, Castellón, Tarragona, Barcelona, Girona y Baleares. Todas las provincias costeras, desde Ayamonte hasta Portbou, pasaron la primera criba. Todas, excepto la pobre Davinia (Granada tampoco, si contásemos la pequeña franja costera que tiene allá por Motril).

Bien es cierto que Davinia no es un prototipo de belleza desenfrenada, y no es en exceso complicado imaginársela con un poblado moustache afrancesado adornando su labio superior, por lo que, visto desde ese punto de vista, puede llegar a ser incluso comprensible su eliminación precoz... pero, ¡Caramba! ¡Que es del Levante!
Vamos, que la pobrecita tiene que estar deprimida, por los suelos, llorando amargamente su infortunio, porque por todos es sabido (o debería serlo) que muy fea ha de ser una candidata de cualquiera de las provincias antes mencionadas para no pasar la primera criba. Justo al contrario que una Miss de la montaña cántabra o de la recia estepa castellana, que o es una auténtica sirena, o la devuelven directamente a su casa a empapelar sobaos o a recoger trigo.
Hace años que vengo siguiendo dicho certamen con el único objetivo de ver quién es la pobre "humillada" del Mare Nostrum. Bueno, vale, no es ese el Único objetivo... pero pongamos que lo es. Y así, año tras año, sigo comprobando que, oficialmente, estoy rodeado de adefesios... habré de empezar a ahorrar para comprarme un apartamento en Marina d'Or... y disfrutar de lo que es realmente guay.
El hijo del Licenciado
No sé dónde termina el clasismo y comienza la ignorancia. O viceversa. Porque, como los vectores,en esto la dirección es inseparable del sentido, y francamente, no le encuentro ninguno.
Cualquier conversación de ascensor puede convertirle a uno en testigo de esto que hablo: “Ya me he enterado de que tu hijo es arquitecto. ¡Vaya, estarás orgullosa!”
Sí, en efecto, razones tiene para estarlo. Básicamente, que su hijo ganará en un mes, en el peor de los casos, el equivalente a lo que te ofrece el genio de Credial como préstamo máximo, y podrá mirar por encima del hombro, basándose en un criterio puramente económico, a todos sus convecinos de rango inferior, sin estar ello siquiera mal visto. Al fin y al cabo, para algo es Arquitecto. Y es ahí, precisamente, donde reside el aspecto más curioso del tema, que no es otro que el que esos mismos convecinos sean con frecuencia quienes cimentan el pedestal en el que se autoubica.
No entiendo esa funesta costumbre de idealizar a la gente con carrera prestigiosa. Parece que decir que tu hijo es arquitecto o médico es la hostia en verso octosílabo, cuando no tiene nada de especial, excepto una diferente nomenclatura en el título que acompaña a ese miserable trozo de cartulina llamado diploma (o como diablos quiera llamarse), para cuya obtención acaso haya tenido que hincar los codos (que no culturizarse) más que otros. Pero oh, cáspita, retruécanos, rayos y centellas, es el Arquitecto, es el Médico, es el Ingeniero, con letra capital, tú. Que vaya cómo intimida. Y qué menos que postrarse y alabar la valía de dicho convecino, oh sabio entre los sabios (por experiencia afirmo que no hay mayor congregación de borregos que un aula de Ingeniería).

Sin embargo, luego se jode la lavadora, y es el joven aprendiz de fontanero quien, entre miradas a caballo entre la compasión –“¡Oh, pobrecito, no llegó más que a fontanero!”- y el desdén –“A ver cuánto me cobra este sabandija, vago e inútil”- la arregla en un santiamén, sin ostentaciones, limitándose a hacer lo que debe hacer, lo que sabe hacer, sin perder por ello la dignidad, pero permitiendo, al parecer, que esos que se arrastran y arrodillan en actitud mamporrera ante los encantos curriculares del hijo del Doctor Salinas, ergo Doctor Salinas Jr., se sientan ahora en disposición de denigrar y mirar por encima del hombro de alguien con el único y ridículo objetivo recuperar el automancillado honor, en base a unos prejuicios sin razón de ser, aparte de una vergonzosa y vergonzante herencia histórica que pide a gritos ser enterrada en la fosa común de la indecencia humana.
Supongo que será esto lo que se ha dado a llamar equilibrio natural, aunque yo no veo otra cosa que continuos tropezones con la misma piedra: la de la Ignorancia.
Cualquier conversación de ascensor puede convertirle a uno en testigo de esto que hablo: “Ya me he enterado de que tu hijo es arquitecto. ¡Vaya, estarás orgullosa!”
Sí, en efecto, razones tiene para estarlo. Básicamente, que su hijo ganará en un mes, en el peor de los casos, el equivalente a lo que te ofrece el genio de Credial como préstamo máximo, y podrá mirar por encima del hombro, basándose en un criterio puramente económico, a todos sus convecinos de rango inferior, sin estar ello siquiera mal visto. Al fin y al cabo, para algo es Arquitecto. Y es ahí, precisamente, donde reside el aspecto más curioso del tema, que no es otro que el que esos mismos convecinos sean con frecuencia quienes cimentan el pedestal en el que se autoubica.
No entiendo esa funesta costumbre de idealizar a la gente con carrera prestigiosa. Parece que decir que tu hijo es arquitecto o médico es la hostia en verso octosílabo, cuando no tiene nada de especial, excepto una diferente nomenclatura en el título que acompaña a ese miserable trozo de cartulina llamado diploma (o como diablos quiera llamarse), para cuya obtención acaso haya tenido que hincar los codos (que no culturizarse) más que otros. Pero oh, cáspita, retruécanos, rayos y centellas, es el Arquitecto, es el Médico, es el Ingeniero, con letra capital, tú. Que vaya cómo intimida. Y qué menos que postrarse y alabar la valía de dicho convecino, oh sabio entre los sabios (por experiencia afirmo que no hay mayor congregación de borregos que un aula de Ingeniería).

