Blogs.ya.com Quitar publicidad
En el Ojo del Huracán
Frente borrascoso procedente del Norte. Posibles turbulencias.
Acerca de
Nací en 1984 en un hospital del extrarradio sin las mínimas garantías sanitarias, razón por la cual (creo) fui un niño tonto y algo lento, hasta que, a los nueve años, y mientras repostábamos nuestro Seat Marbella en una gasolinera, le pedí a mi padre que me comprase el disco de Milikito que, entre películas húngaras de rubicundas actrices y sucias bolsas de cubitos de hielo, asomaba timorato en un estante giratorio. Ignoro si fue el azar, o si estaba predestinado a tan elevados propósitos, pero aquellas letras, meditadas y profundas, mensaje subliminal y moraleja incluídas, que rezumaban sabiduría, me abrieron los ojos, y desde entonces, soy un hombre nuevo.
Sindicación
 
Quiero ser traficante
Y os juro por la filmografía de Steven Seagal que no estoy de coña. Es una idea que me viene rondando la cabeza desde hace un tiempo. Sí, quiero se traficante de drogas, a gran escala, si es posible.

Resulta que antes sentía compasión por los pobres diablos que, so pretexto de sentirse más guays que el resto, machacaban sus hígados y destrozaban sus tabiques a los dieciséis años, incapaces de encontrar la felicidad sin sucedáneos de la misma. Aunque fueran ellos, con su proceder, los que me condenaban a quedarme sin adolescencia ni juventud. Daba igual, yo me compadecía de ellos, y no sólo eso, sino que incluso me permitía aconsejarles a algunos de ellos como un padrecito boliviano de la Orden de Jesús, en un ejercicio de magnanimidad del que hoy no puedo menos que arrepentirme.

Sí, ahora se me ha endurecido el corazón, ya no soy tan compasivo. Afortunadamente, estoy aprendiendo a ser más egoísta, y acaso dentro de poco tiempo consiga serlo en la medida en que debería. ¿Que quieren joderse la vida a cambio de una ficticia diversión? ¡Pues que se la jodan, coño, que se la jodan! ¡Que la palmen todos, me importa un rábano! ¡Que se perforen el tabique, que se pudran los dientes, que ni de tenerlos en condiciones son dignos! ¿Hacen ellos algo por mí? No hacen nada, soy para ellos la misma insignificante mierda que ellos deberían ser para mí. ¡Pues que así sea!

Es por ello que, si ahora mismo me ofreciesen ingresar en alguna organización mafiosa y convertirme en un traficante a gran escala, creo que no sentiría ningún remordimiento. Más bien al contrario, disfrutaría cargándome sin piedad a tanto imbécil. Y se lo restregaría por sus imbéciles rostros. “¿Veis ese chalet en primera línea de mar? Pues sabed, ¡oh, miserables!, que es gracias a vuestra estupidez que me lo puedo permitir. ¿Ves la pista de tenis? Ésa me la has pagado tú, tonto’l’higo. ¿Y el campo de golf? Pues ése te lo debo a ti y a tu idiotez”.
No me gustan los lujos, ni aspiro a ellos, pero sólo por ver la cara de esos desgraciados, valdría la pena. “Miradme, necios, y ahora miráos a vosotros, que ni siquiera aspiráis a un ataúd de chapa-okumen cuando la palméis el mes que viene, puñados de escoria”. Y una porcina carcajada de desprecio. Sería muy gratificante.

Y me imagino, aún imberbe, paseándome por las calles del más deprimido de los suburbios con total tranquilidad, imprimiendo miedo y admiración a partes iguales. Con un abrigo de cuello de visón, embutido en joyas y zapatos de diseño, como un campeón negro de los superwelter. Mascando chicle con actitud chulesca con mis blancos y deslumbrantes dientes, lanzando miradas despreciativas a diestro y siniestro. O conduciendo mi Maserati descapotable, con tres modelos croatas en el asiento de atrás. Y cuando viniera uno de ellos, con su chándal de táctel verde y violeta, deportivas Paredes y los dientes negros y ajados, y bajase la ventanilla de su R5 de sexta mano para mendigarme una bolsita, poder espetarle:

“¿Sabes cuál es la diferencia entre tú y yo, basurilla? Que, mientras tú te metías de todo y te creías el más chulo del pueblo, yo era ese pobre pringado que te observaba y se reía de ti sin que lo advirtieras. Y ahora el más chulo del barrio soy yo, y vivo de ti y los lerdos como tú. Y ya ves cómo.”

¡Oh, sí, Mr. Hyde se está apoderando de mí!

Y me encanta.
 
Comentario:
Lamento disentir, pero mucho de lo leído en el escrito de vaporetto y en los mensajes que le siguen me suena a nazi.
Alguien comentó que los heroinómanos de los 80 tenían disculpa por cuestiones sociales. A mi me parece que, sin disculparlos, el vacío existencial es una poderosa razón para consumir drogas.
 
