# Ruido #
Recostado sobre mi cama, leyendo o, mejor dicho, pasando las hojas de un viejo libro sin interpretar nada de lo leído, un sonido atormenta mis oídos. Algo semejante a una voz masculina, grave y sonora, se escucha al otro lado de la pared, en la habitación contigua.
Están hablando de mí, sin duda. No consigo escuchar al interlocutor de esa voz masculina, pero por el tono y ritmo con el que se desarrolla la conversación, diría que no es demasiado halagüeña para conmigo.
Hace meses que me persiguen, me temo que ya están aquí.
Me incorporo y, pegando la oreja a la puerta, trato de entender lo que dicen. Intento estéril, la conversación resulta del todo ininteligible. Tan solo puedo advertir que la misma va cobrando fuerza y subiendo de tono.
Se hace una pausa. Permanezco expectante, pero los nervios afloran. Me golpeo contra la arista de la mesa, sangrando del dedo meñique. No obstante, consigo contener el dolor y no emitir ningún sonido. Poco a poco, un incipiente cosquilleo sube por mis piernas, hasta instalarse en el estómago. La conversación se reanuda, la voz es cada vez más fuerte, más agitada.
“Ya no aguanto más”, pienso. “Voy a salir y plantarles cara, sean quienes sean. Voy a abrir la puerta. Que sea lo que Dios quiera, yo no les temo”.
Nada. No hay nadie. La luz está apagada. Únicamente se escucha el crujido de la madera al pisarla, y la lavadora, recién terminada de centrifugar.
*****************************************************************************
Apéndice
Si alguien se anima, me gustaría que siguiérais un poco el juego en este post del foro de la LoKa MaGaZiNe.
Por si alguien no conoce al insigne ídolo adolescente cuya entrevista defiendo, que busque en el buscador de imágenes de Google...
Están hablando de mí, sin duda. No consigo escuchar al interlocutor de esa voz masculina, pero por el tono y ritmo con el que se desarrolla la conversación, diría que no es demasiado halagüeña para conmigo.
Hace meses que me persiguen, me temo que ya están aquí.
Me incorporo y, pegando la oreja a la puerta, trato de entender lo que dicen. Intento estéril, la conversación resulta del todo ininteligible. Tan solo puedo advertir que la misma va cobrando fuerza y subiendo de tono.
Se hace una pausa. Permanezco expectante, pero los nervios afloran. Me golpeo contra la arista de la mesa, sangrando del dedo meñique. No obstante, consigo contener el dolor y no emitir ningún sonido. Poco a poco, un incipiente cosquilleo sube por mis piernas, hasta instalarse en el estómago. La conversación se reanuda, la voz es cada vez más fuerte, más agitada.
“Ya no aguanto más”, pienso. “Voy a salir y plantarles cara, sean quienes sean. Voy a abrir la puerta. Que sea lo que Dios quiera, yo no les temo”.
Nada. No hay nadie. La luz está apagada. Únicamente se escucha el crujido de la madera al pisarla, y la lavadora, recién terminada de centrifugar.
*****************************************************************************
Apéndice
Si alguien se anima, me gustaría que siguiérais un poco el juego en este post del foro de la LoKa MaGaZiNe.
Por si alguien no conoce al insigne ídolo adolescente cuya entrevista defiendo, que busque en el buscador de imágenes de Google...
Comentario:
eres un cabron
Comentario:
Que, dicho sea de paso, es bastante autobiográfico, pues al día anterior creí escuchar mi nombre en una conversación entre dos de mis compañeros de piso y estuve un par de minutos con la oreja detrás de la puerta, y cuando la abrí, descubrí que era la lavadora.
Comentario:
Pues vaya... la verdad es que no sé qué es eso del Golem, ni recuerdo haber leído nada similar.
Tan solo estaba delante del ordenador sin saber qué escribir, y eso fue lo que me salió...
Un saludo.
Tan solo estaba delante del ordenador sin saber qué escribir, y eso fue lo que me salió...
Un saludo.
Comentario:
Me tranquilizo. Respiro profundamente y me siento. ¿Y si todo son imaginaciones mías? Intento poner orden en mis sensaciones y sentimientos en el preciso instante en que suena el timbre de mi casa. ¿Qué hago, abro o no abro? Me quedo paralizado, inmóvil, escuchando mi propia respiración entrecortada... Decido acercarme sigilosamente a la mirilla. Un paso, otro, sigo oyendo mi respiración, pero ahora también son perceptibles, ¡y cuanto!-, los latidos de mi corazón...
Comentario:
Paranoia 1.0
Comentario:
Ese texto me suena, me sonaba al Golem hasta que he llegado al ruido de la lavadora... no sé
Un revolucionario saludo camarada
(Lo de Cuba ma´impresionao)
Un revolucionario saludo camarada
(Lo de Cuba ma´impresionao)