Sin embargo, luego se jode la lavadora, y es el joven aprendiz de fontanero quien, entre miradas a caballo entre la compasión –“¡Oh, pobrecito, no llegó más que a fontanero!”- y el desdén –“A ver cuánto me cobra este sabandija, vago e inútil”- la arregla en un santiamén, sin ostentaciones, limitándose a hacer lo que debe hacer, lo que sabe hacer, sin perder por ello la dignidad, pero permitiendo, al parecer, que esos que se arrastran y arrodillan en actitud mamporrera ante los encantos curriculares del hijo del Doctor Salinas, ergo Doctor Salinas Jr., se sientan ahora en disposición de denigrar y mirar por encima del hombro de alguien con el único y ridículo objetivo recuperar el automancillado honor, en base a unos prejuicios sin razón de ser, aparte de una vergonzosa y vergonzante herencia histórica que pide a gritos ser enterrada en la fosa común de la indecencia humana.
Supongo que será esto lo que se ha dado a llamar equilibrio natural, aunque yo no veo otra cosa que continuos tropezones con la misma piedra: la de la Ignorancia.
Diseñados para la felicidad
Siempre he sido de la opinión de que existe gente diseñada para la felicidad, y por contra, otra que está diseñada para la infelicidad.
Existe gente que es feliz por naturaleza, por conformismo o por adaptación al medio que le ha tocado vivir, que no sufre por sus problemas, que no echa nada de menos ni de más, y si lo echa, no importa, porque sabe consolarse.
Otros, entre los cuales me incluyo, estamos condenados a ser infelices, a no conformarnos y sufrir por eso que no tenemos o eso que nos sobra, que estamos destinados a no disfrutar de lo que el entorno en el que nos ha tocado vivir puede proporcionarnos, que siempre vemos el lado negativo, no por pesimismo, sino por realismo.
Pero hay veces en las que todo esto da igual, si no te adaptas a tu entorno, el entorno se adapta a ti.

No es Beverly Hills, no. Está en pleno corazón de Vizcaya, pero me consta que allí vive al menos un Kevin. Y seguro que ese Kevin Goikomendikoetxebarria será el nuevo novio de Brenda, que habrá dejado previamente a Dylan, porque éste se fue con Kelly, que dejó tirado a Steve, que para más inri, es pelirrojo. Pero hasta él es feliz. O al menos, lo parece.
Existe gente que es feliz por naturaleza, por conformismo o por adaptación al medio que le ha tocado vivir, que no sufre por sus problemas, que no echa nada de menos ni de más, y si lo echa, no importa, porque sabe consolarse.
Otros, entre los cuales me incluyo, estamos condenados a ser infelices, a no conformarnos y sufrir por eso que no tenemos o eso que nos sobra, que estamos destinados a no disfrutar de lo que el entorno en el que nos ha tocado vivir puede proporcionarnos, que siempre vemos el lado negativo, no por pesimismo, sino por realismo.
Pero hay veces en las que todo esto da igual, si no te adaptas a tu entorno, el entorno se adapta a ti.

No es Beverly Hills, no. Está en pleno corazón de Vizcaya, pero me consta que allí vive al menos un Kevin. Y seguro que ese Kevin Goikomendikoetxebarria será el nuevo novio de Brenda, que habrá dejado previamente a Dylan, porque éste se fue con Kelly, que dejó tirado a Steve, que para más inri, es pelirrojo. Pero hasta él es feliz. O al menos, lo parece.
¡Viva la objetividad!
Debe ser por complejos históricos en otros terrenos, pero el caso es que la altanería patológica con la que ensalzan el fútbol español los medios de comunicación raya el absurdo, y en el caso del Real Madrid, no existen adjetivos.

¿Ven a este tipo?
Se llama Zlatan Ibrahimovic, es sueco, de ascendencia balcánico-musulmán. Desde hace tres años vengo siguiéndole, y manteniendo que va a ser el mejor futbolista del mundo en breves, si es que no lo es ya. En mi opinión, lo es.
Actualmente juega en la Juventus de Turín, el equipo italiano que ayer eliminó al Real Madrid. Y el muchacho, sin hacer para nada un gran partido, dio todo un recital de calidad, demostrando que el hecho de medir 1'95 y tener el centro de gravedad alto no es, ni mucho menos, sinónimo de torpeza. Ved si podéis la jugada que hizo en el córner, caño a Gravesen incluido, y disfrutad.
Pues bien, yo no salía de mi asombro al escuchar al señor Michel González en la retransmisión de TVE, repetir una vez tras otra, sin venir a cuento, que el resultado era injusto, que la Juventus no atacaba (gracias, estadísticas, por existir), y cágate lorito, que la calidad la ponía el Real Madrid, que la Juventus no tiene calidad. ¿Estaba acaso usted, señor Michel, viendo otro partido? ¿Tal vez un Juventus-Real Madrid con los chavales en Brunete, de ahí la confusión? Porque, de otro modo, no me explico cómo puede ofender de semejante manera a los espectadores. Señor Michel González, el señor Ibrahimovic, él solito, y sin hacer un buen partido para lo que acostumbra, demostró bastante más calidad que los 14 galácticos y el señor Luxemburgo juntos.
Pero no queda ahí la cosa. El caso de Michel podría llegar a comprenderse, pues todos sabemos qué dos inclinaciones tiene (el merengue y los genitales colombianos), pero cuando por la noche enciendo la radio y escucho, en dos emisoras diferentes, una y otra vez el mismo discurso quejica de siempre, que si los italianos juegan siempre a defender y aprovechar sus ocasiones, que si el Madrid tiene más calidad, que si fue mala suerte, que si el Madrid pierde porque es un equipo viejo, y que si la abuela fuma Lucky Strike, pues sinceramente, sentí rabia e impotencia, por ver que todo el puñetero imperio mediático defendía lo indefendible, y no solo indefendible, sino deliberadamente falso, sabiendo que, al día siguiente, y dada la innegable personalidad propia del españolito medio, la mitad de las conversaciones de bar repetirían el mismo discurso, como de hecho ha sucedido en lo que yo he podido escuchar.
No voy a decir que me sorprenda en exceso, habidas cuentas que para cierto sector del periodismo radiofónico deportivo un balón que llega mansamente a las manos de Iker Casillas por el centro de la portería se llama "¡¡¡¡¡¡Paradón de Casillas!!!!!!"...
Pero sí me fastidia un poco, la autocrítica no existe, y sí sobra, en cambio, la envidia, que impide reconocer los méritos a los demás.
Ya digo que sospecho que se deba a otra serie de complejos históricos en otros terrenos... y si es así, ya hay otro nuevo terreno para acomplejarse.
Aunque no hay nada más acomplejante que ser un acomplejado...

