El culto al trabajo
Nadie se fia de él. Su pecado es no trabajar, no producir, lo que le convierte automáticamente en alguien sospechoso, no se sabe de qué, pero en cualquier caso, de nada positivo. “No trabaja, luego es un maleante”. El axioma definitivo. ¿Cómo concederle el privilegio de considerarse honrado? Es absurdo, no trabaja, no es honrado.
Y lo triste es que esta pobre argumentación es demasiado común en nuestra enferma sociedad, víctima de un curioso Síndrome de Estocolmo. ¿O acaso alguien osa negar que no vivimos secuestrados? ¿Cómo llamar, sino, a la dependencia que tenemos de la palabra “honrado”? Es, junto a “humilde” y “sencillo”, la quintaesencia del pensamiento actual. ¿Puede uno recibir mayor insulto que el verse negado de dicho adjetivo por los demás?
¿O, dicho de otro modo, puede alguno recibir mayor piropo? El pobre se conforma con ser “pobre pero honrado”. El rico, si es “rico pero honrado”, tanto mejor. Y el que no es rico ni pobre, al menos “honrado” ha de ser, para ser algo.
De este modo, y sabedores que el visado para la honradez pasa por el trabajo, entendiendo “trabajo” como productividad a nivel colectivo, pues terminamos pagando el pasaporte, y así es como funciona la rueda de la productividad. Algunos terminarán disfrutando de su trabajo. Otros lo detestarán, pero no renegarán de ese particular salvoconducto. Y mientras, los que gestionan el molino, encantados de tener tan fiel y dispuesto ejército de siervos haciéndola girar.
Hace tiempo que me propuse no trabajar para nadie. Cuando produzca, que sea para mí mismo. El espíritu de las plantas se apodera de mí, yo también quiero ser autótrofo. No me preocupa levantar sospechas, al fin y al cabo, nunca me ha afectado demasiado el “qué dirán”. Tampoco me preocupa la incertidumbre de no saber cómo materializar esa aspiración, ni me asusta el momento en que descubra lo iluso que he sido. Cuando no era más que un renacuajo, y aún cuando no lo era tanto, soñaba con ser médico o arquitecto. Según todos los que me conocían, estaba predestinado al éxito profesional. Y no creo haber perdido las condiciones que me predestinaban a ello, tal vez si tuviera voluntad, podría ser feliz en este sistema, pero ahora mismo, ese “maravilloso mundo” dista mucho de mis aspiraciones e ilusiones.
Me conformo con bastante menos, si bien, como proyecto de arquitecto que en un día fui, comparto la tesis de que “menos es más”. No aspiro al reconocimiento de nadie, más que el mío propio.
Y dicho esto, punto y aparte.
Esta mañana he recibido una llamada telefónica, a eso de las nueve y media, interrumpiéndome el sueño de forma violenta. Finalmente, comienzo a trabajar el 5 de Julio. Contrato de prácticas, convenio a través de la Universidad, para el verano. Debería considerarme un privilegiado, pues soy el único “agraciado” de mi curso con tan preciado boleto. Aunque no en gran cuantía, son prácticas remuneradas. Con opción de posterior incorporación y todo. Frenos ABS y elevalunas eléctrico.
Sin embargo, he acogido la noticia con indiferencia. No me embarga ninguna ilusión especial, me lo tomo como un mero trámite. ¡Vaya dilema!
Será el escepticismo que últimamente ha aflorado en mí con tanta fuerza. O será el descrédito que me produce la palabra “trabajar”...
No tengo ni idea.
Y lo triste es que esta pobre argumentación es demasiado común en nuestra enferma sociedad, víctima de un curioso Síndrome de Estocolmo. ¿O acaso alguien osa negar que no vivimos secuestrados? ¿Cómo llamar, sino, a la dependencia que tenemos de la palabra “honrado”? Es, junto a “humilde” y “sencillo”, la quintaesencia del pensamiento actual. ¿Puede uno recibir mayor insulto que el verse negado de dicho adjetivo por los demás?
