Vendo barato, mucho barato
Si hubiera alguien que me asegurase no haber recibido jamás la visita de ningún vendedor de religiones en la puerta de su casa, me negaría a creerle, y si persistiese en la idea, creería que vive en algún lugar al que aún no haya llegado el agua ni la corriente – Teruel o Soria-, o que se ha tirado los últimos veinte años encerrado con llave en un armario, como hacen en las aldeas orensanas con los hijos que les nacen subnormales hasta que algún perrillo de la zona lo descubre.
Yo creo que es algo que surge a la vez que la civilización. En el instante mismo en que esa familia de pitecántropos decide abandonar su cueva y la caza del bisonte para fundar su pequeña ciudad burguesa y comerciar con los pitecántropos del valle vecino, aparece por el poblado el cavernícola rubio, bien afeitado, trajeado y engominado de la meseta de Utah, portando bajo el brazo sus convenientemente tallados ejemplares de La Atalaya y ¡Despertad!, en cuyas portadas aparecen dos ufanos niñitos rubios dando de comer un salmónido a un pequeño osezno sobre el perfectamente cortado césped a la entrada de su caverna, prometiéndoles la eternidad y grandes reservas de ternasco a los bonachones y aún inocentes antropopitecos, que caen como benditos.
Con el tiempo, estos métodos ganan en sofisticación, sobre todo a raíz de la aparición del correo postal. Es entonces cuando esas familias de la clase media comienzan a recibir mensualmente en sus buzones una pequeña revista de hojas satinadas, extrañamente remitida a nombre de alguno de los moradores de la casa, y siempre con el mismo individuo en la portada. Al de un año, ese individuo, un tal Monseñor Escrivá de Balaguer, ya es “uno más de la familia”, y como parece un buen hombre y tal, pues por qué no nos vamos a adherir a su causa, que tan bienintencionada parece. Veinte años después, y después de innumerables elucubraciones acerca de qué extraño azar les hizo merecer recibir aquel dichoso día tan distinguida correspondencia, el cabeza de familia descubre que a Torcuato y a Quintín, sus dos compañeros del Instituto La Misericordia de Jesús cuando era aquél el único instituto que ofertaba Bachillerato nocturno, les llegaba idéntica correspondencia.
Lo que no puedo explicarme es quién puede ser el redomado imbécil que caiga hoy en día, con los nuevos métodos de credo-marketing, que hasta el más barato e ineficaz de los antivirus es capaz de mandar directamente a la carpeta de “correo no deseado”, no por los virus informáticos que pueda contener, sino por pura compasión.
Y es que es bastante triste comprobar cómo lo que antes te vendían elegante tipos altos y trajeados o coquetos pasquines de papel satinado, ahora te lo venden unos negritos virtuales como los que venden lo último de Camela a tres euros, y siguiendo la misma metodología que los que venden vulgares alargamientos de pene.
El último de esos correos que he recibido, que está escrito en inglés, me lo manda un tal Barrister Chuks Chiedu –cuando menos, le echan imaginación a lo de los nombres, yo hubiera copiado el de algún futbolista del álbum de cromos del Mundial de USA-, un nigeriano de la Jet Set local, pues resulta ser, nada más y nada menos que el asesor jurídico de Mr. y Mrs. Williams, pareja británica allí residente. Os juro que es una historia realmente estremecedora, pues resulta que este fulano, como os decía antes, era asesor jurídico de los guiris de turno, quienes, al parecer, tenían en el país africano más terrenos que la Duquesa de Alba, pero la cascaron en un accidente aéreo, y así fue como, al no tener estos descendencia, le fue a parar la herencia. Nada más y nada menos que diez millones de dólares se embolsó nuestro moderno Kunta Kinte, cantidad que, según sus propias palabras, inicialmente dedicó exclusivamente a abandonarse a la Dolce Vita. Hasta que, un buen día, escuchó a un sabio pastor que le cambió su visión de la vida, y se convirtió al Cristianismo. Este hecho le permitió leer a Ezequiel -versículo 33: 18 y 19-, gracias al cual descubrió que el único modo de salvar su alma y vivir en paz interior durante el resto de su vida, era destinar esa bonita y redonda suma de dinero a la obra de Dios. El grave problema que encuentra el muchachote es que no sabe cómo hacer eso, y por esa razón me manda ese correo, por si acaso yo tuviera alguna luminosa idea de inversión en acciones de “obra de Dios”, en cuyo caso estaría dispuesto a donarme ese dinero para que yo lo emplease como Dios manda.
