Yo creo, tú crees, nosotros creemos... ellos se aprovechan
No tenía más que tres meses cuando me bautizaron. Evidentemente, por aquel entonces ya era un ser perfectamente capacitado para razonar, para reflexionar sobre lo divino y lo humano, así que no es de extrañar que decidiese formar parte de la comunidad eclesiástica de forma voluntaria.
Con nueve años, y tres tratados de teología a mis espaldas, decidí que ya era hora de tomar mi Primera Comunión para pertenecer de un modo más oficial a la Iglesia Católica, la cual era el centro de mi vida y mi obra.
El más avezado lector habrá observado que mi intención con esta breve introducción no es más que parodiar la patética situación que representa el ingreso en la Iglesia.
Porque vale que sea una tradición eso del bautismo, la comunión, y demás absurdas liturgias, pero no tiene ningún sentido ético que en una comunidad guiada por la Fe y unas creencias concretas, se esté enrolando a bebés y niños, que aún no han desarrollado la capacidad de raciocinio y la voluntad propia (es decir, no pueden tener ni fe, ni creencias), sistemáticamente, por el mero hecho de asegurarse más adeptos a los que desvalijar hasta el páncreas.
Porque de ese modo pueden proclamar, sin ningún pudor, que "un 99% de la población española es católica". Saben de sobra que si sólo se considerase católicos a los que realmente tienen fe católica, el número apenas llegaría a una décima parte (y con tendencia negativa). Incluso si contasen a todos los confirmados, la mayoría de los cuales se confirman por puro trámite matrimonial, el número sería muy inferior.
Pero de este modo, la Iglesia puede seguir considerándose Religión de Estado, y seguir gozando de todos los privilegios de los que históricamente ha gozado, y aún mantiene.
La Iglesia es la empresa más perfecta que jamás se ha inventado:
Durante siglos se ha dedicado, siempre del lado del opulento, a engatusar al populacho, consolándolo y volviéndolo conformista, adoctrinándolo para que no se rebelase.
Si alguien se rebelaba (o simplemente, si alguien creaba algo que pudiera hacer pensar al populacho), la Iglesia se encargaba de cortar por lo sano. Estancándose en el tiempo. Siempre contradiciendo los Mandamientos Divinos que con tanto ahínco profetizan:
Porque la Iglesia no ama a Dios sobre todas las cosas, ama mucho más el poder.
Porque la Iglesia sí toma el nombre de Dios en vano. Dios, si existe, no es un objeto de merchandising.
Porque la Iglesia ha matado más personas que nadie.
Porque la Iglesia y sus integrantes han cometido muchos, muchísimos actos impuros.
Porque la Iglesia ha mentido, ha engañado.
Porque la Iglesia ha codiciado todos los bienes ajenos que no tenían ninguna relación con ella, hasta los más humildes.
Porque la Iglesia ha hurtado desde sus orígenes, de la forma más sibilina que existe: engatusando a los más necesitados. Y sobre todo, hurtándoles la Libertad.
Yo siento vergüenza ajena cuando veo a algún integrante de la Conferencia Episcopal, del Opus o de la Cadena COPE evangelizar y soltar moralinas a la gente de a pie. No hay nadie menos indicado para hacerlo. No hay nadie más hipócrita.
Pero más vergüenza ajena siento cuando veo que aún hay mucho iluso que se deja engañar, mucho esclavo de la herencia del más infame invento de la humanidad: la religión.
Sólo tengo clara una cosa: si Dios existiera, sería agnóstico.
El Anacoreta ®
Con nueve años, y tres tratados de teología a mis espaldas, decidí que ya era hora de tomar mi Primera Comunión para pertenecer de un modo más oficial a la Iglesia Católica, la cual era el centro de mi vida y mi obra.
El más avezado lector habrá observado que mi intención con esta breve introducción no es más que parodiar la patética situación que representa el ingreso en la Iglesia.
Porque vale que sea una tradición eso del bautismo, la comunión, y demás absurdas liturgias, pero no tiene ningún sentido ético que en una comunidad guiada por la Fe y unas creencias concretas, se esté enrolando a bebés y niños, que aún no han desarrollado la capacidad de raciocinio y la voluntad propia (es decir, no pueden tener ni fe, ni creencias), sistemáticamente, por el mero hecho de asegurarse más adeptos a los que desvalijar hasta el páncreas.
Porque de ese modo pueden proclamar, sin ningún pudor, que "un 99% de la población española es católica". Saben de sobra que si sólo se considerase católicos a los que realmente tienen fe católica, el número apenas llegaría a una décima parte (y con tendencia negativa). Incluso si contasen a todos los confirmados, la mayoría de los cuales se confirman por puro trámite matrimonial, el número sería muy inferior.
Pero de este modo, la Iglesia puede seguir considerándose Religión de Estado, y seguir gozando de todos los privilegios de los que históricamente ha gozado, y aún mantiene.
La Iglesia es la empresa más perfecta que jamás se ha inventado:
Durante siglos se ha dedicado, siempre del lado del opulento, a engatusar al populacho, consolándolo y volviéndolo conformista, adoctrinándolo para que no se rebelase.
