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En el Ojo del Huracán
Frente borrascoso procedente del Norte. Posibles turbulencias.
Acerca de
Nací en 1984 en un hospital del extrarradio sin las mínimas garantías sanitarias, razón por la cual (creo) fui un niño tonto y algo lento, hasta que, a los nueve años, y mientras repostábamos nuestro Seat Marbella en una gasolinera, le pedí a mi padre que me comprase el disco de Milikito que, entre películas húngaras de rubicundas actrices y sucias bolsas de cubitos de hielo, asomaba timorato en un estante giratorio. Ignoro si fue el azar, o si estaba predestinado a tan elevados propósitos, pero aquellas letras, meditadas y profundas, mensaje subliminal y moraleja incluídas, que rezumaban sabiduría, me abrieron los ojos, y desde entonces, soy un hombre nuevo.
Sindicación
 
Sí, genial
Ahora no nos matan. Vale. Perfecto. Así que, ya sabéis, es la hora de ir de pardillos, de pecar de candidez y abandonarnos al optimismo, que es la opción políticamente correcta. Y no quiero con esto poner en duda el valor del anuncio de alto el fuego permanente, ni por asomo. No cabe duda de que es una noticia positiva, por más que los voceros de las cavernas y las sacristías prosigan con su estrategia de negación sistemática. Y yo sí creo que esto se traducirá finalmente en el cese definitivo de la violencia por parte de la organización terrorista. Pero, no nos engañemos, no hay tantas razones para el optimismo, pues esto no soluciona nada. O casi nada. Porque sí, es cierto que ahora no tendremos que temer por nuestras vidas –benditos terroristas -, pero la problemática a nivel de calle no va a solucionarse. Seguirán a uno señalándole con el dedo si no comulga con el pensamiento único impuesto, y todo aquel que no vaya de leñador, seguirá siendo “enemigo del pueblo vasco”, aunque el torito y el jamoncito le sugieran lo mismo que los bueyes y el txakolí. Eso no va a cambiar.

El final del “conflicto” no llegará hasta que no se acepte con total naturalidad la diversidad de opiniones y sentimientos, hasta que no sea necesario demostrar poseer un ombligo más bonito que el resto. Y lo que me da miedo es que, en una eventual mesa de negociación –a favor de la cual, obviamente, estoy-, aceptemos que una de las partes sólo ponga el fin del terrorismo sobre ella. Tienen que poner mucho más.
 
Comentario:
Buscando algo muy distinto, he topado con éste Blog, me ha llamado la atención y, con el permiso de todos, me gustaría opinar.

Creo que el error está en el Homo Sapiens Sapiens, o, lo que es lo mismo, el hombre que sabe que sabe. Ahí es donde radica, no el error, sino el problema y la solución, el pro y el contra, es nuestra naturaleza. Y no es cuestión de color, ni de ubicación, ni de bandera, es nuestro instinto, nuestra forma clánica de actuar. El Homo Sapiens Sapiens, es un animal clánico, que basa su sociedad en un pequeño círculo de miembros, cuya única finalidad es la de dar relevancia y preponderancia a acabar con el ocio regalando al cuerpo instantes de placer. Es decir, nos ha llevado a plagiar al moho y a, casi, acaparar hasta el último rincón del planeta. Pero, esa práctica tan reconfortante, a la vez, ha traicionado nuestra propia naturaleza, llevándonos a una masificación tal que, el estado de enfrentamiento continuado, es una forma habitual. Así, el viejo clan ha desaparecido, y se ha convertido en distintas asociaciones de disparatados individuos que defienden "ideales" contradictorios y, en su mayoría, sin fundamento. Y, con ello, no quiero decir, ni mucho menos, que el pueblo vasco no tenga fundamentos, pero, lo que sí afirmo, es que ese rimero de asesinos a sueldo que esgrimen la bandera vasca, son los que no tienen fundamento. Han buscado un clan, son gentes cuyo entorno clánico no ha existido y, en su resquemor, eligieron el más agresivo.
Por ello, si bien, como afirmáis ese anuncio de paz tiene su intríngulis, como también afirmáis. Yo, opino, que tras la desaparición de ETA, aparecerá otro clan constituido por anhelantes Homo Sapiens Sapiens, que no saben que saben, bajo cualquier otra reivindicación. Con todo ello, no quiero colocarme en una posición fatalista que hable de la casi aniquilación de la raza humana, para poner solución a todo, y volver al iniciático y correcto estado clánico. No, con todo esto quiero apelar a la lógica y al sentido común que nos lleve, especialmente a esos que se erigen como “magnates” del buen hacer social, ha reconocernos tal y como somos. Ha hacer realidad el término calificativo con que, nosotros mismos, nos hemos enrolado, es decir, “El hombre que sabe que sabe”. Sí sabemos que sabemos, ¡Coño!, sepamos de una vez qué y como sabemos hacer las cosas. Admitamos de una vez que saber hacer no es sinónimo de deshacer, aunque en ocasiones haya que deshacer para saber qué hacer.

yon
 
Comentario:
El respeto y la paz son conceptos para los que los seres humanos no estamos preparados.

Si hasta hay una palabra para fingirlos: Tolerancia

Cuando dejemos de "tolerarnos" unos a otros y simplemente vivamos en paz, quizá encontraremos alguna posibilidad.
 
Comentario:
Que dificil es aceptarnos unos a otros,sin esto nùnca habrà respeto y si este nùnca habrà paz.
Pienso que educando la semilla la paz podria germinar hechar raiz y crecer.
Saludos "CON PAZ"
Marcos
No