“Yo recibí a Cristo por la gracia de Dios, descubrí la Verdad, y la Verdad me hizo libre”.
¿Enternecedor, no os parece? A mí me cae alguna que otra lagrimilla mejilla abajo.
Comprendo que el buen Barrister, cegado la opulencia que rebosa en las calles de su país, no vea cómo ayudar allí y esté buscando a quien le oriente en su camino. A mí se me ocurren un par de inversiones, pero no sé si atreverme a proponérselo. La primera de ellas se llama Gescartera, es una empresa dedicada a la beneficiencia. La segunda de ellas se llama Repsol, y con diez millones de dólares, casi nos podemos hacer con el control de la misma, y ya verás, amigo Barry, si encontramos o no la paz eterna...
Yo creo que es algo que surge a la vez que la civilización. En el instante mismo en que esa familia de pitecántropos decide abandonar su cueva y la caza del bisonte para fundar su pequeña ciudad burguesa y comerciar con los pitecántropos del valle vecino, aparece por el poblado el cavernícola rubio, bien afeitado, trajeado y engominado de la meseta de Utah, portando bajo el brazo sus convenientemente tallados ejemplares de La Atalaya y ¡Despertad!, en cuyas portadas aparecen dos ufanos niñitos rubios dando de comer un salmónido a un pequeño osezno sobre el perfectamente cortado césped a la entrada de su caverna, prometiéndoles la eternidad y grandes reservas de ternasco a los bonachones y aún inocentes antropopitecos, que caen como benditos.
Con el tiempo, estos métodos ganan en sofisticación, sobre todo a raíz de la aparición del correo postal. Es entonces cuando esas familias de la clase media comienzan a recibir mensualmente en sus buzones una pequeña revista de hojas satinadas, extrañamente remitida a nombre de alguno de los moradores de la casa, y siempre con el mismo individuo en la portada. Al de un año, ese individuo, un tal Monseñor Escrivá de Balaguer, ya es “uno más de la familia”, y como parece un buen hombre y tal, pues por qué no nos vamos a adherir a su causa, que tan bienintencionada parece. Veinte años después, y después de innumerables elucubraciones acerca de qué extraño azar les hizo merecer recibir aquel dichoso día tan distinguida correspondencia, el cabeza de familia descubre que a Torcuato y a Quintín, sus dos compañeros del Instituto La Misericordia de Jesús cuando era aquél el único instituto que ofertaba Bachillerato nocturno, les llegaba idéntica correspondencia.
Lo que no puedo explicarme es quién puede ser el redomado imbécil que caiga hoy en día, con los nuevos métodos de credo-marketing, que hasta el más barato e ineficaz de los antivirus es capaz de mandar directamente a la carpeta de “correo no deseado”, no por los virus informáticos que pueda contener, sino por pura compasión.
Y es que es bastante triste comprobar cómo lo que antes te vendían elegante tipos altos y trajeados o coquetos pasquines de papel satinado, ahora te lo venden unos negritos virtuales como los que venden lo último de Camela a tres euros, y siguiendo la misma metodología que los que venden vulgares alargamientos de pene.