Si alguien se rebelaba (o simplemente, si alguien creaba algo que pudiera hacer pensar al populacho), la Iglesia se encargaba de cortar por lo sano. Estancándose en el tiempo. Siempre contradiciendo los Mandamientos Divinos que con tanto ahínco profetizan:
Porque la Iglesia no ama a Dios sobre todas las cosas, ama mucho más el poder.
Porque la Iglesia sí toma el nombre de Dios en vano. Dios, si existe, no es un objeto de merchandising.
Porque la Iglesia ha matado más personas que nadie.
Porque la Iglesia y sus integrantes han cometido muchos, muchísimos actos impuros.
Porque la Iglesia ha mentido, ha engañado.
Porque la Iglesia ha codiciado todos los bienes ajenos que no tenían ninguna relación con ella, hasta los más humildes.
Porque la Iglesia ha hurtado desde sus orígenes, de la forma más sibilina que existe: engatusando a los más necesitados. Y sobre todo, hurtándoles la Libertad.
Yo siento vergüenza ajena cuando veo a algún integrante de la Conferencia Episcopal, del Opus o de la Cadena COPE evangelizar y soltar moralinas a la gente de a pie. No hay nadie menos indicado para hacerlo. No hay nadie más hipócrita.
Pero más vergüenza ajena siento cuando veo que aún hay mucho iluso que se deja engañar, mucho esclavo de la herencia del más infame invento de la humanidad: la religión.
Sólo tengo clara una cosa: si Dios existiera, sería agnóstico.
El Anacoreta ®Comentario:
QUIERO QUE ME MANDEN COSAS DEL OJO DE DE HURACANES A MI CORREOO O.K Y FOTOSS GRASIAS
Comentario:
Gracias por la parte que me toca, Big.
Ciertamente, generalizar no es mi intención.
Yo hablo de la Iglesia como institución, y desde luego, ninguna institución ha aprovechado de modo tan egoísta y ruín los privilegios que le han sido otorgados.
Ciertamente, generalizar no es mi intención.
Yo hablo de la Iglesia como institución, y desde luego, ninguna institución ha aprovechado de modo tan egoísta y ruín los privilegios que le han sido otorgados.
Comentario:
Gente mala hay en todas partes y los que se disfracen de buenos, peores son todavía, supongo. Aún así, de la Iglesia Católica me podría poner a criticarla durante horas y horas pero claro depende de quien tenga delante porque si la tengo que defender, también lo hago (incoherente, yo?). Yo simplemente digo que vivan y dejen vivir y no metan a todos en el mismo saco que si tenemos que tirar de la historia y de generalizar, no se salva nadie. Saludos ... vengo por un enlace y estoy recuperando el tiempo perdido jeje, me gusta tu blog ;)
Comentario:
Exactamente, así es. En cuanto pueda, tengo pensado solicitar mi baja como católico a efectos legales (porque a efectos sentimentales no lo he sido nunca).
Comentario:
No hablaré sobre esta institución, que apoya sus fundamentos sobre la figura de un hombre asesinado por ser diferente y querer convencer al pueblo de que nacía libre, y que ha asesinado a todos los diferentes y prendido a los que pedían libertad, además de acumular riqueza a costa del pueblo por los siglos de los siglos... Porque es un tema que me enfurece, asquea, enfada, entristece, repugna, y cabrea en general, tanto que daría un discurso relatando sus mil y una contradicciones, aberraciones, o incluso pecados, que son tantísimos, que si de verdad existe el cielo y el infierno, espero que los clérigos pasen bastante tiempo rezando por la salvación de sus almas.
Pero sabes lo peor? Qua aunque ahora ya seas mayorcito, puedas pensar por ti mismo y hayas decidido aparcar tu amor por la fe católica dejando de ir a la iglesia, sigues perteneciendo a ella. Tienes que pedir tu partida de bautismo en la parroquia donde fuiste bautizado y solicitar al obispado al que pertenezca, tu "liberación", tras lo cual debes esperar a que la consideren y tengan a bien concedertela. Mientras tanto, los que desafortunadamente estamos bautizados desde chiquitines, seguimos formando parte de las filas de la secta.
No se si reir, llorar, o gritar...
Pero sabes lo peor? Qua aunque ahora ya seas mayorcito, puedas pensar por ti mismo y hayas decidido aparcar tu amor por la fe católica dejando de ir a la iglesia, sigues perteneciendo a ella. Tienes que pedir tu partida de bautismo en la parroquia donde fuiste bautizado y solicitar al obispado al que pertenezca, tu "liberación", tras lo cual debes esperar a que la consideren y tengan a bien concedertela. Mientras tanto, los que desafortunadamente estamos bautizados desde chiquitines, seguimos formando parte de las filas de la secta.
No se si reir, llorar, o gritar...
Comentario:
Doy gracias a Dios pq mis padres decidieran dejarme elegir cuando nací. No estoy bautizada ni lo estaré nunca. Respeto totalmente las creencias de todo el mundo pero condeno y rechazo la hipocresía de la Iglesia. Todos aquellos católicos que se atemorizan frente otras religiones como la musulmana deberían hacer un poco de autocrítica respecto al Cristianismo y su historia.