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En el Ojo del Huracán
Frente borrascoso procedente del Norte. Posibles turbulencias.
Acerca de
Nací en 1984 en un hospital del extrarradio sin las mínimas garantías sanitarias, razón por la cual (creo) fui un niño tonto y algo lento, hasta que, a los nueve años, y mientras repostábamos nuestro Seat Marbella en una gasolinera, le pedí a mi padre que me comprase el disco de Milikito que, entre películas húngaras de rubicundas actrices y sucias bolsas de cubitos de hielo, asomaba timorato en un estante giratorio. Ignoro si fue el azar, o si estaba predestinado a tan elevados propósitos, pero aquellas letras, meditadas y profundas, mensaje subliminal y moraleja incluídas, que rezumaban sabiduría, me abrieron los ojos, y desde entonces, soy un hombre nuevo.
Sindicación
 
El Éxito
Yo creo que es una pregunta que todo el mundo se ha hecho en alguna ocasión. ¿Qué es el Éxito? ¿Dónde reside? ¿Cómo alcanzarlo?. Y todas esas preguntas que, envueltas en un denso halo de retórica de saldo, rezan los manuales americanos de autoayuda y que yo, haciendo gala de mi inequívoca vocación de manual de autoayuda, tampoco eludo.

Sinceramente, pienso que los autores de los mentandos manuales de autoayuda son tipos de lo más listo que hay sobre la faz de la Tierra. Listos, en el sentido de astutos, claro, aunque no exentos de psicología, ya que suelen clavar las inquietudes de la gente. Eso sí, a la hora de materializar las respuestas a esas inquietudes, la cagan de lo lindo. Y no solo porque los ejemplos pretendidamente reales sean del todo ridículos. “Jack no estaba satisfecho en su trabajo. Se sentía agobiado, desmotivado. Pero un día, Jack pensó que aquello no podía seguir así. Jack se dio cuenta de que debía dar a su vida un giro de 180º. Y entonces, vio que su compañera Sheila no era la misma de antes, que ella sí había cambiado. Que no era la misma que conoció en la facultad. Y John decidió seguir sus pasos”. Tampoco por sus sonrojantes metáforas para párvulos, como la archifamosa obra de Spencer Johnson sobre los liliputienses, los ratones y el queso, que llega a producir compasión en el lector, cuando no ganas de arrojar dicha publicación por la letrina. Y es que, hablando de letrinas, donde realmente la cagan, es en el enfoque.
Sí, ya sé que esos manuales llevan una clara intención, que aplaudirían sin dudarlo todos los patronos y peces gordos del mundo empresarial, y que, desde ese punto de vista, no la cagan, sino que transmiten exactamente lo que quieren transmitir. No en vano, suelen ser esos jefazos quienes, con todo el cinismo del mundo, recomiendan a sus empleados esos manuales. “Cómo ser feliz en tu trabajo en 5 pasos (mientras yo te destripo)”. Bla, bla, bla.
Pero si nos atenemos exclusivamente a la terminología de la palabra “autoayuda”, el efecto es el contrario. No tratan de ayudarte, sino llevarte por el sendero que han diseñado para ti.

Desde luego, si a mí me preguntasen qué es el Éxito, lo tengo muy claro. Para mí, tener Éxito es que, cuando te llegue la hora, nadie te recuerde como “José, el arquitecto” ni como “Carlos, el carpintero”. Que nadie te recuerde por tu profesión, sino por alguna cualidad humana. Porque las personas no somos nuestra profesión.
Y no hablo de que te recuerden como “una buena persona”, lo cual seguramente sea indicativo de que hayas sido un idiota cuya memoria haya que consolar. Como lo del buen cutis de las gorditas, vaya. Aunque, en cualquier caso, es preferible ser recordado como “José, el gilipollas” a serlo por la profesión. O "el que sonreía por las mañanas”, “el tímido”, “el de la voz de pito”, lo que sea, cualquier cosa, pero qué menos que ser recordado como persona.
Parece una bobada, pero en estos tiempos que corren, es harto difícil conseguir eso. Es todo un reto. Díganme, sino, a cuántas personas de su entorno alude usted, sí, usted, mi fiel y acérrimo lector, por su profesión, y a cuántas por alguna característica propia de dicha persona...
 
 
Comentario:
A mi en España, me llaman María (la china), pero claro es que hay muchas Marías. En China me llaman la extranjera. De todas formas se que por lo que me recuerdan es por mi sonrisa.

MI hijo de cinco años, llevaba un casco de bombero de plástico que le dieron en el cole. Estábamos en el kiosko y el hombre que vendía le preguntó:

-¿qué eres, un ingeniero?
él quitándose el casco dijo,
-pero, ¿no ve que soy un niño?

Lo del éxito no lo entendí, la verdad es que yo nunca me he hecho esas preguntas. ¿realmente es imprescindible en esta vida?
 
Comentario:
Hola felicidades por tu blog.
Un saludo.

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Comentario:
estoy de acuerdo contigo
espero que me recuerden como la namberguan que nos hizo reir siempre
un saludo
 
Comentario:
Cuando alguien muere, siempre se oye lo mismo, "pura farsa", por que a tú sepelio van tanto los que te quieren como los que te odian o envidian.
 
Comentario:
A mi sólo me importa que me recuerden las personas que realmente me importan, las que quiero de verdad.

Eso es más bonito que ser recordado por una sociedad, y sobretodo, con algún mote denigrante.

Un beso, Vaporetto.
 
Comentario:
si no pasa nada impredecible y segun el rumbo de los acontecimientos dejare de estar vivo dentro de diez años. uy perdón, son nueve años. la gente no lo entiende que hayas llegado a esa conclusión, eres el tonto que no quiere vivir. y mas me duele a mi no hacerlo antes porque la gente que te rodea no ha madurado la idea de la muerte y tambien porque aun asi seguire viviendo en sus recuerdos, y eso no me gusta nada de nada, pero es un mal menor.

