Cambio de cromos
Recuerdo con nitidez muchas de aquellas escenas de mi infancia acompañadas por un voluminoso taco de cromos repes. Era el entretenimiento estrella en el pueblo, abarcando varias generaciones.
Era perfectamente posible ponerte a hablar de igual a igual con aquel chaval cinco años mayor que te despertaba más bien respeto, y rápidamente comenzar la transacción comercial.
Era además un fenómeno transfronterizo, pues podías estar en cualquier ciudad, pueblo o aldea, que a buen seguro habría allí algún chaval con su correspondiente fajo de cromos, dispuesto a negociar. Eran además éstos los más reputados negocios, pues era bien normal que los cromos archirrepetidos en mi pueblo (por ejemplo, Zygmantovich del Rácing de Santander o Poyatos del Logroñés) fuesen simples leyendas urbanas en Cáceres o en Alcoy.
No recuerdo bien cuál fue la primera colección que hice, creo que era de Dragon Ball o Los Caballeros del Zodiaco, pero tan solo lo creo. En cualquier caso, la colección por excelencia era la de la Liga de Fútbol, concretamente la de Ediciones Este, aquella de cromos adhesivos con la parte trasera de cartulina con los correspondientes datos. En otras regiones triunfaban más los de Panini, pero en Vizcaya estaban prácticamente desterrados.
Modestia aparte, yo tenía por entonces fama de "pufar" los cromos mejor que nadie. Era aquella una práctica muy común, amén de divertida, que consistía en cambiar de equipo a los jugadores, haciendo collages con sus cabezas y cuerpos, y usando todo el material escolar disponible, que abarcaba desde los rotuladores al tippex. Si eran los suficientemente creíbles, se cotizaban muy bien.
En una de mis últimas colecciones, tal vez la última, tuve un cromo que inocentemente pegué en mi álbum. Posteriormente, llegó a mis oídos la noticia de que en la Plaza Nueva de Bilbao llegaban a pagar más de 10.000 pesetas de las de entonces por él. Aquello me dolió como un balonazo en los genitales.
¿Que por qué me he puesto nostálgico de repente? Pues gracias a Ibarretxe y sus secuaces. Y no hablo precisamente de la tendencia de las gentes del PNV de mirar siempre hacia el pasado y reinventar la historia, no.
Lo que sucede es que su propaganda electoral, que acabo de recibir, consiste en una serie de postales (tres por votante) en la cual aparecen algunas de las personas que se supone representan a todos los espectros de esa "sociedad vasca" que pregona el partido de Sabino Arana.
Concretamente, a mí me han correspondido estas tres:

Leo el dorso:
"Erika ha venido para quedarse y espera estar pronto con los suyos..., aquí. Ahora está sola y sabe que no será fácil, pero sólo desea que la acepten y permita mostrar todo lo que puede aportar. Para su beneficio y el de los demás"

"A Jon le preocupa tener un trabajo y el medio ambiente del planeta. Hoy tenemos la tasa de ocupación laboral más alta de nuestra historia, y desde hace 2 años cumplimos con el Plan Estratégico de Desarrollo Sostenible"

