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En el Ojo del Huracán
Frente borrascoso procedente del Norte. Posibles turbulencias.
Acerca de
Nací en 1984 en un hospital del extrarradio sin las mínimas garantías sanitarias, razón por la cual (creo) fui un niño tonto y algo lento, hasta que, a los nueve años, y mientras repostábamos nuestro Seat Marbella en una gasolinera, le pedí a mi padre que me comprase el disco de Milikito que, entre películas húngaras de rubicundas actrices y sucias bolsas de cubitos de hielo, asomaba timorato en un estante giratorio. Ignoro si fue el azar, o si estaba predestinado a tan elevados propósitos, pero aquellas letras, meditadas y profundas, mensaje subliminal y moraleja incluídas, que rezumaban sabiduría, me abrieron los ojos, y desde entonces, soy un hombre nuevo.
Sindicación
 
Parece que aún fue ayer
Parece que aún fue ayer cuando escribí mi último artículo en este blog. Y sin embargo, ya han pasado casi cuatro meses...

En realidad, no fue un abandono voluntario, o sí, quién sabe. Hubo muchos factores que influyeron en ello, como la ausencia de conexión a internet en mi nueva residencia estudiantil, un propósito de ir poco a poco desenganchándome... pero en realidad, creo que fue más bien miedo. Miedo a la rutina.
Miedo a que algo que me gusta, como es la escritura, terminase convirtiéndose en algo mecánico, automático, poco menos que una obligación, con lo cual perdería toda su razón de ser.
No me gusta ponerme delante de una pantalla y preguntarme: ¿sobre qué escribo hoy? Al final, resulta que escribes textos insulsos, superficiales, incluso tendenciosos, sin ningún valor, que luego releídos, producen sonrojo, cuando no puro asco.
Prefiero mil veces esperar a que las ideas fluyan de forma natural, sin calzador, y aprovechar ese instante para plasmarlas sobre el papel, o en su defecto, sobre las teclas del ordenador.

Siempre existen banalidades sobre las que escribir. Mil circunstancias de la vida cotidiana que son merecedoras de, al menos, un breve comentario o reflexión. Pero escribir sobre todas ellas le convierten a uno en banal, o cuando menos, esclavo de la banalidad.

Soy perfectamente consciente de que cualquier chascarrillo más o menos acertado es más ameno que este auto-pseudo-sermón que estoy pariendo en estos instantes, pero es lo que me pide el cuerpo, y además, es una breve introducción de mis intenciones para con este blog, testigo de piedra que tal vez no merezca caer en el olvido de forma tan cruel. O sí.

Es por ello que, de ahora en adelante, este blog será esporádicamente actualizado, de modo que no me comprometo a nada, ya no sólo con los potenciales lectores, sino conmigo mismo.
Sólo quiero que lo que aquí escriba, no me produzca agrias sensaciones al ser releído. Con eso me conformo.

Así que, aunque sea de un modo diferente, y como el turrón El Almendro, este blog vuelve a casa por Navidad.
Si queréis bajaros la canción "Vuelve a casa, vuelve", mandad un mensaje al 7575 con la palabra TONO ALMENDRO, POLITONO ALMENDRO si es un móvil polifónico.
La recaudación irá a parar a Telefónica, como siempre.




 
Comentario:
Me alegra volverte a leer, de verdad! Muchas veces he pensado eso mismo que has puesto...y muchas veces he pensado en abandonar el blog por falta d sentido... Aún así, bienvenido de nuevo! Esperemos que la inspiración no nos abandone y podamos seguir reflexionando sobre las pequeñas o grandes cosas que nos rodean.
 
Comentario:
Colega llevas toda la razón, yo pienso que la gracia de los blogs estos está en eso, en escribir de vez en cuando para vaciar las ideas que se te acumulan en el tarro, por muy absurdas (en mi caso) o estúpidas que parezcan...

saludos
 
Comentario:
¡Qué alegria leerte de nuevo! Pensaba que estabas en el cielo de los blogs.

Un abrazo. (Y escribe lo que te de la gana, que así es esto).
 
Comentario:
¡Vaya, qué sorpresa!, yo pensaba que te habías retirado a otras esferas.
Pues bienvenido otra vez.

Un saludo.
 
Comentario:
:))) pues bienvenido de nuevo, aunque sea de forma esporádica. Desde luego tienes razón en una cosa, si se convierte en obligación lo de escribir en una cosa que es un pasatiempo, hay que dejarlo, para escribir por obligación ya están los columnistas :P Pero que conste que era bastante desasosegante ver el blog abandonado :(
No