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En el Ojo del Huracán
Frente borrascoso procedente del Norte. Posibles turbulencias.
Acerca de
Nací en 1984 en un hospital del extrarradio sin las mínimas garantías sanitarias, razón por la cual (creo) fui un niño tonto y algo lento, hasta que, a los nueve años, y mientras repostábamos nuestro Seat Marbella en una gasolinera, le pedí a mi padre que me comprase el disco de Milikito que, entre películas húngaras de rubicundas actrices y sucias bolsas de cubitos de hielo, asomaba timorato en un estante giratorio. Ignoro si fue el azar, o si estaba predestinado a tan elevados propósitos, pero aquellas letras, meditadas y profundas, mensaje subliminal y moraleja incluídas, que rezumaban sabiduría, me abrieron los ojos, y desde entonces, soy un hombre nuevo.
Sindicación
 
Los Negocios de Afrodita (II)
En el mercado del Sábado Noche, las cosas funcionan como en cualquier otro mercado. O casi.
Existe una oferta y una demanda, pero a diferencia de la plaza de abastos de cualquier ciudad, en el mercado del Sábado Noche, todos ofertan y todos demandan.
El procedimiento de la transacción comercial es aparentemente sencillo: el vendedor oferta el producto; pongamos, manzanas. La compradora observa las manzanas, observa que las manzanas tienen la piel brillante y alguna que otra motita. “No tienen mala pinta”, piensa, y le enseña a su vez las manzanas que ella porta en su cesta. Cambian las tornas, la compradora se torna vendedora, y el vendedor, comprador. “Sí, manzana Royal Gala de primera calidad”, piensa él, y se efectúa el trueque. ”Tus manzanas por las mías. ¿Hace?”. “Hace”.

Muchas veces me han preguntado por qué no acudo a comerciar al mercado del Sábado Noche. ”Se hacen muy buenos negocios”, me suelen decir. A mí, sin embargo, no me convence lo más mínimo ese lugar.

Cuando uno acude al mercado del Sábado Noche, en realidad, no va a vender manzanas. Va a venderse a uno mismo. Y es el propio mercado quien fija los precios, en base a unos criterios concretos, aunque siempre existe la opción de regatear. Concretamente, en el mercado del Sábado Noche, intervienen únicamente dos criterios a la hora de fijar el precio: la apariencia externa, y el gracejo del Sábado Noche, que viene a significar lo contrario a lo que entenderíamos por “gracejo” en una situación de normalidad cognitivo-perceptiva.
De ese modo, y en base a esos dos criterios, el producto queda englobado en una categoría concreta, y puede optar al trueque con otro producto de esa misma categoría, o de una inferior.

A mí no me gustan los criterios imperantes en dicho mercado. Y, obviamente, si no me gustan, es desde un punto de vista absolutamente egoísta. Para qué negarlo. Porque, en un ejercicio camaleónico, podría adaptarme sin problema, pero eso no me quitaría la percepción de que esa peculiar ponderación me obliga a ponerme “de Rebajas”.
Si yo coloco en una balanza las que considero mis cualidades y virtudes, y le pongo a cada una de ellas su correspondiente precio, obtengo un precio total, ponderado en base a las mismas. Subjetivo, por supuesto.
Sin embargo, si compruebo el P.V.P. con el que me pudieran etiquetar en el mercado del Sábado Noche, observo que el precio desciende considerablemente. No es que se quede en baratija ni en artículo a precio de liquidación, supongo que para muchos sería un precio más que digno, pero a mí me parece insuficiente. No me parece que sea un precio justo. No me permite ser competitivo en el nicho de mercado que creo que me corresponde.

Ya sé que no estoy redescubriendo la ley del mercado. Todo comerciante buscará vender al mayor precio posible. Y, desde luego, yo no pienso ser diferente, no pienso ponerme de saldo para poder competir. Prefiero esperar a que algún día surjan otros mercados más atractivos, por muy minoritarios que pudieran ser, o conservarme en barrica y algún día, ser vendido como artículo de culto... aún a riesgo de poder convertirme en artículo de anticuario.
 
Comentario:
el mercado del sabado noche..... las rebajas...el precio de liquidacion.... ¿en que fase me encuentro?
 
Comentario:
El mercado del sábado noche es como las rebajas, mucha mercancía pero poca de calidad y la que merece la pena tiene un precio elevado, es decir mejor no ir a ese mercado. El mercado de cualquier otro día en otros lugares es mejor para adquirir productos a su precio real y viéndolos en su justa medida (de noche sobre todo los sábados todos los gatos son pardos).

Nunca me he postulado en el mercado del sábado noche, no soy buena mercader ;-P
 
Comentario:
Gracias por la clase teórica, María, pero no la necesitaba. Sé perfectamente lo que significa "echar la raba", incluso sé lo que significa "echar las papas" o "echar la pota".

Saludos.
 