¿Ven a este tipo?
Se llama Zlatan Ibrahimovic, es sueco, de ascendencia balcánico-musulmán. Desde hace tres años vengo siguiéndole, y manteniendo que va a ser el mejor futbolista del mundo en breves, si es que no lo es ya. En mi opinión, lo es.
Actualmente juega en la Juventus de Turín, el equipo italiano que ayer eliminó al Real Madrid. Y el muchacho, sin hacer para nada un gran partido, dio todo un recital de calidad, demostrando que el hecho de medir 1'95 y tener el centro de gravedad alto no es, ni mucho menos, sinónimo de torpeza. Ved si podéis la jugada que hizo en el córner, caño a Gravesen incluido, y disfrutad.
Pues bien, yo no salía de mi asombro al escuchar al señor Michel González en la retransmisión de TVE, repetir una vez tras otra, sin venir a cuento, que el resultado era injusto, que la Juventus no atacaba (gracias, estadísticas, por existir), y cágate lorito, que la calidad la ponía el Real Madrid, que la Juventus no tiene calidad. ¿Estaba acaso usted, señor Michel, viendo otro partido? ¿Tal vez un Juventus-Real Madrid con los chavales en Brunete, de ahí la confusión? Porque, de otro modo, no me explico cómo puede ofender de semejante manera a los espectadores. Señor Michel González, el señor Ibrahimovic, él solito, y sin hacer un buen partido para lo que acostumbra, demostró bastante más calidad que los 14 galácticos y el señor Luxemburgo juntos.
Pero no queda ahí la cosa. El caso de Michel podría llegar a comprenderse, pues todos sabemos qué dos inclinaciones tiene (el merengue y los genitales colombianos), pero cuando por la noche enciendo la radio y escucho, en dos emisoras diferentes, una y otra vez el mismo discurso quejica de siempre, que si los italianos juegan siempre a defender y aprovechar sus ocasiones, que si el Madrid tiene más calidad, que si fue mala suerte, que si el Madrid pierde porque es un equipo viejo, y que si la abuela fuma Lucky Strike, pues sinceramente, sentí rabia e impotencia, por ver que todo el puñetero imperio mediático defendía lo indefendible, y no solo indefendible, sino deliberadamente falso, sabiendo que, al día siguiente, y dada la innegable personalidad propia del españolito medio, la mitad de las conversaciones de bar repetirían el mismo discurso, como de hecho ha sucedido en lo que yo he podido escuchar.
No voy a decir que me sorprenda en exceso, habidas cuentas que para cierto sector del periodismo radiofónico deportivo un balón que llega mansamente a las manos de Iker Casillas por el centro de la portería se llama "¡¡¡¡¡¡Paradón de Casillas!!!!!!"...
Pero sí me fastidia un poco, la autocrítica no existe, y sí sobra, en cambio, la envidia, que impide reconocer los méritos a los demás.
Ya digo que sospecho que se deba a otra serie de complejos históricos en otros terrenos... y si es así, ya hay otro nuevo terreno para acomplejarse.
Aunque no hay nada más acomplejante que ser un acomplejado...
Frikismo que no lo es tanto
Existe en este país, gracias en parte a cierto sector del late night televisivo, una afición desmedida por emplear la palabra friki a tutiplén, sin criterio alguno, a forma de comodín.
A mí, sin embargo, me parece sangrante su uso en algunos casos. Porque "friki", es decir, "monstruoso", es algo cuyo contenido, más que su envoltorio, lo es igualmente. Vamos, que a mí me da igual que el huevo Kinder sea cuadrado, si me trae todas las piezas del cochecito... ahora bien, como falte el chasis...
Te voy a leer el pensamiento, estimado lector: Ha sido un símil lamentable.
Lo sé, soy perfectamente consciente de ello. Pero es que estoy preparando el terreno para lo que viene ahora, que posiblemente deje por los suelos el merecido honor y prestigio que desde esta página me he ido granjeando entre vosotros mis fieles y acérrimos lectores.
¿Por qué se trata de "friki", sin dejar el más mínimo margen a defenderse, a las Supremas de Móstoles?
Reconozco ante todo que no he visto tan magno espectáculo. No soy en absoluto seguidor de las galas de Eurovisión, y las OTIS tan solo me evocan a un fabricante de ascensores.
No obstante, puedo intuir de forma bastante nítida en qué consiste el esperpéntico espectáculo, sin más que reparar un instante en el atrezzo y apariencia de las tres marujas exhibicionistas en cuestión, y también puedo más o menos deducir cuál puede ser la melodía.
Sin embargo, me parece injusto que por ese patético envoltorio se tache de algo que no es a todo el conjunto. Y es que la canción en cuestión no es tan lamentable como parece, ya que trata un tema muy real, acaso demasiado real. Desde luego, más real que el 99% de las baladas de amor.
Un fin de semana, en El Corte Ingléh
Tu me convensihte pa comprarte el interné
Mardito momento, que fue mi perdisión
Pueh dehde ese día ya no hasemoh el amóh
Tú ya no me mirah, yo ya no te importo
Y si me insinuo tu me diseh que pa qué
Que con esoh cuerpoh y con lo poco que gahtan
Te salen máh baratah lah muhereh der pesé
Y que tú prefiereh pasarte todo el día pegado a la pantalla a a a aaaaaa
Ereh un enferemo, ereh un enferemo
Ereh un enferemo der sibersesso
Me poneh loh cuennoh, me ponne loh cuennoh
Uvedoble uve tiah buenah puntocom
Mira vida mía ehto es un infienno
Mira vida mía quiero la separasión
Ereh un enferemo, ereh un enferemo
Ereh un enferemo der sibersesso
Me poneh loh cuennoh, me ponne loh cuennoh
Con el dihco duro, la pantalla y el ratón
Mira vida mía ehto es un infienno
Mira vida mía dame la separasión
Una noshe dehtah, que no pude dormíh
Ehcushé unoh ruidoh mu ehtrañoh para mí
Era mi marío hasiéndole el amóh
A una tal Pamela dentro del ordenadóh
Tú ya no me quiereh, yo ya no te hago farta
Que el amóh internauta es un veneno sin’iguáh
Y si me pongo sessi me diseh a la cara
Que la tarifa plana te compensa musho máh
Pero uno dehtoh díah, que me pilléh de malah
Te tragah la pantalla a a aaaaa
Ereh un enferemo, ereh un enferemo
Ereh un enferemo der sibersesso
Me poneh loh cuennoh, me ponne loh cuennoh
Uvedoble uve tiah buenah puntocom
Mira vida mía ehto es un infienno
Mira vida mía quiero la separasión
Ereh un enferemo, ereh un enferemo
Ereh un enferemo der sibersesso
Me poneh loh cuennoh, me ponne loh cuennoh
Con el dihco duro, la pantalla y el ratón
Mira vida mía ehto es un infienno
Mira vida mía dame la separasión
Supongo que esa peculiar entonación no es más que parte de ese atrezzo "friki", un reclamo comercial al fin y al cabo, habidas cuentas del éxito que tiene.
