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En el Ojo del Huracán
Frente borrascoso procedente del Norte. Posibles turbulencias.
Acerca de
Nací en 1984 en un hospital del extrarradio sin las mínimas garantías sanitarias, razón por la cual (creo) fui un niño tonto y algo lento, hasta que, a los nueve años, y mientras repostábamos nuestro Seat Marbella en una gasolinera, le pedí a mi padre que me comprase el disco de Milikito que, entre películas húngaras de rubicundas actrices y sucias bolsas de cubitos de hielo, asomaba timorato en un estante giratorio. Ignoro si fue el azar, o si estaba predestinado a tan elevados propósitos, pero aquellas letras, meditadas y profundas, mensaje subliminal y moraleja incluídas, que rezumaban sabiduría, me abrieron los ojos, y desde entonces, soy un hombre nuevo.
Sindicación
 
¡Cuánta tontería!
-Hombre, Vaporetto. ¡Cuánto tiempo!
-Hola. Sí, hace más de dos meses...
-¿Sabes? El otro día vi tu nombre en una lista, y me llevé una sorpresa...
-¿Ah, sí? ¿Y por qué?
-Pues pensaba que tenías apellidos vascos...
-Vaya, pues no... ¡Menuda decepción! ¿no?
-No, no es eso... pero no sé... yo te hacía con apellidos vascos y del PNV...
-¿Me has visto cara de burguesito lector del Deia? ¡Jajaja! Antes votaría a Herri Batasuna que a esos, mira lo que te digo...
-¿O sea que tampoco eres nacionalista?
-¿Yo nacionalista? Je... je... esa enfermedad mejor se la dejo a otros...
-...


Para que luego digan que no hay tontería con el tema de los apellidos, las identidades, y la concha de la madre que las parió...

Cada vez estoy más convencido de los beneficiosos efectos de viajar.
 
 
 
Comentario:
Creo que Urteil dio con ese libro dentro de una colección de libros llamados "El libro de arena". Ya sabrás, por Borges, lo que ocurre con ese libro. Cuando lo vuelves a abrir, siempre es otra página, es prácticamente imposible que aciertes de nuevo con la primera. Así que lamento no poder darte la referencia. Tal vez lo soñara.

Der Tod in Venedig von Vaporetto.
 
Comentario:
Ernesto, hasta me has arrancado una sonrisa con lo del vasco-maleta. Tienes más razón que un santo. Palabra de ateo.
Y sobre el carácter doméstico de Vaporetto, pues pregunta en la casa Polti. No estaba pensando en ese momento en el barco de vapor veneciano...
Que disfrutes de esos vientos mallorquines.

Urteil, ¿me podrías dar una referencia de ese manual, si es que existe? Me ha encantado ese comienzo...

Saludos.
 
Comentario:
Me gustaría transcribir aquí el comienzo del imprescindible "Manual de Identidades Monolíticas":

"El Mundo se divide en Villarriba, Villabajo y los demás. Los Villarribanos son superiores, que por eso viven arriba; los inferiores son los de Villabajo, por eso viven abajo. Los demás quieren ser villarribanos, pero con que nos dejen el dinero del turismo es bastante; una cosa es que los villarribanos demos confianza y otra, que se atrevan a mudar su identidad. Un villarribano siempre será villarribano: no se modifica su identidad por ningún tipo de influencia; incluso la gripe le influenza de forma distinta que a los demás. El deber del villarribano es distinguirse de los villorrinos de abajo (hasta el gentilicio es feo); para eso valdrá cualquier costumbre atávica, desde matar toros a tocarse con chapela.

Todo villarribano se distingue por empezar sus frases diciendo: "Pues en Villarriba..."

Queridos villarribanos, a vosotros os dedico este libro."

Y, hasta aquí, la cita.
 
Comentario:
¿Vaporetto?. ¿Señor Vaporetto?. ¡Joer!, pués a mí me gustaba más Anacoreta, no me digas por qué. ¡Bueeeeeno!, es igual. Lo que importa es el contenido, no el envoltorio. Aunque eso de Vaporetto me suena deliciosamente veneciano, no acabo de ver yo por qué a tí te parece "más doméstico". Tú sabrás.

Ya lo decía Unamuno: "el nacionalismo se cura viajando". Viajando y enterándose. Pero me temo que el nacionalista de pura cepa viaja como una maleta. Se pasa todo el viaje despotricando de lo mal que se come ("donde esté una buena txuleta"...)y repitiendo a todo el mundo (aunque nadie se lo pregunte) que él no es español, ante el asombro inicial y el posterior desdén de sus interlocutores. Cosas así hace el vasquito nacionalista. O sea, un caso perdido. Lo de este país, amigo mío, es un caso de psiquiatría social (en septiembre postearé acerca de este aspecto: el nacionalismo como trastorno de la personalidad y como patología social. Arriesgado, lo sé. Pero hace tiempo que lo preparo y tengo ganas de colgarlo).

Bueno, Anacoreta (¡uy!, perdón, Vaporetto), me voy de viaje (precisamente) a disfrutar de otros vientos que me "despeinen" las ideas.

Un fuerte abrazo.
No