Retirarse a tiempo
Siempre han dicho que es de sabios saber retirarse a tiempo. Casi en cualquier ámbito. Pese a ello, a quienes alcanzan o creen alcanzar la cumbre, parece costarles demasiado comprender eso.
Tomemos ejemplos en el mundo del deporte.
Ahora mismo se me ocurre el caso del futbolista Fernando Hierro, otrora mejor defensa de Europa, y que en los últimos años se ha ido arrastrando por el campo, debatiéndose entre la lentitud y la torpeza. Ahora ha decidido orientar el final de su carrera a llenar la cartilla en el extranjero... lo que sea, con tal de no retirarse.
Ejemplos como este tan cercano, los hay a mansalva en cualquier deporte. Incluso entre los grandes campeones que hemos visto caer en Atenas: Alexander Popov en natación, Gebrselassie en atletismo...
Ver a un mito caer estrepitosamente se hace duro, muy duro. Por eso es de sabios saber retirarse. Muchos confiábamos en seguir disfrutando de Michael Johnson, el excelente velocista americano, pero él era consciente de que había tocado su techo, y se marchó por la puerta grande. Tal y como merecía su nombre.
En la política, estos ejemplos se multiplican, porque abandonar el sillón es una ardua tarea para quien ha acomodado su trasero perfectamente a él.
En nuestro país, lo hemos vivido con los dos últimos presidentes, que lejos de retirarse una vez cumplido su mandato, han querido seguir figurando, sin reparar (¿o tal vez sí?) en que no sólo se están automancillando, sino que están comprometiendo a su gente, a su partido.
Podríamos seguir enumerando nombres hasta la extenuación, empezando por el Papa... pero lo que realmente me ha hecho pensar en este tema fue algo que vi este fin de semana en un fugaz momento de zapeo televisivo.
Y es que resulta, cuando menos, grotesco ver a dos señores bien entrados los sesenta, cantando en playback una auténtica apología de la pedofilia.
Me refiero, obviamente, al insufrible Dúo Dinámico, y su archirrepetido "Quince años tiene mi amor", un binomio tan difícil de digerir, que termina por indigestar el más duro estómago.
¡Retírense, por favor! ¡Hagan un favor a la sociedad!
No es que sea un defensor de la correción política, pero es que esto clama al cielo... (la petición de un logopeda para el bajito de la derecha, me la guardaré para otro momento).

Ya va siendo hora de cantar a su "amor de Benidorm", en vez de juguetear con inocentes e impúberes muchachitas...
Tomemos ejemplos en el mundo del deporte.
Ahora mismo se me ocurre el caso del futbolista Fernando Hierro, otrora mejor defensa de Europa, y que en los últimos años se ha ido arrastrando por el campo, debatiéndose entre la lentitud y la torpeza. Ahora ha decidido orientar el final de su carrera a llenar la cartilla en el extranjero... lo que sea, con tal de no retirarse.
Ejemplos como este tan cercano, los hay a mansalva en cualquier deporte. Incluso entre los grandes campeones que hemos visto caer en Atenas: Alexander Popov en natación, Gebrselassie en atletismo...
Ver a un mito caer estrepitosamente se hace duro, muy duro. Por eso es de sabios saber retirarse. Muchos confiábamos en seguir disfrutando de Michael Johnson, el excelente velocista americano, pero él era consciente de que había tocado su techo, y se marchó por la puerta grande. Tal y como merecía su nombre.
En la política, estos ejemplos se multiplican, porque abandonar el sillón es una ardua tarea para quien ha acomodado su trasero perfectamente a él.
En nuestro país, lo hemos vivido con los dos últimos presidentes, que lejos de retirarse una vez cumplido su mandato, han querido seguir figurando, sin reparar (¿o tal vez sí?) en que no sólo se están automancillando, sino que están comprometiendo a su gente, a su partido.
Podríamos seguir enumerando nombres hasta la extenuación, empezando por el Papa... pero lo que realmente me ha hecho pensar en este tema fue algo que vi este fin de semana en un fugaz momento de zapeo televisivo.
Y es que resulta, cuando menos, grotesco ver a dos señores bien entrados los sesenta, cantando en playback una auténtica apología de la pedofilia.
Me refiero, obviamente, al insufrible Dúo Dinámico, y su archirrepetido "Quince años tiene mi amor", un binomio tan difícil de digerir, que termina por indigestar el más duro estómago.
¡Retírense, por favor! ¡Hagan un favor a la sociedad!
No es que sea un defensor de la correción política, pero es que esto clama al cielo... (la petición de un logopeda para el bajito de la derecha, me la guardaré para otro momento).

Ya va siendo hora de cantar a su "amor de Benidorm", en vez de juguetear con inocentes e impúberes muchachitas...
Comentario:
Cierto, cierto.
Cambio pedofilia por depravación...
Cambio pedofilia por depravación...
Comentario:
Siento no estar de acuerdo contigo... Mientras la canción no hable de "quince años tiene la niña a la que me tiro en contra de su voluntad"... Mira, a mi humilde parecer, con quince años una "niña" ya sabe lo que tiene que hacer. Siempre y cuando no se la fuerce, tiene derecho a acostarse con quien quiera, hasta con el pobre que no sabe pronunciar.
Comentario:
a mí casi que me molesta menos el dúo dinámico que los expresidentes del Gobierno que se empeñan en no desaparecer :S
De todas formas, Anacoreta, siempre podrían cantar esa canción añadiéndole "y con la debida dispensa de edad" :P desde los catorce puede uno casarse y la diferencia de edad es como si ellos fuesen un premio nobel y la de quince una periodista ¿no? ;)
De todas formas, Anacoreta, siempre podrían cantar esa canción añadiéndole "y con la debida dispensa de edad" :P desde los catorce puede uno casarse y la diferencia de edad es como si ellos fuesen un premio nobel y la de quince una periodista ¿no? ;)