Pero, como decía, obviando lo que es el envoltorio, es una canción realmente emotiva, sincera y comprometida. ¿Quién había de acordarse, sino, de la figura del asocial, del friki internauta, de ese individuo con purulencias seborreicas por todo el cutis, gafas, coleta, barriga cervecera y tirantes sobre una camiseta negra de Iron Maiden? ¿Acaso no existe este individuo, cuando representa a una gran parte de esta sociedad, aumentando día a día?
Señores, no hay más que entrar en cualquiera de los concurridos chats de Internet para encontrarnos con miles de prototipos de esto, empecinados en repartir amor en forma de emoticon, smuackis al por mayor, pendientes del wen royito universal, de que ningún "delincuente malhechor" virtual ose despreciar, criticar, poner en duda o incluso negarse a participar de ese reducto de afecto verdadero, esa secta del ciberlove o como quiera llamarse, donde a base de darse cremita mutuamente, todos sus miembros consiguen superar la carencia que de la misma tiene, sin duda, su "cutis" real, ese que a menudo va acompañado de blanquecinas protuberancias.
Y no es en absoluto extraña la figura del individuo casado y con hijos que, de golpe y porrazo, se pasa a la cultura amor por fibra óptica; no es extraña, en definitiva, la figura que retratan Las Supremas.
El mundo de los blogs tampoco es ajeno a esta sectarización virtual. No hay más que echar un vistazo a algunos de los blogs más concurridos, como el de Ardelia, para darse cuenta de ello. A la más mínima crítica que recibe el blog en cuestión, por la razón que sea, salta la guardia pretoriana de fieles mamporreros en defensa, todos con el mismo argumento ("si no te gusta, no lo leas, pero lo que te pasa es que tienes envidia"), convirtiendo en estéril cualquier atisbo de crítica, incluso cuando ésta es constructiva. Y, por supuesto, el 90% de esos mamporreros son varones solteros en permanente celo, que pretenden, acaso, sacar algún provecho lujurioso de tan sincera y enfervorizada amistad cibernética.
¿Alguien se había planteado alguna vez la impagable labor social y humanitaria que cumplen las Kedadas?
A mí, sin embargo, me parece sangrante su uso en algunos casos. Porque "friki", es decir, "monstruoso", es algo cuyo contenido, más que su envoltorio, lo es igualmente. Vamos, que a mí me da igual que el huevo Kinder sea cuadrado, si me trae todas las piezas del cochecito... ahora bien, como falte el chasis...
Te voy a leer el pensamiento, estimado lector: Ha sido un símil lamentable.
Lo sé, soy perfectamente consciente de ello. Pero es que estoy preparando el terreno para lo que viene ahora, que posiblemente deje por los suelos el merecido honor y prestigio que desde esta página me he ido granjeando entre vosotros mis fieles y acérrimos lectores.
¿Por qué se trata de "friki", sin dejar el más mínimo margen a defenderse, a las Supremas de Móstoles?
Reconozco ante todo que no he visto tan magno espectáculo. No soy en absoluto seguidor de las galas de Eurovisión, y las OTIS tan solo me evocan a un fabricante de ascensores.
No obstante, puedo intuir de forma bastante nítida en qué consiste el esperpéntico espectáculo, sin más que reparar un instante en el atrezzo y apariencia de las tres marujas exhibicionistas en cuestión, y también puedo más o menos deducir cuál puede ser la melodía.
Sin embargo, me parece injusto que por ese patético envoltorio se tache de algo que no es a todo el conjunto. Y es que la canción en cuestión no es tan lamentable como parece, ya que trata un tema muy real, acaso demasiado real. Desde luego, más real que el 99% de las baladas de amor.
Un fin de semana, en El Corte Ingléh
Tu me convensihte pa comprarte el interné
Mardito momento, que fue mi perdisión
Pueh dehde ese día ya no hasemoh el amóh
Tú ya no me mirah, yo ya no te importo
Y si me insinuo tu me diseh que pa qué
Que con esoh cuerpoh y con lo poco que gahtan
Te salen máh baratah lah muhereh der pesé
Y que tú prefiereh pasarte todo el día pegado a la pantalla a a a aaaaaa
Ereh un enferemo, ereh un enferemo
Ereh un enferemo der sibersesso
Me poneh loh cuennoh, me ponne loh cuennoh
Uvedoble uve tiah buenah puntocom
Mira vida mía ehto es un infienno
Mira vida mía quiero la separasión
Ereh un enferemo, ereh un enferemo
Ereh un enferemo der sibersesso
Me poneh loh cuennoh, me ponne loh cuennoh
Con el dihco duro, la pantalla y el ratón
Mira vida mía ehto es un infienno
Mira vida mía dame la separasión
Una noshe dehtah, que no pude dormíh
Ehcushé unoh ruidoh mu ehtrañoh para mí
Era mi marío hasiéndole el amóh
A una tal Pamela dentro del ordenadóh
Tú ya no me quiereh, yo ya no te hago farta
Que el amóh internauta es un veneno sin’iguáh
Y si me pongo sessi me diseh a la cara
Que la tarifa plana te compensa musho máh
Pero uno dehtoh díah, que me pilléh de malah
Te tragah la pantalla a a aaaaa
Ereh un enferemo, ereh un enferemo
Ereh un enferemo der sibersesso
Me poneh loh cuennoh, me ponne loh cuennoh
Uvedoble uve tiah buenah puntocom
Mira vida mía ehto es un infienno
Mira vida mía quiero la separasión
Ereh un enferemo, ereh un enferemo
Ereh un enferemo der sibersesso
Me poneh loh cuennoh, me ponne loh cuennoh
Con el dihco duro, la pantalla y el ratón
Mira vida mía ehto es un infienno
Mira vida mía dame la separasión
Supongo que esa peculiar entonación no es más que parte de ese atrezzo "friki", un reclamo comercial al fin y al cabo, habidas cuentas del éxito que tiene.
Pero, como decía, obviando lo que es el envoltorio, es una canción realmente emotiva, sincera y comprometida. ¿Quién había de acordarse, sino, de la figura del asocial, del friki internauta, de ese individuo con purulencias seborreicas por todo el cutis, gafas, coleta, barriga cervecera y tirantes sobre una camiseta negra de Iron Maiden? ¿Acaso no existe este individuo, cuando representa a una gran parte de esta sociedad, aumentando día a día?
Señores, no hay más que entrar en cualquiera de los concurridos chats de Internet para encontrarnos con miles de prototipos de esto, empecinados en repartir amor en forma de emoticon, smuackis al por mayor, pendientes del wen royito universal, de que ningún "delincuente malhechor" virtual ose despreciar, criticar, poner en duda o incluso negarse a participar de ese reducto de afecto verdadero, esa secta del ciberlove o como quiera llamarse, donde a base de darse cremita mutuamente, todos sus miembros consiguen superar la carencia que de la misma tiene, sin duda, su "cutis" real, ese que a menudo va acompañado de blanquecinas protuberancias.