¿O, dicho de otro modo, puede alguno recibir mayor piropo? El pobre se conforma con ser “pobre pero honrado”. El rico, si es “rico pero honrado”, tanto mejor. Y el que no es rico ni pobre, al menos “honrado” ha de ser, para ser algo.
De este modo, y sabedores que el visado para la honradez pasa por el trabajo, entendiendo “trabajo” como productividad a nivel colectivo, pues terminamos pagando el pasaporte, y así es como funciona la rueda de la productividad. Algunos terminarán disfrutando de su trabajo. Otros lo detestarán, pero no renegarán de ese particular salvoconducto. Y mientras, los que gestionan el molino, encantados de tener tan fiel y dispuesto ejército de siervos haciéndola girar.
Hace tiempo que me propuse no trabajar para nadie. Cuando produzca, que sea para mí mismo. El espíritu de las plantas se apodera de mí, yo también quiero ser autótrofo. No me preocupa levantar sospechas, al fin y al cabo, nunca me ha afectado demasiado el “qué dirán”. Tampoco me preocupa la incertidumbre de no saber cómo materializar esa aspiración, ni me asusta el momento en que descubra lo iluso que he sido. Cuando no era más que un renacuajo, y aún cuando no lo era tanto, soñaba con ser médico o arquitecto. Según todos los que me conocían, estaba predestinado al éxito profesional. Y no creo haber perdido las condiciones que me predestinaban a ello, tal vez si tuviera voluntad, podría ser feliz en este sistema, pero ahora mismo, ese “maravilloso mundo” dista mucho de mis aspiraciones e ilusiones.
Me conformo con bastante menos, si bien, como proyecto de arquitecto que en un día fui, comparto la tesis de que “menos es más”. No aspiro al reconocimiento de nadie, más que el mío propio.
Y dicho esto, punto y aparte.
Esta mañana he recibido una llamada telefónica, a eso de las nueve y media, interrumpiéndome el sueño de forma violenta. Finalmente, comienzo a trabajar el 5 de Julio. Contrato de prácticas, convenio a través de la Universidad, para el verano. Debería considerarme un privilegiado, pues soy el único “agraciado” de mi curso con tan preciado boleto. Aunque no en gran cuantía, son prácticas remuneradas. Con opción de posterior incorporación y todo. Frenos ABS y elevalunas eléctrico.
Sin embargo, he acogido la noticia con indiferencia. No me embarga ninguna ilusión especial, me lo tomo como un mero trámite. ¡Vaya dilema!
Será el escepticismo que últimamente ha aflorado en mí con tanta fuerza. O será el descrédito que me produce la palabra “trabajar”...
No tengo ni idea.
Comentario:
Hola. En mi anterior comentario,te escribí, siendo de madrugada por aquí -si no yerro, sí- y por lo visto el sueño hizo que te escribiera accidentadamente. Ojalá haya llegado a ti lo que quise expresar.
Anacoreta, sólo te digo, que si optas por no 'trabajar' te cuides, y cuides a quien se une a ti sexualmente.
No tengas hijos, definitivamente no los tengas, si vaa a trazar tu camino en esa dirección...
Salux.
Anacoreta, sólo te digo, que si optas por no 'trabajar' te cuides, y cuides a quien se une a ti sexualmente.
No tengas hijos, definitivamente no los tengas, si vaa a trazar tu camino en esa dirección...
Salux.
Comentario:
Yo tengo dudas de si el trabajo te da lo que necesitas para sobrevivir, o más bien, lo que necesitas para mantener el vida que se supone debes llevar... el nivel de vida que te "vende" esta sociedad.
Un saludo, Perlanegra.
Un saludo, Perlanegra.
Comentario:
Me habría encantado exponer mil cosas en este comentario, pero como sigo en mi línea de ser reservada para mis cosas personales... me guardaré parte.
