Rebelión en los Nichos
¿Alguien va a tener la gentileza de sacarme de aquííííííííí? ¡Me cago no demo! ¡Que ya se acerca el gran día! ¡Socorroooooooo! ¡Que alguien me saqueeeeeee!
¿Será posible? Llevo aquí desde Enero del 78, cuando aquel temporal de frío y nieve en los Ancares derivó en la maldita pulmonía que me cavó el hoyo y me enterró, y nunca antes había tenido problema para que me sacasen de paseo cada cuatro años. ¡Fijáos con qué poco me conformo, un paseo cada cuatro años! ¡Pero nada, que parece que esta vez no me quieren sacar a pasear! Con lo bien que me sentaría orearme un poco... es más, en esta ocasión, ni siquiera me han filtrado la papeleta a través de la ranura del ataúd. Y yo que confiaba en que Don Emilio, o alguno de los campesinos que trabajan para él, cumpliría con su obligación y me la pasaría... ¡Ni que estuviera pidiendo una barra de pan con lima dentro! No, señores, no deseo huir de aquí. No entra en mis intenciones incordiar a los vivos, que yo estoy muy a gusto en este habitáculo, no vayáis a pensar lo contrario. ¡Pero mi obligación con las urnas es algo de lo que no puedo evadirme, demonios! ¡Es algo sagrado!
¡Seguro que todo se debe a otra de esas conspiraciones rojo-judeo-masónicas! Si ya me tenían bien advertido: Antonio, no te fíes de estos progres, que cualquier día te van a privar de vot... ¡Eh! ¡Espera! ¡Ábremeeeee! ... ¡Mierda! ¡No me ha oído!... Tanto traerme flores y tanta hostia... además, seguro que son rosas rojas. ¡Con lo que las detesto! En fin... me pregunto quién sería... por la forma de respirar –y es que uno, al pasar los años, termina por conocer a la gente a través de su respiración-, diría que es mi biznieto Adrián. ¡Ah, cómo le irá la vida! Espero que tenga un buen puesto de trabajo, seguro que Don Emilio le reservado algo bueno... aunque solo sea por la fidelidad que tuve con él... ¡Ay, pobre Adrián, que no llegué a conocerte!... ¡Pero qué diablos hago poniéndome sentimental! No es el momento más indicado para estas mariconadas. Bastante maricón hay suelto por ahí... ¡Quién sabe si no le habrán estado tentando a mi Adrián! ¡Cuánto desorden ahí fuera, por Dios! ¡Qué indisciplina!
¿Y el párroco? ¿Tampoco ese va a dignarse en sacarme de aquí para el Domingo? ¡Luego se quejarán de que los progres maltratan a la Iglesia, de la falta de moralidad...! ¡Pues en sus manos está! ¡Que nos saquen! Total, solo es para un par de horas, lo que se tarda en ir al colegio y volver. Seguro que Luis y Renato también están deseando salir, y no paran de gritar que les abran... pero nada, que nos tienen a todos prisioneros. Y en el resto de camposantos, ídem de ídem. Esto es un complot, juego sucio. ¡Así, así, así ganan los rojos!... ¡Qué desvergüenza! ¡Y qué desolación! Cada vez me siento más solo, no oigo a nadie gritar. Parece que os estéis resignando... ¡con lo que hay en juego! ¡Manda carallo! ¿Acaso pensáis dejarle solo, sin nuestro apoyo? ¡Él nos necesita, confía en nosotros! ¿Qué será de él, y qué será de nosotros? Quemarán las Iglesias, y arderemos con ellas. Será nuestro segundo crematorio, las puertas del Averno. ¿Pero es que no os dais cuenta? ¡Es una conspiración de rojos y masones! ¡No podemos permitirlo! ¿Dónde está vuestro orgullo? ¡Levantáos, coño! ¡Levantáos! ¡Nadie nos puede parar! ¡Que pasen los antidisturbios! ¡A ver si se atreven! ¡La calle es nuestra! ¡Las urnas también!
¿Será posible? Llevo aquí desde Enero del 78, cuando aquel temporal de frío y nieve en los Ancares derivó en la maldita pulmonía que me cavó el hoyo y me enterró, y nunca antes había tenido problema para que me sacasen de paseo cada cuatro años. ¡Fijáos con qué poco me conformo, un paseo cada cuatro años! ¡Pero nada, que parece que esta vez no me quieren sacar a pasear! Con lo bien que me sentaría orearme un poco... es más, en esta ocasión, ni siquiera me han filtrado la papeleta a través de la ranura del ataúd. Y yo que confiaba en que Don Emilio, o alguno de los campesinos que trabajan para él, cumpliría con su obligación y me la pasaría... ¡Ni que estuviera pidiendo una barra de pan con lima dentro! No, señores, no deseo huir de aquí. No entra en mis intenciones incordiar a los vivos, que yo estoy muy a gusto en este habitáculo, no vayáis a pensar lo contrario. ¡Pero mi obligación con las urnas es algo de lo que no puedo evadirme, demonios! ¡Es algo sagrado!