Y no es en absoluto extraña la figura del individuo casado y con hijos que, de golpe y porrazo, se pasa a la cultura amor por fibra óptica; no es extraña, en definitiva, la figura que retratan Las Supremas.
El mundo de los blogs tampoco es ajeno a esta sectarización virtual. No hay más que echar un vistazo a algunos de los blogs más concurridos, como el de Ardelia, para darse cuenta de ello. A la más mínima crítica que recibe el blog en cuestión, por la razón que sea, salta la guardia pretoriana de fieles mamporreros en defensa, todos con el mismo argumento ("si no te gusta, no lo leas, pero lo que te pasa es que tienes envidia"), convirtiendo en estéril cualquier atisbo de crítica, incluso cuando ésta es constructiva. Y, por supuesto, el 90% de esos mamporreros son varones solteros en permanente celo, que pretenden, acaso, sacar algún provecho lujurioso de tan sincera y enfervorizada amistad cibernética.
¿Alguien se había planteado alguna vez la impagable labor social y humanitaria que cumplen las Kedadas?
Crónica de una rutina anunciada
No sé si eran seis, siete u ocho los meses transcurridos desde la última vez que salí un sábado, lo que se dice, "de marcha", hasta anoche.
Me confieso incapaz de descrifrar dónde reside dicha "marcha", y posiblemente nunca lo consiga, acaso debido al trauma infantil ocasionado por la estimable Leticia Sabater...
El caso es que lo de anoche fue la crónica de una rutina anunciada, pues por más que hace casi un año que no me encontraba en esa situación, ni siquiera llegó a ser un dèja vu, ya que en mi mente estaba perfectamente definido y asumido el previsible "programa de actividades" que me esperaba:
20:00 - Reunión en torno a un botellón. Besos y saludos. Pertinentes y archirrepetidas explicaciones de por qué no participo en la el mismo, en su vertiente ingestiva.
23:00 - Directos al tren. Una vez sentados, comienzan a aflorar los primeros síntomas de un tal Simón, tratamiento nobiliario incluído, y una tal María, aparentemente un matrimonio muy estable.
00:00 - Llegada a "la zona". Interesantísima ruta por los bares, impresionantes paisajes de líquido y cristal. 5 euros por cubata. Comienzo a conceder préstamos e hipotecas, que con el tiempo, debido a la amnesia, a buen seguro prescribirán.
01:00 - Entrada en pub, discoteca o disco-pub, no estoy muy puesto en la nomenclatura de establecimientos de hostelería. Lo que antes eran síntomas, ya comienzan a ser efectos. Ridículos movimientos epilépticos frente a mi pétrea y ajenamente avergonzada expresión. Repentinas apariciones de conocidos -y desconocidos- que se confiesan amigos. Tumultuosos desfiles a los aseos, terror de las pituitarias.
03:00 - Lo que antes eran efectos, ahora son estragos. Pérdida completa de la conciencia. Mientras, yo sigo impasible, observando... y aburriéndome como una ostra, por supuesto.
05:00 - Desfile al tren, de vuelta a casa. Junto a mí, varias figuras tambaleantes. Ocasionales erupciones de flujos gástricos. Me siento por momentos médico sin fronteras, por momentos un pobre gilipollas nuevamente engañado.
Al bajar de la estación, la estocada final:
-¿Qué caña esta noche, no?
Pues sí. La caña. De remolacha.
Fíjate si ha sido la caña, que esta vez ni siquiera me ha entrado un ataque de asma debido al humo de tabaco. Eso sí, he tenido que soportar con aparente indiferencia cómo os marchábais cada dos por tres sin avisar, uno al servicio, otro a intentar cortejar a alguna ebria barely legal, otro tras los pasos de ese esporádico colega de toda la vida que promete el oro y el moro de la diversión. Y, qué remedio, uno que decide salir por una vez con el único fin de reencontrarse con sus amistades por un rato, y que se encuentra fuera de lugar, fuera de su ambiente, que no tiene ningun interés especial por los lavabos ni sufre de ninguna problemática urinaria, que tampoco tiene ningún interés en los cócteles de alcohol y puericultura , y que, por supuesto, tampoco tiene la menor intención de participar en las alucinantes propuestas lúdicas que ese amigo de toda la vida, a quien uno no conoce, y duda que su interlocutor lo haga de más de cuatro palabras, generosamente ofrece, se ve obligatoriamente relegado a la observación de múltiples situaciones paralelas, a la inercial audición de instructivas conversaciones sobre química y botánica aplicadas, que parecen ser las disciplinas científicas predilectas las noches de los sábados, y con la vana esperanza de recibir la visita de esa onírica alma gemela que no encaje ni aparente hacerlo en ese ambiente, y que se empeña en revelarse inexistente...
Pero, ahora que lo pienso... ¡Qué egoísta que soy, cojones! Satisfecho debería encontrarme al saberme realmente útil y estimado a la hora de volver a casa, cuando mi hombro se revela como el único cimiento estable sobre el que apoyar esa grave desestabilidad estructural llamada Inconsciencia.
Me temo que me espera otra buena cantidad de meses de abstinencia...
Me confieso incapaz de descrifrar dónde reside dicha "marcha", y posiblemente nunca lo consiga, acaso debido al trauma infantil ocasionado por la estimable Leticia Sabater...
El caso es que lo de anoche fue la crónica de una rutina anunciada, pues por más que hace casi un año que no me encontraba en esa situación, ni siquiera llegó a ser un dèja vu, ya que en mi mente estaba perfectamente definido y asumido el previsible "programa de actividades" que me esperaba:
20:00 - Reunión en torno a un botellón. Besos y saludos. Pertinentes y archirrepetidas explicaciones de por qué no participo en la el mismo, en su vertiente ingestiva.
23:00 - Directos al tren. Una vez sentados, comienzan a aflorar los primeros síntomas de un tal Simón, tratamiento nobiliario incluído, y una tal María, aparentemente un matrimonio muy estable.
00:00 - Llegada a "la zona". Interesantísima ruta por los bares, impresionantes paisajes de líquido y cristal. 5 euros por cubata. Comienzo a conceder préstamos e hipotecas, que con el tiempo, debido a la amnesia, a buen seguro prescribirán.
01:00 - Entrada en pub, discoteca o disco-pub, no estoy muy puesto en la nomenclatura de establecimientos de hostelería. Lo que antes eran síntomas, ya comienzan a ser efectos. Ridículos movimientos epilépticos frente a mi pétrea y ajenamente avergonzada expresión. Repentinas apariciones de conocidos -y desconocidos- que se confiesan amigos. Tumultuosos desfiles a los aseos, terror de las pituitarias.
03:00 - Lo que antes eran efectos, ahora son estragos. Pérdida completa de la conciencia. Mientras, yo sigo impasible, observando... y aburriéndome como una ostra, por supuesto.