En el colegio siempre nos decían que teníamos que estudiar para tener un buen trabajo y ser alguien de provecho el día de mañana, porque evidentemente estando en el paro y según esta sociedad, no llegarás jamás a ser provechosa.
Es cierto que para conseguir cosas, se debe trabajar, es cierto que cuando no se trabaja, no se tiene dinero y es cierto que el trabajo nos da lo que necesitamos para sobrevivir. No siempre, porque como andamos tan llenos de contratos basura, es difícil tener todo eso que la gente necestia para vivir medianamente bien.
Dicho esto... es cierto que si no trabajas, eres un bulto sospechoso, que aunque sin trabajo, tengas dinero... sigues siendo un bulto sospechoso y ya se te agregan calificativos como "persona vaga" "le gusta vivir de los demás" "le gusta pegarse la gran vida" y es que somos así de gilipollas.
¿Qué más me da a mí que tú curres o no? Mientras no me perjudiques... ¿porque eso ya te tacha de mala o buena persona? Y me repito: Es que somos así de gilipollas.
Si no curras, no eres alguien "normal", si lo haces mucho, estás enfermo... lo que te digo, SOMOS ASÍ DE GILIPOLLAS.
Sí... ya acabo... que... un beso :)
En el colegio siempre nos decían que teníamos que estudiar para tener un buen trabajo y ser alguien de provecho el día de mañana, porque evidentemente estando en el paro y según esta sociedad, no llegarás jamás a ser provechosa.
Es cierto que para conseguir cosas, se debe trabajar, es cierto que cuando no se trabaja, no se tiene dinero y es cierto que el trabajo nos da lo que necesitamos para sobrevivir. No siempre, porque como andamos tan llenos de contratos basura, es difícil tener todo eso que la gente necestia para vivir medianamente bien.
Dicho esto... es cierto que si no trabajas, eres un bulto sospechoso, que aunque sin trabajo, tengas dinero... sigues siendo un bulto sospechoso y ya se te agregan calificativos como "persona vaga" "le gusta vivir de los demás" "le gusta pegarse la gran vida" y es que somos así de gilipollas.
¿Qué más me da a mí que tú curres o no? Mientras no me perjudiques... ¿porque eso ya te tacha de mala o buena persona? Y me repito: Es que somos así de gilipollas.
Si no curras, no eres alguien "normal", si lo haces mucho, estás enfermo... lo que te digo, SOMOS ASÍ DE GILIPOLLAS.
Sí... ya acabo... que... un beso :)
Comentario:
Es una lata el trabajar, todos los días te tienes que levantar.
Comentario:
Dicen que el trabajo dignifica pero yo me he sentido digna incluso cuando no trabajaba. Osada de mi...
Suerte con tus practicas. Yo tambien trabajaré este verano delante de un ordenador, además intentaré prepararme las asignaturas pendientes y sacarme el carnet de conducir... Va a ser un largo y caluroso verano sin playa...
Suerte con tus practicas. Yo tambien trabajaré este verano delante de un ordenador, además intentaré prepararme las asignaturas pendientes y sacarme el carnet de conducir... Va a ser un largo y caluroso verano sin playa...
Comentario:
Jajajajaja.
Oye, pues sí que mola, por mucha nocturnidad que tenga, trabajar en la radio debe ser mucho más divertido que trabajar delante de un ordenador (y no escribiendo en un blog, precisamente), que es lo que me toca.
Un saludo, rey de las ondas.
Oye, pues sí que mola, por mucha nocturnidad que tenga, trabajar en la radio debe ser mucho más divertido que trabajar delante de un ordenador (y no escribiendo en un blog, precisamente), que es lo que me toca.
Un saludo, rey de las ondas.
Comentario:
¡¡Bienevenido al club de los curreles!! A mí me toca de madrugada, o sea, de 12 a 9, toooodo el verano. ¿A que mola? [Además, me han dicho que Gabilondo lanza las sillas cuando se enfada, y mi sueldito no lleva plus de peligrosidad...]