El último de esos correos que he recibido, que está escrito en inglés, me lo manda un tal Barrister Chuks Chiedu –cuando menos, le echan imaginación a lo de los nombres, yo hubiera copiado el de algún futbolista del álbum de cromos del Mundial de USA-, un nigeriano de la Jet Set local, pues resulta ser, nada más y nada menos que el asesor jurídico de Mr. y Mrs. Williams, pareja británica allí residente. Os juro que es una historia realmente estremecedora, pues resulta que este fulano, como os decía antes, era asesor jurídico de los guiris de turno, quienes, al parecer, tenían en el país africano más terrenos que la Duquesa de Alba, pero la cascaron en un accidente aéreo, y así fue como, al no tener estos descendencia, le fue a parar la herencia. Nada más y nada menos que diez millones de dólares se embolsó nuestro moderno Kunta Kinte, cantidad que, según sus propias palabras, inicialmente dedicó exclusivamente a abandonarse a la Dolce Vita. Hasta que, un buen día, escuchó a un sabio pastor que le cambió su visión de la vida, y se convirtió al Cristianismo. Este hecho le permitió leer a Ezequiel -versículo 33: 18 y 19-, gracias al cual descubrió que el único modo de salvar su alma y vivir en paz interior durante el resto de su vida, era destinar esa bonita y redonda suma de dinero a la obra de Dios. El grave problema que encuentra el muchachote es que no sabe cómo hacer eso, y por esa razón me manda ese correo, por si acaso yo tuviera alguna luminosa idea de inversión en acciones de “obra de Dios”, en cuyo caso estaría dispuesto a donarme ese dinero para que yo lo emplease como Dios manda.
“Yo recibí a Cristo por la gracia de Dios, descubrí la Verdad, y la Verdad me hizo libre”.
¿Enternecedor, no os parece? A mí me cae alguna que otra lagrimilla mejilla abajo.
Comprendo que el buen Barrister, cegado la opulencia que rebosa en las calles de su país, no vea cómo ayudar allí y esté buscando a quien le oriente en su camino. A mí se me ocurren un par de inversiones, pero no sé si atreverme a proponérselo. La primera de ellas se llama Gescartera, es una empresa dedicada a la beneficiencia. La segunda de ellas se llama Repsol, y con diez millones de dólares, casi nos podemos hacer con el control de la misma, y ya verás, amigo Barry, si encontramos o no la paz eterna...
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Yo tengo por costumbre no abrir correos extraños de extrañas direcciones... me pasa lo mismo con la puerta de mi casa ¿Será una enfermedad? :P
Un besito, apo
Un besito, apo
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Tengo la (¿maldita?) manía de leer desde el principio hasta el final todos los blogs que me parecen interesantes, así que creo que tardaré unos días en comentar en el tuyo con propiedad, sabiendo a quién le estoy hablando...
Por el momento, ya me has ganado con esa frase de principios de agosto: "por mucho que se idealicen las vidas ajenas, muy rara vez resultan más interesantes que la de uno mismo. Y es eso lo que estamos desperdiciando". El interior de mi occipital está lleno de vida, y sin embargo envidio la de los demás, precisamente como decías aquel día, porque algunos personajes de la blogosfera saben sacar petróleo de sus experiencias al ir a comprar el pan y sólo te queda decir "¡joder, yo quiero una vida como esa!".
Gracias por tu visita a mi blog. Como le decía al Srto. Miau, no pongo mi enlace, pero eres bienvenido allí, por supuesto.
Por el momento, ya me has ganado con esa frase de principios de agosto: "por mucho que se idealicen las vidas ajenas, muy rara vez resultan más interesantes que la de uno mismo. Y es eso lo que estamos desperdiciando". El interior de mi occipital está lleno de vida, y sin embargo envidio la de los demás, precisamente como decías aquel día, porque algunos personajes de la blogosfera saben sacar petróleo de sus experiencias al ir a comprar el pan y sólo te queda decir "¡joder, yo quiero una vida como esa!".
Gracias por tu visita a mi blog. Como le decía al Srto. Miau, no pongo mi enlace, pero eres bienvenido allí, por supuesto.