05:00 - Desfile al tren, de vuelta a casa. Junto a mí, varias figuras tambaleantes. Ocasionales erupciones de flujos gástricos. Me siento por momentos médico sin fronteras, por momentos un pobre gilipollas nuevamente engañado.
Al bajar de la estación, la estocada final:
-¿Qué caña esta noche, no?
Pues sí. La caña. De remolacha.
Fíjate si ha sido la caña, que esta vez ni siquiera me ha entrado un ataque de asma debido al humo de tabaco. Eso sí, he tenido que soportar con aparente indiferencia cómo os marchábais cada dos por tres sin avisar, uno al servicio, otro a intentar cortejar a alguna ebria barely legal, otro tras los pasos de ese esporádico colega de toda la vida que promete el oro y el moro de la diversión. Y, qué remedio, uno que decide salir por una vez con el único fin de reencontrarse con sus amistades por un rato, y que se encuentra fuera de lugar, fuera de su ambiente, que no tiene ningun interés especial por los lavabos ni sufre de ninguna problemática urinaria, que tampoco tiene ningún interés en los cócteles de alcohol y puericultura , y que, por supuesto, tampoco tiene la menor intención de participar en las alucinantes propuestas lúdicas que ese amigo de toda la vida, a quien uno no conoce, y duda que su interlocutor lo haga de más de cuatro palabras, generosamente ofrece, se ve obligatoriamente relegado a la observación de múltiples situaciones paralelas, a la inercial audición de instructivas conversaciones sobre química y botánica aplicadas, que parecen ser las disciplinas científicas predilectas las noches de los sábados, y con la vana esperanza de recibir la visita de esa onírica alma gemela que no encaje ni aparente hacerlo en ese ambiente, y que se empeña en revelarse inexistente...
Pero, ahora que lo pienso... ¡Qué egoísta que soy, cojones! Satisfecho debería encontrarme al saberme realmente útil y estimado a la hora de volver a casa, cuando mi hombro se revela como el único cimiento estable sobre el que apoyar esa grave desestabilidad estructural llamada Inconsciencia.
Me temo que me espera otra buena cantidad de meses de abstinencia...
Miseria Humana (Capítulo IV): La Mosquita Muerta
Un instituto cualquiera, aula de Primero de Bachillerato.
Una alumna abre su mochila, y allí encuentra una nota anónima, que reza lo siguiente:
"Te crees muy lista, pero no te saldrás con la tuya. No vas a conseguir la beca, yo te lo impediré; por muy buenas notas que saques, yo las sacaré mejores".
[Basado en hechos reales].
Hasta ese punto llegan los delirios de competitividad. En otros campos, estaríamos hablando de mobbing puro y duro. En una institución académica, este hecho se considera como algo normal, incluso loable, ya que representa en sí mismo los valores que la educación actual fomenta.
Pero no voy a entrar en el hecho en sí, sino en su autor. Es la chica que se encuentra en primera fila, la que siempre atiende, la que siempre asiente, la que siempre observa a la profesora con cara de borreguito Norit, la que nunca rompe un plato.
La alumna receptora del mensaje se lo comunica a la profesora. Ésta, avispadísima funcionaria, le pregunta quién cree que ha sido. La joven le responde, dándole el nombre con total certeza, a sabiendas de que no se equivoca en su juicio. Pero la profesora se niega a creerlo, anteponiendo su propia ingenuidad al malestar la muchacha. "Es imposible que haya sido ella". Emitido el veredicto, de nada sirven las alegaciones en forma de experiencias pasadas, malas miradas, etc.
La mosquita muerta ha vuelto a vencer. Ha vuelto a poner, triunfante, sus patas sobre la mierda. Y ha sentido placer.
***************************************************************************
P.D. : Hoy he cambiado un poco mi opinión sobre los pelirrojos. O mejor dicho, sobre las pelirrojas. Bueno, en realidad no lo sé. En cualquier caso, estoy hablando de pelirrojez con ausencia de pecas.
Una alumna abre su mochila, y allí encuentra una nota anónima, que reza lo siguiente:
"Te crees muy lista, pero no te saldrás con la tuya. No vas a conseguir la beca, yo te lo impediré; por muy buenas notas que saques, yo las sacaré mejores".
[Basado en hechos reales].
Hasta ese punto llegan los delirios de competitividad. En otros campos, estaríamos hablando de mobbing puro y duro. En una institución académica, este hecho se considera como algo normal, incluso loable, ya que representa en sí mismo los valores que la educación actual fomenta.
Pero no voy a entrar en el hecho en sí, sino en su autor. Es la chica que se encuentra en primera fila, la que siempre atiende, la que siempre asiente, la que siempre observa a la profesora con cara de borreguito Norit, la que nunca rompe un plato.
La alumna receptora del mensaje se lo comunica a la profesora. Ésta, avispadísima funcionaria, le pregunta quién cree que ha sido. La joven le responde, dándole el nombre con total certeza, a sabiendas de que no se equivoca en su juicio. Pero la profesora se niega a creerlo, anteponiendo su propia ingenuidad al malestar la muchacha. "Es imposible que haya sido ella". Emitido el veredicto, de nada sirven las alegaciones en forma de experiencias pasadas, malas miradas, etc.
La mosquita muerta ha vuelto a vencer. Ha vuelto a poner, triunfante, sus patas sobre la mierda. Y ha sentido placer.
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P.D. : Hoy he cambiado un poco mi opinión sobre los pelirrojos. O mejor dicho, sobre las pelirrojas. Bueno, en realidad no lo sé. En cualquier caso, estoy hablando de pelirrojez con ausencia de pecas.
San Francisco Express
Todas las ciudades tienen el suyo (o los suyos): en Madrid están Palomeras o La Ventilla, en Barcelona La Mina o Can Tunis, en Sevilla las 3000 Viviendas o Los Pajaritos...
Hablo, como habréis supuesto, de los llamados "barrios marginales", "barrios conflictivos" o miles de adjetivos que vienen a designar lo mismo, que no es otra cosa que suburbios degradados, que viven de espaldas a e ignorados por la urbanización y la especulación, donde viven hacinadas las clases más humildes.
En Bilbao también existen varios, pero el más famoso, es decir, el más degradado, es el barrio de San Francisco.
San Francisco es la parte de la ciudad vieja situada al otro lado de la Ría, partiendo, claro está, del Casco Viejo "tradicional", es decir, "Las Siete Calles", el que promocionan las Guías Turísticas, el que da "solera" a la ciudad.
Sin embargo, no es menos histórico el barrio situado al otro lado del Nervión, antaño núcleo comercial y con un toque bohemio.