¡Seguro que todo se debe a otra de esas conspiraciones rojo-judeo-masónicas! Si ya me tenían bien advertido: Antonio, no te fíes de estos progres, que cualquier día te van a privar de vot... ¡Eh! ¡Espera! ¡Ábremeeeee! ... ¡Mierda! ¡No me ha oído!... Tanto traerme flores y tanta hostia... además, seguro que son rosas rojas. ¡Con lo que las detesto! En fin... me pregunto quién sería... por la forma de respirar –y es que uno, al pasar los años, termina por conocer a la gente a través de su respiración-, diría que es mi biznieto Adrián. ¡Ah, cómo le irá la vida! Espero que tenga un buen puesto de trabajo, seguro que Don Emilio le reservado algo bueno... aunque solo sea por la fidelidad que tuve con él... ¡Ay, pobre Adrián, que no llegué a conocerte!... ¡Pero qué diablos hago poniéndome sentimental! No es el momento más indicado para estas mariconadas. Bastante maricón hay suelto por ahí... ¡Quién sabe si no le habrán estado tentando a mi Adrián! ¡Cuánto desorden ahí fuera, por Dios! ¡Qué indisciplina!
¿Y el párroco? ¿Tampoco ese va a dignarse en sacarme de aquí para el Domingo? ¡Luego se quejarán de que los progres maltratan a la Iglesia, de la falta de moralidad...! ¡Pues en sus manos está! ¡Que nos saquen! Total, solo es para un par de horas, lo que se tarda en ir al colegio y volver. Seguro que Luis y Renato también están deseando salir, y no paran de gritar que les abran... pero nada, que nos tienen a todos prisioneros. Y en el resto de camposantos, ídem de ídem. Esto es un complot, juego sucio. ¡Así, así, así ganan los rojos!... ¡Qué desvergüenza! ¡Y qué desolación! Cada vez me siento más solo, no oigo a nadie gritar. Parece que os estéis resignando... ¡con lo que hay en juego! ¡Manda carallo! ¿Acaso pensáis dejarle solo, sin nuestro apoyo? ¡Él nos necesita, confía en nosotros! ¿Qué será de él, y qué será de nosotros? Quemarán las Iglesias, y arderemos con ellas. Será nuestro segundo crematorio, las puertas del Averno. ¿Pero es que no os dais cuenta? ¡Es una conspiración de rojos y masones! ¡No podemos permitirlo! ¿Dónde está vuestro orgullo? ¡Levantáos, coño! ¡Levantáos! ¡Nadie nos puede parar! ¡Que pasen los antidisturbios! ¡A ver si se atreven! ¡La calle es nuestra! ¡Las urnas también!
Comentario:
Me estaba entrando una tremenda claustrofobia leyendo tu post de hoy... Leido ya, uno se siente más libre y se respira mejor.
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Eh? muertos pugnando por salir? muertos están, ni hablar.
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Joder... pos menos mal que no le dejan salir... sería tremendo. El caso es que hay mucho vivo igual de muerto por ahí, con las mismas carencias neuronales :P
Un besito :)
Un besito :)
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Señor, señor... me haces compadecerme del pobre muerto, allí en su oscuro hoyo, pobrecito, pobrecito... él que luchó en su día contra los rojos por salvar a su Dios y a su patria, él que vio al gran Don Manuel hablando su inglés perfectísimo en Londres, él que se fue de vacaciones a Palomares para demostrar que, al igual que Don Manuel, nada podría con nosotros y ahora, tan cerca del Juicio Final, se han olvidado de mandarle a nuestros muertos la tarjeta del censo electoral... Ay, qué desdicha, snif... Tanta lástima me ha entrado oyendo sus desgarrados lamentos que creo que me colaré en el mítin que Don Manuel (¡Oh! alabados sean los cielos que aún tendré esa oportunidad) dará esta semana en Vigo junto con el cada vez más atractivo y macho ibérico Don Mariano y nuestra rubísima alcaldesa (Barbie, muérete de envidia!), aunque sólo sea para llevar a los camposancos unas raciones de empanada de zamburiñas y unas buenas tazas de vino para que los pobres muertos no se sientan tan abandonadiños... Se han olvidado de ellos, ardan en el infierno los rojos que suya es toda la culpa y, aún sin la poderosa ayuda de los difuntos, podamos volver a ver al jovial Don Manuel otros cuatro años más velando por el bienestar de nuestras tradiciones, de nuestro futuro, de nuestras ciudades y de nuestras mujeres (sean o no sean impuras), ¡cagho no demo!
Este año no serán mil, sinó un millón de gaiteiros los que soplen los roncones de sus hermosos instrumentos en el Obradoiro ¡Viva Don Manuel!
Este año no serán mil, sinó un millón de gaiteiros los que soplen los roncones de sus hermosos instrumentos en el Obradoiro ¡Viva Don Manuel!
Comentario:
jajajajaaaaaaaaaa, ¿por qué será que todos los muertos son de derechas?
Un abracito.
Un abracito.
Comentario:
Hasta ahora nunca se me había ocurrido la conexión entre las meigas, el vudú y los zombies y el precio de los garbanzos.
Anodadado estoy de su clarividencia.
XD
Anodadado estoy de su clarividencia.
XD