Comentario:
Urteil es un tipo bastante ciberreligioso. Por eso, el otro día en el templo cibernético de Patagon, descubrió lo fácil que era acceder al paraíso abriendo alguna cuentecita o realizando interesantes inversiones cuyo pasado no garantizaba el futuro, no fuera que se acusara a nadie de fraude y engaño. En estos momentos, ya rozo el sexto cielo... ¡qué poquito para el séptimo!
Comentario:
Ese caso que comentas, Tania, es más común de lo que parece. De todos modos, es bastante fácil aprovecharse de las octogenarias, creo que hasta yo sería capaz.
Apollonia, tal vez algún día escriba algo sobre tus admirados Dj's. Y líbreme Dios de no valorar tu buena intención al mostrarme tan pintorescos ejemplos :-)
Saludos.
Apollonia, tal vez algún día escriba algo sobre tus admirados Dj's. Y líbreme Dios de no valorar tu buena intención al mostrarme tan pintorescos ejemplos :-)
Saludos.
Comentario:
oh! lamento haberte confundido. yo simplemente quería mostrarte algunos ejemplos pintorescos...
bueno tu punto de vista sobre los dj's es interesante y discutible...
buenas noches
bueno tu punto de vista sobre los dj's es interesante y discutible...
buenas noches
Comentario:
Se me pone la piel de gallinazo cada vez que estos capullos me tocan la puerta. Conoci un caso en que ofrecieron a una señora hacer crecer su dinero si lo invertia en una de las empresas del Señor. Porsupuesto que la dama les dio hasta el ùltimo centavo de su nada despreciable fortuna y lo ùnico que vio fue la calle ya que hasta la casa le quitaron. Maleantes bendecidos les digo yo.
Comentario:
Cuando aludías a los timadores del Sónar, estaba convencido de que te referías a los que actúan en el evento, en lo cual iba a darte la razón...
Un saludo.
Un saludo.
Comentario:
Me asomo a tu blog y no por voyeurismo. Bueno quizás un poco, lo mínimo. Gracias por tu comentario Vaporetto, tu pseudónimo es muy simpático. Respecto a los timos en la era electrónica, yo también he recibido propuestas de inversión de lo más descabelladas, y también me he preguntado quién demonios puede caer en similares trampas. Mira la web del Sónar (www.sonar.es) para conocer a más timadores auténticos o falsos (¿qué importa?).
Tu blog es muy extenso, poco a poco te iré leyendo.
Saludos
Tu blog es muy extenso, poco a poco te iré leyendo.
Saludos
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Ladina, desde luego, si nos fiamos de la premisa de que a mayor oferta, mayor competitividad, mayor calidad... no habrá más remedio que pensar que sí son efectivos, porque la oferta, a juzgar por el ingente número de correos que uno recibe, es sencillamente asombrosa.
En cualquier caso, por ahora no necesito recurrir a tales métodos.
Lanamberguan, si es necesario rezar, hasta mi atea alma sería capaz de hacerlo. Siempre habrá tiempo para gastarlo, no son dos tareas que no puedan compaginarse.
Un saludo.
En cualquier caso, por ahora no necesito recurrir a tales métodos.
Lanamberguan, si es necesario rezar, hasta mi atea alma sería capaz de hacerlo. Siempre habrá tiempo para gastarlo, no son dos tareas que no puedan compaginarse.
Un saludo.
Comentario:
Yo también tengo alguna que otra idea, esperaré a que me llegue ese correo a mi saturado (de chistes) buzón.
Pero los alargamientos de pene funcionan ??
Saludis.
Pero los alargamientos de pene funcionan ??
Saludis.
Comentario:
ale ale, haber puesto mi número de cuenta jodío, que me hace más falta. Tú pon que ya rezará mi abuela or ellos (que yo estaré ocupada gastándome el dinero) jejejeje besos