En esta foto se puede ver el que me consta que es el edificio de hormigón más antiguo de España, situado en la ribera de la ría... pero en la orilla "mala".
Con el tiempo, fueron llegando clases obreras, procedentes de otras regiones españolas (castellanos y gallegos, mayormente), y el barrio se fue convirtiendo poco a poco en una de las zonas con más vida nocturna de la ciudad.
Sin embargo, la reconversión industrial hizo estragos en la zona, en lo que supone una historia paralela a la de la mayoría de los barrios de similares características en las diferentes ciudades.

Las viviendas, baratas y decadentes, convirtieron el barrio en el destino preferente de inmigrantes de toda clase, abundando los marroquíes y subsaharianos, amén de gitanos, algunos de los cuales se dedicaban, gracias a la emergente lacra de la droga, en el tráfico de estupefacientes. Del mismo modo, una ingente cantidad de mujeres comenzaron a dedicarse a la prostitución, pasando del alterne de bares de luces y cabarets a las putas toxicómanas de esquina, que han sido la constante durante la década de los 90. No hay más que pasarse por la calle Cortes para comprobarlo in situ, aunque incluso este "negocio" está en plena recesión (por pura cuestión médica)...

Actualmente, nos encontramos con un barrio en plena agonía. Bueno... agonía urbanística. Porque la vida que tenía antaño no la ha perdido.
Por contra, en vez de Marías y Pacos, actualmente son Lailas y Mohammeds quienes le dan vida. Es, sin lugar a dudas, un espectáculo digno de ver.
No voy a negar que acojona un poco, ya que somos temerosos a lo extraño por naturaleza. Para colmo, los medios de comunicación locales no ayudan demasiado a la necesaria "normalización", sino que agravan aún más la mala imagen del barrio, aludiendo a las "diarias redadas policiales".
Sin embargo, encontrarse 500 subsaharianos juntos en la plaza del barrio a las 12 de la mañana es una escena que marca. A mí me marcó, desde luego. Es posible que entre los 5000 inmigrantes que aproximadamente viven en el barrio (casi la mitad de la población) haya carteristas o traficantes, no voy a negarlo, pero es del todo injusto que se haga extensible a todos ellos. Ellos tratan de vivir, tratan de escapar de un capricho de los Atlantes. Y sí, se recluyen en ghettos... ¡qué alternativa les queda!
¿Acaso si uno de nosotros fuera a vivir a Australia, pongamos por caso, no acudiría como primera opción a otros españoles allí residentes?
Es un mecanismo de autodefensa, pues todos nos sentimos en principio vulnerables en tierra extraña.