Me han convencido de vivir,!viviré saciando mi curiosidad sobre temas muy muy hiperespecializados! Pero no me han dicho durante cuanto tiempo tengo que vivir. quizas me saque el carnet de conducir y una tarde marzo el coche se deslice violentamente hacia un viejo arbol de una curva, despúes, formaré a pasar a las estadisticas de accidentes por alcohol. un cambio muy muy drastico debe ocurrir para que me aleje de mis intenciones. algo que supere los niveles de saciamiento de la soledad, exigente amante allá dónde los haya. mañana me levantaré, haré cosas para engañarme a mismo para no caer en el autodestructismo. ya queda menos. aguantare.

unos se ganan la fama... otro consiguen cumplir poco a poco sus objetivos... y otros viven soñando negando sus limitaciones por el entorno social en el que se encuentra. Esta ultima gente cuando despiertan es cuando mueren.

adios
 
Comentario:
Muy bien, pero a mí también me parece penoso, muy de "tío", aludir a alguien por el coche que tiene. Será porque normalmente no tengo ni idea.

Un saludo, Vaporetto.
 
Comentario:
Siempre he huído de la autoayuda, no aguanto a los gurús estilo Coelho y compañía. Puede uno obtener muchos más beneficios mentales y vitales leyendo a los clásicos, por ejemplo.

Ah, es increible el texto de Lawrence, buenísimo.

Un saludo.
 
Comentario:
Efectivamente:

Yo prefiero recomendar "El arte de la guerra" de Sun Tzu, pero sin las aplicaciones tan de moda ( Idem para ejecutivos; Idem para vendedores... ).

Un tercio de mis conocidos van apellidados de especialidad (¿Y esa quién es?: Lola, la anestesista ); otro tercio apellidan su parentesco (¿Y esa quién es?: Rocío, mi prima), y otro tercio por alguna característica física (¿Quién te llamó?: La flaca Carmen)...

¿Y quién pregunta?... Laura, mi mujer.

Como para hacer un estudio.

Con afecto
 
Comentario:
y x q siempre q se muere alguien tienen q decir q era una bella persona aunq haya sido un hijoputa toda su vida? la farsa social...
 
Comentario:
Me alegro de no ser el único que lo encuentra denigrante...

Por cierto, Glassy, me ha encantado el diálogo de D.H.Lawrence.

Saludos.

 
Comentario:
Pues yo tampoco menciono a nadie por su profesión, me parece denigrante.
Cuando alguien me pregunta, casi sin conocerme, en qué trabajo suelo contestar siempre lo mismo: fontanero. Es mentira, pero parece que se quedan tranquilos.
Lo de los libros de autoayuda es flipante. He conseguido que mi chica deje de comprarlos (se dió cuenta de que era imposible leerlos enteros). Yo nunca he leído uno. Empecé por curiosidad el del queso y no lo aguanté ni diez minutos.
Ya me gustaría a mí tener ese talento y ese morro de los gurús-de-los-cojones para ganarme la vida escribiendo chorradas y obviedades...
 
Comentario:
Es exactamente tal como lo describes, con tu habitual precisión y humor afilado. Me he reído con ganas, antes de ponerme a pensar (es lo que tienen tus "cargas de profundidad") y, al final, se me ha quedado la sonrisa triste. Un abrazo.
 
Comentario:
Por cualidades humanas yo conozco a mi jefe, el capullo.
 
Comentario:
Jorge Bucay, psicólogo argentino (cómo no), es casi más cansino que Paulo Coelho. El de los quesos no llegué a leerlo, pero las críticas lo ponían a caer de un burro. Eso no evitó que el público lo adoptase como "libro de mesilla de noche".

Los miedos de siempre se han convertido en éxitos de ventas y te sonríen desde las estanterías de tu librería más cercana. Y las respuestas son de risa, efectivamente.

Lo otro me ha recordado a un poema de D. H. Lawrence:

-¿Qué es él?
-Un hombre, por supuesto.
-Sí, pero ¿qué hace?
-Vive y es un hombre.
-¡Oh, por supuesto! Pero debe trabajar. Tiene que tener una ocupación de alguna especie.
-¿Por qué?
-Porque obviamente no pertenece a las clases acomodadas.
-No lo sé. Pero tiene mucho tiempo. Y hace unas sillas muy bonitas.
-¡Ahí está entonces! Es ebanista.
-¡No, no!
-En todo caso, carpintero y ensamblador.
-No, en absoluto.
-Pero si tú lo dijiste.
-¿Qué dije yo?
-Que hacía sillas y que era carpintero y ebanista.
-Yo dije que hacía sillas pero no dije que fuera carpintero.
-Muy bien, entonces es un aficionado.
-¡Quizá! ¿Dirías tú que un tordo es un flautista profesional o un aficionado?
-Yo diría que es un pájaro simplemente.
-Y yo digo que es sólo un hombre.
-¡Está bien! Siempre te ha gustado hacer juegos de palabras.
 
Comentario:
entre mis muchas carencias está la de no haber leído nunca un manual de autoayuda ni ningún libro firmado por un personaje de la tele, así que no tengo ni idea de si sirven para algo o no.
Y encima me siento joven, todavía no puedo pensar en cómo me gustaría ser recordada, prefiero que me tengan presente mucho tiempo.
La verdad es que yo no suelo identificar a las personas por su profesión, entre otras cosas porque tampoco suelo indagar en qué hace cada cual; cuando tengo que matizar, suele ser por grupo de amigos o por parientes, normalmente.
No