"Leire tiene muchos proyectos. Uno de ellos, lo quiere compartir con Joseba. Por eso, además de conseguir uno de los más de 30.000 nuevos pisos de protección pública que se van a construir, espera que la Ley de Igualdad de ayude a completar su formación como desea"
El problema es que estos tres cromos los tengo "repes", ya que a mi hermano le han tocado los mismos cromos en su paquete personalizado, y tengo intención de cambiarlos.
Por ejemplo, me gustaría cambiarlos por ese cromo que, aunque aquí no es más que una leyenda urbana, me consta que en otras regiones es como en su día fueron Zygmantovich o Poyatos en mi pueblo. Desde luego, ni en mi pueblo, ni en la Plaza Nueva de Bilbao, puedo conseguirlo.
Cuentan que el dorso de ese cromo reza lo siguiente:
"David (o Javier, o Antonio, o...) es libre para decir lo que piensa, nadie le amonesta, amenaza o trata de apestado por ello. En su pueblo no existen ciudadanos de primera y de segunda, ni se gestiona el empleo desde la sede del partido en el poder. En su universidad o colegio no existen los favoritismos por tener una tendencia ideológica concreta, ni se tergiversan los conceptos. En su pueblo no se usan las lenguas como arma arrojadiza, ni se hace de la identidad nacional una única bandera. En su pueblo se respira libertad. Ahora solo quiere hacer uso de ella para poder elegir su camino"
Era perfectamente posible ponerte a hablar de igual a igual con aquel chaval cinco años mayor que te despertaba más bien respeto, y rápidamente comenzar la transacción comercial.
Era además un fenómeno transfronterizo, pues podías estar en cualquier ciudad, pueblo o aldea, que a buen seguro habría allí algún chaval con su correspondiente fajo de cromos, dispuesto a negociar. Eran además éstos los más reputados negocios, pues era bien normal que los cromos archirrepetidos en mi pueblo (por ejemplo, Zygmantovich del Rácing de Santander o Poyatos del Logroñés) fuesen simples leyendas urbanas en Cáceres o en Alcoy.
No recuerdo bien cuál fue la primera colección que hice, creo que era de Dragon Ball o Los Caballeros del Zodiaco, pero tan solo lo creo. En cualquier caso, la colección por excelencia era la de la Liga de Fútbol, concretamente la de Ediciones Este, aquella de cromos adhesivos con la parte trasera de cartulina con los correspondientes datos. En otras regiones triunfaban más los de Panini, pero en Vizcaya estaban prácticamente desterrados.
Modestia aparte, yo tenía por entonces fama de "pufar" los cromos mejor que nadie. Era aquella una práctica muy común, amén de divertida, que consistía en cambiar de equipo a los jugadores, haciendo collages con sus cabezas y cuerpos, y usando todo el material escolar disponible, que abarcaba desde los rotuladores al tippex. Si eran los suficientemente creíbles, se cotizaban muy bien.
En una de mis últimas colecciones, tal vez la última, tuve un cromo que inocentemente pegué en mi álbum. Posteriormente, llegó a mis oídos la noticia de que en la Plaza Nueva de Bilbao llegaban a pagar más de 10.000 pesetas de las de entonces por él. Aquello me dolió como un balonazo en los genitales.
¿Que por qué me he puesto nostálgico de repente? Pues gracias a Ibarretxe y sus secuaces. Y no hablo precisamente de la tendencia de las gentes del PNV de mirar siempre hacia el pasado y reinventar la historia, no.
Lo que sucede es que su propaganda electoral, que acabo de recibir, consiste en una serie de postales (tres por votante) en la cual aparecen algunas de las personas que se supone representan a todos los espectros de esa "sociedad vasca" que pregona el partido de Sabino Arana.
Concretamente, a mí me han correspondido estas tres:

Leo el dorso:
"Erika ha venido para quedarse y espera estar pronto con los suyos..., aquí. Ahora está sola y sabe que no será fácil, pero sólo desea que la acepten y permita mostrar todo lo que puede aportar. Para su beneficio y el de los demás"

"A Jon le preocupa tener un trabajo y el medio ambiente del planeta. Hoy tenemos la tasa de ocupación laboral más alta de nuestra historia, y desde hace 2 años cumplimos con el Plan Estratégico de Desarrollo Sostenible"

"Leire tiene muchos proyectos. Uno de ellos, lo quiere compartir con Joseba. Por eso, además de conseguir uno de los más de 30.000 nuevos pisos de protección pública que se van a construir, espera que la Ley de Igualdad de ayude a completar su formación como desea"
El problema es que estos tres cromos los tengo "repes", ya que a mi hermano le han tocado los mismos cromos en su paquete personalizado, y tengo intención de cambiarlos.
Por ejemplo, me gustaría cambiarlos por ese cromo que, aunque aquí no es más que una leyenda urbana, me consta que en otras regiones es como en su día fueron Zygmantovich o Poyatos en mi pueblo. Desde luego, ni en mi pueblo, ni en la Plaza Nueva de Bilbao, puedo conseguirlo.
Cuentan que el dorso de ese cromo reza lo siguiente:
"David (o Javier, o Antonio, o...) es libre para decir lo que piensa, nadie le amonesta, amenaza o trata de apestado por ello. En su pueblo no existen ciudadanos de primera y de segunda, ni se gestiona el empleo desde la sede del partido en el poder. En su universidad o colegio no existen los favoritismos por tener una tendencia ideológica concreta, ni se tergiversan los conceptos. En su pueblo no se usan las lenguas como arma arrojadiza, ni se hace de la identidad nacional una única bandera. En su pueblo se respira libertad. Ahora solo quiere hacer uso de ella para poder elegir su camino"
Comentario:
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Vaya, ese cromo lo tenía yo... pero se lo vendí a unos señores, y lo quemaron justo al instante... por qué harían tal cosa?
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me parece que ese cromo está por imprimir... y al paso que vamos, si llegan a hacerlo será dentro de mucho, mucho tiempo; sólo que entonces puede que no quede nadie allí que lo quiera.
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No conseguirás el cromo, algunos todavía tenemos que decir bajito lo que pensamos, no sea que nos oigan los que predican que el pueblo es libre para elegir :(
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Por cierto, muy bien buscado el paralelismo que has hecho con los cromos, me ha gustado.
IMQC
IMQC
Comentario:
En mi tierna infancia la colección de cromos que recuerdo especialmente se llamaba "Vida y color". Nos traía de culo a todos los niños, porque era enorme. Todavía la conservo.