Pero escuchar a plena luz del día los gritos de alegres niños de estrafalarios peinados, vivaces tertulias en exóticas lenguas, o ver establecimientos comerciales con jeroglíficas grafías en sus letreros vale mucho más que 500 páginas en la sección de "Sucesos".
En San Francisco no se respira decadencia. Se respiran arenas del Sáhara, aguas del Ganges, vegetación del Congo. Se respira vida.
Hablo, como habréis supuesto, de los llamados "barrios marginales", "barrios conflictivos" o miles de adjetivos que vienen a designar lo mismo, que no es otra cosa que suburbios degradados, que viven de espaldas a e ignorados por la urbanización y la especulación, donde viven hacinadas las clases más humildes.
En Bilbao también existen varios, pero el más famoso, es decir, el más degradado, es el barrio de San Francisco.
San Francisco es la parte de la ciudad vieja situada al otro lado de la Ría, partiendo, claro está, del Casco Viejo "tradicional", es decir, "Las Siete Calles", el que promocionan las Guías Turísticas, el que da "solera" a la ciudad.
Sin embargo, no es menos histórico el barrio situado al otro lado del Nervión, antaño núcleo comercial y con un toque bohemio.

En esta foto se puede ver el que me consta que es el edificio de hormigón más antiguo de España, situado en la ribera de la ría... pero en la orilla "mala".
Con el tiempo, fueron llegando clases obreras, procedentes de otras regiones españolas (castellanos y gallegos, mayormente), y el barrio se fue convirtiendo poco a poco en una de las zonas con más vida nocturna de la ciudad.
Sin embargo, la reconversión industrial hizo estragos en la zona, en lo que supone una historia paralela a la de la mayoría de los barrios de similares características en las diferentes ciudades.

Las viviendas, baratas y decadentes, convirtieron el barrio en el destino preferente de inmigrantes de toda clase, abundando los marroquíes y subsaharianos, amén de gitanos, algunos de los cuales se dedicaban, gracias a la emergente lacra de la droga, en el tráfico de estupefacientes. Del mismo modo, una ingente cantidad de mujeres comenzaron a dedicarse a la prostitución, pasando del alterne de bares de luces y cabarets a las putas toxicómanas de esquina, que han sido la constante durante la década de los 90. No hay más que pasarse por la calle Cortes para comprobarlo in situ, aunque incluso este "negocio" está en plena recesión (por pura cuestión médica)...

Actualmente, nos encontramos con un barrio en plena agonía. Bueno... agonía urbanística. Porque la vida que tenía antaño no la ha perdido.
Por contra, en vez de Marías y Pacos, actualmente son Lailas y Mohammeds quienes le dan vida. Es, sin lugar a dudas, un espectáculo digno de ver.
No voy a negar que acojona un poco, ya que somos temerosos a lo extraño por naturaleza. Para colmo, los medios de comunicación locales no ayudan demasiado a la necesaria "normalización", sino que agravan aún más la mala imagen del barrio, aludiendo a las "diarias redadas policiales".
Sin embargo, encontrarse 500 subsaharianos juntos en la plaza del barrio a las 12 de la mañana es una escena que marca. A mí me marcó, desde luego. Es posible que entre los 5000 inmigrantes que aproximadamente viven en el barrio (casi la mitad de la población) haya carteristas o traficantes, no voy a negarlo, pero es del todo injusto que se haga extensible a todos ellos. Ellos tratan de vivir, tratan de escapar de un capricho de los Atlantes. Y sí, se recluyen en ghettos... ¡qué alternativa les queda!
¿Acaso si uno de nosotros fuera a vivir a Australia, pongamos por caso, no acudiría como primera opción a otros españoles allí residentes?
Es un mecanismo de autodefensa, pues todos nos sentimos en principio vulnerables en tierra extraña.

Pero escuchar a plena luz del día los gritos de alegres niños de estrafalarios peinados, vivaces tertulias en exóticas lenguas, o ver establecimientos comerciales con jeroglíficas grafías en sus letreros vale mucho más que 500 páginas en la sección de "Sucesos".
En San Francisco no se respira decadencia. Se respiran arenas del Sáhara, aguas del Ganges, vegetación del Congo. Se respira vida.