Comentario:
vaporeto exé la raba viene a ser lo mismo que vomitar, echar la pota, se muy bien como se escribe pero es mi blog y ya sabes en casa del herrero cuxillo de palo useasé q escribo como me sale de la punta del zanaco, salu2
 
Comentario:
Estuve un tiempo con las acciones en baja... las leyes de la oferta y la demanda me jugaron una mala pasada y terminé en el cajón de las ofertas...
No se lo recomiendo a nadie. No vendan su producto a quien no tiene suficiente poder adquisitivo como para acceder a él...
 
Comentario:
Tania, tener gracejo viene a significar lo mismo que ser ingenioso, ocurrente.

Y la autoestima debe ser uno mismo quien se la imponga, no los demás quien la otorguen.

Saludos.
 
Comentario:
Jo yo mejor ni averiguo cuanto dan por mi en el mercado, ya tengo tan baja eso que llaman autoestima como para aceptar màs regateos. Una preguntita señorito, qué significa gracejo, tal parece que hablamos con algunos codigos base parecidos pero las maneras españolas se convierten cada vez màs en un misterio para mi tan limitado vocabulario.
chaucito pues
 
Comentario:
"Me ha hecho mucha gracia lo del "gracejo". Lo que haría yo contigo y con una botella de Jack Daniels..."

Por lo general, no necesito Jack Daniels ni nada parecido para ser ocurrente. Cualquiera que me conozca medianamente bien en situaciones normales sabe que, si algo me sobra, son reflejos.
El problema es que esos reflejos, un sábado por la noche, son imperceptibles para el entorno, y francamente, la idea de travestirlos para hacerlos comprensibles a una audiencia beoda y con la capacidad de asimilación de un niño de teta, me resulta bastante ridícula, amén de un esfuerzo inútil.
No es cuestión de Jack Daniels, es cuestión de orgullo.
Odio el refrán "Cuando a Roma fueres, haz lo que vieres".

Y, por supuesto, UrbanPrincess lleva toda la razón en su comentario. "Víctimas de su propia soledad disfrazada de atracción fatal. A algunos, no obstante, les funciona para conseguir su objetivo, que no es otro que la Ostentación, el demostrar al resto que él/ella también sabe "triunfar". Sólo recomendado para bajas autoestimas.

La sombrilla insolada, yo también quiero creer que exista, y seguramente exista, aunque tampoco me esfuerzo lo más mínimo en buscarlo.

Tato, vos siempre tan atinado.

Perlanegra, exactamente, deben aunarse ambas cosas, no porque "deban" porque sí, sino porque es Ley Natural. Por eso no me gusta el Mercado del Sábado Noche, porque sólo da la oportunidad de fijarse en una de ellas. Y por eso no me creo a la gente que dice no fijarse en el físico. Porque miente.

Xieta, sigue con esa filosofía ;-)

 
Comentario:
Impresionante comentario el de UrbanPrincess. No puedo decirte nada más, salvo que yo siempre he sido adicto a la carne y, por ende, a ese mercado; y que ahora ando desintoxicándome a base de manzanas cerebrales o espirituales -que no espirituosas-, y no me va mal del todo.

Me ha hecho mucha gracia lo del "gracejo". Lo que haría yo contigo y con una botella de Jack Daniels...
 
Comentario:
El mercado de la carne no es diferente de cualquier otro.
Todos buscan la (aparentemente) mayor calidad al precio mas barato. Al fin y al cabo, una manzana no dura toda la vida, solo los 7 u 8 minutos (con suerte) que tardan en comersela.
El producto de esto es que los asiduos compradores de este mercado terminan sobrealimentados e intoxicados por la carne de saldo que compraron tratando de saciar su hambre de autosatisfacción, resultando victimas de su propia soledad disfrazada de atracción fatal.

Personalmente y sabida mi intolerancia a cierto tipo de relaciones, la simple idea del mercado de la carne me parece insultante.
 
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Creo (o más bien, quiero creer) que el mercado del que tu hablas como ideal, ha de existir en algún sitio. Pero ocurre como en la vida misma. Acudimos en tropel a los "super centros comerciales" y nos olvidamos de los pequeños ultramarinos y las fruterias de la esquina, donde el vendedor es de confianza y no te va a dar gato por liebre.
 
Comentario:
El mercado vende cada huevada!! Suerte!!
 
Comentario:
Yo soy de las que creo que para que alguien te atraiga, deben de mezclarse dos factores, físico y mental, es decir, que te atraigan ambas cosas... es ilógico e irreal dejar a un aldo el físico de la otra persona, no porque eso sea lo realmente importante, sino porque la química normalmente se viste por lo que ves y termina completando lo que va dentro del traje.

También creo que cuanto más tiempo pasa, cuantas más relaciones se han tenido, llega un momento que se valoran más otro tipo de cosas que el propio físico, no es cuestión de conformismo o desesperación, es madurez sentimental, madurez de vida.

Un besito :)
 
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Es curioso... siempre resumí mi actitud frente a los "sabados noche" con la frase: No me vendo tan barato.

En cuanto a lo del protector solar, estamos de acuerdo, es un coñazo. Yo me tuve que acostumbrar para preservar una cicatriz de la pierna, pero el año que viene me compro ese que viene en pastillitas.
No