Comentario:
Perlanegra, creo que queda muy bien eso de decir que no se la deseas a nadie, pero piensa si, en lo más profundo de tu corazón, es eso realmente cierto. Si lo es, te felicito.

Yo me alegro cuando a un etarra le explota una bomba, no te lo voy a negar. Me alegro si un violador muere de gonorrea. No defiendo que nadie los mate (aunque hay ocasiones en las que dan ganas), pero si juegan con fuego y se queman, me alegro de que se quemen.

Y los que juegan con el fuego de las drogas, pues no me dan ninguna lástima. Ellos se lo han buscado. Ellos se queman solitos, y no seré yo quien lo lamente.

 
Comentario:
Bueno... estoy de acuerdo en eso de que quien hoy en día cae en el tema de drogas, es porque quiere hacerlo, hay demasiado información al respecto y saben perfectamente donde se menten, aunque yo no les desearía la muerte, de hecho no se la deseo a nadie por muy hijo de puta que sea.

Saludines
 
Comentario:
Exactamente a eso es a lo que voy.

Yo podía sentir pena por aquellos jóvenes de los 80 que caían en la heroína por pura desesperanza, ante las nulas perspectivas de vida que tenían. No lo apruebo, pero me apenaba aquello, sentía lástima por ellos.
Ahora, el que se mete en esos percales, no lo hace por desesperanza (habrá algún caso en que sí, pero no es lo común, y desde luego, ninguno de los que se mete a los quince años lo hace por desesperanza), lo hace porque le da la real gana, por ser más guay que el resto, así que no me da ninguna pena, y casi me alegro si la palman, porque así nos ahorramos tener que cargar con tanta escoria parasitaria inservible.

Y no son sólo los pastilleros...

Sé que suena duro, pero mira, yo ya me he cansado de aconsejar a varias personas, y veo que siguen en lo mismo. Y si no me importan estas personas a quienes me he molestado en aconsejar tantas veces, como para importarme los que no conozco...

Lo dicho, que ya no me dan ninguna pena, y si pudiera aprovecharme, con gusto lo haría. Que ya va siendo hora...

Saludos.
 
Comentario:
jajajajajjaja que peli de Bronx has visto???

En parte tienes razón, si no quieren salvados, para que perder el tiempo intenandolo? el problema es que no palmen y queden medio tontos y los que no hemos caido en esa mierda tengamos que pagarles la atención médica especial con el sudor de nuestra frente. Si, mira que me estoy cabreando, a ver si la palman todos esos pastilleros de mierda molida!

Viva Mr. Hyde!
 
Comentario:
Pues yo estoy contigo. Seré cruel y despiadada como la que más al decir que es una idea buenísima, pero me da igual.

Deja salir de vez en cuando a Mr.Hyde, que no veas cómo reconforta.
 
Comentario:
Yo tambíen quiero ser traficante... pero de gatitoz pequeñoz.

Miauuu
 
Comentario:
Ángela no.
Ligeros inconvenientes de compartir un ordenador.
 
Comentario:
Es que ser Jekyll nunca reconfortó tanto como ser Hyde. El placer de hacer el bien es apenas un atisbo del que se obtiene siendo capaz de disfrutar el mal ajeno.
Por muy políticamente incorrecta que sea, es una de las verdades universales.
 
Comentario:
Si hay regocijo de por medio, dejo la docencia y me hago merquera...
 
Comentario:
No he podido reprimir el orgasmo leyéndote.

Miau.
 
Comentario:
Regocijo, Cyberiana, regocijo.
 
Comentario:
Te pusiste violento Vaporetto!!! Veo, por tu respuesta a Portorosa, que no es venganza lo que buscás...
Entonces, qué ha motivado este surgimiento de tus instintos hydeanos???
Besos mil...
 
Comentario:
No, hombre, Portorosa, no es venganza por nada, que por fortuna, no he sufrido ninguna vejación ni humillación en mi vida.
Simplemente, quiero dejar de ser el niño bueno que hace siempre lo correcto, y empezar a aprovecharme de los demás, como hacen casi todos. Y es de los arriba mencionados de los cuales menos remordimiento sentiría.

Saludos.

 
Comentario:
¡Joder, Vaporetto, qué te ha pasado! Todo esto suena mucho a venganza, a ganas de devolver humillaciones, insultos, malos ratos juveniles y desprecios. ¿Es así?
Todos lo hemos deseado alguna vez, pero yo creo que al final esa gente acaba todo lo mal que cabía suponer, por desgracia. Y lo hacen sin ayuda ni empujones vengativos.

Hombre, no hay que ponerse así... Qué necesidad tienes tú de un chalet con pista de tenis y de un visón. Además, vestido así no podrías escribir nada.

Vamos, hombre, que el Dr. Jekyll es mejor persona, mucho mejor persona, que Hyde.
Un saludo.
No